miércoles, 16 de junio de 2010

326. SOBRE LA REFORMA LABORAL



Acaso porque he dedicado muchos años a la gestión primero y luego a la consultoría en recursos humanos, me preguntan con frecuencia qué pienso sobre la reforma laboral. Dedicaré esta entrada del blog a resumir los puntos que considero más importantes y el cómo creo que deberían tratarse por los legisladores.

Aunque lo mejor es enemigo de lo posible, para que la nueva normativa laboral tenga utilidad hacia el futuro, no genere problemas importantes y pueda mantenerse en el tiempo, debería:

1. Ser muy clara, con el menor grado de interpretación posible

2. Ser equilibrada, en el sentido de ofrecer un marco de relaciones laborales en el que los empleadores puedan contratar, mantener, gestionar y despedir personas con costes competitivos; los empleados tengan razonables niveles de oportunidad, seguridad y protección en su actividad normal y ante situaciones adversas; asegure un papel de influencia sensato a los sindicatos y a las organizaciones empresariales; limite y regule el poder de las autoridades laborales y el papel de los jueces.

3. Ser globalmente aceptada por los partidos políticos, los agentes sociales y el conjunto de la sociedad.

Evidentemente, como lo anterior es imposible, hay que conformarse con una reforma que asegure tan solo algunos mínimos, que en mi opinión, son los siguientes:

Para los empleadores:

1. Que existan fórmulas jurídicas, contratos, adecuadas a las necesidades de las empresas y de los autónomos: Contratos temporales, creo que con duraciones no superiores a dos años, en función de los requerimientos de la actividad del negocio; contratos de obra o servicios, con la duración de las obras o los servicios, que deben ser reales; y contratos indefinidos, para personas que van a trabajar de forma continuada en el futuro de la empresa. Todos estos contratos deben ser además, flexibles en cuanto a la duración de la jornada y a la distribución de la misma lo largo del año.

2. Que se asegure la adecuación de las personas a la organización, en el sentido de que tanto el empleador pueda disponer de un tiempo, de período de prueba antes de hacer “fijo”, en la temporalidad, la obra o el contrato indefinido, al empleado. Mi opinión es que un año es el tiempo correcto.

3. En la formalidad de la contratación, los trámites deberían ser muy sencillos, debería bastar con el alta en la seguridad social.

4. En cuanto a las retribuciones, entiendo que, a partir del salario mínimo, debería dejarse libertad a las partes, cada empresa debe poder negociar, dentro de la Ley, con sus empleados, las condiciones de trabajo y, por supuesto, las retribuciones. Esta negociación puede ser colectiva, con los representantes de los trabajadores (miembros o no de los sindicatos), o individual, como es el caso del personal “excluido de convenio”.

5. En cuanto a la rescisión de los contratos, entiendo que debe ser absolutamente libre, al igual que para el empleado, para el empleador, siempre que se compense de forma adecuada a la persona cuyo contrato es rescindido.

Entiendo que las indemnizaciones deberían ser; para quienes actualmente tienen un contrato indefinido, los cuarenta y cinco días vigentes; para los contratos temporales y para los de obra o servicio dos días y medio por cada mes a partir del segundo, hasta el final del contrato. Para los contratos indefinidos, creo que las indemnizaciones deberían ser similares a las anteriores.

Todas estas indemnizaciones podrían elevarse por el acuerdo entre las partes en todos los niveles de las organizaciones, al igual que hoy se pactan en los contratos de alta dirección.
6. En cuanto a las indemnizaciones, creo que sería muy importante introducir legalmente obligación de provisionar anualmente las cuantías de las indemnizaciones generadas en el año por todos los empleados (excluyendo los que ahora tienen ahora los cuarenta y cinco días de indemnización), sin perjuicio de pagar a cada uno de ellos lo que hubiera generado, en el momento de rescindir, por cualquier causa, su contrato con la empresa. Las indemnizaciones, a efectos de seguridad social y de fiscalidad, seguirían teniendo el tratamiento que actualmente tienen.

7. Las empresas tienen la posibilidad de hacerse más o menos atractivas para atraer y mantener el talento en función de las garantías que puedan ofrecer a su poersonal.

