lunes, 1 de diciembre de 2025

1217. COSAS DE VIEJO: DE LA EMPATÍA


Sí, ya sé que son unos golfos, que se merecen lo que tienen y mucho más; que su jefe, el doctor, es igual que ellos o  peor, que no tienen principios, que son un peligro público, que son la causa de muchos, de muchísimos males, que tienen que acabar en la cárcel y que todo lo que les pase es poco para lo que les debería pasar.

Sí, es una buena noticia que tres de los más  grandes sinvergüenzas de nuestro siglo ya se hayan visto ante un juez y pasado por las celdas de una prisión; y también lo es que estén muy enfadados con el cuarto, con el más guapo, con ese que los ha abandonado y sigue a lo suyo, haciéndose el santo, quedándose con todo y negando lo que es.

Sí, también es una buena noticia que el  doctor, el cuarto sinvergüenza, esté muy cerca de caer, que un día cualquiera, muy pronto, irá a visitar a un juez.

Sí, es un respiro y me satisface en extremo que la banda de los cuatro golfos, la peor que ha dado España en este siglo, esté casi desarticulada y su jefe a punto de caer; cuando esto ocurra saltaré de alegría y, por años y años, lo celebraré.

Sin embargo, de pronto me asalta la tristeza, ¡lo mal que deben estar estos  hombres!, ¡no por merecerlo dejan de estar sufriendo! Lo tuvieron todo, no tuvieron freno, fueron poderos, ¡presumieron!, y ¡cuánto envidioso!, se quedaron sin nada y, todo el mundo sabe, ahora los desprecian, ¡pobres parientes!, que  son unos golfos muy golfos.

Casi lloro de pena, ¡qué tragedia la de estos golfos!,  tres, para mucho tiempo en la cárcel, recordando lo que fueron, sin amor y sin dinero. Sí, casi lloro de pena, pero, ¡menos mal!, me contengo, todavía falta uno, el jefe, para que el grupo de la banda, los cuatro, entre rejas, añorando titis y saunas, esté completo.

Nota: la imagen que ilustra esta entrada está adaptada de otra tomada de Amazon  en Internet.





lunes, 24 de noviembre de 2025

1216. COSAS DE VIEJO: DEL ABORTO PROVOCADO


De entre las muchas noticias que, con motivo del 50 aniversario de la muerte del anterior Jefe del Estado y a subida al trono del Reino de España de don Juan Carlos, han aparecido en los medios de comunicación, hay una, al parecer un ¡gran éxito! de la democracia, que me ha espantado: la despenalización primero, luego el apoyo, más tarde la normalización y ahora la banalización, del aborto provocado de millones de niños antes de nacer.

Espantado ante la idea de que la entronización del aborto provocado sea considerada como un gran avance, un gran progreso de la sociedad española he indagado sobre  la magnitud del hecho, y sí, las cifran reflejan todo un éxito para quienes lo celebran y un inmensa vergüenza para quienes lo hemos consentido: el año pasado, 2024, de los 428.206 niños que fueron concebidos en España, nacieron 322.034, el resto, casi la cuarta parte, 106.172  fueron asesinados y murieron, ¡indefensos! antes de nacer; y, por si estos no son “muchos”, en este siglo, entre el año 2000 y 2024, los niños asesinados han sido 2.419.045, muchísimos más.

Y, acaso debería escribir muchas páginas sobre el horror que, para los niños muertos, para sus madres y para toda la sociedad es el aborto provocado y la necesidad de ¡hacer lo que haya que hacer!, para impedirlo, pero hoy no puedo hacerlo, estoy tan horrorizado que solo puedo esconderme y, avergonzado de mi mismo, rezar.

