martes, 10 de junio de 2014

530. "ASOCIACIÓN INFANCIA Y CIRUGÍA EN DANGBO"


Rara vez, como la lluvia en tiempos de gran sequía, un chaparrón de alegría viene a recordarnos la importancia de la vida y el deber que todos tenemos de contribuir al crecimiento humano donde cada uno  vive   y en  otros  los lugares a los que podemos  llegar.

En estos años apasionantes, cuando en todo el mundo se están produciendo tantos y tan profundos cambios que parecen augurar mejores tiempos para la humanidad, las personas normales, los ciudadanos de a pie, tendemos a pensar que  uno  hace  o hacen las personas que nos son próximas,   sirve para muy poco o para nada.

En nuestro fuero interno pensamos que los grandes éxitos y  las grandes mejoras  en el progreso de las personas y de la sociedad global,  igual que los grandes retrocesos o los desastres sociales,   son fruto del trabajo de los gobernantes de cada país, de las organizaciones internacionales, de los medios de comunicación o de las personas importantes que  tienen  el poder y mueven el mundo a su voluntad.

Sin embargo, la realidad es muy otra, los grandes cambios son resultado de la suma de los pequeños cambios que hacemos, día a día, las personas “anónimas” en todo el mundo.

En estos días he recibido una gran alegría: Los fundadores de la  La Asociación Infancia y Cirugía en Dangbo,  luego de haber trabajado informalmente sobre  el terreno  para conocer las oportunidades y medir sus fuerzas, han dado vida legal a la Asociación  y, lo que es más importante, a trabajar inmediatamente en el desafío que les impulsa, a prepararlo todo para  operar con regularidad  en el  Hospital Albergue del Amor Redentor  de Dangbo, en Benín (un pequeño país de África que se encuentra entre Togo y Nigeria, en el Golfo de Guinea) a pacientes que  no pueden disfrutar de las oportunidades para vivir que ofrecen  los avances de la cirugía de los países desarrollados.

Iniciativas como esta  son buena  muestra de cómo las personas normales están en la base de los  maravillosos cambios que la solidaridad y el buen hacer de las personas cambian, para bien, la vida y el futuro de de la humanidad.

Muchas gracias amigos de la Asociación Infancia y Cirugía en Dangbo por vuestra ilusión y vuestra generosidad.

viernes, 28 de marzo de 2014

529. LUGARES ASOMBROSOS Y POCO CONOCIDOS DE LA HERMOSA ESPAÑA (2)

A las 10 de la mañana del 16 de marzo,  con sol  y una temperatura que parece de mayo,  he recorrido con mis hermanos  los  120  Km,  104 de autovía, que  dista Riaza de Madrid.


En la Plaza Mayor,  dentro y fuera de los soportales que rodean el círculo de piedras de granito que cierra el suelo de arena y  sobre las que  en verano se levanta la plaza de toros,  hay  mucha gente que va de un lugar a otro parándose en los puestos de información donde se explican la actividades lúdicas y deportivas que se van a celebrar por la mañana.

Javier que, como siempre, es el conductor y guía en estos viajes, ha elegido para desayunar un pequeño bar en el que el café es bueno, el pan excelente y los bollos especiales. Sin embargo, antes de darnos cuenta,  estamos de nuevo en el coche y con la imagen de la monumental Iglesia de Nuestra Señora del Manto aún en la retina tomamos la angosta carretera que nos lleva a Madriguera dejando atrás Riaza, una  ciudad de  castellana que tiene más de mil años de rica historia.


Enseguida, a muy pocos kilómetros,  en la ladera de la  sierra de Ayllón, tropezamos con la Iglesia de Madriguera  que está construida con un  conglomerado de  pizarras, cuarzo y óxidos de hierro de ambiente tropical y es asombrosamente grande para un pueblo, todo rojo,  que no llega a 33 habitantes. A las 10 de la mañana del 16 de marzo,  con sol  y una temperatura que parece de mayo,  he  recorrido con mis hermanos  los  120  Km,  104 de autovía, que  dista Riaza de Madrid.




















