domingo, 28 de junio de 2026

1236. POEMARIO DE LA PANDEMIA

 Porque me lo han pedido varis amigos, aquí esta una parte  significativa del Poemario de la pandemia.


JOSÉ LUIS MINGO ZAPATERO

 


 

 

  

POEMARIO DE LA PANDEMIA

PARA CRISTINA, MI MUJER

    ESCRITO EN 2020, EL AÑO DE LA PANDEMIA





FINAL DEL CAMINO

 

Años y años sin parar nunca,

toda la vida, porque es vida,

haciendo el camino,

aprendiendo que detrás de cada loma

cada paso es más corto

y mucho más duro.

 

Años y años, sin pensar,

corriendo en las llanuras,

subiendo sin quejas las alturas,

sorteando, ¡cuantas! las piedras sueltas,

 esquivando, o metiendo, los pies,

en los charcos, tantos, del camino.

 

Mañanas de agua, de viento, de niebla y de sol,

días fríos, cálidos, vividos sin historia,

noches de tormenta, de alegría y de amor.

Siempre con el destino incierto y la misma desazón:

pero, ¿en este camino no hay descansos, mi amor?,

no lo pienses, sigamos el camino, ¡por favor! 

 

¡Cuánto esfuerzo para seguir solo en el camino!

¡Cuánto sueños no vividos, cuanto trabajo ignorado!

¡Cuánto de valor olvidado o perdido para seguir en el camino

hasta que en lo alto de una loma, ya cercana,

encuentres que estás, que has llegado,

al final de tu camino!

 

 

 

 

 

EL TIEMPO PASA

 

Tres años, 

el tiempo pasa

con mi puñal de dolor

clavado en el alma.

 

Tres años,

el tiempo pasa,

la herida está limpia,

no sangra, parece sana.

 

Tres años,

el tiempo pasa

y el dolor sigue,

continuo, profundo, sin pausa.

 

Tres años,

el tiempo pasa,

lágrimas sin agua lavan la herida

y limpian el puñal clavado en el alma.

 

Tres años,

el tiempo pasa o, acaso, no pasa,

con mi puñal de dolor

clavado en el alma.

 

 

 

 DEJA QUE TE MIRE, NO HABLES

 

Deja que te mire, no hables,

tu silencio me ilumina sin palabras,

y tu mirada penetra del todo en mí alma

 

Deja que te mire, no hables, 

tu voz puede romper la copa

y derramar en la nada tu presencia.


Deja que te mire, no hables, 

deja que resbale mi mirada por tu cuerpo,

y sienta tu piel suave como mía.

 

Deja que te mire, no hables,

deja entre mis labios el fluir de tu aliento

para darme de amor otro instante.

 

Deja que te mire, no hables,

deja que piense que estás aquí

deja que sueñe que estás conmigo.

 

Deja que te mire, no hables,

deja que sueñe que has venido

deja que siga sintiendo que no te has ido.


 

 

EN MI NOCHE DESVELADA

 

En mi noche desvelada

el sueño que no llega dibuja

con recuerdos el techo,

las paredes y las ventanas.

 

Los susurros del silencio,

como luces de estrellas blancas,

alumbran el pensamiento

y se llevan lejos mis tristezas.

 

Como en un juego, como es ella,

escondida en los hilos del calor, llega;

la siento, la veo y, con su mirada,

me habla en mi noche desvelada

 



ENTRE SUEÑOS

 

Entre sueños, al despertar temprano,

sentado en la cama, me descubro encogido,

con los pies en el suelo, medio dormido,

 

No intento sujetar los pensamientos

que deambulan sucios e incompletos,

sin un lugar donde posarse.

 

Apenas veo, me acosa el miedo,

¿será el final de mi camino?

¿será la alborada? ¿estaré ciego?

 

¡Vamos, levanta, ponte de pie, deja la cama!

 Y siento el suelo y pienso palabras,

y respiro, un día más, con esfuerzo.

 

 


ENTRE MIS SOMBRAS

 

 

Una luz titila entre mis sombras,

olvido cansancios y tristezas,

abro los ojos a un mañana del pasado,

con sueños, amores y proyectos

del todo imaginados, y me consuelo.

 

Soy joven, me digo, lo quiero,

aunque esté lejos lo queremos.

