jueves, 6 de junio de 2019

802. MEDIAS VERDADES MUY PELIGROSAS



El portal de las vacunas de la Asociación Española de Pediatría en el mes de febrero de este año  ha publicado su informe sobre la situación del Sarampión en Europa en el año 2018,  y lo primero que destaca es que en este año, pese a haberse incrementado las coberturas vacunales, hay más casos que en  el año  anterior y, que la tendencia hacia el futuro  es peor.

Además, decir que en el mes de abril de este mismo año, usando datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Gaceta Médica nos dice que en los seis primeros meses de 2018 se registraron en Europa  más de 41.000 casos de infección por el virus del sarampión, casi el doble que en 2017 y el triple que en 2016.

El sarampión es una enfermedad infecciosa causada por un virus de la familia paramyxoviridae del género Morbillivirus. Se caracteriza por  manchas  en la piel de color rojo,  fiebre y un estado general de debilidad. Puede causar inflamación en los pulmones y en el cerebro que amenazan la vida del paciente.

No existe terapia específica para el tratamiento de la enfermedad; sin embargo, se puede prevenir mediante la administración de la vacuna contra el sarampión. 

En  España, como en tantas otras cosas, estamos mejor que en la mayor parte del  resto del mundo, nuestra cobertura vacunal es, desde hace años,  especialmente alta y  hay muy pocos casos, 220 en el año 2018, si bien son  60 casos más que los 160 que hubo  en el año 2017.

Sin embargo, al igual que en el resto de Europa y Estados Unidos, tenemos el peligro, de que baje la cobertura vacunal y, con ello el sarampión vuelva a ser una preocupación para sistema de salud y, sobre todo, un riesgo importante para la vida de los niños que no estén vacunados. 

Y ese peligro existe porque la causa de la no vacunación contra el sarampión, al igual que para otras y muy peligrosas enfermedades (tos ferina, rubeola, polio, neumonía, etc.), se encuentra en la resistencia  a vacunar a los niños por temores, generalmente infundado, a posibles consecuencias también muy peligrosas, de la aplicación de las vacunas que se están extendiendo en algunos segmentos, y no los menos favorecidos, de nuestra sociedad. 

Por ello, y porque entre las prioridades de las autoridades sanitarias en su lucha contra esta enfermedad se encuentra la necesidad  de fortalecer la confianza de la sociedad en las vacunas y como, aunque muy pequeña,  contribución para mantener la salud de los  más jóvenes de  mis conciudadanos, de nuestros niños, quiero anunciar a mis lectores y amigos,  que he comenzado la redacción de una nueva novela cuyo título provisional es “Medias verdades muy  peligrosas”

Nota

Para quienes quieran más información sobre estos temas, ofrezco cuatro direcciones en Internet, que son:

martes, 14 de mayo de 2019

801. NO ES LO MISMO PREDICAR QUE DAR TRIGO




Creo que el Papa Francisco tiene razón, es un terrible mal impedir que las buenas gentes que por mil razones, todas justificadas, quieren venir y asentarse en Europa, lo hagan.

Y, sin duda alguna, es muy loable que el Cardenal Limosnero, con fuerza y bondad, haya abierto el grifo de la luz para que unos pobres ocupas se calienten e iluminen gratis total, a cuenta de la empresa (seguro que es de “los ricos”) de la luz.

Y, evidentemente, por aquello del ejemplo, me gustaría ver que en el Estado que es la Ciudad del Vaticano, además de los 1000 habitantes censados en 2017, al final de  este año 2019 estuvieran residiendo y trabajando 100 personas, de religión islámica,  llegadas en 2018, otras 100, de religión animista, llegadas en este año 2019, preparándose para trabajar y  al menos 15  niños de entre 2 meses y 17 años, todos  ellos muy bien escolarizados en la Ciudad Papal, con educación islámica o animista en función de los deseos de sus padres; ah, lo olvidaba, en las dependencias del la Guardia Suiza debería haber, por si acaso,  bien rehabilitadas, unas antiguas mazmorras,  preparadas y dispuestas   para encerar a los delincuente que roben, violen  o maten, en territorio vaticano  a algún clerigo, peregrino o simple habitante de la ciudad.

Y me gustaría ver la cara del Cardenal Limosnero y la de otros Cardenales, generosos siempre cuando  predican, cuando algunos, muchos, ciudadanos, incluidos algunos  “ricos caraduras”,  cansados de “tanta bondad”,  dejen de poner su dinero en manos de los ilustres limnosneros.

Y, evidentemente, me gustaría ver que la Ciudad del Vaticano se prepara para recibir, acoger e integrar  cada año, todos los años  y hasta siempre, a 100, 200 o 300 nuevos inmigrantes de religión no católica…

Si esto sucediese, creo que deberíamos escuchar al Papa Francisco, acoger en España a miles y miles y miles de inmigrantes y dar luz a todos los ocupas del universo…pero  no hay peligro, incluso en Argentina donde se produce en grandes cantidades, es mucho más sencillo predicar que dar trigo.

viernes, 10 de mayo de 2019

800. DE LA VIDA Y DE LA MUERTE


Hay días, semanas  quizá, en que no una sino varias veces  tropiezas con  la muerte y el daño duele.

Entre la tarde del  lunes y la noche de hoy, viernes, he escuchado las palabras de dolor de una mujer sintiendo marchar ante sus ojos  la vida de su hijo; he visto a un hombre, en un mar  de lágrimas, mirando sin ver a su mujer  próxima ya del todo a la muerte; y he sentido en mis manos el cuerpo vivo de otra mujer, ¡pobre!,  que hoy ha perdido a su marido.

Sí, es muy duro tropezar y volver a tropezar con la muerte y hoy, esta noche,  siento  que he vuelto a ese mar, mi mar,  de niebla entre blanca y luminosa, en el que tantas veces entro y  me muevo  seguro del brazo de mis propios muertos. Pero hoy no importa, siento que, porque triste y cansino,  he recorrido antes el mismo  camino,  en esta semana y hoy, para un hombre y dos mujeres  he sido signo y  señal  de por donde hay una  senda por la que  podemos caminar  los  que nos sabemos  perdidos.

Y sí, tienes que gritar, porque es verdad, para ayudarlos, que hay que estar contentos por lo que hemos tenido…y volver a gritarlo  y gritarlo de nuevo, para volver a creerlo, cuando regresa  el eco de las propias palabras.

Pero, al final, en la noche de este viernes, a solas con mi mujer, hablamos de lo que nos importa, sonreímos y, como siempre, nos alegramos por la fortuna que hemos tenido al haber nacido, habernos encontrado y habernos querido.