El coche traquetea  hacia el nacimiento del Río Aguisejo,  en Grado del Pico,  hasta que nos detenemos en  Santibañez  de Ayllón  para ver sus  hermosos grafitos en pizarra.  Javier nos explica, una vez más, el interés geológico de esta parte de España en la que conviven espacios que han sido muchas veces mares y montañas sometidos a calores tropicales y fríos glaciares

Avanza la mañana   llena de sol. La  belleza   de  los insólitos paisajes de estas  tierras de Castilla nos va llenando,  hasta abrasarnos el alma   con lo que podemos llamar la gran sorpresa: entre las paredes  altas y escarpadas de un pequeño descampado  rodeado de árboles  hay un lugar que guarda el testimonio de que aquí hubo hombres  de la época en que  convivían  nuestros ancestros  cromañones y neandertales.

Medio tapado con ramas  hay  un agujero,   abierto en la   roca,  que  aparenta  ser un pequeño pozo.  


Unos metros más allá,  escondida entre matojos, encontramos una cavidad en la pared de tierra y piedras sueltas y   al  penetrar  en ella e iluminarla  con una  linterna  se nos  muestra como la entrada de una enorme  cueva,  natural en parte y  artificial casi toda, de enormes dimensiones: un paralelogramo  irregular con  más de  veinte metros de anchura y   otros tantos de altura.



La cueva, al decir de Javier todavía no escavada, fue refugio y cazadero de los hombres de la prehistoria.

Los cazadores empujaban a las piezas  hasta el agujero de la parte superior, los animales  caían  toda la altura de la cueva y  al llegar al suelo,  si no estaban  muertos, eran rematados por las mujeres y los niños que esperaban ansiosos la llegada de carne fresca.

La cueva tiene  pegada a una de las paredes una rudimentaria y peligrosa escalera que va, en varios tramos y con espacios para  protección y guarda, desde la  entrada en  la superficie hasta el manantial  de  agua clara  que adorna el fondo.

En la zona existen,  además de esta cueva,  no pocas pinturas rupestres que contribuyen a que parezca muy probable la aparición de valiosos  restos humanos y animales en  cuanto los arqueólogos comiencen a quitar del suelo capas de tierra.


El tiempo que pasamos  en la cueva antropizada y la reflexión sobre lo que habíamos sentido durante la visita nos acompañó más tarde,  cuando visitamos en   el valle del Sorbe el despegue de los estratos de cuarcitas  y  la impresionante catarata que corre en  un afluente del río y  en la comida que hicimos al sol  sentados  muy cerca de la catarata.





Cantisábalos  con sus calizas del cretácico superior que parecen los restos de una calzada de gigantes  y Albendiego   que las tiene erosionadas por desplacado horizontal y lapiaz,  fueron paradas en el camino para descansar apoyados en el  recio  puente medieval de Cañamares. 



Más tarde, el castillo de Riba de Santiuste,  construido hace doce siglos, mil doscientos años,  sobre estratos de arenisca roja  nos recuerda que estamos en tierras que fueron frontera y que, lo queramos o no los españoles,  como casi todos los europeos,  somos fruto del contacto y de  la confrontación, tanto  con el Islam  como  entre nosotros.  

Luego, saturados con el sabor de la  dura belleza del pasado de los hombres de Castilla, viajamos hasta Paredes de Siguenza, para ver  lo que es hoy  un pequeño lozadal, y fue muy atrás en el tiempo, lugar de caza para los hombres de la prehistoria que allí mismo, con sus hachas de silex,  cazaron desde pequeños venados hasta peligrosísimos tigres diente de sable y   enormes paquidermos,  mediante el arriesgado sistema de saltar sobre los bichos cuando estos  tenían las patas hundidas en el barro del pantano.

Muy cerquita, en  Imón,  con sus salinas que han sido durante muchos siglos inmensa fuente de riqueza para la zona y para el Rey, Javier hizo nos llevó a  pasear entre los estanques para captar su dimensión, apreciar  el color rojo que producen algunas algas en el agua salada  y  ver los restos abandonados de lo que fue  en su tiempo última tecnología de la producción de sal. 

Sin tiempo para lamentar el descuido con que  atendemos las riquezas del  pasado,  proseguimos el camino para llegar,  casi anochecido, a  Santamera  y ver allí,  además de un pequeño   pueblo,  con mínimo  soplo de vida, que está  encerrado en un hoyo que regala al lugar  un grato microclima, los grandes depósitos de ostras fosilizadas adheridos a una de las laderas que cierran el valle que tiene enfrente otra ladera de pliegues de caliza que aparecen a la vista como  enormes vértebras de roca que parece están allí  para sostener el peso de la montaña.