La luz se apaga y despierto:

¿para qué lo quiero?

tú te has ido y yo soy viejo.

 

 


 AGOSTO


 

Agosto, con su cuchillo de fuego,

aturde y devora mis pensamientos.

 

Te busco en las tinieblas,

 mis manos se llenan de vacío

 y mi alma es angustia y temor.

 

¡No, no te marches mi vida!

¡sigue conmigo, no te marches mi amor!

 

 

EN EL PUENTE

 

En la humedad del puente

te siento entre las sombras,

y, para verte, cierro los ojos a las luces

que alumbran silencios de alma.

 

 

SI EL AMOR NO SE APAGA Y NO SE OLVIDA

                                                                                                                              

Si el amor no se apaga y no se olvida,

¿por qué no te veo, mi vida?

¿por qué no te siento, mi amor?

¿Dónde te escondes, mi vida? 

¿Dónde te escondes, mi amor,

si el amor no se apaga y no se olvida?

 


EL CIELO ROJO DEL ATARDECER


El cielo rojo del atardecer,

se asoma entre los árboles

y habla de amor y de fe.

 

Busco su mano,

vuelvo los ojos,

ella no está, lo siento, lo sé.

 

El cielo rojo del atardecer

el que asomaba entre los árboles,

también se fue.

 

 

 

TENGO FRÍO

 

Se fue el calor de mi vida

y tengo frío, tanto frio,

que se teje como un hilo

para envolverme el alma.

 

¿Será que me haré mariposa?

¿Será que volaré hacia el sol?

¿Será que encontraré el calor?

¿Será que queda esperanza?

 

Ilusiones vanas,

se fue el calor de mi vida

y es el frio lo que ha tejido

el capullo de hielo

que guarda, helada, mi alma.

 

 


LÁGRIMA

 

El fuego, viejo y apagado,

sin calor en sus rescoldos

rescata con cenizas mi tristeza.

 

Vuelve mi noche oscura

llena de recuerdos olvidados

y mi estar, por doloroso, vano.

 

Una lágrima, solo una,

limpia, cálida y amarga,

con su calor, me abrasa el alma.

 

 

SOLO SILENCIO

 

Con el corazón vacío

busco su presencia,

su mirada, su sonrisa,

su calor y sus palabras,

el perfume de su cuerpo,

y encuentro nada, solo silencio.

 

 


ME ESPERA EN EL CIELO

 

Como en un sueño,

en el aire se insinúa su figura,

su cabello de entonces,

de cuando era largo y negro,

la chispa en sus ojos,

sus labios abiertos.

 

Con el alma llena,

y el mayor de los anhelos

tiendo los brazos y me acerco,

ella me mira, hace su gesto,

grito ¡te quiero! y ella sonríe,

me espera en el cielo.

 

 

 

TODOS MIS MUERTOS

 

Escondido en mis recuerdos

hoy he llamado, a gritos,

implorando sin reparos,

llorando, a mis muertos

y he escuchado silencios.

 

Dicen que son santos mis muertos,

dicen que viven en el cielo,

dicen que están con nosotros, 

detrás de mis ojos, muy dentro,

pero sigo sin ver, estoy ciego.

 

Son muchos mis muertos,

mis padres y mis abuelos,

amigos muy queridos y mi amor con ellos,

están callados, no lo entiendo,

¿por qué siguen, todos, en silencio?

 

 

 

 

 

 

 

 

FANTASMAS DE MIEDOS SUPERADOS

 

 

Envueltos en sábanas blancas,

arrastrando sus cadenas, vuelven

los fantasmas de mis miedos superados

y, lo ignoraba, no vencidos.

Solo me quedan, les digo,

dolores viejos y sueños revenidos,

¿también queréis quitarme

lo que queda de amor en mi sangre,

¿también queréis quitarme

el recuerdo de mi amor perdido?

 

 

ENTRE MANCHAS DE NIEBLA OSCURA

 

Entre manchas de niebla oscura,

contemplo, aterido en el frío,

muy quieto, los jarrones rotos,

las sillas volcadas, los cuadros caídos,

las lámparas con velas torcidas,

los sillones deslucidos,

las alfombras manchadas,

los libros, en el suelo, esparcidos.

No importa, me digo, son desechos,

son las ruinas que quedan

de cuando eran adornos,

Cristina, mi vida, del amor perdido.

