domingo, 22 de marzo de 2026

1226. COSAS DE VIEJO: DE LA NECESIDAD DE PEDIR PERDÓN Y PERDONARNOS


Aunque lo he dicho y escrito muchas veces, la permanente demanda de la presidente de México al Rey de España exigiendo, muy enfadada,  que este “pida perdón” por las tropelías cometidas por los españoles, en verdad castellanos, contra los pueblos indígenas de lo que fue Nueva España, y las palabras, para calmarla, cuidadosamente elegidas y dichas por Don Felipe al embajador mexicano, no me resisto a volver a expresar la necesidad que tenemos los hispanos, los españoles de todas las Españas, de pedir perdón y perdonarnos.

Pero, antes de entrar en el perdón y el perdonarnos, es imprescindible recordar media docena de verdades que, con demasiada frecuencia, olvidamos:

La primera: lo que llamamos la “Conquista de América”, iniciada y estimulada por los Reyes Católicos, fue obra de españoles de Castilla y, también, sobre todo, de españoles de Nueva España, Perú y de todas las Españas.

La segunda: la nación que actualmente es España no fue en el pasado “la dueña” del Imperio español.  Castilla, Aragón y Navarra, fueron, parte de ese imperio, al igual y del mismo modo que, simultáneamente, lo fueron los reinos de América, amplios territorios de Europa y no pocas tierras de Asia.

La tercera: el Imperio fue el poder hegemónico en su tiempo, duró trecientos años y, su conjunto fue un magnífico modelo de éxito, nunca visto antes en la historia y, hasta ahora nunca superado.

La cuarta: las gentes, en el Imperio, en cada Reino, en cada parte del Imperio, y, sobre todo en lo que es hoy América, hicieron las cosas muy bien, leales al Rey, construyeron industrias, crearon arte, levantaron catedrales; crearon hospitales, colegios y universidades; y, sobre todo, hicieron buena, muy buena, la vida de todos en sociedades, ¡un caso único!, nuevas y mestizas.

La quinta: el Imperio murió en guerras de secesión inspiradas por los enemigos de España y de las Españas. Se dividió en veinte naciones y todas, todas ellas, cayeron en una decadencia que hoy perdura.

La sexta: el Imperio español, como en el romano, como ahora, como en todas partes desde que el mundo es mundo, hubo, además de mucho bien no pocos y esporádicos males, que, vistos con los ojos de hoy, nos molestan, desagradan y, lo que es peor, magnificados por los enemigos de España y de las Españas, apuñalan la autoestima de los hispanos, los mantienen desunidos y hacen muy difícil que avancemos, en un mundo de grandes bloques, hacia un futuro mejor.   

Y, ahora “lo del perdón”: Sí, Don Felipe, en nombre de España y de los españoles de España tiene que pedir perdón; y la señora presidente de México, y los señores presidentes de Perú, Colombia, Venezuela, Ecuador, Argentina, Chila, Paraguay, Uruguay, República Dominicana, Cuba, y las repúblicas centroamericanas, también tienen que pedir perdón. Todos tienen que pedir perdón. Tienen que pedir perdón porque nuestros abuelos fueron incapaces de mantener vivo el Imperio y lo dividieron en veinte naciones irrelevantes.

Y, sí, Don Felipe y todos los presidentes americanos tienen que pedir perdón en nombre de todos los hispanos porque durante doscientos años nuestros abuelos, nuestros padres y nosotros mismos no hemos hecho lo necesario para salvar la desunión, e incluso la hemos empeorado.

Y sí, todos los hispanos, Don Felipe al frente, tenemos que pedirnos  perdón y, sobre todo, perdonarnos a nosotros mismos por lo que debimos, por lo que debemos hacer, no hicimos en el pasado y ahora no hacemos.


martes, 17 de marzo de 2026

1225. COSAS DE VIEJO: DE LAS DECLARACIONES DE S.M. EL REY FELIPE VI AL EMBAJADOR DE MÉXICO


Aunque no he encontrado el texto oficial completo de las declaraciones de S.M. el Rey Felipe VI ayer, lunes, 16 de marzo de 2026, en el Museo Arqueológico Nacional (MAN) Madrid, en conversación con el Embajador de México en España, Quirino Ordaz Coppel, luego de consultar varias fuentes parece que sus palabras exactas fueron estas:

"La historia compartida entre España y México, como toda historia humana, tiene claroscuros. Ha habido dolor e injusticia hacia los pueblos originarios. Hubo injusticia, justo es reconocerlo y lamentarlo. Esa es parte de nuestra historia compartida, no podemos negarla ni olvidarla."

