jueves, 5 de julio de 2007

78. SE DAN LECCIONES

Las personas que juegan tienen su mayor placer en el hecho de ganar. Claro que hay personas que gozan mucho con la sola posibilidad de jugar, aunque sea casi imposible ganar.

Jugar con personas que tienen mal ganar, aunque tengan buen perder, es un desafío, acaso porque el juego tiene el aliciente añadido de, además de vencer, evitar que el otro disfrute, a tu costa, de su victoria.

Evidentemente, por razones obvias, si el jugador, además de mal ganar tiene mal perder, lo mejor es no jugar, dejarle solo y no jugar con él.

De todos modos, el peor y más peligroso jugador es el que además de no saber ganar ni saber perder, miente y hace trampas, hay que huir de él como de la peste.

Es evidente que cuando vemos a un jugador, sin pudor alguno, decir la frase “se dan lecciones”, hay que salir corriendo y marcharse lo más lejos posible porque si nos quedamos cerca estamos arruinados.

miércoles, 4 de julio de 2007

77. UN CASO EN MAGISTRATURA DE TRABAJO

A lo largo de mi vida profesional he acudido pocas veces a la Magistratura de Trabajo. Siempre he pensado que es mucho mejor pactar que acudir a un juicio y por ello he procurado escapar siempre a la maldición del “tengas juicios y los ganes”.

Sin embargo, por ser el tema muy claro desde mi punto de vista, siempre subjetivo, y considerar que no podía dejar de hacerlo, alguna vez he acudido a buscar Justicia.

En esta ocasión yo creía estar cargado de razones. El empleado, vendedor de la delegación de Málaga, a más de tener comportamientos impropios de la cultura de la organización, se había quedado con dinero de la empresa y esto se podía demostrar documentalmente.

Mientras esperábamos el comienzo del juicio y después de negarme a conciliar el despido, delante de su abogado, del mío y de todo el que le quisiera escuchar, en voz muy alta, casi a voces, el Sr. C. con un punzón de zapatero, muy sobrado como se dice allá, recordó a los dos testigos de la empresa, el gerente de la delegación y el jefe administrativo, las consecuencias que tendrían para ellos y sus familias declaraciones que le pudieran perjudicar.

La vista no fue larga y todo muy normal.

Durante la cena de ese día, estando con el delegado y un cliente, tuve ocasión de ver juntas y dedicadas al mismo complicado y duro oficio de hacer la calle, a dos mujeres muy bien vestidas y extremadamente hermosas, la mujer y la amiga íntima del Sr. C. que, según explicaron mis interlocutores, trabajaban en ese negocio, en parte por amor y en parte por terror a nuestro vendedor.

La sentencia fue clara. El despido no estaba justificado.

Decía el Sr. Magistrado que aunque parecía que el empleado se había quedado con una pequeña cantidad, nadie pondría en peligro un salario mensual de, en aquella época, casi dos mil euros, que ahora serían más de tres o cuatro mil, apropiándose de algunos miles de pesetas y como era posible que la empresa hubiera cometido algún error administrativo, estábamos obligados a readmitir al Sr. C. o a pagarle una indemnización.

Desde esta experiencia, indudablemente no significativa, respeto y comprendo bien las decisiones de algunos jueces cuando dejan libres a quienes el común de las gentes puede creer peligrosos delincuentes.

Tengo clarísimo que hay que rezar mucho para, teniendo o no teniendo subjetivamente razón, no estar obligado a acudir a un juicio.

martes, 3 de julio de 2007

76. UN ACUERDO MÁS QUE PROBABLE

Amigos que viven lejos de España me preguntan con cierta frecuencia y, en ciertos casos con indudable ilusión, qué va a pasar ahora con ETA.

En mi opinión, diga lo que diga el Gobierno de España y haga lo que haga ETA, en el plazo de unos meses, habrán llegado a un acuerdo para aceptar lo que sea, a cambio de cualquier cosa y que habrá gran satisfacción en ambas partes.

La razón de mi opinión al afirmar con casi seguridad que habrá un pacto, es que el Presidente del Gobierno quiere, como es normal, ganar las próximas elecciones y ETA sabe que si quiere obtener algo y no pasar más años, con alto riesgo, a la espera de otra oportunidad, está ante la mejor situación para obtener un acuerdo con ventajas.

