martes, 25 de septiembre de 2007

97. EL PRINCIPIO DE UNIDAD DE MANDO. UNA REFLEXIÓN

En 1918 H. Fayol, gran maestro de generaciones de dirigentes del siglo XX, incluyó entre los principios de dirección “la unidad de mando”, que en su aplicación práctica implica que cada empleado debe tener un solo jefe.

Tener dos o mas superiores en el mejor de los casos desorienta al subordinado y en el peor este puede engañar a los dos e incluso llegar a enemistarlos.

Durante muchos años y aun ahora, el principio sigue vigente y sigue vigente en gran medida porque una parte muy importante de los miembros de la sociedad sigue inmersa en la Teoría X y solo en muy pocos casos se ha asumido la Teoría Y de McGregor.

A partir del final del siglo pasado y de los comienzos de este las cosas empiezan a cambiar.

Hoy, cuando ya es imposible, por el coste que implican las estructuras estrechas, la necesidad imperiosa de conocimientos profundos específicos, la adaptación imprescindible y permanente al cambio en el desempeño de cualquier función y la imposibilidad de que el jefe pueda entrar en todo cuanto hacen sus colaboradores, estamos comprobando que el principio de unidad de mando, interpretado como “una persona solo puede tener un jefe” ha dejado paso a una interpretación diferente, las personas pueden tener uno, dos, tres o ningún jefe, siempre que en la organización se mantenga el principio, también formulado por H. Fayol, de “unidad de dirección” y la organización esté próxima, en su cultura real y en sus prácticas diarias, a la Teoría Y.

Recordemos que la Teoría Y considera que los seres humanos no detestan el trabajo, pueden automotivarse, autodirigirse y puede libremente cooperar y luchar para conseguir objetivos comunes, siempre que se den las condiciones que lo hagan posible.

lunes, 24 de septiembre de 2007

96. SERVIR A DOS SEÑORES

Durante muchos años, quizá desde siempre, ha sido un axioma la expresión “no es posible servir a Dios y al Diablo”, o en términos menos trascendentes pero más próximos, “no se puede servir a dos señores”.

La idea profunda que late detrás de esta frase es que no se puede servir a dos señores porque hay que hacerlo absoluta y ciegamente a uno.

Creo que es terrible que los hombres y las mujeres hayan tenido durante siglos y tengan aún ahora en su herencia cultural este arraigado constructo que obliga a asumir como natural la falta de libertad porque esta establecido que, antes o después todos y cada uno han de dar cuentas a quien es, por cualesquiera circunstancias, el señor natural.

viernes, 21 de septiembre de 2007

95. ALGO MACABRO PERO TODO UN ÉXITO

Los españoles de toda España solemos, con notable y generalizada mala educación, hablar cuando comemos de otras buenas comidas, y en los velatorios, entierros y funerales, ponemos en común experiencias o recuerdos que suelen estar, pasado el tiempo, entre lo absolutamente macabro y extremadamente divertido.

Hace algún tiempo estuve en un velatorio. El muerto, una persona buena y para mí muy apreciada, tenía un aspecto extraordinario, relajado, tranquilo, con una cara mucho mejor que la que había tenido en toda su vida.

Al felicitar a los deudos por la apariencia del fallecido me lo agradecieron muchísimo.

Por ello, me vi en la obligación de señalar y ampliar los detalles que, en su conjunto, producían el efecto: la tersura de la piel, su color, lo bien peinado que estaba, el gesto de la boca, la sensación de paz, tantas cosas dije que, al final, entre lágrimas, me contaron que todo era resultado de un gran esfuerzo.

El buen hombre era muy presumido y tenía la preocupación de “estar perfecto” para cuando estuviera a la vista de todo el mundo en el tanatorio y había hecho prometer, uno por uno, a todos sus familiares, que le arreglarían adecuadamente para el evento.

Mis palabras, fueron la confirmación del éxito. Habían cumplido los deseos del muerto.

Creo que durante muchos años, siempre que muera alguien o se vea a un muerto, se hablará en esa familia, incluidos todos los detalles, de lo guapo y de lo mucho mejor que nadie, estaba entre flores, el abuelo.

jueves, 20 de septiembre de 2007

94. POETA EMILIO RODRIGUEZ

Sigo con enorme placer, desde hace bastantes años, la obra de Emilio Rodríguez, probablemente uno de los poetas más exquisitos de su generación y hoy he recibido una extraordinaria noticia: Hay ya una página en la red en la que es posible disfrutar su maravillosa poesía.

La dirección es: http://poetaemiliorodriguez.blogspot.com/

Es para mí una gran satisfacción la aparición de esta página que espero incluya, poco a poco toda la obra, muy dispersa por otro lado, de Emilio Rodríguez, para disfrute de cuantos hoy conocemos su obra y el de infinidad de lectores que ahora, en la red, tienen acceso a ella.

Muchas gracias Emilio Rodríguez por aproximar tus poemas a los viejos y nuevos lectores.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

93. EL SENADO DE LA VILLA

Mi amigo Joaquín, alma y motor de la asociación que aglutina a las personas mayores de Torrelodones, me dice que tiene el propósito de crear el Senado de la Villa.

Una vez más, me he sentido impresionado por la ilusión, creatividad y capacidad para hacer realidad las ideas, de Joaquín y, ante la sugerencia que me hace para que aporte alguna idea sobre el tema, me he obligado pensar y a redactar estas líneas.


Inicialmente pienso que:

El Consejo de Ancianos puede plantearse como un grupo de opinión o como un medio para conseguir objetivos o hacer presión.

