domingo, 16 de noviembre de 2025

1215. COSAS DE VIEJO: DE LA FE, EL AMOR, LA GENEROSIDAD Y LA ALEGRÍA

 

Ayer, 15 de noviembre de 2025, a las seis y media de la tarde, en Madrid, en la Capilla del Santísimo de la Parroquia de San Francisco de Borja, Leticia e Ignacio celebraron su matrimonio;  y lo hicieron ante las miradas, atentísimas, de sus familias, mexicana y española, y de sus amigos más queridos.

Y, con profunda emoción, escribo  estas líneas porque la ceremonia en apariencia normal:  engalanados los novios, afectuosos los tres sacerdotes, la liturgia tradicional, la muy sugerente  homilía, el intercambio de anillos, las arras y la bendición final; fue, además, la demostración, maravillosa, de cómo el poder de la Fe, la fuerza del Amor y la generosidad del alma superan los obstáculos más difíciles y regalan  a quienes los vencen mares inmensos de alegría y felicidad.

Ignacio, un médico eminente, ahora con 85 años, tuvo un matrimonio feliz que le ha dejado  buenas hijas y varios nietos, en ningún momento desde que murió su mujer hasta que hace un año apareció Leticia, paso por su mente la idea de tener un nuevo amor. Ah, Ignacio es español y vive en Majadahonda una ciudad de la Comunidad Madrid, en el centro de España.

Leticia, también es médico, ¡y muy buena!, tuvo también un matrimonio feliz que le ha dejado hijos y una preciosa nieta, tampoco, en ningún momento, desde que murió su marido, hasta hace un año, cuando apareció Ignacio, pasó por su mente tener un nuevo amor. Ah, Leticia es mexicana y vive en Reynosa una ciudad fronteriza del estado de Tamaulinas al noreste de México.

Más tarde, cuando en la recepción he visto a Leticia y a Ignacio recorrer incansables una tras otra todas las mesas para saludar y agradecer a los invitados su presencia en la celebración, al igual que antes, en la Capilla del Santísimo, mi alma se ha llenado de emoción: ¡es casi osadía el  valor de esta mujer!

Ella, con la vida hecha y un futuro tranquilo, acomodada en la hacendosa rutina que regala un pasado de esfuerzo y buen hacer, de pronto, ¡sorprendida!, sintió el principio de un nuevo amor, y porque tiene confianza, Fe, lo dejó crecer, ¡y ya no era un sueño!, era su mayor anhelo, y se arriesgó, ¡es tan generosa!, lo arriesgó todo. E Ignacio muy pronto sintió lo mismo, y, ¡es misterioso!,  olvidada  la vejez de su cuerpo, entregó a Leticia su alma rejuvenecida, ¡cuánta alegría!

Sí, me digo emocionado, ahora, parece normal, ¡tan sencillo!, ver pasear entre las mesas, bajo la mirada feliz de sus familias, a Ignacio y a Leticia… Pero no, llegar a esto ha sido un milagro, un inmenso e infrecuente regalo que el Cielo ha otorgado, como premio a su Fe, a su  Amor y a su generosidad  a Leticia e Ignacio.

Dios guarde a Leticia y a Ignacio, con sus preciosas familias, en México y en España, por muy largo tiempo en la alegría feliz del amor que hoy, en la Capilla del Santísimo, el Señor ha bendecido.



sábado, 8 de noviembre de 2025

1215. COSAS DE VIEJO: DE LA VERDAD Y DE LA MENTIRA

Cuando éramos niños, a mediados del siglo XX, nuestros padres y maestros antes de enseñarnos Los Diez Mandamientos se aseguraban de que hubiéramos aprendido otro previo: decir la verdad y no mentir.

Es evidente, que esto lo hacían porque el niño, el adulto, que no miente está protegido de sí mismo; por la cuenta que le tiene evita caer en otros  pecados o delitos, sabe que, porque no puede mentir, tendría que pagar por ellos.

