lunes, 30 de abril de 2007

43. VIDA PRIVADA

Se dice que la empresa debe respetar la vida privada de sus empleados, que lo que hagan o no hagan fuera del horario laboral es algo que no incumbe ni afecta al trabajo. Además, se dice con mucha fuerza e indudable convicción, que debería estar prohibido por la Ley cualquier actuación de la organización que esté originada en el conocimiento de la vida privada de las personas.

Cuando me piden opinión solo pregunto qué piensan que se debería hacer en el caso de producirse alguna de las siguientes circunstancias:

  • El tesorero se gasta cada semana cantidades superiores a su salario mensual jugando en el casino y él, sin cortapisa alguna, puede acceder al equivalente de tres veces su retribución anual de la caja de la empresa.
  • En época de negociación del convenio colectivo, el secretario del responsable de la negociación por parte de la empresa ha comenzado a dormir apasionadamente en el mismo colchón que la presidenta del comité de empresa.
  • Un comprador no excesivamente listo frecuenta mucho a la vendedora estrella de un proveedor no excesivamente fiable.
  • La responsable de la guardería de la empresa ha sido denunciada tres veces por maltrato a sus hijos pequeños.
  • El jefe de mantenimiento eléctrico comienza a beber cuando sale de trabajar a las seis de la tarde, a las siete está como una esponja y los fines de semana no sale del baño de güisqui.
  • La directora comercial, siempre en su tiempo libre, consume quilos de cocaína.


Hay quien después de pensarlo sigue diciendo que no hay que hacer nada.

viernes, 27 de abril de 2007

42. TIJERAS EN LOS RIÑONES

A las once de la mañana, en la sala absolutamente atestada de la magistratura de trabajo hacía mucho calor. Se veían en la causa cuarenta y dos despidos por participación en huelga abusiva e ilegal. Yo había firmado las cartas y representaba a la empresa en el juicio.

Después de confesar me senté en una silla libre en la segunda fila, dispuesto a pasar las horas respirando el terrible ambiente del acto final de una larga huelga que, por la locura de todos y mi insuficiente habilidad, no había logrado cerrar con un acuerdo.

Todos los presentes, unos más que otros, teníamos algo que ganar y mucho que perder en el juicio.

Apenas me había sentado sentí una presión bastante fuerte en el costado derecho y una voz de mujer, muy agitada, me dijo a media voz, “si a mi hombre le pasa algo a ti te pincho”. Me volví para ver la cara de la señora y vi también la de un líder sindical al que siempre he tenido respeto y aprecio, que había acudido al juicio para dar apoyo a los trabajadores despedidos y las tijeras, bien grandes, que sujetas por unas manos temblorosas tenía apoyadas en mis riñones.

Decidí quedarme tranquilo. Pensé que difícilmente iba a pasar nada que pudiera irritar del todo a la mujer y que lo mejor era no enfadarla y dejar pasar el tiempo.

A lo largo de muchas horas las tijeras se mantuvieron pinchándome con más o menos fuerza. No hice nada por alejarme. Finalmente, cuando terminó la vista, nos fuimos a cenar y olvidé del tema.

Creo que lo único a lo que no tuve miedo aquel día fue a que me clavasen las tijeras,

En la locura de aquella jornada confirme la decisión que había tomado meses atrás, de no volver a despedir, aunque fuera con razón, a ningún trabajador. Desde ese día me convertí en un consultor.

Pasaron varios años y cuando en un acto social me encontré nuevamente con el líder sindical sentí una gran satisfacción. Nos dijo, mientras habábamos con el secretario general del sindicato: “José Luis, no sé si te podré perdonar nunca que te pasases el juicio tan tranquilo mientras que yo tuve que estar más de siete horas en tensión vigilando para que no me pincharan las tijeras, fue agotador.”



jueves, 26 de abril de 2007

41. VISIÓN DE FUTURO

En 1955 se celebró la Conferencia de Bandung, en ella se pusieron los cimientos de lo que había de ser el movimiento de los No Alineados que tanta influencia ha tendido en la política internacional de la segunda mitad del siglo XX.

Durante los cursos académicos 1963 – 1964 y 1964 – 1965 participé, estupendo grupo de compañeros de ICADE en el seminario que sobre el Tercer Mundo dirigía el profesor D. Alejandro Muñoz Alonso, ya entonces un verdadero demócrata y una autoridad en Ciencia Política.

