Porque me lo han pedido varis amigos, aquí esta una parte significativa del Poemario de la pandemia.
JOSÉ LUIS
MINGO ZAPATERO
POEMARIO DE LA
PANDEMIA
PARA CRISTINA,
MI MUJER
ESCRITO EN 2020, EL AÑO DE LA
PANDEMIA
FINAL DEL CAMINO
Años y años sin parar nunca,
toda la vida, porque es vida,
haciendo el camino,
aprendiendo que detrás de cada loma
cada paso es más corto
y mucho más duro.
Años y años, sin pensar,
corriendo en las llanuras,
subiendo sin quejas las alturas,
sorteando, ¡cuantas! las piedras sueltas,
esquivando, o metiendo, los pies,
en los charcos, tantos, del camino.
Mañanas de agua, de viento, de niebla y de sol,
días fríos, cálidos, vividos sin historia,
noches de tormenta, de alegría y de amor.
Siempre con el destino incierto y la misma desazón:
pero, ¿en este camino no hay descansos, mi amor?,
no lo pienses, sigamos el camino, ¡por favor!
¡Cuánto esfuerzo para seguir solo en el camino!
¡Cuánto sueños no vividos, cuanto trabajo ignorado!
¡Cuánto de valor olvidado o perdido para seguir en el
camino
hasta que en lo alto de una loma, ya cercana,
encuentres que estás, que has llegado,
al final de tu camino!
EL TIEMPO PASA
Tres años,
el tiempo pasa
con mi puñal de dolor
clavado en el
alma.
Tres años,
el tiempo pasa,
la herida está limpia,
no sangra, parece sana.
Tres años,
el tiempo pasa
y el dolor sigue,
continuo, profundo, sin pausa.
Tres años,
el tiempo pasa,
lágrimas sin agua lavan la herida
y limpian el puñal clavado en el alma.
Tres años,
el tiempo pasa o, acaso, no pasa,
con mi puñal de dolor
clavado en el alma.
DEJA QUE TE MIRE, NO HABLES
Deja que te mire, no hables,
tu silencio me ilumina sin palabras,
y tu mirada penetra del todo en mí alma
Deja que te mire, no hables,
tu voz puede romper la copa
y derramar en la nada tu presencia.
Deja que te mire, no hables,
deja que resbale mi mirada por tu cuerpo,
y sienta tu piel suave como mía.
Deja que te mire, no hables,
deja entre mis labios el fluir de tu aliento
para darme de amor otro instante.
Deja que te mire, no hables,
deja que piense que estás aquí
deja que sueñe que estás conmigo.
Deja que te mire, no hables,
deja que sueñe que has venido
deja que siga sintiendo que no te has ido.
EN MI NOCHE DESVELADA
En mi noche desvelada
el sueño que no llega dibuja
con recuerdos el techo,
las paredes y las ventanas.
Los susurros del silencio,
como luces de estrellas blancas,
alumbran el pensamiento
y se llevan lejos mis tristezas.
Como en un juego, como es ella,
escondida en los hilos del calor, llega;
la siento, la veo y, con su mirada,
me habla en mi noche desvelada
ENTRE SUEÑOS
Entre sueños, al despertar temprano,
sentado en la cama, me descubro encogido,
con los pies en el suelo, medio dormido,
No intento sujetar los pensamientos
que deambulan sucios e incompletos,
sin un lugar donde posarse.
Apenas veo, me acosa el miedo,
¿será el final de mi camino?
¿será la alborada? ¿estaré ciego?
¡Vamos, levanta, ponte de pie, deja la cama!
Y siento el suelo y pienso palabras,
y respiro, un día más, con esfuerzo.
ENTRE MIS SOMBRAS
Una luz titila entre mis sombras,
olvido cansancios y tristezas,
abro los ojos a un mañana del pasado,
con sueños, amores y proyectos
del todo imaginados, y me consuelo.
Soy joven, me digo, lo quiero,
aunque esté lejos lo queremos.
La luz se apaga y despierto:
¿para qué lo quiero?
tú te has ido y yo soy viejo.
AGOSTO
Agosto, con su cuchillo de fuego,
aturde y devora mis pensamientos.
Te busco en las tinieblas,
mis manos se llenan de vacío
y mi alma es angustia y temor.
¡No, no te marches mi vida!
¡sigue conmigo, no te marches mi amor!
EN EL PUENTE
En la humedad del puente
te siento entre las sombras,
y, para verte, cierro los ojos a las luces
que alumbran silencios de alma.