Y claro, aunque la norma general era clara, había algunos matices que eran difíciles de explicar,  más difíciles de entender y casi imposible aplicar: el primero era ser educado, saber cerrar la boca y  callar; jamás decir cosas como yo soy muy sincero y, a continuación soltar cualquier verdad que pudiera molestar,  siempre había cosas que no se debían decir  a determinadas  personas o, en ciertos casos, ¡eran secretos!,  a nadie;  por ejemplo, a  la tía Juanita que era más fea que Picio o, a nadie, que el negocio familiar comenzó con un lupanar regido por la muy alegre alcahueta que fue nuestra dulce abuela. El segundo matiz, ¡quizá el peor!, era eso de las mentiras piadosas, pero este, aunque frecuente en la sociedad, no lo explico porque en mi familia estaban rigurosamente prohibidas y nunca he sabido usarlas,

Y claro, porque las gentes de mi generación lo aprendimos bien, tratamos de enseñar lo mismo a nuestros hijos y podemos decir que, hasta hace pocos años, ya en el Siglo XXI, una de las características de nuestra sociedad fue el dominio de la verdad sobre la mentira, la verdad era un bien  natural y la mentira un mal.

Sin embargo, en el momento actual, en todas partes, pero aquí y ahora con mayor intensidad “la gente”, y especialmente “los políticos”, todos sabemos, ellos también, que no dicen la verdad, que mienten, y que mienten tanto que  es imposible saber si alguna vez  dicen algo que sea  verdad.

Lógicamente, detrás de la mentira vienen todos los delitos y, ¡es asombroso!, a quienes cometen los más graves no les importa, acaso porque se creen a salvo, ¡son inmunes!, a la Justicia de Dios, ¡no existe!, y ¡ellos son la Justicia!,  de los hombres.

Pero, cuando toda la sociedad está contagiada por la mentira y no es posible conocer la verdad, la convivencia es imposible, para vivir todos necesitamos certezas, al menos algunas: confiar en tus padres o en tu mujer, saber que tus hijos son tuyos, que en casa  no te vas a quedar sin agua o sin luz, que vas a tener trabajo el próximo mes, que el contrato que firmaste se va a cumplir…

Sin embargo, porque soy optimista, me digo: lo que ahora sucede no es nuevo, ha pasado muchas veces en la historia y encontraremos una solución, porque, a fin de cuentas, después de la tempestad siempre vuelve la calma.

Y, para terminar, pienso que, mientras las cosas no mejoren, nosotros podemos hacer lo mismo que hacía mi abuela: para explicar que Juanita era  fea a rabiar, decía: Juanita no es muy agraciada; y si era el caso, no olvidaba añadir pero es encantadora.

sábado, 1 de noviembre de 2025

1214. COSAS DE VIEJO: DE LA COMUNIÓN DE LOS SANTOS


Los ecos de  la ruidosa  fiesta pagana, ¡tan  extraña!,  en la que parece bueno hacer mofa de la muerte y de los muertos, celebrada ayer, me han hecho despertar hoy con el corazón henchido de  sentimientos encontrados de horror, nostalgia y amor.

Horror por el absurdo que es enseñar a los niños que la muerte es un juego, que no merece respeto y que en nada se relaciona con el  final sus propias vidas.

Nostalgia, porque hoy no de uno en uno, como todos los días, sino todos juntos, de golpe, me han visitado mis padres y mis abuelos, mi mujer, mis maestros y mis amigos, que están muertos, los añoro sí, pero también los siento conmigo.

Amor, sobre todo amor, porque siento en el corazón amor, ese vínculo, único y misterioso, que, conmigo en el camino, une a mis hijos y a mis nietos con mis padres y mis abuelos.  

Y, de pronto me lleno de extrañeza: cuando me enseñaron que existía también me dijeron  que, por ser un dogma, era imposible entender la Comunión de los Santos, pero hoy, ahora, pasados los años, aquello no puedo  comprenderlo, no necesito explicación alguna: no, no hace falta saber del Purgatorio o creer en el Cielo para saber que todos, todos los hombres estamos unidos en comunión, hayamos sido y seamos o no santos.