 


Nota: la imagen que ilustra esta entrada está tomada de la vanguardia, en Internet

domingo, 16 de noviembre de 2025

1215. COSAS DE VIEJO: DE LA FE, EL AMOR, LA GENEROSIDAD Y LA ALEGRÍA

 

Ayer, 15 de noviembre de 2025, a las seis y media de la tarde, en Madrid, en la Capilla del Santísimo de la Parroquia de San Francisco de Borja, Leticia e Ignacio celebraron su matrimonio;  y lo hicieron ante las miradas, atentísimas, de sus familias, mexicana y española, y de sus amigos más queridos.

Y, con profunda emoción, escribo  estas líneas porque la ceremonia en apariencia normal:  engalanados los novios, afectuosos los tres sacerdotes, la liturgia tradicional, la muy sugerente  homilía, el intercambio de anillos, las arras y la bendición final; fue, además, la demostración, maravillosa, de cómo el poder de la Fe, la fuerza del Amor y la generosidad del alma superan los obstáculos más difíciles y regalan  a quienes los vencen mares inmensos de alegría y felicidad.

Ignacio, un médico eminente, ahora con 85 años, tuvo un matrimonio feliz que le ha dejado  buenas hijas y varios nietos, en ningún momento desde que murió su mujer hasta que hace un año apareció Leticia, paso por su mente la idea de tener un nuevo amor. Ah, Ignacio es español y vive en Majadahonda una ciudad de la Comunidad Madrid, en el centro de España.

Leticia, también es médico, ¡y muy buena!, tuvo también un matrimonio feliz que le ha dejado hijos y una preciosa nieta, tampoco, en ningún momento, desde que murió su marido, hasta hace un año, cuando apareció Ignacio, pasó por su mente tener un nuevo amor. Ah, Leticia es mexicana y vive en Reynosa una ciudad fronteriza del estado de Tamaulinas al noreste de México.

Más tarde, cuando en la recepción he visto a Leticia y a Ignacio recorrer incansables una tras otra todas las mesas para saludar y agradecer a los invitados su presencia en la celebración, al igual que antes, en la Capilla del Santísimo, mi alma se ha llenado de emoción: ¡es casi osadía el  valor de esta mujer!

Ella, con la vida hecha y un futuro tranquilo, acomodada en la hacendosa rutina que regala un pasado de esfuerzo y buen hacer, de pronto, ¡sorprendida!, sintió el principio de un nuevo amor, y porque tiene confianza, Fe, lo dejó crecer, ¡y ya no era un sueño!, era su mayor anhelo, y se arriesgó, ¡es tan generosa!, lo arriesgó todo. E Ignacio muy pronto sintió lo mismo, y, ¡es misterioso!,  olvidada  la vejez de su cuerpo, entregó a Leticia su alma rejuvenecida, ¡cuánta alegría!

Sí, me digo emocionado, ahora, parece normal, ¡tan sencillo!, ver pasear entre las mesas, bajo la mirada feliz de sus familias, a Ignacio y a Leticia… Pero no, llegar a esto ha sido un milagro, un inmenso e infrecuente regalo que el Cielo ha otorgado, como premio a su Fe, a su  Amor y a su generosidad  a Leticia e Ignacio.

Dios guarde a Leticia y a Ignacio, con sus preciosas familias, en México y en España, por muy largo tiempo en la alegría feliz del amor que hoy, en la Capilla del Santísimo, el Señor ha bendecido.



sábado, 8 de noviembre de 2025

1215. COSAS DE VIEJO: DE LA VERDAD Y DE LA MENTIRA

Cuando éramos niños, a mediados del siglo XX, nuestros padres y maestros antes de enseñarnos Los Diez Mandamientos se aseguraban de que hubiéramos aprendido otro previo: decir la verdad y no mentir.

Es evidente, que esto lo hacían porque el niño, el adulto, que no miente está protegido de sí mismo; por la cuenta que le tiene evita caer en otros  pecados o delitos, sabe que, porque no puede mentir, tendría que pagar por ellos.

