lunes, 18 de febrero de 2008

138. EL VALOR DE LA ANTIGÜEDAD EN LA EMPRESA

Uno de los temas que más me impresionan cuando reflexiono sobre la gestión de personas en las organizaciones es el cambio en la percepción del concepto antigüedad en la empresa.

Durante muchos y hasta hace no tantos años, en muchas empresas la compensación y el reconocimiento de las personas estaba condicionado algo por la valía pero más que por esta, por la antigüedad, que era sin duda el mayor mérito, a veces incluso superior a la capacidad para generar resultados.

La promoción para pasar de una a otra categoría, en los niveles más bajos, por la aplicación de leyes laborales, convenios colectivos, o simple normativa interna o dependía exclusivamente de la permanencia en la empresa por dos tres o cinco años. En los niveles superiores, en los que los nombramientos eran fruto de la libre decisión de lo órganos de dirección, los jóvenes ingenieros o titulados universitarios entraban ya en puestos de mando, pero para acceder a posiciones de mayor responsabilidad debían acumular una, nunca especificada, antigüedad.

Por otro lado, en la compensación de las personas, estaba establecido el concepto “antigüedad”, en la que cada trienio o cuatrienio tenía el correspondiente valor económico y que, en algunos casos suponía sumas significativas para el presupuesto de las familias.

Y, evidentemente, a los jóvenes se les decía: “tienes que esperar, no tengas prisa, todo llegará”. Mientras se les pagaba en dinero bastante menos de lo que hubiera sido equitativo, por sus resultados, en relación con muchas otras personas de la plantilla.

Por supuesto, pensar en cambios para esta situación era, además de muy complicado, posiblemente innecesario para la empresa y para la satisfacción del conjunto de la plantilla.

En consecuencia, los jóvenes más inquietos, cuando podían, que no era fácil, se marchaban a otra empresa en las, que ya de entrada, obtenían retribuciones acordes con su valía y que eran, más de dos y tres veces, superiores en un 40, 50 y hasta 70 % a lo que recibían en su anterior ocupación.

En la base del valor de la antigüedad estaba una idea, “la empresa vivirá siempre y si eres una buen empleado tendrás un trabajo de por vida”.

Hoy, afortunadamente, las empresas no pueden comprometerse a ofrecer trabajos de por vida, los jóvenes inquietos pueden marcharse con su cabeza a otras partes y la ley de oferta y demanda de aplica.

Es evidente que si el joven profesional vale lo suficiente y se prepara bien, dado que sus resultados son siempre bastante mejores que los del resto y es cada vez mayor la necesidad y la escasez de talento, ya no tiene que “tener antigüedad”, sino demostrar que consigue resultados y puede pedir lo eso tiene precio.

Por eso, si no se cobra lo que uno merece por su contribución a los resultados, lo mejor que puede hacer es no perder el tiempo en quejarse y gastar el esfuerzo en buscar otra cosa y marcharse con los bártulos a otra parte.
















jueves, 14 de febrero de 2008

137. OLGA ROIG DE VILLA - GÓMEZ

El día 6 de febrero de 2008, Doña Olga Roig de Villa – Gómez ha dejado su cuerpo en La Paz y ha volado al Cielo en busca de Guido, su marido y de Edmundo, fruto digno de su gran amor.

Hoy, al conocer la noticia, mi cabeza se ha llenado de sus múltiples presencias y mi corazón llora, sin posible consuelo la gran pérdida.

Agitado del todo, recuerdo un precioso poema, escrito para ella por su esposo Guido Villa – Gómez Loma y me atrevo, en homenaje a los dos y muestra de mi admirado afecto, a reproducirlo entero:


Tus ojos

Tus ojos – áureas gotas derretidas
En los crisoles mágicos del sueño –
Me fingen sus miradas...Y me adueño
de ilusiones galantes y atrevidas.

Te miro. Pero están como dormidas
las luces de tus ojos. Y me empeño
por descubrir el misterioso ensueño
de tus hondas pupilas abstraídas.

Tus ojos, en su fuga alucinada,
¿retornan al paisaje del recuerdo
o avanzan sobre el tiempo no venido?