No entro en análisis políticos, no hago valoraciones éticas, solo afirmo lo que es obvio desde el sentido común de cualquier persona que piensa un poco y tiene en cuenta la naturaleza del ser humano, cuando hay mucho a ganar y muchísimo a perder los intereses, normalmente, deciden.

lunes, 2 de julio de 2007

75. MALA EDUCACIÓN EN SELECCIÓN DE PERSONAL

Hace algunos días una persona próxima me explicó, con cierto pesar, lo mal que le habían tratado en la entrevista que había hecho para optar a un puesto de cierto nivel en la organización.

Como no me ha ocurrido a mí y carezco de los detalles suficientes no citaré el nombre de la empresa que, si es cierto lo que me explico, no es un buen lugar para trabajar.

Cuando las empresas como la conocida por mi interlocutor publican anuncios para cubrir un puesto de trabajo algunos, ya quedan menos, responsables de selección piensan, o parecen pensar, que tienen derecho a tratar a los candidatos como personas sin derechos y, en consecuencia, tienen atribuciones para hacer las preguntas más impertinentes, aplicar cuantas pruebas apetezcan o molestar a las personas.

Los candidatos que participan en procesos de selección deben ser tratados con el mayor de los respetos. En última instancia, si no escribe nadie o quien lo hace no tiene el perfil adecuado, la empresa no puede cubrir el puesto que necesita en su organización. Nadie contrata a nadie para hacerle un favor, se contrata para que se haga un trabajo necesario para el negocio. Por tanto, el interés es mutuo y el respeto también debería ser mutuo.

Ejemplos de frecuentes faltas de respeto son:

· No contestar a las cartas o los correos para informando que el historial del candidato no responde al perfil del puesto.
· Citar y forzar al candidato el día y la hora que el seleccionador decide, sin considerar si ocasiona o no un problema al entrevistado.
· Hacer esperar largo tiempo o en la misma sala a dos o más candidatos para el mismo o distintos puestos.
· Montar reuniones de grupo con los candidatos, de forma que estos puedan conocerse e incluso valorarse entre sí.
· Aplicar pruebas psicológicas que van más allá de lo imprescindible para comprobar que el candidato está en parámetros de normalidad y que la resistencia a mostrar la intimidad personal se considere como un demérito.
· Preguntar sobre aspectos relacionados con la intimidad del candidato o amenazar veladamente sobre futuros comportamientos de la persona, por ejemplo, si se piensa tener hijos en el corto o medio plazo.
· Aprovechar la entrevista para obtener información confidencial de otras empresas o personas.
· Esperar semanas y semanas para informar a los candidatos de la evolución del proceso de selección.
· No pedir permiso al candidato para solicitar informes de trabajos anteriores.
· Acosar o tender trampas más o menos burdas o sutiles al candidato, del tipo de preguntar temas importantes cuando se está ya en la puerta del ascensor para salir de la empresa.
· Informar tarde, mal o nunca de la finalización del proceso.

Ante las faltas de respeto, pienso que lo mejor que puede hacer un candidato es dar las gracias y marcharse.

Se debe olvidar el proceso de selección, pero hay que recordar siempre la empresa para no comprar sus productos o servicios y, por supuesto, hablar de ella y tratarla como merece.

Si se trata mal a quien se acerca para trabajar en una empresa es muy probable que traten aún peor a sus clientes y, hasta con crueldad a sus proveedores.

domingo, 24 de junio de 2007

74. TRES CONCEPTOS DE AUTORIDAD

Cuando por unas u otras razones hablo de concepto de Autoridad, suelo presentar tres acepciones de la palabra:

“Es la autoridad”. Su justificación está en el nombramiento, en el poder emanado de la norma que ampara el ejercicio de la función. Ejemplos de ella se encuentran en el policía de tráfico que con la sola identificación de su uniforme pone una multa o “ regaña” al honesto ciudadano porque va demasiado despacio o demasiado deprisa.

“Es una autoridad”. Está vinculada al saber, se justifica en el conocimiento que sobre el tema de que se trate posee la persona que tiene este tipo de autoridad. Si un médico con prestigio, en el que tenemos gran confianza nos dice que debemos entrar inmediatamente en el quirófano para quitarnos un mioma, creo que la mayor parte de los ciudadanos nos sentiríamos contentos de obedecer la indicación de quien con su consejo nos puede salvar de una mala enfermedad.

“Tiene autoridad”.Se corresponde a la autoridad del líder, de la persona que arrastra con su voluntad la voluntad de otras personas. El niño que decide a qué jugar, la joven que decide donde cenar o el político que arrastra con su personalidad a sus conciudadanos son ejemplos claros de este tipo de autoridad.


De las tres acepciones solo una hace, con inusitada frecuencia, rechinar los dientes, arder los estómagos y enfadar a las gentes: La autoridad del nombramiento.