Durante los casi tres años en el seminario tuve ocasión de leer y discutir con mis compañeros los contenidos de la prensa diaria, libros y revistas de todos los colores ideológicos, desde Le Monde hasta la Revista de la Política Internacional de Yugoeslavia, desde The Economist hasta La Nueva África, publicaciones a las que teníamos acceso en la biblioteca del Instituto de Estudios Políticos, hoy del Senado.

Poco a poco, llegué a tener convicciones firmes, la primera de ellas era que la situación del mundo en la época era una locura, la segunda que los países No Alineados tenían toda la razón, que el comunismo de la Unión Soviética era terrible y que el capitalismo americano la fuente de muchos males. Mi conclusión, al final, era que el futuro debería ser y seguro que sería, un sistema sociopolítico a medio camino entre el comunismo soviético y el capitalismo americano, algo parecido al modelo autogestionario yugoeslavo.

Han pasado los años, del comunismo queda nada, de Yugoeslavia menos y el capitalismo parece que está triunfando de forma completa en el marco de la globalización.

Es evidente que no acerté en nada y tampoco me desagrada demasiado haberme equivocado.

miércoles, 25 de abril de 2007

40. UN CANDIDATO MUY CAPAZ

Una mañana me anunciaron que en la recepción de la empresa estaba el Sr. A, que había venido a verme y que solicitaba una entrevista con urgencia para tratar un tema muy importante. Bueno, me dije, recibiré al Sr. A.

Amablemente le pregunté, luego de ofrecerle un café, qué tema importante tenía que plantearme. Inmediatamente me dijo que él era la persona adecuada para ocupar el puesto de Director de la Fábrica de Aragón, que yo tenía su historial desde hacía dos semanas, que aún no le había llamado, que estábamos perdiendo el tiempo, que quería un buen sueldo y que cuando se incorporaba a su nueva función..

Según avanzaba su explicación, recordé que entre los historiales profesionales de los candidatos que tenía para el puesto sobre la mesa de mi despacho, en el paquete de los descartados, estaba el del Sr. A.

El historial era valioso e interesante, pero contenía serios indicios de que el candidato respondía a una cultura empresarial que muy difícilmente encajaba en nuestra empresa. Ello unido a que él residía a más de quinientos kilómetros, me había inclinado a no llamarle para una entrevista que, estaba casi seguro, era inútil para ambas partes.

Cuanto más hablaba él, más claro veía yo que el Sr. A. no era el hombre para el puesto. Además, me di cuenta de que era una persona muy golpeada por la vida y que yo no era quién para añadir un dolor adicional.

Dediqué cerca de una hora a escuchar sus éxitos, a aceptar sus virtudes y a justificar que aún siendo una persona muy preparada, que lo era, con una experiencia óptima, que la tenía, y unos valores extraordinarios, que sin duda poseía, el puesto de Director de la Fábrica de Aragón requería una persona con un perfil diferente.

Al final, cuando nos dependimos, me dijo, algo así como “¿Es esa su última palabra? Ya tendrá noticias mías”.

La entrevista me había impresionado tanto que la comenté con alguno de mis colegas y olvidé del tema.

Días después mi jefe, del Director General vino a mi despacho con una cara muy seria, me tendió un papel y me dijo, “por favor, lee”.

Se me hizo un nudo en el estómago, en el texto de aquella carta estaban transcritas literalmente muchas frases que indudablemente eran mías, además, estaban ordenadas de forma que se podía ver en ellas las muchas cualidades del Sr. A. y mi absoluto desprecio, mal trato e indudable falta de educación hacia la persona. Para colmo, denotaban una carencia completa de profesionalidad en mi comportamiento.

Cuando levanté la cabeza, creo que completamente pálido, vi que Nate me miraba, desde sus fríos ojos azules, con una espléndida sonrisa.

Me dijo entonces, “Ya te han hecho, sí, José Luis, son tus palabras, te ha grabado la conversación, me alegra mucho que salvo tú nadie en la empresa haya tenido ocasión de ver a ese loco”.

Yo me relaje y cuando me preparaba para explicarle, me cortó con gesto y me dijo, “José Luis, no te molestes, yo te creo a ti, no tengo ninguna duda, son tus palabras, pero yo te conozco a ti.”

Creo que pocas veces en mi vida he agradecido tanto unas frases como aún hoy sigo agradeciendo las que entonces pronuncio Nate Ottens.