Para los empleados:

1. Tener la posibilidad de optar a contratos temporales, de obra o servicios o indefinidos, con jornadas que a cada uno puedan convenir, todos perfectamente claros y equilibrados en cuanto a derechos y obligaciones.

2. Saber que la rescisión de su contrato de trabajo siempre tiene indemnización y que esta está asegurada, sin necesidad de “tener que ser despedido”, cuando cambie de empleador.

3. Mantienen e incrementan su libertad para cambiar de empresa y de progresar en un mercado cada vez más competitivo.

Para los sindicatos y las organizaciones empresariales:

1. Asegurar su supervivencia, convertirse en auténticos representantes de los trabajadores y prestar a sus afiliados servicios acordes con sus necesidades e intereses.

2. Salir del entorno político y convertirse, de verdad, en agentes sociales.

Para la sociedad:

1. Disponer de una legislación laboral que haga posible a las empresas españolas competir en un mercado global, cada vez más difícil.

2. Incrementar la generación de puestos de trabajo, la preparación, la iniciativa y la seguridad y el bienestar de las personas y de la sociedad.



jueves, 10 de junio de 2010

325. LA FÁBRICA DE HOCES


Aún tengo presente el ejemplo de la fábrica de hoces que usaba en sus clases, allá en la mitad de los años sesenta del siglo pasado, el maestro Juan Martín de Nicolás, para explicar la obsolescencia de los productos y la necesidad de las organizaciones, para evitar su muerte, de innovar para adaptarse el cambio.

Para facilitar la comprensión del ejemplo, porque hoy la mayor parte de las personas, desconoce lo que es, diré que la hoz era un instrumento que servía para segar mieses y hierbas, estaba compuesto de una hoja acerada, curva, con dientes muy agudos y cortantes o con filo por la parte cóncava, afianzada en un mango de madera.

Pues bien, en un pueblo manchego, en la provincia de Ciudad Real, existía desde siempre una fábrica de hoces que era abastecía de estos instrumentos a todos los segadores de la zona y que incluso exportaba gran parte de su producción a mercados muy lejanos. La fábrica, cuidaba la calidad de sus productos y, habiendo alcanzado, dentro de lo humano, la perfección, había evitado rigurosamente realizar cambio alguno desde tiempo inmemorial.

Relataba Juan Martín de Nicolás que el dueño de la empresa estaba muy orgulloso de las hoces que fabricaba, aseguraba que eran las mejores del mundo y que su obligación, al igual que la de sus hijos, era seguir haciendo lo mismo en el futuro.

Creía tanto en la bondad de sus hoces y en la utilidad de las mismas que aunque las máquinas comenzaban a sustituir la labor de los segadores, las hoces seguirían teniendo demanda en el mercado.

La fábrica de hoces, la mejor fábrica de hoces, llena de todos los premios por su labor durante décadas, desapareció antes de la llegada de 1970.
Una vez terminaba Juan Martín de Nicolás de explicar el caso, luego de un silencio, el maestro nos formulaba la siguiente pregunta: ¿Podían haber hecho algo los dueños de la fábrica de hoces para evitar la muerte de la empresa?

Aunque ahora carece de sentido explicar ahora las respuestas que hace casi cincuenta años dábamos los alumnos a la pregunta del discípulo predilecto de Peter F. Drucker, creo la pregunta de Juan Martín de Nicolás sigue siendo válida para muchas personas que dirigen hoy organizaciones que fueron importantes y que habiéndolo hecho muy bien en el pasado corren el mismo riesgo que en 1960 corría la fábrica de hoces.
Dos ejemplos: Los directivos de los sindicatos españoles ¿pueden hacer algo para evitar su desaparición?, Los directivos de la Iglesia Católica ¿pueden hacer algo para evitar que lo que era universal se convierta en marginal?