El corazón, y también la razón, me dicen que es cierto  lo que siento, que mis padres y mis abuelos, mi mujer, mis maestros y mis amigos, no están muertos, siguen conmigo, solo hay que  creer, abrir los ojos y afinar los oídos del alma para verlos vivos y escuchar sus palabras, ¡ellos nos hablan! 

Sí, hoy, día de Todos los Santos con el corazón,  lleno de amor, doy gracias al Cielo y  grito en silencio: ¡muchas gracias papá, muchas gracias mamá, muchas gracias Cristina, muchas gracias amigos, por estar hoy todos conmigo!

viernes, 24 de octubre de 2025

1213. COSAS DE VIEJO: DE FRAY BARTOLOMÉ DE LAS CASAS


Crecí en la creencia de que España había descubierto América y conquistado un Imperio en el que nunca se ponía el sol; ¡todo maravillas!,  los españoles éramos estupendos y quien dijera otra cosa era un ignorante o un mentiroso

Pasados los años, ahora tengo muy claro que gran parte de las creencias de mi niñez y primera juventud estaban basadas en  interpretaciones del pasado acordes con las  ideologías vigentes en España a mediados del siglo XX, y que poco a poco he venido matizando en unos casos y  corrigiendo en otros.

Y, de entre mis creencias de juventud me referiré a la figura de Fray Bartolomé de las Casas, el hijo de un encomendero, encomendero él mismo y más tarde fraile dominico, “Procurador y protector universal de todos los indios” (nombrado por el cardenal Cisneros), obispo de Chiapas, y autor de la Brevísima relación de la destrucción de las Indias.

Yo, en una familia conservadora y educado por los jesuitas, pensaba que ese fraile, ¡dominico tenía que ser!, era un exagerado y que, para colmo con su “libelo” había dado armas a los enemigos de España y haber hecho crecer la Leyenda Negra.

Y, la verdad, es que casi me sorprende que haya en estos momentos personas, no pocas amantes de la Hispanidad, que siguen creyendo lo que yo creía con quince años: ¡que malo y que loco era ese  Bartolomé de las Casas!

Pues mira, ahora pienso algo diferente: Fray Bartolomé  no era un dominico "antiespañol" que actuara fuera del sistema, era un producto genuino de la teología y la jurisprudencia española; la libertad para pensar y defender las propias ideas en el siglo XVI no solo era tolerada, sino que los argumentos que se plateaban eran analizados con seriedad y debatidos, cuando los temas eran importantes, en las más altas esferas del poder; más aún,  Fray Bartolomé de las Casas no solo fue un defensor de los indígenas, sino la prueba más clara del carácter ético y autocrítico de la Monarquía Hispánica, un  auténtico milagro en la Historia del mundo.

Y, ah, ciertamente, Fray Bartolomé, al escribir su Brevísima relación pudo ser muy, muy exagerado, y los enemigos, sobre todo anglos, aprovecharon la obra para cargar contra el Imperio; pero ¿no sería bueno pensar también en que su caso es un ejemplo claro de la capacidad, asombrosa, de introspección que tenemos los españoles, y en hasta donde pudimos en el pasado, ahora no lo sé, ser capaces de sacrificar en la  vida por un deber de conciencia?

Sí, creo que Fray Bartolomé fue un buen hombre que luchó por la justicia, al modo en que se hacía en su tiempo, y contribuyó a que nacieran las Leyes Nuevas de 1542; y creo además que todos los hispanos del mundo deberíamos estar orgullosos de un pasado en el que el carácter ético de nuestra Monarquía, la sabiduría encarnada en la Escuela de Salamanca y la libertad en el Imperio para pensar, difundir y defender las propias ideas,  fueron realidad.