Y, ya anochecido, para que Joaquín y Miguel  la conocieran, una breve visita a la fábrica de  muelas romanas de esquisto en Congostrina y la que hicimos a  un grato café  bar de carretera,  fueron las   últimas  paradas  antes de regresar,  pasando  por Atienza y  Guadalajara, a Madrid. 

sábado, 8 de marzo de 2014

528. COMPUERTAS QUE CIERRAN O ABREN EL FLUJO DE LOS PENSAMIENTOS


Cuando la salud se deteriora y el peligro acecha,  el cieno que produce el miedo poco a poco  va cerrando las compuertas de la mente, el flujo de las ideas se hace más lento  y   en el pensamiento  solo quedan, entre sombras,  las tenues luces de algunos recuerdos.

No, el miedo no se destruye. El miedo siempre   acompaña  mientras viven  sus causas  o la  amenaza  no se convierte en   hecho. Por eso, cuanto más tiempo se vive en el miedo menos fluyen,  porque hay más  lodo, los pensamientos.

Si sabes cómo y  te esfuerzas mucho,  puedes superar los  efectos del miedo, puedes hacer eso que   llaman vencer el miedo. Puedes  pensar, luchar y hacer  para eliminar las causas del miedo pero mientras existen aquel  se mantiene  enroscado  al alma.

Cuanto más tiempo se vive  en el miedo es más  difícil  mantener   sin cerrar del todo,  las compuertas de la mente por donde fluyen, cuando están  abiertas, los pensamientos.

Y  cuando un día cualquiera  la salud regresa y el miedo desaparece, es maravillo sentir cómo, de   pronto, se abren  las compuertas de la mente,  el flujo de las ideas   arrastra el cieno y la  cabeza,  el cuerpo y el alma, se  llenan de múltiples y alegres  pensamientos.


jueves, 20 de febrero de 2014

527. DE HIJAS, NUERAS, MADRES Y SUEGRAS


Hoy, paseando con mi mujer y mi perra  disfrutando de una soleada  mañana de invierno nos hemos encontrado con una amiga que desalentada y llorosa nos contado las últimas hazañas de su suegra. No sabe qué hacer para soportar la tempestad de maldades  que la madre de su marido  ha  desencadenado sobre su familia.

Como es natural, hemos quitado hierro y la hemos animado dentro de lo que es posible animar a quien comienza ahora a padecer  los horrores que acompañarán su vida familiar durante los próximos años.

Sin embargo, debo decir que cuando escucho, cada vez con más frecuencia, las muy fundadas quejas que doliéndoles el corazón  expresan hijas y nueras sobre los comportamientos  que tienen con ellas sus madres y suegras se me  llena el  alma de amargura y pienso cosas que  me espantan.

Hay hombres  que  cuando se hacen viejos dan mucho la lata. Gritan, se quejan, comen o no comen, tratan de hacer lo que les viene en gana y sus hijos, hijas, nueras y yernos, de cuando en cuando desean  tirarlos por la ventana  y quedarse tan anchos.

Pero las mujeres, ¡ah las mujeres! Las mujeres, no pocas que son  madres y suegras, ¡ah las madres! ¡ah las suegras!, cuando se hacen viejas,  ellas  que fueron dulces, fuertes, bondadosas, buenas y  cariñosas,  tienen la metamorfosis y se hacen terribles: ásperas, mentirosas,  manipuladores, mandonas, desagradables;  se hacen  tan malas que llegan a ser espantosas.

Las hijas y  las nueras de esas mujeres terribles a pesar de todo,  sufriendo mucho, aunque estén hartas, cuidan a sus madres y a sus suegras. Y yo, cuando veo lo que  hacen con ellas sus madres y sus suegras,  pienso que son santas y no entiendo cómo se las arreglan para no matarlas.

No digo que con sus hijos y sus yernos  las mujeres terribles  sean santas, pero con los  hombres  sus  madres y sus suegras tienen  cuidado para no traspasar el límite que les haga olvidarse de ellas  y  no volver a verlas hasta que llegue el momento de enterrarlas.   