lunes, 31 de mayo de 2010

324. OPORTUNIDADES DE LA CRISIS: REDUCIR EL NÚMERO DE MUNICIPIOS EN ESPAÑA



El mapa municipal español cuenta actualmente con dos grandes ciudades que superan los dos millones de personas, otras veintidós que están habitadas por más de 200.000, hay treinta y tres que superan los cien mil, 83 son también grandes, habitan en ellas más de cincuenta mil, hay doscientas cuarenta y nueve que pasan de veinte mil, trescientas cincuenta y seis son buenos pueblos de más de diez mil personas, otros quinientos cincuenta y cuatro superan los cinco mil y, finalmente, hay seis mil ochocientos ocho municipios en los que viven menos de cinco mil personas y de estos hay cuatro mil ochocientos sesenta que no llegan a las mil personas.
En total, los casi cuarenta y siete millones de personas que vivimos en España, lo hacemos en ocho mil ciento doce municipios que se reparten en las diecisiete y dos comunidades y ciudades autónomas respectivamente.

A los largo de los últimos treinta años las ciudades y los pueblos de España han cambiado mucho y para bien.

El hábitat y la calidad de vida de los españoles han experimentado inmensas mejoras de las que, sin duda alguna, podemos estar orgullosos.

Sin embargo el cambio positivo ha traído algunas malas secuelas de entre las que, en estos momentos destaca el enorme coste de la administración local, causado en gran medida por el derroche en el número de políticos, funcionarios y personas que con contratos laborales trabajan en la función pública.

Se bien que las cosas no son sencillas, pero acaso no sean tan difíciles como parecen. Por ello, me atrevo a pensar alguna “barbaridad”:

Con tan solo en eliminar los ayuntamientos con menos de cinco mil habitantes y agrupar sus territorios en unidades que llegasen al menos a las cinco mil personas e integrar en unidades mayores los que tienen menos de veinte mil, ¿Se podría incrementar la eficiencia en la gestión? ¿Habría algún ahorro?

Y, ¿No sería mejor dar un buen tajo que aplicar el placebo, como se va a hacer, de reducir las nóminas y echar a algunas personas, mientras se hace tiempo para volver a incrementar los gastos de los ayuntamientos en cuanto los políticos tengan la más pequeña oportunidad de hacerlo?

Pero, ¿Esto sería posible?: En Grecia lo están haciendo.

jueves, 27 de mayo de 2010

323.NO A HÉCUBA. NO A LA INCERTIDUMBRE, NO AL DESÁNIMO, NO A LA IMPOTENCIA Y SÍ A LA OPORTUNIDAD


A partir de enero la esperanza de que la mejora de la economía española estuviese próxima se ha ido apagando, muy deprisa, y, en las últimas semanas, se percibe una angustiada sensación de desánimo que se extiende, cada vez más deprisa, en la sociedad.

Parece que miedo está ganando cada día más espacio en el ánimo de las personas y que a la incertidumbre de hace unos meses se ha unido el desánimo y la impotencia ante una realidad terrible que solo parece empeorar.

Mi opinión es que no importa de quién es la culpa, da lo mismo, es inútil gastar tiempo culpando a uno mismo o a los demás, solo sirve para añadir más incertidumbre, generar más desánimo y hacer del miedo algo aún peor.

Creo que no importa lo que haga o deje de hacer este u otro gobierno, no importa lo que hagan o dejen de hacer estos o esos los políticos, no importa lo que hagan o dejen de hacer los demás, aunque lo hagan bien, la situación es tan difícil que nadie, aunque quiera hacerlo, puede salvar de sufrir desgracias a las personas concretas y a la sociedad.

Por ello, como nadie nos puede ayudar, en medio de la incertidumbre, llenos de miedo, aunque nos cueste mucho, antes de caer en la impotencia de la desesperación. hemos de buscar y encontrar, cada uno de nosotros, la solución concreta para la propia necesidad.

Estamos en una época en la que es absurdo, por inútil, buscar salidas que sirvan a todos, cada uno ha de concretar su situación, ponerse en lo peor, pensar, elegir un camino y no dejar de trabajar.

¿Caminos? Cada uno ha de pensar el suyo, van desde no hacer nada hasta emigrar, pero sabiendo que lo que cada cual elija es su propia decisión y su propia responsabilidad.

