El día 28 de junio de 1974, en la iglesia del Carmen de Torrelodones, Cristina y yo nos casamos.
Y, por su voluntad, ese día se convirtió en el más importante del año para nuestra familia.
Cuarenta y tres años después, el 28 de junio de 2017, Cristina murió.
Y hoy, pasados nueve años, ¡el tiempo cura!, cuando el dolor es más recuerdo que presencia, la herida es una cicatriz que duele pero no sangra y puedo gozar la felicidad de haber pasado la vida juntos y habernos querido, buscando la forma de expresar los sentimientos que me embargan, he encontrado un poemario que escribí para ella en la soledad del año de la pandemia.
Y, aquí están algunos de los versos que, creo, reflejan el dolor y la alegría que se unen en eso que es el amor perdido.
1 comentario:
Me has emocionado tocayo con tus versos de dolor y lucha Que compartimos y por otro lado presentimos
Un fuerte abrazo
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