Y claro, aunque la norma general era clara, había algunos matices que eran difíciles de explicar,  más difíciles de entender y casi imposible aplicar: el primero era ser educado, saber cerrar la boca y  callar; jamás decir cosas como yo soy muy sincero y, a continuación soltar cualquier verdad que pudiera molestar,  siempre había cosas que no se debían decir  a determinadas  personas o, en ciertos casos, ¡eran secretos!,  a nadie;  por ejemplo, a  la tía Juanita que era más fea que Picio o, a nadie, que el negocio familiar comenzó con un lupanar regido por la muy alegre alcahueta que fue nuestra dulce abuela. El segundo matiz, ¡quizá el peor!, era eso de las mentiras piadosas, pero este, aunque frecuente en la sociedad, no lo explico porque en mi familia estaban rigurosamente prohibidas y nunca he sabido usarlas,

Y claro, porque las gentes de mi generación lo aprendimos bien, tratamos de enseñar lo mismo a nuestros hijos y podemos decir que, hasta hace pocos años, ya en el Siglo XXI, una de las características de nuestra sociedad fue el dominio de la verdad sobre la mentira, la verdad era un bien  natural y la mentira un mal.

Sin embargo, en el momento actual, en todas partes, pero aquí y ahora con mayor intensidad “la gente”, y especialmente “los políticos”, todos sabemos, ellos también, que no dicen la verdad, que mienten, y que mienten tanto que  es imposible saber si alguna vez  dicen algo que sea  verdad.

Lógicamente, detrás de la mentira vienen todos los delitos y, ¡es asombroso!, a quienes cometen los más graves no les importa, acaso porque se creen a salvo, ¡son inmunes!, a la Justicia de Dios, ¡no existe!, y ¡ellos son la Justicia!,  de los hombres.

Pero, cuando toda la sociedad está contagiada por la mentira y no es posible conocer la verdad, la convivencia es imposible, para vivir todos necesitamos certezas, al menos algunas: confiar en tus padres o en tu mujer, saber que tus hijos son tuyos, que en casa  no te vas a quedar sin agua o sin luz, que vas a tener trabajo el próximo mes, que el contrato que firmaste se va a cumplir…

Sin embargo, porque soy optimista, me digo: lo que ahora sucede no es nuevo, ha pasado muchas veces en la historia y encontraremos una solución, porque, a fin de cuentas, después de la tempestad siempre vuelve la calma.

Y, para terminar, pienso que, mientras las cosas no mejoren, nosotros podemos hacer lo mismo que hacía mi abuela: para explicar que Juanita era  fea a rabiar, decía: Juanita no es muy agraciada; y si era el caso, no olvidaba añadir pero es encantadora.

sábado, 1 de noviembre de 2025

1214. COSAS DE VIEJO: DE LA COMUNIÓN DE LOS SANTOS


Los ecos de  la ruidosa  fiesta pagana, ¡tan  extraña!,  en la que parece bueno hacer mofa de la muerte y de los muertos, celebrada ayer, me han hecho despertar hoy con el corazón henchido de  sentimientos encontrados de horror, nostalgia y amor.

Horror por el absurdo que es enseñar a los niños que la muerte es un juego, que no merece respeto y que en nada se relaciona con el  final sus propias vidas.

Nostalgia, porque hoy no de uno en uno, como todos los días, sino todos juntos, de golpe, me han visitado mis padres y mis abuelos, mi mujer, mis maestros y mis amigos, que están muertos, los añoro sí, pero también los siento conmigo.

Amor, sobre todo amor, porque siento en el corazón amor, ese vínculo, único y misterioso, que, conmigo en el camino, une a mis hijos y a mis nietos con mis padres y mis abuelos.  

Y, de pronto me lleno de extrañeza: cuando me enseñaron que existía también me dijeron  que, por ser un dogma, era imposible entender la Comunión de los Santos, pero hoy, ahora, pasados los años, aquello no puedo  comprenderlo, no necesito explicación alguna: no, no hace falta saber del Purgatorio o creer en el Cielo para saber que todos, todos los hombres estamos unidos en comunión, hayamos sido y seamos o no santos.