¡Ah!, y me niego a aceptar las palabras de Hécuba, ante el cuerpo muerto de Astianacte, entre las ruinas de Troya, cuando grita: “Estúpido es el mortal que, prosperando, cree que su vida tiene sólidos apoyos; pues el curso de nuestra fortuna es el saltar atolondrado del demente, y nunca nadie es feliz para siempre”.

Eurípides, diciendo algo que es cierto, omite la parte más importante de la verdad: La vida es el camino, que cada persona va construyendo y que ofrece a cada cuál el resultado, bueno o malo, grande o pequeño, feo o muy hermoso, de lo que antes se ha preparado. Es decir, la vida, aunque tiene grandes riesgos, está llena de posibilidades al alcance de quienes son capaces de soñarlas y trabajar para hacerlas realidad

Hoy, en la época que vivimos, dar por bueno el fatalismo de Hécuba es el peor mal, por aceptarlo, que el destino, a cada uno, nos puede regalar

lunes, 24 de mayo de 2010

322. FRANCISCO JAVIER JARAVA ALLENDESALAZAR, CONDE DE CASA VALIENTE



Francisco Javier Jarava y Allendesalazar, conde de Casa Valiente es un hombre de honor.

Culto, firme, seguro y generoso, Javier Jarava es hijo fiel y reflejo vivo del ser de La Mancha, es prototipo de los mejores hombres que ha dado su tierra y ejemplo perfecto del ser español.

Hijo de su tierra, hoy al cumplir 70 años, el conde de Casa Valiente, sigue siendo el hombre coherente, eslabón firme de su linaje, padre generoso, buen marido y amigo de sus amigos que, con una vida llena, se apresta, derrochando energía, a la difícil doble tarea de recoger la cosecha de sus esfuerzos y hacer crecer a su alrededor los ideales de grandeza y honor que ha sembrado largo de su vida.

Muchas felicidades Javier, como siempre, te deseo lo mejor.

martes, 18 de mayo de 2010

321. EL EFECTO PIGMALIÓN EN RODRIGUEZ ZAPATERO


Se entiende por efecto Pigmalión el hecho de que las expectativas que una o varias personas tienen sobre otras pueden influir e incluso condicionar el éxito o el fracaso de estas últimas.

Así, cuando yo, nosotros, pensamos que uno de nuestros alumnos tiene un alto potencial, que se va a conseguir altas calificaciones al final del curso, normalmente acertamos. Y, cuando creemos que el alumno es un desastre, y que tendrá que repetir la asignatura, raramente nos equivocamos.
Otra manifestación del efecto Pigmalión es que cuando yo, que soy el jefe de una unidad de negocio, pienso que el nuevo empleado es una joya y que tiene una gran carrera dentro de la empresa, suelo acertar ya que con el paso del tiempo los hechos confirman mis expectativas. Evidentemente, cuando creo que el nuevo empleado no sirve parta nada, con el tiempo se marcha o le tengo que despedir.
El secreto del efecto Pigmalión, sin embargo no son mis dotes de adivino para visionar el futuro ni la potencia de mi olfato, es algo mucho más sencillo: Yo, nosotros, condicionamos nuestros comportamientos con los demás en función de las expectativas que tenemos de ellos
Si mis expectativas son altas pongo los medios para ayudar a que mi alumno o mi colaborador consiga resultados: Le enseño, le oriento, le animo, tolero sus errores, potencio sus valores, corrijo sus defectos y él o ella traban con ilusión y consiguen resultados que me recompensan por el esfuerzo.
Si mis expectativas son bajas o negativas, mi comportamiento es bien diferente: “Al enemigo ni agua”, no tolero errores, nada está bien, nunca animo, solo reproches, con ello consigo que mi subordinado se desoriente, no sepa que se espero de él, se desanime y avance en una espiral de desastres que le lleva a la dimisión o el despido.


