…tempus
fugit, que decían con verdad los
antiguos…y sabemos los viejos.
Entre
Nochebuena y Reyes el mundo se agita; hay motivos de alegría, se procura ocultar la tristeza, las flores del bien llenan los días
y el mal se olvida; las ilusiones se hacen esperanza y todo hace ver la bondad
de la vida.
En
este, tan hermoso, tiempo de Navidad, los viejos, hasta los más descreídos,
rezamos a Dios y a los Santos del Cielo, para que lo bueno de estos días perdure hasta hacerse eternidad.
Se
bien, lo sabemos, que la vida, porque es
vida tiene altos y bajos, regala
alegrías y penas, nos hace felices a veces y de tiempo en tiempo cansa y
desanima, pero siempre es hermosa, es vida.
Pero,
¡mucho nos gustaría, cuando nos hacemos niños y no lo pensamos, que para los
nuestros solo existiera la parte buena de la vida…sabiendo que si fuera así no
tendrían auténtica vida!
Tempus
fugit. ¿Uno, dos, tres, diez años? En
cualquier caso muchos menos que los que son nuestro pasado, pero ¿acaso importa?
Y
me digo, porque estuvieron aquí, me
hablaron, y ya se fueron los Reyes
Magos, que no importa, cada día es un
espléndido regalo y, porque el
tiempo corre muy deprisa, hay que aprovecharlo de la manera que cada uno sepa
hacerlo, sin causar problemas y, acaso, compartiendo.
…tempus
fugit, que decían con verdad los
antiguos…y sabemos los viejos; hay que vivir
deprisa, antes de que nuestro corto futuro sea pasado.
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