miércoles, 24 de junio de 2020

858. DE LA NUEVA NORMALIDAD 2


DE MERECER LA VERDAD Y LA MALA EDUCACIÓN

Hoy, escuchando a una vicepresidenta del gobierno del Reino de España,  en el Congreso de los Diputados, responder a una portavoz de la oposición que preguntaba por el  número real de muertos, al parecer casi 45.000,  que ha dejado la pandemia, me ha asaltado en la memoria la imagen del portavoz del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba  diciendo, en 2004,  en relación con el gran atentado que produjo 191 muertos, aunque con muy mala intención, una gran verdad: “los ciudadanos españoles merecen un gobierno que no les mienta”.

Y creo que el ahora difunto dirigente del PSOE tenía razón, mucha razón;  él sabía muy bien, porque era hombre bien educado por su familia y en su colegio, que aunque entre los españoles siempre ha habido y sigue habiend gavillas  de picaros, la mayoría somos gente honesta, señoras y señores, que desprecian la mentira y aprecian la verdad.

Claro que, para mal  de todos, en el gobierno de España, tenemos personas muy, pero que muy  mal educadas. Y ¡qué feas y desagradables resultan ser  las mujeres, no entiendo de hombres, tan mal  educadas!


lunes, 22 de junio de 2020

857. DE LA NUEVA NORMALIDAD 1



PARA EMPEZAR, ESO DE LA NUEVA NORMALIDAD ES UN CUENTO CHINO

Cuando, observando la expresión de su rostro, escuché, de labios del  doctor Sánchez, presidente del gobierno,  la  expresión  nueva normalidad tuve la desagradable impresión de estar escuchando un cuento que, inventado en Moncloa, era un cuento chino.
 
Y ¡cual sería mi sorpresa! cuando, investigando, descubrí que  eso de la nueva normalidad no era fruto de la  creatividad del doctor Sánchez, lo de nueva  normalidad es un plagio, es un nuevo plagio: el inventor o, al menos el difusor de la expresión nueva normalidad  fue, en el año 2014,  el chino  Xi Jinping,  que la usó para presentar  el brusco y brutal descenso del crecimiento de la economía china producido  como consecuencia de la crisis de 2012.

Y, ya muerto de curiosidad, indagando de nuevo, supe de los varios caminos por los que, para decir a alguien que lo que nos  está diciendo es una inmensa e increíble gran mentira, nos llegó a los hispanohablantes, la expresión cuento chino o cuentos chinos.

Para no alargarme, decir que  de esos caminos o  de esos posibles orígenes de la expresión, cuentos chinos, el  que más me agrada es ese que lo atribuye  a que los chinos, en el lejano pasado (y sin duda también  ahora) tenían,  y transmitían de generación en generación, unas larguísimas  narraciones  en las que sucedían cantidades ingentes de cosas fantásticas, en las que nada era lo que al principio parecía  y en las que al final,  todo, absolutamente todo, era un infinito conjunto de mentiras. 

Y ahora que ya lo sé, ahora que ya tengo del todo claro que eso de la nueva normalidad  es un  cuento chino, me pregunto qué puedo hacer  para, sintiendo una gran  compasión, no partirme de risa  al ver a esos  socialistas que se creen  lo que les dicen y  luego, convencidos, no dejan de contar a todas horas, muy serios,  ese relato de la nueva normalidad, el más aburrido y mentiroso, de los, ya de por sí muy  complicados y fantasiosos,  cuentos chinos.



sábado, 20 de junio de 2020

856. PREOCUPACIÓN, IMPOTENCIA, MIEDO, PASADO, ANGUSTIA, DESESPERACIÓN, REFLEXIÓN, ÁNIMO, OPORTUNIDAD, ESPERANZA, ILUSIÓN, TRABAJO, ESFUERZO, FUTURO (CORONAVIRUS…Y 43)



Sí, faltan unas horas para que, por fin, con la llegada del verano y pasados 98  días, termine  la cuarentena nacional,  el tremendo encierro al que nos ha sometido el gobierno del Reino de España, todavía no sé si por auténtica necesidad o por el simple deseo de aparentar eficacia ante la pandemia del Covid-19.