El Sr. Rodríguez Zapatero era hace un tiempo, una persona capaz, con buenas ideas y hasta tener algo parecido a convicciones (ya sabemos que no tiene conciencia del bien y del mal), sus “jefes” (miembros de su partido, personajes destacados del mundo intelectual, de la economía, políticos extranjeros, medios de comunicación, y sus votantes). Alaban su talante, escuchan sus opiniones y mantienen expectativas positivas hacia él. Poco a poco los “jefes” empiezan a ver que el Sr., Rodríguez Zapatero hace las cosas mal y se lo dicen, él no hace caso, y las expectativas que inicialmente fueron buenas pasan a ser malas o muy malas. El Sr. Rodríguez Zapatero súbitamente percibe que “los jefes” ya no creen en él y se asusta, por ello trata de hacer las cosas como los “jefes” dicen que deberían hacerse y cuando las hace los demás las perciben como imperfectas, con errores, mal hechas y, el Sr., Rodríguez Zapatero se empieza a sentir perdido, reniega de si mismo y de sus convicciones, echa la culpa a los demás, incluso consulta a los suyos que, para consolarle le dicen que es bueno, que los “jefes” le comprenderán. Pero él sabe ya que no le quieren y , a pesar de ello quiera conseguir que le vuelvan a creer, pero cuanto hace lo hace como lo hace, da igual, porque haga lo que haga, parta los demás esta mal, muy mal.


El pobre Sr. Rodríguez Zapatero, como es un ser humano, poco a poco, por el terrible para él efecto Pigmalión, caerá en la tristeza, el desanimo y la angustia del “todo lo hago mal” y seguirá con una terrible la depresión que le llevará a la muerte política, pobre Sr. Rodríguez Zapatero, se ha encontrado con que las expectativas de los demás le han roto como político y han hecho fracasar su vida.

lunes, 17 de mayo de 2010

320. IMPACTO DE LA CRISIS ECONÓMICA ESPAÑOLA EN BOLIVIA


Me pregunta un buen amigo sobre el impacto puede tener en Bolivia la crisis económica española y las recientes medidas del gobierno español para afrontarla.

Mi respuesta es sencilla: El impacto de la crisis económica española y de las medidas del gobierno español para afrontarla será importantes, por ello más vale al gobierno, las instituciones y los ciudadanos bolivianos tomar medidas para reducir los efectos del impacto de la crisis económica española en Bolivia.

Debemos recordar que el presupuesto nacional de Bolivia asciende a un total de 15.138 millones de dólares.

Tomando, sin entrar en profundidad, algunos datos relevantes, debemos recordar que las remesas de los emigrantes bolivianos en España ascendieron en 2008 a 320 millones de dólares, en 2009 el gobierno español condonó a Bolivia otros 77 millones de dólares y las donaciones en el mismo año 2009 ha sido de al menos 120 millones de dólares, si sumamos las tres partidas, tenemos un total de 527 millones de dólares, es decir, un 3,4% del presupuesto nacional.


Si a estas cifras se añaden las inversiones de las empresas españolas, más de 100 millones en el peor de los años, nos encontramos con que la importancia que tiene para Bolivia la relación con España.

Como dicen ahora los chicos en España ¡Una pasta!

Entre las medidas aprobadas por gobierno español para afrontar la crisis se encuentra una importante reducción de las ayudas para el desarrollo, que incidirá en la cuantía de las que pueda recibir Bolivia, las empresas españolas están sufriendo en sus resultados las consecuencias de la crisis, por lo que muchas de ellas no solo están reduciendo sus inversiones en el exterior sino incluso desinvirtiendo y el desempleo, próximo al 20% incide especialmente en los trabajadores con menor cualificación, lo que repercute en la población inmigrante, que se verá con frecuencia obligada a reducir el envío de dinero a casa, pedir ayuda a la familia e incluso retornar a su país de origen.

Por otro lado, la situación económica de España y la del conjunto de Europa está generando una sensibilidad negativa en sus ciudadanos con relación a la ayuda al extranjero y especialmente al “extranjero no amigo” que “nos quita lo que es nuestro”, mediante nacionalizaciones y de cuando en cuando nos insulta, y puede restar cuantías también a las donaciones a Bolivia de los gobiernos, la mayor parte no socialistas, de las naciones europeas y quitar fuerza a las posibilidades de inversión que buscan lugares más seguros.

¿Estamos de acuerdo en que el impacto de la crisis económica española en Bolivia puede ser más que significativo y puede llegar a ser importante?