 

Nota: para quienes con rotundidad y para quitar credibilidad a Fray Bartolomé, afirman que, antes de ser fraile ¡fue un encomendero!, quiero recordarles que Pablo de Tarso, perseguidor y látigo de cristianos, se cayó del caballo y se convirtió en San Pablo.




miércoles, 15 de octubre de 2025

1212. COSAS DE VIEJO: DE LOS OTROS, ¡ACASO UNA LOCURA!


El pasado domingo  asistí, en la Plaza de Colón, al acto de celebración del día 12 de octubre organizado por el Ayuntamiento de Majadahonda y presidido por nuestra alcaldesa; y debo decirlo, aunque fue agradable y en algún momento, ¡el izado de la bandera!,  casi emocionante, me sorprendió, ¡para muy mal!,  que ninguna de las personas que tomaron la palabra mencionara  la llegada de Cristóbal Colón al Nuevo Mundo y, ¡no salgo de mi asombro!, brillara por su ausencia la idea de Hispanidad; más aún, pensándolo más tarde me di cuenta de que en el escenario donde se situaron “las autoridades”  había un gran cartel anunciando algo así como el  “Día de la bandera”, sin referencia al 12 de Octubre, al Descubrimiento o a la Hispanidad.  

Luego, lo largo de esa tarde, ya en casa, mi ordenador se fue llenando con noticias positivas sobre  de la celebración del día 12 de octubre, y  con otras sobre algaradas callejeras y manifestaciones en España, estas en contra de la idea de Hispanidad; además los medios de comunicación me regalaron información sobre palabras de políticos relevantes hispanoamericanos, pronunciadas en este día en actos contrarios a la idea de Hispanidad;  incluso recibí un vídeo, ¡muy desagradable!, sobre la agresión grave, con tinta roja, contra un cuadro relativo el Descubrimiento, en el Museo Naval de Madrid, hecha en la mañana del mismo día, por dos mujeres, activistas violentas, que, al parecer, reivindicaban algo.

Y, pasados los días, anoche, quizá porque el cerebro es una máquina  difícil de controlar, me vi envuelto en una nube, ¡un horror!,  de pensamientos, ¡malos!,  sobre la experiencia en el acto de la Plaza de Colón y  las noticias recibidas más tarde  frente a mi ordenador: pensamientos sobre “los otros”, los  otros que no son ni piensan como yo, los  otros que son impresentables, ¡están locos!, ¡ los otros, que cada día son más agresivos, ahora gritan, insultan, pegan, destrozan y, como sigamos así, pueden ser capaces, ¡ya lo hicieron antes! de matar.

He pasado, ¡he vivido!,  una noche larga, en una mezcla de sueños ligeros y tiempos de lúcido insomnio, y, en estos padeciendo el  tormento de mil ideas sobre “los otros”, que a veces eran queridos, otras próximos, raramente tan solo  otros,  también los había que eran  adversarios y, al final, estaban los peores, los enemigos.

Por si lo anterior no fuera suficiente, seguí pensado más y más: el hombre, yo, nosotros, para poder vivir necesitamos, inexorablemente, a “los otros”, y, para sobrevivir y mantener la continuidad de la vida, son imprescindibles, ¡luchar y vencer es Ley absoluta!, a  los peores de “los otros”, a los enemigos.

Así pues, ¡es pavoroso!, estoy  obligado, estamos obligados, si queremos supervivir, luchar y destruir a los peores de “los otros”, a los enemigos; si no lo hacemos ellos vencerán y seremos nosotros los muertos.

Para terminar y, para justificarme, para justificarnos, por causar el mal a “los otros”, pienso y me grito:  si en la Naturaleza todo responde a una Ley y un Orden, lo que he pensado, de verdad, ¡de verdad!, lo puedo, lo podemos hacer, a fin de cuentas, ¡aunque acaso una locura!, es en nada  relevante.




domingo, 12 de octubre de 2025

1211. COSAS DE VIEJO: EN EL DÍA DE LA HISPANIDAD

 

Hoy, 12 de octubre de 2025, celebramos la llegada a América de Cristóbal Colón en el año 1492, y, con ella el nacimiento y la vida de la Hispanidad.

Y, porque siento que es un día muy importante, antes de salir a la calle para participar en la celebración que se hace en la  Plaza de Colón de Majadahonda, la ciudad en la que vivo, he dedicado un tiempo a la reflexión.

Y sí, es para mí, como para millones de hispanos, un orgullo descender de los gigantes que construyeron y mantuvieron un Imperio que duró trescientos años y del que, ahora, dos siglos después de su muerte, como restos insepultos, perduran vivas, en lo que fueron las Españas, una lengua, una religión y una cultura común, la Hispanidad.

