martes, 29 de septiembre de 2020

888. DE LA NUEVA NORMALIDAD 32

 

ME ESPERA  EN EL CIELO

 

 

Como en un sueño,

en el aire se insinúa su figura,

su cabello de entonces,

de cuando era largo y negro,

la chispa en sus ojos,

sus labios abiertos.

 

Con el alma llena,

y el mayor de los anhelos

tiendo los brazos y me acerco,

ella me mira, hace su gesto,

grito ¡te quiero! y ella sonríe,

 me espera en el cielo.

 


 

887. DE LA NUEVA NORMALIDAD 31


SOLO SILENCIO

 

 

Con el corazón vacío

busco  su presencia,

su mirada, su sonrisa,

su calor y sus palabras,

el perfume de su cuerpo,

y encuentro nada, solo silencio.

 

 


 

lunes, 28 de septiembre de 2020

886. DE LA NUEVA NORMALIDAD 30

 

LÁGRIMA

 

 

El fuego, viejo y apagado,

sin calor en sus rescoldos

rescata con cenizas mi tristeza.

 

Vuelve mi noche oscura

llena de recuerdos olvidados

y mi estar, por doloroso, vano.

 

Una lágrima, solo una,

limpia, cálida y amarga,

con su calor, me abrasa el alma.

 

 


 

 


sábado, 26 de septiembre de 2020

885. DE LA NUEVA NORMALIDAD 29

 

DE LAS UCRONÍAS 

 

En la intranquila soledad que nos regala el anunciado y virulento retorno de la pandemia, viviendo en la incertidumbre los grandes cambios que llegan, mis pensamientos fluyen como un torrente, en una mezcla de sorpresa, temor y  esperanza, para, con mi asombro, incitarme a buscar certezas y, apoyándome  en ellas, borrar mis miedos y abandonar la tentación de esconderme entre mis sueños.  

Y, en una esquina de mi mente, al final de una ramita del gran árbol que envuelve mis tinieblas, para animarme, se encienden unas pequeñas luces extrañas; son las ucronías que brillan, esas historias de lo que pudo suceder y que, por  la voluntad humana o el devenir del destino, se quedaron en nada.

Y, al escribir esto, mi rostro se llena con una sonrisa: aunque lo intentemos  con todas nuestra fuerzas, aunque pongamos nuestra vida en ello, es imposible reescribir la Historia, a lo más que podemos llegar es a imaginar y  escribir una nueva ucronía: ni Robert  Silverberg pudo salvar la caída de Roma, ni  Harry Turtledove hacer de Inglaterra tierra de España, ni, pensando en el ahora,  nuestros socialistas borrar a Franco, ni nosotros retroceder lustros en el tiempo para recuperar lo que pudo ser un gran amor.

La Historia es lo que ha sido y estoy convencido de que, aunque los cambios de época, como con razón me recuerda ese hombre excepcional que es mi amigo don Santiago Gil Casares, suelen estar trufados de grandes desastres y terribles desgracias, esos dolores solo son el anuncio del difícil parto (a veces desesperadamente largo), del nacimiento de una otra etapa de progreso y bienestar para los hombres y para la sociedad.

Claro que, lo escribo con el sueño de no estar creando mi propia ucronía, vienen tiempos difíciles, y eso es así porque en los momentos cumbres de la gran historia y en las pequeñas historias de los hombres comunes, siempre hay,  al menos, dos bandos, normalmente  de hombres decididos, muy decididos,  y del todo  enfrentados  que tratan de imponer y arrastrar a la sociedad, para imponer, cada uno la suya, muy diferentes visiones del futuro, de las que, al final una será realidad y la otra ucronía.

Y sí, viene un tiempo que el que, como siempre, los hombres, dormidos en el bienestar que da un largo tiempo de paz, para evitar ser arrastrados a la muerte y su existencia borrada del recuerdo colectivo, tienen que despertar y luchar, luchar no solo con las palabras, sino con todas las armas, para no desaparecer.

Pues bien, en el mundo de hoy, en la España de hoy, un soñador, decidido y muy osado grupo de hombres está tratando de reescribir la Historia y hacer realidad, usando todos los medios, lo que hace ochenta años se convirtió en ucronía. Y, pienso que, porque en los genes de los hombres está escrito el instinto de supervivencia, (¡dejarse matar quita la oportunidad de vivir a la propia descendencia!), al final, al final, con gran pesar, el “bando” al que pertenezco, antes de desaparecer, habrá de luchar y ganar.

 

Nota:

Para quienes gusten disfrutar la lectura de ucronías, decir que a mi me ha interesado mucho la lectura de Roma eterna de Robert Silverberg; Britania conquistada de Harry Turtledove; Danza de tinieblas de  Eduardo Vaquerizo; El hombre en el castillo - Philip K. Dick; Lo que el tiempo se llevó Ward Moore y Ucronía. La utopía en la historia de Charles Renouvier.