miércoles, 10 de febrero de 2021

927. DE LA NUEVA NORMALIDAD 71

 


DE LOS RECUERDOS GUARDADOS EN EL OLVIDO

 

Leyendo en Facebook, con gran alegría, la noticia del muy merecido ingreso del doctor Javier Torres Goitia en la Academia Boliviana de Medicina, ha saltado, aunque impreciso e incompleto, un recuerdo que, durante mucho tiempo tenía guardado en el olvido. 

En Bolivia vivíamos tiempos convulsos y, en 1970, luego de un Golpe de Estado, sin ningún muerto, Juan José Torres, se había convertido en Presidente de la República.

Así, una tarde noche, quizá en  noviembre, en el Teatro 16 de Julio, durante un entreacto de la actuación, auspiciada por la Primera Dama, del Ballet del Teatro Colón de Buenos Aires, me veo, como si fuera ayer, de pie, conversando relajadamente, en un grupo de amigos: el doctor Huáscar Taborga, Ministro de Educación; el también doctor, Josesito Ortíz, Ministro de Planificación; el doctor Javier Torres Goitia, Ministro de Salud; no recuerdo si  alguien más,  y mi abuela, Soledad que, sin cumplir 65 años, entonces me parecía “muy mayor”.

Mi abuela, muy guapa, elegante, sin duda una gran señora, con su insuperable encanto, muy seria, dijo algo que la convirtió, del todo, en el centro de atención: comentando la situación política, muy seria, afirmó: “¡hijos, a esos rojos, para que ellos no os fusilen, vosotros tenéis que fusilarlos al amanecer!”

Se hizo un silencio y, sonriendo, Javier Torres Goitia, respondió: “señora Soledad, no podemos fusilar a los rojos, porque aquí los rojos somos nosotros”

Sin arredrarse un momento, mi señora abuela, concluyó: “bueno, si vosotros sois los rojos, al amaneces  fusilad a los azules”

Y, aún ahora, debo decirlo porque es verdad, a pesar de la barbaridad, que había dicho mi abuela, contraria del todo a la filosofía personal y política de aquel grupo de hombres buenos, patriotas, pacíficos y del todo honestos, ni ellos ni yo lo dimos ninguna importancia y se olvidó.

Pero, ¡cuando lo pienso siento un inmenso dolor!, un año después, otro Golpe de Estado, este de los “azules”, con muchos muertos, derribó a aquel Gobierno  y, con ello,  se vio que mi abuela Soledad, al menos en parte, tenía razón.

 

Nota

Al releer esta entrada, me entran dudas sobre la calidad de mis recuerdos pero, después de pensarlo mucho, no he conseguido sacarlos mejor de la  niebla que oscurece mis ya inmensos olvidos. 


 

lunes, 8 de febrero de 2021

926. DE LA NUEVA NORMALIDAD 70


EL REGALO QUE ME HA HECHO LA BELLA GITANA 

 

Apenas repuesto, he necesitado tres días completos, de las heridas que me han producido los 77 años que me han caído, todos juntos, sobre la cabeza, esta mañana, bajo un sol radiante de invierno, bien abrigado, calado el sombrero, enmascarado, euros en el bolsillo  y bastón en la mano, con paso firme, sin necesidad de pensarlo, he caminado al encuentro de mi bella gitana.

Y, ¡cuán sabia y hermosa es mi bella gitana!, al llegar a ella, sin decir yo palabra, con un leve susurro, hoy no te cobro mi niño, me ha llenado el alma: ¡vete de aquí corriendo, porque tienes los 77 completos, durante un ratito puedes hacer, y hazlo deprisa, porque es mi regalo,  todo lo que te dé la gana!

Aun no sé cómo, sin parar, corriendo desde la Calle Guadarrama, aquí estoy, para aprovechar el regalo, lucubrando durante horas, porque no puedo cambiar el pasado, cómo hacerme el mejor de los mañanas.

¡Que no, que no!, que renuncio al Gran Engaño en que desde niño he vivido: que no quiero tener conciencia, ni ser bueno, ni estudioso, ni diligente ni respetuoso.

¡Que no, que no!, que renuncio también a ser obediente y generoso, que no rezaré rosarios, que no haré novenas y los sábados, en lugar de cantar la Salve, a mí me bailarán el agua; tiraré piedras a las chicas, escupiré a los viejos y, si paso cerca de un cura, le pondré la zancadilla y le meteré un petardo bajo las faldas.