Puede enfocarse para beneficio de los mayores o de sus dirigentes y puede también enfocarse para el incremento del bienestar de la sociedad local, regional e incluso mundial.

Sobre sus miembros, muchos o pocos, hemos de pensar que:

La edad hace más fuertes e intensas las cualidades y los defectos de las personas y entre los mayores hay muchos que son buenas o muy buenas gentes, pero no escasean quienes han acumulado enormes sacos de egoísmo, envidia, resentimiento y maldad.

El acervo de conocimientos existente entre los mayores puede ser extraordinario, pero puede estar obsoleto y, de lo que se puede llamar “experiencia de la vida”, en algunas personas se acumulan enormes tesoros, pero en no pocos casos se reduce a haber visto pasar, sin pensar ni participar en demasía, los hechos que se producen en un año, repetidos una y otra vez, a lo largo de todos sus años.

La generosidad, la comprensión de los demás y el amor al próximo conviven con no disimulados egoísmos, avaricia, desamor y el hacer la vida amarga a los demás.

Prudencia, equidad y paciencia se hermanan con locura, iniquidad y agobiante impaciencia.

En relación con el proyecto, mi amigo Joaquín y quienes le van a ayudar, han de contar con:

Mucho tiempo de reflexión para desarrollar el proyecto.

Presiones directas de personas y grupos que lo van a percibir como una amenaza o una oportunidad y que, por ello, en el primer caso van a atacar y en el segundo a tratar de reorientar todo cuanto puedan.

Dificultades de todo tipo para incorporar a miembros valiosos y minimizar los efectos de la actuación de personas que, por unas u otras razones son peligros potenciales para el éxito de la institución.

Y, en conclusión, vistas estas cosas, que son solamente el comienzo de una reflexión, me pregunto ¿Vale la pena avanzar?

Mi repuesta es, sin dudarlo un momento, sí, Joaquín ha detectado una inmensa oportunidad y, como es un hombre extraordinario, para los mayores, para el pueblo, para todos, va a afrontar el desafío y va a triunfar.

En todo cuanto pueda, pienso colaborar.

martes, 18 de septiembre de 2007

92. RESPONSABILIDAD

Creo que lo que somos y lo que tenemos, luego de vividos unos años, es resultado de las decisiones que cada uno hemos tomado y de lo que cada uno hemos hecho.

Sin embargo, hay personas que solo se hacen responsables de lo que les ha salido bien y culpan a otros de cuanto les ha salido mal.

La razón de esto es fácil de entender, las personas tendemos a sentirnos responsables de lo que hacemos y no de lo que no hacemos, sin tener en cuenta que no hacer es también estar haciendo.

Claro que hacer y conseguir es propio del hombre que quiere tener y progresar, pero en el último medio siglo, al menos en Europa, se esta avanzando para conseguir que todos tengan de todo sin necesidad de hacer nada.

Es evidente que quienes nos quejamos, somos tan responsables como quienes no se quejan porque no hacemos lo suficiente para cambiar el orden de las cosas.

Solo se justificaría no hacer nada para evitar lo que está llegando si creyéramos en el objetivismo y estuviéramos decididos, haciendo tiempo, para implantarlo.

lunes, 17 de septiembre de 2007

91. TERTULIAS

Hasta hace pocos años había en muchas ciudades tertulias en las que se reunían personas para hablar de todo en el marco de un tema de interés general. Hoy quedan pocas famosas, pero se siguen celebrando algunas aquí y allá..

Casi todas se organizaban alrededor de una o de varias personas que eran capaces de atraer a otras, normalmente del mismo o similar oficio y con cierta afinidad personal.

Podían ser literarias, políticas, taurinas, futbolísticas y hasta dedicadas a las visitas de los extraterrestres.

Se solían celebrar en los tradicionales cafés, en los casinos, civiles o militares y hasta en algunas casas particulares.

El lugar, el día y la hora tenían extremada importancia porque la asistencia era totalmente libre, no había lista de asistentes, ni convocatoria, orden del día o conclusiones, solamente se hablaba y siempre se discutía.

Presidía siempre el titular, al que todos reconocían su autoridad por ser el alma de la tertulia y entre el resto de los miembros se iban construyendo jerarquías informales.

Las opiniones pesaban en función de la persona que las emitía y la última palabra, si la había, era la del fundador. Los nuevos asistentes pasaban un tiempo como novicios, hasta que, a base de asistencia, muchos silencios y progresiva participación eran asumidos como miembros con derechos, que eran todos y realmente ninguno.

Actualmente, por motivos múltiples, quedan muy pocas tertulias de las antiguas, pero ha aparecido una nueva forma especialmente interesante, a través de la Red. Los chats son las tertulias de nuestro tiempo.

Tienen su lugar de reunión, un tema principal, un tipo de asistentes y, aunque su papel puede parecer muy pequeño o no existir, un impulsor.

Las diferencias con las tertulias tradicionales son aparentemente enormes porque ahora la presencia es solo virtual,

Pero, en el fondo, todo sigue igual. Hay, como siempre, personas que solo se sientan a ver y escuchar, novicios que quieren destacar, miembros con prestigio que animan a participar y que cuando se ausentan o no están, casi se cierra el chat.

Realmente las cosas cambian pero casi siempre para avanzar. Es verdad que se pierden cosas, pero si se aprovechan las oportunidades, siempre se puede ganar.

Claro que, como antes con las tertulias, ahora con los chats, hay que buscar para encontrar el que a cada uno le pueda interesar. Antes era sencillo, había pocas tertulias en cada ciudad y ahora existen millones de chats.

De todos modos, si alguien no encuentra la suya, siempre le queda crear su tertulia o impulsar su propio chat.