Y sí, al igual que millones de hispanos, pienso que, en estos tiempos convulsos, a todos nos iría mucho mejor si estuviéramos unidos que como estamos ahora, del todo desunidos, insignificantes en el concierto de las naciones y a merced de quienes nos dividieron en una veintena de trozos y, ¡qué cosas!, de sus actuales enemigos, que los tienen y son poderosos.

Y sí, también me digo, los abuelos de nuestros abuelos, gracias a Dios murieron en su tiempo y no pudieron sentir el inmenso dolor de ver cómo sus descendientes no supieron, no supimos, defender su herencia y perdieron, perdimos el Imperio.

Pero, no, me digo ahora, no voy a lamentarme, ni quiero que ningún hispano se lamente por las desgracias del pasado que nos permitieron nacer. No, con todo el egoísmo del mundo debo, debemos, agradecer a la Providencia o al Destino que el pasado fuera exactamente como fue.

Y, alegrándome por saber y sentir lo que fueron e hicieron mis, nuestros, mayores me reafirmo en mi sueño: que los nietos de mis, de nuestros, nietos, alegrándose del pasado que les hizo nacer, celebren, este día, el 12 de octubre, siendo ciudadanos, unidos, en una renovada y magnífica Hispanidad.

Y sí, estoy convencido, todo  lo que un hombre puede soñar otros hombres lo pueden hacer realidad.

Feliz día de la Hispanidad.



miércoles, 1 de octubre de 2025

1210. DE ALGUNOS TEMAS DE LA HISPANIDAD, MI NUEVO BLOG


El tiempo que pasé en Bolivia cuando era muy joven hizo  nacer en mi corazón un profundo amor por ese país, sus gentes y sus tradiciones; más tarde, quizá por las muchas veces que a lo largo de los años visité, siempre trabajando, la  mayor parte de las naciones iberoamericanas, el afecto que ya tenía a lo que fue el Alto Perú se extendió a toda Hispanoamérica.

Y, para reforzar esos sentimientos, ya mayor, durante diez años, como profesor de una materia en nada importante de un Máster en la Universidad Complutense, tuve la suerte de conocer y  tratar a un buen número de alumnos americanos, ya licenciados, y establecer con ellos una relación que, en algunos casos, todavía conservo.

Fruto de todo lo anterior, fue el buen número de entradas que he venido subiendo a lo largo del tiempo a este blog sobre temas relacionados con la actualidad hispanoamericana y la publicación de mi novela Retorno a lo imposible, la reconstrucción del Imperio, mi grito a favor de la creación de una nueva Hispanidad, publicada en 2022.

Pues bien, en los últimos meses he tenido la oportunidad de conocer y participar en las actividades de una nueva asociación para el impulso de la Hispanidad que ha nacido y está creciendo en Torrelodones; y, por ello he comenzado a documentarme y escribir sobre cuestiones relacionadas con temas que pueden ser interesantes para mí y para muchas personas en los países hispanos.

Pero, según he ido avanzando en este propósito, me he dado cuenta de que los temas sobre los que estoy trabajando tienen un interés relativo para mis lectores habituales y, además, requieren una extensión mayor que la normal en mí blog, por ello  y para dar publicidad a mis nuevos trabajos,  he decidido dar vida a un nuevo blog, Temas de la Hispanidad, que ya está abierto en

https://algunostemasdelahispanidad.blogspot.com

y contiene, para comenzar, una entrada, consistente en el Análisis  de las visiones de cuatro figuras relevantes en el estudio del pasado español: Pablo Victoria, Fernando Paz, Carlos Leáñez, y Eduardo Manzano, en sus obras Al oído del rey, La misión histórica de España, El futuro es hispano y España diversa.

Espero y deseo que, pese a mi deteriorada salud, mi nuevo blog, poco a poco, incremente su contenido, tenga interés  y sea de utilidad para las personas que en todas las Españas soñamos una nueva y mejor Hispanidad.