Presiento lo que mira tu mirada:
Mira mi sombra... Y ve que ya me pierdo
En los bosques nocturnos del olvido


Doña Olga Roig de Villa - Gómez, mujer capaz, culta y hermosa, esposa entregada, madre única y amiga fiel, ha sido y será siempre para mí y para los míos la mamá querida de mi familia boliviana.

Desde aquí expreso al mundo el dolor que hoy todos los suyos compartimos

miércoles, 13 de febrero de 2008

136. PROSPECTIVA

Desde los años 60 del siglo XX , con mayor o menor frecuencia, busco, encuentro y leo con mayor detalle estudios de prospectiva.

La Prospectiva se enmarca en el principio de que, más allá del hoy, nada está escrito y que es posible y esta ciencia lo hace, diseñar escenarios alternativos del futuro y elegir los caminos que pueden hacer realidad los escenarios que nos sean preferidos.

Me asombra la cantidad de fe que derrocha, la mía también, el alma humana en el ansia de conocer “el destino”, y creer luego en otro nuevo cuando el anterior queda perdido con las ilusiones del ayer.

Creo, por otra parte, que si muchos de los buenos especialistas en prospectiva que conozco o a los que he leído, tuvieran que acertar en sus predicciones en la misma proporción que lo hacen los buenos videntes, con el futuro de la salud, el amor o el dinero de sus clientes, cuando ven el mañana en las manos, en tazas de café, en las hojas de coca o en la posición de las estrellas, aún usando, además de sus poderosos ordenadores, las herramientas mágicas de los augures serios, es casi seguro que podrían comer solo algunos días y cenar algunos menos.

Pero, ¿Por qué escribo esto?. La razón es sencilla.

Veo en todas partes, en la corteza de los árboles, en las grietas de las rocas, en el movimiento de las nubes, en pensamiento de los hombres, en los datos que aporta la red y hasta en las páginas de los periódicos, vientos de cambio, de enormes, acaso desconcertantes y sin duda alguna, poco previsibles cambios.

Me gustaría mucho tener un, aunque no fuera demasiado bueno, pequeño mapa, para orientarme mejor y perderme menos veces , mientras hago el camino. Por eso, sigo leyendo prospectiva, pensando en posibles mañanas y, de cuando en cuando, preguntando a mis amigos, que son a veces, buenos adivinos.

martes, 12 de febrero de 2008

135. DENTRO DE LO CASI MACABRO, MUY BIEN

En las últimas semanas he tenido que acompañar a familiares próximos hasta su último lugar de descanso y, como a veces sucede, cuando visitas un lugar recuerdas otras veces que has estado en el mismo o en sitios similares, en este caso, cementerios.

Y hoy, dentro de lo casi macabro, estoy contento porque tengo algo muy positivo que contar.

En el cementerio de Majadahonda, España, trabajan los enterradores más eficientes y profesionales que he visto en decenas de visitas a cementerios de cuatro continentes.

Son los mejores, los más eficientes, los más cuidadosos, los más atentos, los mejor vestidos y los más profesionales de cuantos he visto trabajar, en necrópolis, nuevas y viejas de diversos paises y religiones.

Nada de movimientos cansinos, nada de actitudes aburridas, nada de movimientos innecesarios, nada de gestos de impaciencia, nada de prisas. Ninguna indiferencia ante el muerto, respeto profundo al dolor de los deudos y cuidado, lleno de respeto, con las tumbas vecinas.
En resumen, auténtica profesionalidad, una magnífica atención al cliente y una excelente calidad de servicio.

Es evidente que un buen trabajo se reconoce y aprecia en cualquier lugar y en cualquier circunstancia, por ello, la profesionalidad de los sepultureros de Majadahonda merece hoy la expresión de mi aprecio y el agradecimiento que, sin decirlo expresamente, estoy seguro, mucha gente siente hacia ellos.

Estoy seguro, además, de que la profesionalidad de los sepultureros es, en parte, manifestación de la capacidad de gestión de los responsables del Cementerio. A ellos pues, también mi agradecimiento y felicitación.



jueves, 7 de febrero de 2008

134. REFLEXIONES SOBRE LO OBVIO

En estos días difíciles en los que hemos vivido la muerte en la familia he tenido no poco tiempo para reflexionar sobre lo obvio.