El corazón, y también la razón, me dicen que es cierto  lo que siento, que mis padres y mis abuelos, mi mujer, mis maestros y mis amigos, no están muertos, siguen conmigo, solo hay que  creer, abrir los ojos y afinar los oídos del alma para verlos vivos y escuchar sus palabras, ¡ellos nos hablan! 

Sí, hoy, día de Todos los Santos con el corazón,  lleno de amor, doy gracias al Cielo y  grito en silencio: ¡muchas gracias papá, muchas gracias mamá, muchas gracias Cristina, muchas gracias amigos, por estar hoy todos conmigo!

viernes, 24 de octubre de 2025

1213. COSAS DE VIEJO: DE FRAY BARTOLOMÉ DE LAS CASAS


Crecí en la creencia de que España había descubierto América y conquistado un Imperio en el que nunca se ponía el sol; ¡todo maravillas!,  los españoles éramos estupendos y quien dijera otra cosa era un ignorante o un mentiroso

Pasados los años, ahora tengo muy claro que gran parte de las creencias de mi niñez y primera juventud estaban basadas en  interpretaciones del pasado acordes con las  ideologías vigentes en España a mediados del siglo XX, y que poco a poco he venido matizando en unos casos y  corrigiendo en otros.

Y, de entre mis creencias de juventud me referiré a la figura de Fray Bartolomé de las Casas, el hijo de un encomendero, encomendero él mismo y más tarde fraile dominico, “Procurador y protector universal de todos los indios” (nombrado por el cardenal Cisneros), obispo de Chiapas, y autor de la Brevísima relación de la destrucción de las Indias.

Yo, en una familia conservadora y educado por los jesuitas, pensaba que ese fraile, ¡dominico tenía que ser!, era un exagerado y que, para colmo con su “libelo” había dado armas a los enemigos de España y haber hecho crecer la Leyenda Negra.

Y, la verdad, es que casi me sorprende que haya en estos momentos personas, no pocas amantes de la Hispanidad, que siguen creyendo lo que yo creía con quince años: ¡que malo y que loco era ese  Bartolomé de las Casas!

Pues mira, ahora pienso algo diferente: Fray Bartolomé  no era un dominico "antiespañol" que actuara fuera del sistema, era un producto genuino de la teología y la jurisprudencia española; la libertad para pensar y defender las propias ideas en el siglo XVI no solo era tolerada, sino que los argumentos que se plateaban eran analizados con seriedad y debatidos, cuando los temas eran importantes, en las más altas esferas del poder; más aún,  Fray Bartolomé de las Casas no solo fue un defensor de los indígenas, sino la prueba más clara del carácter ético y autocrítico de la Monarquía Hispánica, un  auténtico milagro en la Historia del mundo.

Y, ah, ciertamente, Fray Bartolomé, al escribir su Brevísima relación pudo ser muy, muy exagerado, y los enemigos, sobre todo anglos, aprovecharon la obra para cargar contra el Imperio; pero ¿no sería bueno pensar también en que su caso es un ejemplo claro de la capacidad, asombrosa, de introspección que tenemos los españoles, y en hasta donde pudimos en el pasado, ahora no lo sé, ser capaces de sacrificar en la  vida por un deber de conciencia?

Sí, creo que Fray Bartolomé fue un buen hombre que luchó por la justicia, al modo en que se hacía en su tiempo, y contribuyó a que nacieran las Leyes Nuevas de 1542; y creo además que todos los hispanos del mundo deberíamos estar orgullosos de un pasado en el que el carácter ético de nuestra Monarquía, la sabiduría encarnada en la Escuela de Salamanca y la libertad en el Imperio para pensar, difundir y defender las propias ideas,  fueron realidad.

