sábado, 5 de septiembre de 2009

284. VIVIR DE LA POBREZA



Septiembre, aunque igual, es peor que julio. Parece que ha llegado, de verdad, lo más temido desde que las gentes supieron que había, de verdad, una crisis.

La vida diaria se va haciendo más dura, la desconfianza, el miedo y la desesperanza, me dicen y lo veo, dominan el pensamiento de las personas que caminan en la calle, conducen automóviles, entran y salen de las tiendas, están con los niños o los perros en los parques. Y, en España, en todas partes se escuchan cada vez más y más gritos del silencio.

Solamente veo satisfechas y optimistas, abrumadas de trabajo a personas que en la crisis han encontrado la oportunidad de emprender, de vivir y crecer trabajando por cuenta propia, recobrando el saber olvidado de los viejos oficios, imprescindibles desde siempre allá donde acampa la pobreza.

Lo habíamos olvidado, pero en España somos, perdido además el orgullo, de nuevo pobres. Ahora, como antaño, hay que arreglar los zapatos, estrechar los vestidos, pegar coderas, poner piezas a las sábanas, reparar los muebles, tapizar los almohadones, cambiar las aspas a los ventiladores y hacer funcionar los transistores.

España, ¡que tristeza! se está llenando de personas que pueden vivir de oficios olvidados aprendidos en la pobreza que solo valen mientras dura la pobreza.

sábado, 22 de agosto de 2009

278. ANTONIO GARCÍA VERDUCH


El Doctor Don Antonio García Verduch, científico, investigador, profesor, maestro y, sobre todo, hombre de bien, ha muerto el día 20 de agosto en Castellón de la Plana a los 85 años de edad.

Antonio García Verduch ha sido un hombre muy grande grande, ha sido uno de esos raros hombres de trabajo y honor, cuya vida, cuando el tiempo borre las últimas huellas de la ciencia española del siglo XX, cuando se haya apagado su último recuerdo, seguirá dando frutos en el árbol de la ciencia, de la tecnología y de la generación de progreso al servicio del bien común.

Más allá de su inmenso trabajo científico, más allá de su valiosísimo impulso del saber práctico o del desarrollo de la tecnología de la cerámica, la gran aportación de Antonio García Verduch es haber sabido y conseguido transmitir su espíritu de trabajo, su necesidad de hacer el bien y su inagotable tenacidad para buscar lo mejor, a los hijos de su amor y a los discípulos de su saber.

En quienes han bebido de la vida de Antonio García Verduch y en quienes sigan a estos, continuará, estoy seguro, para siempre la vida y la obra extraordinaria de este Varón Preclaro de España.