 

 

 

 

 

 

AHORA CON RENOVADA ESPERANZA


 

Hoy una lluvia inesperada ha limpiado mis pensamientos de tristezas largas.

He visto el agua, al llegar al suelo, hacerse charca y reflejar en ella luz de alma.

Y, con la mirada en el Cielo, he vuelto al camino con renovada esperanza

 

 

VIENEN YA NOCHEBUENA Y NAVIDAD

 

Vienen ya Nochebuena y Navidad,

vienen ya los días grandes

de alegría, amor y paz.

 

Y, con el corazón encogido,

me refugio en la añoranza

para esconder de la tristeza

mi año de dolores y desgracias.

 

Siento a mi llamada,

Cristina, tu venir cauteloso

para sentarte a mi lado

y, sin decir nada, sujetarme la mano.

 

No pasa nada, mi vida,

tenemos amor y basta,

sabes que los males vienen y pasan.

Y, ahora, ¡disfruta conmigo, alegra el alma!

 

Ya están aquí Nochebuena y Navidad,

vienen, con el Niño Jesús,

para traernos amor, salud y paz.

 

 

 

 

 

jueves, 25 de junio de 2026

1235. EN RECUERDO DE CRISTINA, MI MUJER



El día 28 de junio de 1974, en la iglesia del Carmen de Torrelodones, Cristina y yo nos casamos.

Y, por su voluntad, ese día se convirtió en el más importante del año para nuestra familia.

Cuarenta y tres años después, el 28 de junio de 2017, Cristina murió.

Y hoy, pasados nueve años, ¡el tiempo cura!, cuando el dolor es más recuerdo que presencia, la herida es una cicatriz que duele pero no sangra y puedo gozar la felicidad de haber pasado la vida juntos y habernos querido, buscando la forma de expresar los sentimientos que me embargan, he encontrado un poemario que escribí para ella en la soledad del año de la pandemia.

Y, aquí están algunos de los versos que, creo, reflejan el dolor y la alegría que se unen en eso que es el amor perdido. 



miércoles, 10 de junio de 2026

1234. COSAS DE VIEJO: DE LA VISITA DEL PAPA LEÓN XIV A ESPAÑA

Aunque en temas de religión, como en tantos otros importantes, los números no siempre reflejan la realidad, se puede afirmar que, en el mundo, ¡cambiante y convulso!, actualmente viven aproximadamente 2.400 millones de cristianos, un tercio de la población mundial, que, de ellos, 1.400 millones son católicos y que de estos al menos un tercio, 500 millones son nietos del Imperio y hablan español.

Y, en estos días, el Sumo Pontífice, Su Santidad el Papa León XIV, Representante de Jesucristo en la tierra, cabeza de la Iglesia Católica y, por ello, “jefe” de los católicos del mundo, ha visitado, está visitando España.

La visita del Papa León XIV a España está siendo, ¡estamos en su cuarto día! un acontecimiento de primera magnitud por múltiples razones y a mí, como español católico, malo, heterodoxo y  del todo indigno de mis mayores, pero profundamente católico, me está obligando a reflexionar sobre algunas emociones que sumadas a las mil dudas que acompañan mí mente de viejo no dejan de cruzarse mi pensamiento.

Por ello, y sabiendo que cuanto pienso y escribo está lejos de ser riguroso, es desarticulado, confuso y, muy probablemente alejado de la auténtica realidad, he reunido en esta entrada algunas de las emociones que, al menos en estos momentos, me parecen importantes.

Así, decir que estoy absolutamente orgulloso como católico por tener un Papa con una visión clara de lo que es, ¡lo que debería ser!, el contenido de la Fe y la forma de vivir de un miembro, de todos los miembros, de la Iglesia Católica, y que, además, aun sabiendo que “muchas cosas” de las que el cree, las proclama, exige y defiende con firmeza, aunque a nosotros, a los bautizados, y a la mayoría de los hombres nos disgustan y hacemos de ellas ningún caso en nuestras vidas.

También estoy sumamente orgulloso por la organización, ¡impecable!, de la visita del Papa, está siendo una muestra del poder de la Iglesia, ¡que no ejerce!, y  de la capacidad de los católicos y de la sociedad española en general para hacer cosas grandes y hacerlas muy, muy bien.