¡Que no, que no!, que renuncio a dar ejemplo, a decir la verdad y comer con esmero; volveré a ser niño para no lavarme las manos, quitar la pelota a los pequeños, quemar la cola a los gatos, tirar de las trenzas a las nenas; reírme de los cojos y, si puedo, prenderé  más de uno, al menos tres o cinco incendios.

¡Que sí! que me entrenaré desde niño para ser ahora, a los 77, un hombre de eso que antes llamaban, y  hoy son, de provecho: llevaré rastas y algún piojo  en la cabeza, roña en las rodillas, oleré fatal y siempre me acompañará la más asquerosa nube de moscas negras; okuparé, sin pedir permiso, el palacio de un amigo; cual Macho Omega, me servirán dos efebos y  tres guayabas; seré doctor sin investigar nada; ofenderé, empezando por el Obispo, a  quién me plazca  y, si se tercia, lo diré bien, me haré trans y  ”joderé, sin pausa, al gorrino primero y luego la marrana”. Y, para que conste, porque me gustan las Altas Instancias, me haré nombrar, por el Rey, Marqués de la Galbana.

¡Qué cosas, por Dios, se me ocurren, con eso de poder hacer, lo ha dicho la bella gitana,  por un rato, lo que me dé la gana...!

Pero, ¡ah que desgracia!, luego de soñar un rato, lo he pensado de nuevo y aunque tengo el permiso, renuncio al regalo de la bella gitana y de lo que he dicho antes  no quiero nada, a fin de cuentas, me gusta tener conciencia, y  ser un cochino, no puedo, mi madre puede salir de su tumba y, con la zapatilla, sin pensarlo un momento, me mata.

 


 

 

viernes, 5 de febrero de 2021

925. DE LA NUEVA NORMALIDAD 69

 

SERENDIPIA

 

En mi asombro, anonadado, estoy asumiendo, poco a poco la alegría que, cual autentica serendipia, han sido para mí las muchísimas felicitaciones que, de tantas personas, todas amigas, desde ayer (y aún hoy no se han detenido), por teléfono, en el WhatsApp, en Facebook, en el zoom, y alguna llegada por el aire, como un dulcísimo eco, me han hecho llegar por haber cumplido 77 años.

No sé si serán dos o tres días pero, seguro, agradeceré a todas, una por una, sus felicitaciones y, sobre todo, el gran regalo de tenerme presente en sus recuerdos.

Nunca hubiera soñado recibir tanto cariño de tantas y tantas personas y apenas tengo palabras para expresar mi agradecimiento. Por ello, como antes se decía en España y, por fortuna, se sigue diciendo en lo que fueron las Españas, amigas y amigos míos, que Dios os bendiga.

 

Nota

Por si alguien no lo recuerda, el Diccionario de la lengua española nos dice que serendipia, es el: Hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual. 


 

miércoles, 3 de febrero de 2021

924. DE LA NUEVA NORMALIDAD 68

 

77 AÑOS COMPLETOS

 

 Dedicado a mis muy queridos amigos que en 2021 cumplen 77 años.

 

 

Pues sí, en plena pandemia, el 4 de febrero, mañana, cumplo 77 años y, porque son muchos, estoy escondido del virus y encerrado, durante algunos días, cual si fuera vigilia, he dedicado tiempo a reflexionar y dar gracias a Dios por la larga vida que me ha regalado.

Al mirar atrás, realmente, lo veo claro: los 77 años están completos, llenos de éxitos y, también, de trastazos; con aciertos y errores; tiempos de escasez y de bonanza; amor y desamor, con muchas horas de alegría y, cómo no, de profunda tristeza. Y sí, aunque miro poco al pasado, sé bien que, porque la Providencia ha sido muy generosa conmigo, mi vida ha estado llena.

Sin embargo, a estas alturas, también tengo claro que lo que he conseguido hasta ahora en la vida, porque es pasado, importa nada, y ahora, ya con 77 años, como siempre,  creo que la vida solo tiene sentido si miramos  al mañana y lo hacemos con ilusión, procurando apoyo, comprensión y, sobre todo, amor, a las personas que nos rodean.

77 años completos, tengo que dar, lo repito, muchas gracias a Dios por lo mucho que ya me ha regalado y, ¡qué temeridad!, pedir la gracia de vivir, lo que me quede de vida, siendo útil, con amor y en paz.

                                                                                               

Nota:

Y, ¡muchísimas felicidades para mi amigo don Santiago Gil – Casares, que hoy celebra, sin vértigo, sus muy llenos, 77 años!