Probablemente lo que ahora pasa con las madres y las suegras que sufren la metamorfosis sea  lo mismo que ha pasado toda la vida y que todas las generaciones  tengan que pagar  el mismo tributo de dolor que han pagado las anteriores.

Sin embargo, ahora que veo la vejez   cerca,  me sublevo contra el terrible pecado de desamor que no pocos  viejos y sobre todo muchas  viejas cometen con sus hijas y sus nueras.


¿Tiene sentido vivir haciendo daño a quienes por ley natural solo deberías  dar  amor?

martes, 4 de febrero de 2014

526. AL CUMPLIR 70 CUMPLEAÑOS

En estos días, cuando he dedicado  tiempo  a reflexionar sobre lo que ha sido para mí el camino de la vida, pienso que al final   todo se funde en tres palabras: Vida, Libertad y Agradecimiento.

 Vida  para mí  es Amor y  Amor es Libertad.  Y  libertad es mantener el alma libre  para elegir, aunque no sea sencillo, lo que cada uno en cada momento  debe hacer.

Libertad para hacer lo que se debe hacer,  lo que es bueno  para nosotros, para nuestra familia y es también  bueno para el resto de las personas  que comparten con nosotros el don de Dios que es  la Vida.

Agradecimiento a mis padres primero  porque me dieron la vida  y luego porque me pusieron  en el camino para que la hiciera mía y la viviera en libertad.

Agradecimiento  a mi mujer,  a mis hijos, a mis hermanos, a toda mi  familia y a los muchos amigos que he ido ganando  a lo largo de los años,  porque  han  estado conmigo y me han ayudado  en los momentos ásperos   y  porque se han alegrado conmigo  cuando  los éxitos y las alegrías han sido más  que las  preocupaciones y  las tristezas.


Por todo ello, hoy, al cumplir 70 años, embargado por los recuerdos, gozando el presente y con la  inmensa ilusión de vivir  mañanas hermosos  quiero una vez más, en la mayor libertad  y desde mi  amor más profundo,  daros las gracias a todos, a mi familia,  a mis amigos y a todos los hombres y mujeres con los que,  de una manera u otra, durante toda la vida he convivido.

domingo, 2 de febrero de 2014

525. DE LAS REVOLUCIONES DEL “MÁS”, DE LA “MOVILIDAD” Y DE LA “MENTALIDAD”

He redactado esta entrada con el propósito  dar a conocer y   estimular la lectura  del libro de  Moisés Naím El fin del poder  (Ed. Debate, octubre  de 2013)  porque  creo puede ser de inmensa utilidad para muchos de mis lectores y amigos saber  que existe,  leer el libro y reflexionar sobre  su contenido.   

Comenzamos: La sociedad globalizada de los comienzos del Siglo XXI, se caracteriza por estar inmersa en  las tres grandes revoluciones  del “más”, de la “movilidad” y de la “mentalidad”.

La revolución del  “más”,  está aplastando las barreras del poder;  la  de la “movilidad”  ha provocado el final  del público cautivo y  la de  ”mentalidad “  ha conseguido que ya nada pueda darse por descontado.

Hoy podemos afirmar que  las más  poderosas organizaciones,  los  proyectos más exitosos, las mayores y mejores realizaciones  o las más consolidadas creencias  del pasado y  del presente  han entrado en crisis y todo  proyecto orientado hacia el futuro, para que pueda tener alguna probabilidad de éxito,  ha de ser pensado sin contar con  el soporte  de  la filosofía, los objetivos,  los modos de pensar y las formas de pensar que han dado buenos  resultados hasta ahora mismo.

Por ello, cualquier persona y cualquier organización   que pretenda diseñar su futuro, para no cometer errores absurdos,   ha de ser  muy consciente de las  nuevas  realidades   y tener muy  en cuenta  los cambios que han provocado  y están  ahora  provocando  las tres revoluciones.

Veamos ahora  con algún detalle lo que implica cada una de las tres revoluciones.

La revolución del “más”, supone  que  actualmente en el mundo hay más de todo: Más personas, más ciudades, más naciones, más regiones, más bienes, más empresas, más ordenadores, más riqueza, más mercados, más profesiones, más instituciones, más conflictos, más creencias, más diferencias, más enfermedades, más conocimientos, más exigencias, más libertad, más formas de ver la vida, más de cualquier cosa que podamos imaginar y, por supuesto, más cambios, más competencia y, a nivel individual y social, más inseguridad.