 

Nota: para quienes con rotundidad y para quitar credibilidad a Fray Bartolomé, afirman que, antes de ser fraile ¡fue un encomendero!, quiero recordarles que Pablo de Tarso, perseguidor y látigo de cristianos, se cayó del caballo y se convirtió en San Pablo.




miércoles, 15 de octubre de 2025

1212. COSAS DE VIEJO: DE LOS OTROS, ¡ACASO UNA LOCURA!


El pasado domingo  asistí, en la Plaza de Colón, al acto de celebración del día 12 de octubre organizado por el Ayuntamiento de Majadahonda y presidido por nuestra alcaldesa; y debo decirlo, aunque fue agradable y en algún momento, ¡el izado de la bandera!,  casi emocionante, me sorprendió, ¡para muy mal!,  que ninguna de las personas que tomaron la palabra mencionara  la llegada de Cristóbal Colón al Nuevo Mundo y, ¡no salgo de mi asombro!, brillara por su ausencia la idea de Hispanidad; más aún, pensándolo más tarde me di cuenta de que en el escenario donde se situaron “las autoridades”  había un gran cartel anunciando algo así como el  “Día de la bandera”, sin referencia al 12 de Octubre, al Descubrimiento o a la Hispanidad.  

Luego, lo largo de esa tarde, ya en casa, mi ordenador se fue llenando con noticias positivas sobre  de la celebración del día 12 de octubre, y  con otras sobre algaradas callejeras y manifestaciones en España, estas en contra de la idea de Hispanidad; además los medios de comunicación me regalaron información sobre palabras de políticos relevantes hispanoamericanos, pronunciadas en este día en actos contrarios a la idea de Hispanidad;  incluso recibí un vídeo, ¡muy desagradable!, sobre la agresión grave, con tinta roja, contra un cuadro relativo el Descubrimiento, en el Museo Naval de Madrid, hecha en la mañana del mismo día, por dos mujeres, activistas violentas, que, al parecer, reivindicaban algo.

Y, pasados los días, anoche, quizá porque el cerebro es una máquina  difícil de controlar, me vi envuelto en una nube, ¡un horror!,  de pensamientos, ¡malos!,  sobre la experiencia en el acto de la Plaza de Colón y  las noticias recibidas más tarde  frente a mi ordenador: pensamientos sobre “los otros”, los  otros que no son ni piensan como yo, los  otros que son impresentables, ¡están locos!, ¡ los otros, que cada día son más agresivos, ahora gritan, insultan, pegan, destrozan y, como sigamos así, pueden ser capaces, ¡ya lo hicieron antes! de matar.

He pasado, ¡he vivido!,  una noche larga, en una mezcla de sueños ligeros y tiempos de lúcido insomnio, y, en estos padeciendo el  tormento de mil ideas sobre “los otros”, que a veces eran queridos, otras próximos, raramente tan solo  otros,  también los había que eran  adversarios y, al final, estaban los peores, los enemigos.

Por si lo anterior no fuera suficiente, seguí pensado más y más: el hombre, yo, nosotros, para poder vivir necesitamos, inexorablemente, a “los otros”, y, para sobrevivir y mantener la continuidad de la vida, son imprescindibles, ¡luchar y vencer es Ley absoluta!, a  los peores de “los otros”, a los enemigos.

Así pues, ¡es pavoroso!, estoy  obligado, estamos obligados, si queremos supervivir, luchar y destruir a los peores de “los otros”, a los enemigos; si no lo hacemos ellos vencerán y seremos nosotros los muertos.

Para terminar y, para justificarme, para justificarnos, por causar el mal a “los otros”, pienso y me grito:  si en la Naturaleza todo responde a una Ley y un Orden, lo que he pensado, de verdad, ¡de verdad!, lo puedo, lo podemos hacer, a fin de cuentas, ¡aunque acaso una locura!, es en nada  relevante.