sábado, 3 de septiembre de 2016

740. ¡QUÉ BUENOS, QUE BUENOS SON, SÁNCHEZ Y RAJOY!



Entre el 31 de agosto y el  2 de septiembre de 2016, en el Congreso de los Diputados, con  la  finalidad de elegir  un nuevo Presidente del Gobierno, ha tenido  lugar el segundo  Debate de Investidura de 2016.

Todo ha sido como en marzo, en  el mismo escenario, con el mismo  libreto, los mismos   actores,  pese a la buena voluntad de todos,  terminó sin éxito: seguiremos con el  gobierno es funciones, es decir, sin gobierno.

Y esto se ha producido a pesar de que,  según afirman en público y en privado cualificados representantes del Partido Socialista y del Partido Popular, sus líderes, el Señor Sánchez y el Señor Rajoy, son personas excepcionales, líderes carismáticas, hombres de estado y personas de bien.  Son, los dos, el mejor regalo que, para ganar el futuro, nos ha regalado del cielo.

Por tanto y habida cuenta que nuestros políticos, que  son gente honesta, seria, con alta cualificación en todas las artes y las  ciencias, entienden que el Señor Rajoy y el señor Sánchez son el colmo de la excelencia, convocarán nuevas elecciones para que los españoles,  cambiemos de pensar y demos, porque lo merecen, suficientes votos para que uno de esos dos señores aplaste al otro y pueda gobernar.

Tal como vamos, por  voluntad  del otro, se llame el otro Sánchez o Rajoy, doctos ellos,  los españoles,  usaremos nuestro tiempo, ¡qué placer!, para ir  votar el día de Navidad. Y no se contentarán con eso, el Domingo  de Ramos  volveremos a votar y, porque son muy, muy generosos y saben de nuestros gustos, nos dejarán votar otra vez para diciembre, acaso  el día   anterior a la siguiente  Navidad.

¡Qué buenos, que buenos  son,  Sánchez y  Rajoy!

miércoles, 3 de agosto de 2016

739. CARECE DE SENTIDO QUE ESPAÑA Y LOS ESPAÑOLES PERDAMOS EL TIEMPO





En España llevamos nueve meses sin gobierno y ello a pesar de que hemos votado dos veces para conseguirlo.

La verdad es que para muchos ciudadanos no han sido meses malos, incluso para algunos, sobre todo para quienes temen subidas de impuestos, buenos.

Ahora pintan bastos, lo sabemos todos, si no se forma gobierno España, entre los muchos males que vienen, habrá de pagar 6.100 millones de euros en concepto de multa a Bruselas (con 6.100 millones de euros se pagan  15.000 €  al año a 40.000 pensionistas de la depauperada  seguridad social), la economía se irá conteniendo, el desempleo volverá a subir y las tensiones sociales volverán a ser insoportables.

En la política española desde el año 2015 hay cuatro jefes, que no líderes, al frente de los cuatro partidos que aspiran a gobernar: Rajoy por el Partido Popular; Sánchez, por el Partido Socialista; Iglesias por Podemos y Rivera por Ciudadanos.

Para poder formar gobierno es necesario que en el parlamento, en segunda votación, sean  más los diputados que voten  SÍ que los que voten No, para ello es  imprescindible que haya pactos entre los partidos.

Pues bien, eso no se ha conseguido después de las elecciones de noviembre de 2015 ni, hasta el momento, de las de junio de 2016.

Los españoles, los  entendidos en política y  los  menos  entendidos,  pensamos   que está muy mal que los jefes de los partidos, aunque tienen  muy buenas y justificadas razones para  no ponerse de acuerdo,  deben  “dejarse de tonterías y pactar”  por el bien común.

Y ahora, hoy mismo, los señores Rajoy, Sánchez, Iglesias y Rivera, están a punto de renunciar definitivamente a llegar a un acuerdo y  convocar, para otoño,  nuevas elecciones.