Además, me ha llenado de alegría la presencia, en estos tiempos muchas veces escondida, de la fe católica en la sociedad española, que no ha dudado en acudir a los actos y salir a las calles para afirmar la solidez de sus creencias.

Y, esto es especialmente relevante, la disposición de los católicos españoles a recordar la esencia de generosa justicia, de caridad sin duda, que implica reconocer como natural de igualdad de los hombres y la dignidad de todas las personas humanas propia de nuestra tradición desde hace siglos; y ello a pesar de conocer y reconocer las dificultades para admitir y aceptar a los diferentes.

Ahora bien, en medio de la nube de alegría que me embarga, no puedo olvidar la presencia del Mal, la tentación permanente, impulsada por Satanás y padecida por nosotros, de excluir y, si fuera posible, exterminar, a quienes no aceptan nuestra manera de ver y entender la vida

Y, consecuencia de lo anterior, lo que más me inquieta, lo que más me preocupa, es la renuncia, ¡disimulada y muy callada!, de nuestra sociedad a la premisa fundamental del catolicismo español, esa que implica, al menos, la aspiración o el sueño amar al enemigo, devolver bien por mal y estar dispuestos al sacrificio hasta dar la vida sin dudarlo cuando, como tantas veces en el pasado, ¡los santos y los mártires hispanos son infinitos!, sea preciso en defensa de la Fe y la Caridad.

Sí, la visita del Papa León XIV ha sido para mí un aldabonazo que, acaso, es posible que, con la ayuda de la Iglesia y, sin duda, de Dios, puede hacer mejores a los católicos de todo el mundo, ¡a mí también!, y, como pedimos en todas nuestras oraciones, a todos los hombres de buena, ¡y de mala!, voluntad.

Dios nos ha regalado la visita del Papa y Él nos ha recordado la bondad y la necesidad de obedecer a Jesucristo, ahora solo nos queda hacer un poco de caso a lo que nos han dicho y recuperar con ello una parte esencial, nuestro catolicismo, del alma hispana.  

viernes, 5 de junio de 2026

1233. COSAS DE VIEJO: DE GOTERAS, COMIENZOS Y FINALES


Para resistir los efectos de las goteras que, cada vez con mayor frecuencia, se están convirtiendo en desagradable compañía, porque no he encontrado mejor solución, me escondo durante horas en la obscuridad de mi habitación, quieto, muy encogido, bajo las sábanas de mí cama.

Sin embargo, aunque intento poner la mente en blanco, ¡el cerebro es como es!, un run run incontrolable de ideas e imágenes, casi siempre incompletas, me impide descansar del todo y concentrarme, sin pensar en nada, en olvidar las goteras.

Y, esta noche, de pronto, me he dado cuenta de mí, cada día más intensa, costumbre de imaginar principios de historias, descartarlos por falta de interés o escasa garra y, más tarde, buscar en las bibliotecas de la memoria comienzos que valgan la pena, que dejo abandonados cuando, casi siempre enseguida, tornan en vulgaridad.

Claro que, a veces, también encuentro principios sorprendentes, de esos que prenden el pensamiento, se desparraman en tu cuerpo y llenan tu alma. Incluso, cuando pasa, no lo puedo remediar, comparo con no poca satisfacción los comienzos de algunos de mis propios libros, y al pensar en ellos, encuentro un sentido profundo a la necesidad de imaginar.

Y, luego, cuando esto sucede, pienso en los finales, los hay magníficos y lo son porque de alguna manera son, sobre todo, nuevos principios que se dejan abiertos a la imaginación del lector; y, también, ¡qué pena!, otros que defraudan porque solo son formas pobres de terminar una historia sin que sean realmente el comienzo de algo más.

Y el centro, el desarrollo, lo que une el comienzo el final, ¡me asombra!, cuando es bueno, es una sucesión de comienzos valiosos que podrían ser historias completas de imaginación e imposible realidad.

Sí, cuando la salud se pierde y las goteras se hacen compañía real, todo lo importante para un ser humano, ¡los demás!, pasa a ser secundario, ¡qué horror!, y, me parece, que en esos momentos es mejor dar por bueno lo que aún nos queda y disfrutar de lo poco, de los buenos comienzos y  finales en que podemos pensar.