"Hay cosas que, cuando las estudiamos y las conocemos con el criterio y los valores de hoy en día, pues obviamente no pueden hacernos sentir orgullosos. Pero hay que conocer estos hechos en su justo contexto, no con excesivo presentismo moral, sino con un análisis objetivo y riguroso."

"Es necesario sacar lecciones, porque también ha habido controversias morales y éticas en cuanto a cómo se ejerce el poder desde el primer día. Los propios Reyes Católicos, la Reina Isabel, con sus directrices, las Leyes de Indias, todo el proceso legislativo... hay un afán de protección que luego la realidad hace que no se cumpla como se pretende y hay mucho abuso."

"Esa cultura mestiza que nace ahí, en América, es lo que nos define hoy. Valorar el hecho de que, de ese conocimiento, nos apreciaremos más."

Y, en mi opinión, pienso que para comprender el sentido de estas palabras es imprescindible contemplar el contexto: un mundo hispano, dividido en múltiples naciones,  que necesita encontrar puntos de apoyo en busca de la unidad o, al menos, de colaboración para hacer frente a la hegemonía de sus enemigos ancestrales y de los nuevos poderes emergentes; una hispanidad desunida en la que conviven visiones contrapuestas, buenas y malas, ciertas y del todo falsas, que nos pueden llenar de orgullo  y también de dolor  de nuestra misma historia; con una muy baja autoestima colectiva y sin un proyecto común hacia el futuro.

Sí, no podemos ver el texto de las palabras del Rey solo como un rendirnos y o un pedir perdón por algo que nuestros mayores hicieron mal o bien con los criterios y valores de hoy; o un tomar partido por una leyenda, rosa o negra. Creo que tenemos que verlo como un intento de aproximación para dejar atrás el pasado y avanzar en la construcción de una hispanidad nueva y mejor.

Ah, yo, si miro el devenir de mi vida, no puedo, en nada, tirar la primera piedra. Y, me pregunto, ¿hay alguien entre los vivos que, honestamente, pueda hacerlo?



lunes, 9 de marzo de 2026

1224. COSAS DE VIEJO: DE LA PRIMERA VEZ QUE VÍ UN MUERTO

 

Revisando viejos archivos he encontrado el relato de un recuerdo guardado en el olvido que me ha devuelto a mis doce o trece años y, porque me ha parecido entrañable, no me resisto a compartirlo en el Blog.  Dice así:


Las filas han comenzado a subir las escaleras del patio y, en el silencio, trato de dominar el miedo, el tremendo miedo que me da ver a un muerto, no se si es un padre o un hermano, pero sí sé que está muerto

No puedo hacer nada, nos llevan a la capilla de arriba a ver al muerto. ¡Que deprisa van las filas! ¡Qué miedo tengo!

Mi padre dice que no hay que tener miedo a los muertos, pero aunque eso sea cierto, a mí me da mucho miedo ver a este muerto.

El pasillo de abajo se ha terminado y el sonido de los pies al subir las filas por la escalera de piedra me hace levantar la cabeza. Algunos de mis compañeros, en absoluto silencio, miran al frente, otros al suelo. ¡Que cerca está la capilla!, ¡Que cerca está el muerto!  ¿Seré yo el único que tiene miedo?

Hacia la mitad del pasillo se paran las filas. Mientras pasa el tiempo, poco tiempo, decido que tengo que mirar al muerto. No se si a última hora cerraré los ojos, pero quiero ver cómo se queda uno cuando está muerto.

Las filas corren, ahora muy deprisa, avanzamos por el centro de la capilla. No pienso. Delante, dentro de su ataúd ¿es marrón oscuro o es negro?, entre telas blancas, con una estola, apenas se le ve la cara, está el muerto.

Las filas salen de la capilla. Todo ha terminado. Levanto la cabeza y respiro con orgullo: He visto un muerto, le he mirado a la cara y ¡No tengo miedo!