Dicen que los 80 de ahora son como los 70, ¡o menos!,
de hace unos años.
Y, aunque puede que sea cierto, la verdad es que no me
sirve de consuelo: ahora los 80, como antes a los 70, ¡lo sabes!, eres viejo.
Mañana, 4 de febrero, tendré 81 años completos, ¡qué barbaridad!,
y, porque he llegado a viejo, a mayor corrige
mí amigo Gaspar, no sé si alegrarme mucho o ponerme o llorar.
Pero, antes de hacerlo, por si
acaso, me he preguntado qué es ser viejo. Y, un poco por pereza y otro por
curiosidad, he recurrido a la nueva enciclopedia, a la Inteligencia Artificial; he preguntado a Copilot, el chat de Microsoft,
y, ¡ya no me asombra!, me ha contestado:
“Las
características de la vejez pueden variar de una persona a otra, pero hay
varios aspectos comunes. Aquí tienes algunos:
1. Cambios
físicos: Se produce una disminución de la masa muscular y la fuerza, el
metabolismo se ralentiza, y es común la aparición de arrugas y canas. Además,
pueden surgir problemas de movilidad y equilibrio.
2. Cambios
sensoriales: La visión y la audición suelen deteriorarse, lo que puede
dificultar actividades cotidianas como leer o escuchar conversaciones.
3. Cambios
cognitivos: Aunque el envejecimiento no siempre implica un declive cognitivo
significativo, algunas personas pueden experimentar problemas de memoria y
dificultad para concentrarse. Sin embargo, muchos ancianos mantienen un alto
nivel de inteligencia y sabiduría.
4. Salud mental y
emocional: La vejez puede traer consigo un mayor riesgo de depresión y ansiedad
debido a factores como la pérdida de seres queridos, problemas de salud y
cambios en el estilo de vida. No obstante, también puede ser una etapa de gran
satisfacción personal y realización.
5. Cambios
sociales: Las relaciones sociales pueden cambiar, ya que algunos amigos y
familiares pueden fallecer o mudarse. Es importante mantener una red de apoyo
social para combatir la soledad y el aislamiento.
6. Adaptaciones y
aceptación: A medida que envejecemos, a menudo necesitamos adaptarnos a nuevas
circunstancias y limitaciones. La capacidad para aceptar y adaptarse a estos
cambios puede influir significativamente en la calidad de vida.
En conjunto,
la vejez es una etapa de la vida que puede estar llena de desafíos y
oportunidades”.
Pues bien, luego
de leer y pensar un poco lo que dice la máquina, ¡es una máquina!, he quedado
del todo epatado: ¡cuánto optimismo, cuánto sabe!, y ¡qué joven es la
máquina!; y luego, he vuelto a pensar.
Sí, pero, aunque todo lo anterior es verdad, el saber popular,
¡también es saber!, asegura que la vida es “un valle de lágrimas”, y los viejos
sabemos que eso es muy cierto; cosas buenas, ¡hay muchas, y no te enteras!, que
antes o después, se acaban, y luego siempre llegan, ¡cuántas, y cómo duelen!, las
malas. Pero, ¡también es verdad!, después de las malas vuelven las buenas.
Sí, mañana cumplo 81 años, ¡qué barbaridad!, el 80 ha
sido áspero, y ahora veo peor, oigo peor, olvido más, han muerto amigos queridos
y en casi todo estoy peor; pero, me digo, aún veo, algo oigo, tengo
recuerdos, me quedan amigos, tengo hermanos, hijos y nietos.
Y termino, al celebrar mi 81 cumpleaños, luego de preguntar a la máquina y pensarlo mucho, he llegado a la conclusión de que debo dar a Dios gracias por la vida, alegrarme mucho y, de ninguna manera, ponerme o a llorar.