La muerte, para quien muere, puede ser final, si es su karma, disolución en el mar de la vida o tiempo de descanso antes de volver a la vida. No lo sabemos y, probablemente, cuando llega ese momento, tampoco importe en demasía.


La vida es continuidad de la vida, participación por azar en la vida y contribución, también en el azar, a la prolongación de la vida. Es inmensa, por tan improbable, la fortuna de haber llegado a la vida.

Somos, soy, resultado de millones de carreras, a lo largo de milenios, en las que compitiendo a muerte, cientos de miles de espermatozoides, una y otra vez, uno, el mío, venció en el concurso apasionante en el que el premio, uno solo, era la vida. Y las multitudes de óvulos, soñando infinitas esperas que solo algunos, muy pocos, el mío, los nuestros, participaron con éxito en la continuidad de la vida.

Es tan raro ganar el premio, tener parte en la cadena de éxitos que supone llegar a la vida, vivir un rato y participar en la prolongación de la vida que, pienso, deberíamos estar felices por el solo hecho de haber nacido.

Cada día pienso más en la lógica de tener en la memoria hasta mucho más allá de cuanto esta alcanza, la presencia de los antepasados, autores en el azar, de mi, de nuestro propio paso por la vida,

¡Me gustaría, a todos nos gustaría, saber y sentir, sin dolor ni añoranza, las vidas de mis, de nuestros exitosos ancestros! ¡Me gustaría tanto tener el pasado delante de los ojos, como inmensa y muy llena fuente de saber y amor reconocido, y no en la espalda, como lo tengo, lo tenemos, por ya ido!

















viernes, 1 de febrero de 2008

133. MARÍA VICTORIA GUTIÉRREZ

La madre de mi mujer, mi suegra durante treinta y tres años, ha muerto.
Ha sido, a lo largo de sus 84 años, una mujer muy fuerte, entregada a lo que era para ella el deber.
No ha dejado un momento de dar cuanto ha podido y no ha parado de exigir, primero a sí misma, y, luego, a todos sus próximos, siempre más.
En el camino de su vida ha disfrutado de pocos descansos, ha esquivado la banalidad y ha guerreado, sin pausa alguna, en la búsqueda de lo mejor.
Segura y firme en sus criterios, ha sido siempre libre, hasta el extremo, en la expresión de sus pensamientos.
Rodeada de los suyos, muy cansada, libre del todo, dando y recibiendo amor, la noche del 27 al 28 de enero, se entregó a Dios.
Sean estas palabras expresión, además del agradecimiento y el afecto que me han unido a ella, manifestación de la pena que, como todos los suyos, hoy siento.

sábado, 26 de enero de 2008

132. SEÑA DE IDENTIDAD

Hace algunos días, en una reunión familiar, sentados alrededor de una mesa baja, algunos de los hermanos, comentábamos que los temas que más nos agrada tratar, cuando estamos juntos, están relacionados con nuestra familia.


Siempre es lo mismo, relajados y tranquilos, hablamos de recuerdos, experiencias y valores compartidos.
Comentamos y no poco, los éxitos que en común o cada uno, hemos vivido y también están presentes los batacazos que, en razonable silencio, todos hemos compartido.


Probablemente valoramos todo en positivo porque aunque reconocemos que lo que para otros es nuestro gran defecto, en casa nuestra seña de identidad es el orgullo, un inmenso y tremendo orgullo.


No se si es bueno o es malo, probablemente ni bueno ni malo, simplemente es.
A fin de cuentas, es nuestra seña de identidad. La misma seña de identidad que une, sea el que sea hoy su pasaporte, a los españoles de todas las españas. En todas partes, cuando nos reunimos sin extraños, hacemos lo mismo, hablamos sin pudor de los éxitos logrados y disfrutamos recordando los fracasos obtenidos. Todo porque, a fin de cuentas, son nuestros y estamos orgullosos de haberlos conseguido.