sábado, 8 de diciembre de 2018

781. HOY HE COMPRADO MARGARITAS BLANCAS




Hoy, acunadas en el regazo he traído a casa las varas de margaritas  blancas y  el  poco de verde que hacen un buen ramo cuando está  subido en el jarrón que hace guardia junto a su retrato. 

Margaritas blancas, con qué gusto sonríe Cristina cuando me dice: ¡mira que eres, siempre me regalas margaritas blancas! Desde siempre, cuando las estoy comprando y me preguntan, en la floristería no se cansan, suenan en mis oidos sus palabras,  lo pienso un instante y contesto: sí, margaritas blancas.
Creo que una vez, hace algunos  años, porque no había blancas, compré un buen ramo, no recuerdo cuantas varas, de margaritas amarillas y, casi contento, abrí la puerta de casa; detrás estaba Cristina que, sonriendo, muy cauta, me preguntó: ¿para quien son esas margaritas? Yo contesté: aunque amarillas las margaritas son para ti Cristina bonita.  Tomó el ramo con las dos manos, lo llevó a la cocina, cortó un poco los tallos, puso el ramo en el jarrón de las margaritas, lo llevó a su sitio, se separó un poco, lo miró despacio, se volvió, me miró a los ojos, me abrazó un rato y me dijo: son preciosas, pero tienes razón, prefiero las  blancas.

Hoy, cuando he entrado en casa he visto su sonrisa y he escuchado sus palabras;  -Sí Cristina, bonita,  son para ti, son margaritas blancas…

lunes, 3 de diciembre de 2018

780. EN LA TARDE





En la  tristeza dura de la tarde
el silencio me llena,  y  abrasa
el espacio  vacío que es  mi casa;
es amargor del frío que más arde

y   abruma con recuerdos   la  tarde
ahora rota por la tristeza tensa,
larga, áspera del todo, sin pausa
que,  sin estar ella,  mi alma pierde.

El run run  de su voz  imaginado,
crece y arde,  se hace hoguera
y es arrullo; es el cálido todo

que limpia y  despeja  la palabra,
despierta el  amor adormecido 
y  llena  mi vida, sin ella, rara.

viernes, 16 de noviembre de 2018

779. COMO SIEMPRE, HAS VUELTO… O NO TE HAS IDO




Hoy he sentido tu presencia,
y, con ansia, cerrados los ojos,
he aspirado el aire para olerte,
he aguzado los oídos para oírte
y he abierto del todo los ojos para verte.
Vana ha sido la ilusión de ese instante,
 viniste y ya no estás.
Se llenan mis ojos de lágrimas,
cierran los sollozos mis oídos,
gotas de agua sazonan mi boca,
el dolor me atraviesa, ya no pienso,
soy absoluto silencio.
Al poco, y desde muy dentro,
desde donde nacen los pensamientos,
te siento, te escucho, te veo,
porque para estar conmigo, como siempre,
has vuelto…o no te has ido.