SI EL AMOR NO SE APAGA Y NO SE OLVIDA
Si el amor no se apaga y no se olvida,
¿por qué no te veo, mi vida?
¿por qué no te siento, mi amor?
¿Dónde te escondes, mi vida?
¿Dónde te escondes, mi amor,
si el amor no se apaga y no se olvida?
EL CIELO ROJO DEL ATARDECER
El cielo rojo del atardecer,
se asoma entre los árboles
y habla de amor y de fe.
Busco su mano,
vuelvo los ojos,
ella no está, lo siento, lo sé.
El cielo rojo del atardecer
el que asomaba entre los árboles,
también se fue.
TENGO FRÍO
Se fue el calor de mi vida
y tengo frío, tanto frio,
que se teje como un hilo
para envolverme el alma.
¿Será que me haré mariposa?
¿Será que volaré hacia el sol?
¿Será que encontraré el calor?
¿Será que queda esperanza?
Ilusiones vanas,
se fue el calor de mi vida
y es el frio lo que ha tejido
el capullo de hielo
que guarda, helada, mi alma.
LÁGRIMA
El fuego, viejo y apagado,
sin calor en sus rescoldos
rescata con cenizas mi tristeza.
Vuelve mi noche oscura
llena de recuerdos olvidados
y mi estar, por doloroso, vano.
Una lágrima, solo una,
limpia, cálida y amarga,
con su calor, me abrasa el alma.
SOLO SILENCIO
Con el corazón vacío
busco su presencia,
su mirada, su sonrisa,
su calor y sus palabras,
el perfume de su cuerpo,
y encuentro nada,
solo silencio.
ME ESPERA EN EL CIELO
Como en un sueño,
en el aire se insinúa su figura,
su cabello de entonces,
de cuando era largo y negro,
la chispa en sus ojos,
sus labios abiertos.
Con el alma llena,
y el mayor de los anhelos
tiendo los brazos y me acerco,
ella me mira, hace su gesto,
grito ¡te quiero! y ella sonríe,
me espera en el cielo.
TODOS MIS MUERTOS
Escondido en mis recuerdos
hoy he llamado, a gritos,
implorando sin reparos,
llorando, a mis muertos
y he escuchado silencios.
Dicen que son santos mis muertos,
dicen que viven en el cielo,
dicen que están con nosotros,
detrás de mis ojos, muy dentro,
pero sigo sin ver, estoy ciego.
Son muchos mis muertos,
mis padres y mis abuelos,
amigos muy queridos y mi amor con ellos,
están callados, no lo entiendo,
¿por qué siguen, todos, en silencio?
FANTASMAS DE MIEDOS SUPERADOS
Envueltos en sábanas blancas,
arrastrando sus cadenas, vuelven
los fantasmas de mis miedos superados
y, lo ignoraba, no vencidos.
Solo me quedan, les digo,
dolores viejos y sueños revenidos,
¿también queréis quitarme
lo que queda de amor en mi sangre,
¿también queréis quitarme
el recuerdo de mi amor perdido?
ENTRE MANCHAS DE NIEBLA OSCURA
Entre manchas de niebla oscura,
contemplo, aterido en el frío,
muy quieto, los jarrones rotos,
las sillas volcadas, los cuadros caídos,
las lámparas con velas torcidas,
los sillones deslucidos,
las alfombras manchadas,
los libros, en el suelo, esparcidos.
No importa, me digo, son desechos,
son las ruinas que quedan
de cuando eran adornos,
Cristina, mi vida, del amor perdido.
AHORA CON RENOVADA ESPERANZA
Hoy una lluvia inesperada ha limpiado mis pensamientos
de tristezas largas.
He visto el agua, al llegar al suelo, hacerse charca y reflejar en ella luz
de alma.
Y, con la mirada en el Cielo, he vuelto al camino con renovada esperanza
VIENEN YA NOCHEBUENA Y NAVIDAD
Vienen ya Nochebuena y Navidad,
vienen ya los días grandes
de alegría, amor y paz.
Y, con el corazón encogido,
me refugio en la añoranza
para esconder de la tristeza
mi año de dolores y desgracias.
Siento a mi llamada,
Cristina, tu venir cauteloso
para sentarte a mi lado
y, sin decir nada, sujetarme la mano.
No pasa nada, mi vida,
tenemos amor y basta,
sabes que los males vienen y pasan.
Y, ahora, ¡disfruta conmigo, alegra el alma!
Ya están aquí Nochebuena y Navidad,
vienen, con el Niño Jesús,
para traernos amor, salud y paz.