La revolución de la “movilidad”  implica que las más personas que habitamos el mundo simultáneamente tenemos más conocimientos, más libertad y nos movemos mucho más. Esta revolución no solo ha incrementado los millones de personas que cambian de residencia y que emigran a cortas o largas distancias, que viajan cerca o lejos para vender, comprar o aprender, sino que además de ello se llevan con ellas sus gustos, sus creencias, sus modos de vivir. Y la movilidad afecta también a las fidelidades y las relaciones familiares, a las preferencias  políticas, a las creencias religiosas, al peso  y al poder de las instituciones, a los hábitos de permanencia en el trabajo y a las formas de trabajar,  a la fidelidad a los proveedores de bienes y de  servicios, a las exigencias de calidad, a las formas de ver la vida, a las maneras de entender lo que significa la seguridad para las personas y los grupos sociales. Evidentemente, la revolución de la “movilidad”, en su significado profundo es, sobre todo, el desencadenamiento de un proceso ya iniciado y  en situación de aceleración creciente, de ejercicio permanente  por la personas de la libertad  de elegir y de no aceptar como un hecho natural el “estar cautivos” o vinculados indefinidamente a trabajos, empresas, lugares de residencia, partidos políticos, iglesias o formas de pensar.

La revolución de la “mentalidad” ha hecho, en muy pocos años y cada vez más, nada pueda darse por descontado. Las revoluciones del “más” y de la “movilidad” han hecho  que hayan cambiado las expectativas, y las creencias de las  sociedades y de los individuos. Incluso,  y esto es extremadamente importante,  se han creado y están creando cada día nuevas formas de pensar y aceptar, aceptar con miles de matices o rechazar los hábitos, costumbres y valores sobre los que se ha asentado la convivencia social. La exigencia y el ejercicio de la libertad, el rechazo de la autoridad, la discontinuidad de las relaciones y  los cambios en las expectativas hacen que actualmente sea imprevisible la aparición o desaparición de cualquier fenómeno, positivo o negativo, en el entorno social.

La suma de las tres revoluciones ha creado un panorama cambiante en el que se asoman,  entre otros muchos y  muy relevante,  como veremos, grandes cambios:

El poder, aunque siga habiendo muchas situaciones de concentración, se ha diluido en multitud de “pequeños poderes”, y la capacidad de “hacer cosas” que antes tenían quienes poseían poder se ha limitado. Es indudable que los gobiernos, los consejos de administración, los dirigentes políticos, los padres y las madres de  las familias,  los sacerdotes católicos o los imanes musulmanes, los líderes empresariales o los directivos de cualquier organización, mandan menos que antes y tienen en la práctica “menos poder”

La vida de las organizaciones, ha entrado en una situación de permanente incertidumbre y constante riesgo. Hasta  las más grandes e importantes del pasado siglo se encuentran en permanente peligro y ya no nos asombra, porque es pan de cada día,  la muerte de empresas que fueron paradigmas de poder, riqueza y seguridad.

Las organizaciones, los nuevos partidos, las nuevas empresas, las nuevas profesiones, los nuevos trabajos, los nuevos productos y los nuevos servicios compiten, naciendo y muriendo constantemente  en el empeño, con las  grandes organizaciones, los grandes partidos, las grandes empresas, los más valiosos productos y los mejores servicios del pasado que en muchas ocasiones  siguen venciendo pero que en no pocas sucumben en el conflicto.

La situación del mundo, en las cosas grandes y, sobre todo en las pequeñas a las que no prestamos excesiva atención, hace que cualquier persona u organización que pretende  sobrevivir,  mantenerse o  crecer, en todos los proyectos que emprenda hacia el futuro, ha asegurarse de que  la realidad de la que parte, las  líneas de tendencia,  sin duda muchas y complejas  que van a configurar el mañana  tienen en cuenta lo que está sucediendo y  dar además por descontado  que cuando ha ocurrido  o sido útil y positivo en el pasado puede no serlo en el futuro.