Desde entonces tengo un enorme cuidado con lo que hablo con personas desconocidas y siempre que discuto algo importante para las personas mido no solo lo que digo, sino cada una de las palabras.

En caso de confrontación, las personas que te conocen, con pensar un poco, ya saben quien dice la verdad y quien tiene la razón. Claro que, como todos también sabemos, hay amigos que si tienen una oportunidad la aprovechan para matarte.

martes, 24 de abril de 2007

39. EL GRAN CONTRATO

A veces nos encontramos con oportunidades que nos hacen pensar que el nuevo contrato va a dar todo el dinero que se pueda soñar.

Un amigo, persona muy seria, nos pidió una propuesta para diseñar y poner en marcha una Central de Compras con la misión de adquirir todos los productos y servicios que requiere un país de África que está saliendo de una larga guerra.

Nuestro amigo nos dice que el Sr. A, personalidad muy conocida y resperada internacionalmente y hombres fuerte del Gobierno, pensaba que uno de los mayores males de su país era la corrupción y que para asegurar la eficiencia y la honestidad en el uso de los enormes que se requieren en la reconstrucción de una República mucho mayor que de España y con más habitantes, es imprescindible asignar todas las compras a un organismo autónomo, profesional y honesto.

La Central de Compras debía estar en Madrid por ser Europa. En París se habla francés, Londres tiene demasiados vínculos con Estados Unidos y Bruselas no es aceptable. España es el mejor lugar porque, además, el personaje tiene grandes vínculos aquí.

Estudiamos el tema, enviamos por correo electrónico un borrador de trabajo, muy acertado según nos dijeron, se convocaron, de mes en mes, varias entrevistas secretas que siempre había que posponer. El Diario Oficial aprobó el presupuesto y un día, por fin, se celebró la reunión definitiva.

El Sr. A. dijo que todo estaba muy bien, que el trabajo era extraordinario, que teníamos toda su confianza y la de su Gobierno, pero que el proyecto tenía que cambiar. Ante el asombro de todos explicó:

“Ahora lo importante es que busquen ustedes los productos de esta larga lista, que pacten el precio, su comisión y la mía y pasarme las ofertas. Aprobar las compras es mi trabajo.”

No aceptamos la propuesta. A nosotros, la verdad, no nos gustan estas cosas. No es fácil que algunas partes de África puedan progresar.

lunes, 23 de abril de 2007

38. MIEDO


Una tarde de invierno, al llegar a casa abrí el garaje con la llave, esperé a que se cerrara la puerta y aparqué en mi plaza.

De repente, mientras cerraba el coche se encendieron las luces, busqué en mi cintura el revolver, que no llevaba, me sentí perdido y, sin dudarlo un instante, me tiré debajo del mercedes blanco que estaba al lado.

Estaba aterrado, me habían cazado. Dejé pasar un rato, no sucedía nada. Me asomé un poco y vi llegar al conserje preguntando qué me pasaba.

Cuando subí a casa, manchado del todo, mi mujer al verme tan sucio empezó a decirme algo, pero cuando me vio la cara, se echó en mis brazos, me apretó mucho y no dijo nada.

viernes, 20 de abril de 2007

37. SEGUROS DE VIDA


Hace unos días me preguntaban qué pensaba yo de los beneficios extrasalariales en las empresas, añadiendo mis interlocutores que eran partidarios de pagar todo en sueldos e incentivos, dejando que cada empleado gastase su dinero en lo que considerase más conveniente.

Sin entrar en la discusión, que puede ser larga y muy compleja, creo que hay algo que cualquier empresario y cualquier directivo, con mando sobre personas, tiene que tener muy presente, son los seguros de vida y de accidente.

No ocurre nunca, pero cuando ocurre puede ser tremendo decirle a la viuda, al viudo o a los hijos, que en la empresa no hay nada de nada, que para eso está la seguridad social.

Es cierto que cada cual puede gastar su dinero en lo que quiera, pero por la propia tranquilidad es muy importante tener, además de lo legal, un buen seguro de accidentes y, a poco que quepa en los presupuestos, un razonable seguro de vida para el personal.

A lo largo de mi vida he ido contratando seguros para el personal de las empresas en las que he trabajado y, la verdad, gracias a haberlo hecho, los malos ratos que he pasado, que no han sido pocos, han sido un poco menos malos.