viernes, 22 de mayo de 2020

851. PREOCUPACIÓN…(CORONAVIRUS 38)


En unas horas, a través de  varios  grupos de WhatsAppl me ha llegado y supongo que me volverá a llegar más veces, un mensaje al que sus autores, cerca de cuarenta,  llaman  “Manifiesto para la Resistencia Nacional”.

Y porque  conozco personalmente a una decena de los firmantes,  “de oídas” a otros tantos y me suena el nombre de casi todos los demás, muy probablemente el Manifiesto sea real y, aunque fuera uno más de los mil bulos que corren por la red, creo que  podría estar firmado por los teóricos firmantes y, también  por, como se decía antes, por otras  muchas personas de bien.

El Manifiesto, sustancialmente es un alegato en el que, después de una bien fundada argumentación, se solicita la “DIMISIÓN del Gobierno de Pedro Sánchez y encargo de la Presidencia por S. M. el Rey a una personalidad independiente con respaldo de todos los partidos constitucionalistas de las Cortes Generales. Gobierno técnico y de gestión que haga frente a la crisis sanitaria y a sus terribles consecuencias económicas y sociales. Convocatoria de elecciones nacionales un año después”.

Evidentemente, aunque me encantaría, al igual que encantaría a millones de españoles,  que el deseo expresado en el Manifiesto se hiciera realidad, la verdad es que, al menos por el momento, eso no deja de  ser un sueño imposible: la experiencia dice que ningún gobierno dictatorial  cae por la presión de “la oposición”, siempre cae por luchas internas en el grupo gobernante y, en España, los miembros del PSOE, a pesar de todos  los disparates del doctor Sánchez, todavía lo apoyan.

Bien  es verdad que,  si el gobierno sigue en su actual  camino, no sé cómo, más nos vale que  al del doctor Sánchez le suceda otro gobierno, con otro presidente del PSOE o independiente,  aunque solo sea para evitar  que los españoles, la cabra tira al monte,  no terminemos dándonos unos a otros muchos y muy fuertes  garrotazos.

miércoles, 20 de mayo de 2020

850. PREOCUPACIÓN…(CORONAVIRUS 37)


Si, contra lo que es normal y  extremadamente poco frecuente, una racha de viento en la barandilla de mi terraza rompe el sólido  cable  que mantiene sujeta mi gran maceta de geranios, esta cae y abajo, ¡qué desgracia!, encuentra, destroza la cabeza  y mata al más antipático de mis vecinos,  que en ese momento pasa bajo mi terraza, es seguro que dentro de unos meses, en el menos malo de los casos pagaré  (yo o mí seguro) una buena  cantidad de dinero a la familia de mi vecino y, es más que posible, que haya de pasar, condenado por homicidio imprudente, en la cárcel una larga temporada.

Por supuesto yo tenía bien amarrada la maceta, el cable era sólido y yo no quería  ver muerto a mí antipático vecino; incluso, al margen de “mi responsabilidad”, me habría ganado un buen motivo para, acaso,  dormir intranquilo, con ásperos  remordimientos, toda la vida.

Pues bien, el homicidio por imprudencia solo se persigue a instancia de parte, es decir, si un marido, una mujer, un hijo o un nieto del fallecido reclama justicia ante un tribunal, es decir, que si nadie de la familia de mi vecino va al juzgado a mi nadie me va a acusar de homicidio.

Y claro, ahora vamos a la situación actual en la que una y otra vez pienso en que hay muchas personas que están muy dolidas, dolidísimas  y, con mucha razón, enrabietadas  por la muerte, infectados por  el coronavirus,  de sus familiares, de hijos,  padres,  madres, abuelos,  abuelas, esposas o esposos.

Y me pregunto:  ¿estamos en la antesala de una nube de juicios contra directores de residencias de mayores, consejeros de sanidad o asuntos sociales, presidentes de comunidades autónomas, ministros, “asesores científicos”? vicepresidentes y presidente del gobierno de España, por  homicidio imprudente?

















Y, para que todo el mundo lo sepa, la condena por uno de esos homicidios puede ser, en España, de hasta cuatro años, pero si fueran cien los muertos, la condena sería de trescientos o cuatrocientos años; una larga temporada y eso aunque luego vinieran “los arreglos” y en unos cuantos, seis, ocho, diez o doce, años, el interfecto o la interfecta, saliesen a la calle…

¡Ah!, pienso que, a pesar de sus cosas, el presidente de los Estados Unidos, el Señor Trump,  tiene razón: ¿se van a ir los chinos de rositas, incluso más ricos y poderosos, después de haber producido, con su coronavirus, cientos de miles de muertos, haber arrasado la economía de casi todo el mundo, arruinado y condenado al hambre y a la pobreza extrema a millones de personas? Pues, esperemos que no.

O, ¿el Doctor Sánchez y el Señor Iglesias, si fueran condenados por homicidio imprudente, desde la cárcel, harán campaña  en pro de la concesión de los Premios Nobel  de Medicina, Economía y de la Paz , al Presidente chino  Xi Jinping? 


miércoles, 13 de mayo de 2020

849. PREOCUPACIÓN…(CORONAVIRUS 36)


EL TIEMPO PASA


el tiempo pasa
con mi puñal de dolor
clavado en el alma.

Tres años,
el tiempo pasa,
la herida está limpia,
no sangra, parece sana.

Tres años,
el tiempo pasa
y el dolor sigue,
continuo, profundo, sin pausa.

Tres años,
el tiempo pasa,
lágrimas sin agua lavan la herida
y limpian el puñal clavado en el alma.

Tres años,
el tiempo pasa o, acaso, no pasa,
con mi puñal de dolor
clavado en el alma.