Al menos
para una parte importante de la sociedad española, la políticamente de derechas y
centro, está claro que el actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
es un traidor que, además de otros desvaríos, como tratar de sustituir la
actual Constitución por otra de carácter “plurinacional y republicana", pretende entregar
Ceuta y Melilla a Marruecos y, si “alguien” no toma medidas ambos hechos están
próximos a ser realidad.
Y, esa parte de la sociedad española, ante las acciones del Gobierno
y lo aparentemente inevitable de los grandes males que acechan al Reino de
España, observa la conducta del Rey y demanda que este “haga lo necesario” para
evitarlos.
El Rey, de
acuerdo con lo establecido en la Constitución, reina, pero no gobierna y, por
ello, al menos que se sepa, no interfiere en los propósitos y acciones del presidente
del Gobierno.
Por ello,
si el Rey sigue “sin hacer nada”, la parte de la sociedad española de derechas
y centro se preguntará ¿si el rey, cuando más falta hace no hace nada, para que
lo queremos?; y como las izquierdas españolas son republicanas, la Monarquía
está perdida.
Pero, si el
Rey “hace algo”, estará incumpliendo la Constitución y eso puede hacer que la
parte de la sociedad española republicana se enfade mucho y, con Pedro Sánchez
al frente, quiera echarlo y quizá lo consiga.
El Rey,
pues, tiene un gran dilema, si no hace nada está perdido y si lo hace, lo más
probable es que también esté perdido.
Claro que
siempre hay esperanza y como su padre, Don Juan Carlos, el 23 de febrero, puede afrontar
el riesgo, actuar con osadía, y salvar la Monarquía.