Y precisamente esta acepción de la palabra autoridad es la que permite la vida en sociedad o la actividad empresarial.

El buen ejercicio de la autoridad procedente del nomabramiento es la garantía de la convivencia positiva en el entorno social y probablemente la característica que mejor puede definir lo que significa desarrollo es una positiva percepción social del ejercicio de esta autoridad.

Es lástima que muchas personas que “son una autoridad” o “tienen autoridad”, piensen poco y se preocupen menos a la hora de nombrar a quién va a ser "la autoridad".

Una pregunta que todos deberíamos hacernos de cuando en cuando es ¨¿Cuál es, aquí y ahora, la fuente de mi autoridad”.

Nota:
Me ha sugerido que tratase hoy el tema de la autoridad la mala educación de Una Autoridad que uso su prestigioso uniforme para maltratar ayer, de palabra y sin razón, a dos personas a las que conozco bien. Es una pena que el Cuerpo al que Esa Autoridad pertenece tenga menos hoy un poco menos de autoridad y aprecio social.





domingo, 17 de junio de 2007

73. ES DE BIEN NACIDOS SER AGRADECIDOS

Entre los lugares a los que normalmente acudo para obtener información seria y bien elaborada sobre el mundo que nos rodea están dos direcciones de Internet:


http://factorhumano.wordpress.com

http://www.wharton.universia.net


Dar a conocer lo que uno sabe y agradecer a quien se lo enseña es obligación de bien nacidos, por ello animo a visitar estas páginas a otras personas, para que pueden disfrutarlas como las disfruto yo.

jueves, 14 de junio de 2007

72. TRES PAISAJES

A veces me preguntan cuales son los paisajes que más me gustan o me impresionan de cuantos conozco. La respuesta es siempre la misma:

El mar al atardecer en primavera, en Alicante, los bosques, al terminar de llover, con sol, en Gales y las cumbres del Illimani desde el altiplano de Bolivia.

Probablemente, si hubiera alguna forma objetiva de medir la belleza, puede haber otros muchos más hermosos, pero acaso por las circunstancias y los momentos en que se grabaron en mi memoria, son para mí los más queridos.

El atardecer, dando su color al mar, de Alicante, en la costa mediterránea española, lo conocí con dieciséis o diecisiete años, la primera vez que salía de casa solo, sin mis padres, para ir a una ciudad en la que no tenía familia.

Estaba con mi amigo Juan Ramón, sentado sobre unas piedras, con el castillo a la espalda, frente al puerto quizá, y sin darme cuenta, muy deprisa, todos los tonos del rojo tiñeron el agua del mar, llenaron el cielo y marcaron, con su intensidad mi memoria. Me impresiono tanto que, durante mucho rato no pude hablar. Siempre que puedo regreso a la misma hora al mismo lugar.

Mayor ya, con veintiuno, por error, en lugar de subir hacia Escocia, en autostop, con Salvador Monmeneu, compañero desde niño en el colegio y en la universidad, un generoso conductor entre inexpresivo y amable que, por más que suplicamos, no quería parar, nos dejó en una carretera solitaria, en Gales.

Con el susto encima pero aliviados, bajo la lluvia fina, con niebla, mirando la carretera y bien mojados estuvimos mucho rato. Nos recogió un señor mayor, seguro que tendría cincuenta o más, en un negro y destartalado morris, luego supimos que era el médico del lugar.

Al final de una cuesta, en el paso del caballo creo recordar, el doctor detuvo el coche y nos dijo: ¡Mirad!. Frente a nosotros se extendían brillando, todos los colores verdes y, muy al final, el arco iris. Estaba en el bosque real que desde niño había soñado como el país de las hadas. Desde entonces, siempre que cuento a los niños un cuento explico con todo detalle, desde el recuerdo, el bosque de Gales.

Lo había visto ya muchas veces pero nunca me había fijado. Aún eran los años sesenta, en un Toyota, con Pancho Nadal, maestro grande, por la tarde, viniendo de alguna parte, en el altiplano, camino de La Paz, el día de nochebuena, desde hacía un rato frente a nosotros, estaba el Illimani.

Bajamos del coche para desbeber y mientras lo hacíamos, Pancho mirando al frente dijo, “Hoy es un buen día, en España ya es Navidad”. Entonces vi el Illimani, vi los claros y oscuros, la luz, la nieve, el sol cayendo, la belleza al alcance de la mano. Sentí nacer el amor, que aún conservo a Bolivia, por ser en parte ese lugar mágico e inabarcable.