En el mundo agitado y cambiante  de las tres revoluciones que estamos viviendo, aunque pueda parecer no solo  extraño sino completamente absurdo, millones de personas, de organizaciones y de empresas no ven lo que está sucediendo, no creen que lo que pasa fuera de ellas les esté afectando y siguen viviendo como si no pasase nada, como si ellas estuvieran en una isla, protegidas de los peligro del mundo y  fuera del mar embravecido lleno de enormes  peligros y  de increíbles oportunidades que es el mundo del siglo XXI.


miércoles, 29 de enero de 2014

524. LUGARES ASOMBROSOS Y POCO CONOCIDOS DE LA HERMOSA ESPAÑA

A la izquierda de la carretera, con  el Ocejón nevado al fondo, en un gran campo  de cereales  hay un gran agujero casi circular  con un diámetro superior a  cuarenta metros y  una profundidad  de al menos  siete metros, es  en realidad  una torca de yeso, en cuyo fondo  está   el cuerpo muerto  de un jabalí.


Ver en el  campo  un gran agujero, de 
esos que siempre pensamos  que se encuentran  a grandes distancias en el extranjero, es la primera  sorpresa de las muchas sorpresas  que nos regaló  Javier  en la preciosa  excursión  que  hice con tres de mis   cuñados,   Javier, Juan Manuel y  Gonzalo, el  domingo pasado por tierras de Guadalajara y Soria.



Un poco más allá, sin  tiempo apenas  para  reponernos de la  sorpresa, llegamos a  la  gran fábrica de muelas romanas talladas en esquisto donde  todavía se pueden ver, casi cortadas en las rocas, las muchas muelas que se dejaron allí cuando alguien, hace muchos siglos, dio la orden de abandonar la fábrica.

Avanzamos  unos kilómetros  hasta llegar a  Cogolludo, una ciudad del siglo XI,  que  conserva las ruinas de su castillo,  para desayunar  despacio  en la  plaza que asombra por las  muchas  y hermosas columnas de  los soportales y  la gran  fachada del Palacio de los Duques de Medinaceli.

Casi sin darnos cuenta, pasado un rato  estábamos entre  descuidadas ruinas, mirando  las algas rojas con caroteno en las  aguas salinas   de  lo que fue  quizá  un depósito de sal en  la gran mina de plata Santa Teresa en  Hiendelaencina.

Mientras paseamos las ruinas del antiguo   complejo minero fuimos descubriendo, de boca de Javier, lo que fue   desde la independencia de América hasta  comienzos del siglo XX, este  hoy pequeño pueblo  donde   sus  cerca de veinte mil habitantes  sacaron el mineral de la tierra  y  lo  trasformaron   en lingotes,   suficientes y de sobra para acuñar  las monedas que salieron en aquel tiempo de las cecas de España.

Más tarde,  paseamos  las tristes ruinas  de  la planta arquemetalúrgica  de plata La Constante, hablamos largo sobre el dolor y  la sangre que,  en Potosí  en Hiendelaencina y en todas partes,  ha acompañado siempre  la extracción y el tratamiento de  la plata.

¿No sería hermoso ver en una gran  pantalla alguna historia real de las muchas que existen  sobre la gran aventura e ingente drama que fue el Cerro Rico en  Potosí?

Entre alegres por haberlo visto y desolados por lo  nada  que queda de los tiempos de plata de Hiendelaencina, luego de ver los  carbones y troncos fósiles en la facies de Utrillas,  en la base del castillo de Atienza, paseamos  una bonita y cuidada ciudad que  no llegando  a  quinientos habitantes    vive   de  haber sido durante muchos siglos  enclave estratégico en una complicada  frontera entre  varios reinos de España.

Luego de la comida  castellana con manjares y  vino de la tierra, sin prisa, en Carrascosa pudimos ver, antes de  visitar el castillo romano, colocado en una fachada, un dintel romano seguramente robado en Tiermes,  lugar  éste que ya era importante antes de la destrucción de Numancia.

Pensaba yo que  habíamos  visto todo lo que se puede ver en un día bien aprovechado. Pero no, aún quedaba algo: Las encinas centenarias de Velderromán, el Castillo y la ermita de Caracena nos estaban esperando.



No añadiré nada, las  fotografías son suficiente para despedir un día en el que luego de salir a  oscuras de Caracena  y tomando café en Ayllón,  regresamos a casa para disfrutar contando cuanto había disfrutado paseando con mis cuñados por lugares  asombrosos  y poco conocidos de  la hermosa España.