Y, con el final de la cuarentena escribo también esta entrada, la que  hace el número 43, de las que he escrito y publicado, tratado de reflejar lo que ha sido para mí el largo encierro, durante este extrañísimo tiempo de pandemia,

Debo decir que aunque en el mundo, especialmente en América, la pandemia está en plena actividad, matando a miles de personas, en  Europa y concretamente en España, parece que el mal  ha remitido y que, aunque con precauciones, podemos volver a una vida más menos normal, a eso que llaman “nueva normalidad”  y que, en mi opinión, se puede describir mediante la mención de seis hechos relevantes, los tres primeros de incidencia inmediata en la vida de las personas  y los otros tres, aunque más importantes,  de carácter más general y  que dentro de un tiempo  pueden resultar aún peores para el común de los españoles.

Los primeros tres hechos relevantes, en mi opinión, son:
  •  La caída en el desempleo de millones de personas que sufrirán hasta la enfermedad, la imposibilidad de encontrar  trabajo en mucho tiempo. Terrible. 
  • Las personas que mantengan un puesto de  trabajo tendrán que trabajar mucho para internar mantenerlo y no caer en el paro,  verán recortados sus ingresos, tendrán que teletrabajar en situaciones nada sencillas y desaparecerá  durante mucho tiempo cualquier cosa parecida a eso que se llama la “conciliación”. Muy difíciil.
  • Si el cuidado de los niños, antes de la pandemia era difícil, ahora será, por mil razones, más difícil todavía. Me temo que en los próximos años solo van a nacer en España niños cuyos padres, venidos de África o América, gocen de una Renta Mínima Vital que además, sin que tenga que trabajar su padre, traerá una mejora económica con el crecimiento de la familia.

Los tres hechos importantes de  carácter más general, en mi opinión son:
  • El virus Covid-19, ahora coloquialmente  llamado “bicho”, no se ha ido del todo y existe el riesgo de que vuelva, todavía más peligroso, para cobrarse la vida, sobre todo  de nosotros, los viejos.
  • La economía ha quedado hecha un auténtico desastre, el desempleo será tanto como jamás lo ha sido antes y, si Dios no lo remedia, la sociedad española va a aproximarse mucho a eso que se denomina   “extrema necesidad”   e incluso a pasar hambre. Solo la ayuda de la Unión Europea puede hacer que el desastre no llegue a la ruina perpetua de España.
  • El gobierno social – comunista, a pesar de que su falta de eficiencia ha causado una parte importante de los 43.000 muertos que deja la pandemia, ha salido bien librado y está intentando destruir todo lo que significa el modelo de convivencia de los españoles basado en la Constitución de 1978. Y, en este punto, por el bien de todos,  incluso por  el bien de quienes están luchando por ello, espero y deseo de corazón, que no lo consigan.
Y, para terminar esta entrada, decir que salgo de la cuarentena con la misma preocupación, la misma impotencia, parecido miedo, notable  angustia y algo de la desesperación en que casi entré cuando comenzó la pandemia; pero también con la conciencia clara de que solo con mucha  reflexión, fortaleza  en el ánimo, aprovechamiento de la oportunidad, esperanza, ilusión, trabajo y muchísimo  esfuerzo, saldremos adelante; la sociedad española, como siempre lo ha hecho, levantará la cabera, mirará lejos y paso a paso, alcanzará el éxito.



Nota

Con estas líneas creo haber terminado la larga  serie de entradas, 43, que he dedicado al tiempo de pandemia; entradas  que, por una  parte hubiera deseado no haber  escrito y, por otra, decir que espero no tener que reanudar nunca más.