Pero, aunque sea obvio, me pregunto, ¿tienen esos señores derecho a pedir a los españoles que volvamos, por tercera vez  a elegir, entre los mismos cuatro,  al que menos nos disguste para formar  gobierno?

¿No es obvio que los jefes de los partidos  incapaces de formar gobierno, deberían marcharse a casa?

¿No es obvio   que si los partidos políticos consienten que sus actuales jefes, incapaces de pactar y formar gobierno, sigan en sus puestos, no  merecen de los ciudadanos ningún respeto?

¿No es obvio que carece de sentido hacer que España y los españoles perdamos el tiempo?

lunes, 18 de julio de 2016

738. REFLEXIONES IMPRUDENTES: AUNQUE VERDAD, ACASO SEA MEJOR CALLAR QUE DECIRLO




Cuando ocurren  tragedias que matan a personas y alteran para siempre la vida de sus deudos,  me conmueve el dolor y  siento una  profunda tristeza que se renueva con la llegada de sus aniversarios.

Guerras, atentados  y terremotos, epidemias y  naufragios,  huracanes y maremotos, lluvias torrenciales, lava que surge de los volcanes, homicidios, enfermedades y  accidentes de mil tipos; son fuentes de dolor y de múltiples tragedias que producen  muchas muertes   y cambian  para siempre las vidas de los supervivientes.

Pienso en los muertos,  en los hijos, en los nietos y en todos los descendientes que, por la muerte de aquellos, no han nacido, y  pienso también  en las consecuencias que, hasta el infinito, ha tenido cada una de las tragedias.

Luego, acaso porque pienso, me consuelo: ¡que extraordinarios son los  hijos que ha tenido la viuda de mi amigo muerto con su nuevo amor!, ¡cuántos paraguayos no hubieran nacido si las viudas de los héroes de  la Guerra del Chaco, escondidas en su dolor, no los hubieran tenido! ¡qué  grandes son Juan, Paco, Francis y John,  nietos  de exilados  que encontraron refugio y  amor muy lejos de su tierra!...

Hoy, 18 de julio de 2016, recordando la tragedia que fue la Guerra Civil para España y para los  españoles, siento dolor, un inmenso dolor, pero siento también,  no poco y muy egoísta, consuelo: al igual que muchos españoles de hoy, sin el gran drama, lo sé con certeza,  nuestros padres, sin la guerra, no se hubieran encontrado  y, ni  nosotros ni nuestros hijos, hubiéramos nacido.

¡….es tan grande y tan hermoso el poder de la Vida!


martes, 5 de julio de 2016

737. LA MUERTE VIENE DE LOS IMANES , DE ELLOS PUEDE LLEGAR LA SOLUCIÓN



En estos días Medina, Bagdad, Estambul, Yeda, Qatif y Dacca han sufrido terribles atentados en los que han muerto y han sufrido heridas muchas personas, casi todas creyentes del Islam.

En Paris y en Bruselas hace algunas semanas también en terribles atentados, hombres, mujeres y niños han sido heridos o han  muerto asesinados.

Antes, en Nueva York, Madrid y  Londres han conocido el dolor de las muertes producidas en atentados terroristas; y  en otras  ciudades y pueblos de Nigeria, Paquistán, Agfanistan, Siria, Rusia, y otros muchos lugares del planeta, en su mayor parte habitados por musulmanes, la sangre de inocentes han manchado las calles y ha destruido las vidas de cientos de miles de personas.

Y todos los atentados, para mal, han sido obra de piadosos musulmanes que, en la seguridad de alcanzar el Cielo, han sacrificado  sus vidas para matar a hombres, mujeres y niños inocentes de todo mal.

Y, lo peor, otros muchos piadosos devotos  del Islam, en los próximos días, meses y años, convencidos de obrar bien, llenarán de sangre las calles del mundo y,  como héroes y mártires,  el Paraíso de Alá.

Por supuesto, aunque a mis ojos y a  los de la casi la totalidad de los cristianos, de los judíos  y también  de los musulmanes del mundo, matar personas mediante el propio suicidio es, además de una barbaridad, un crimen execrable, hay, y seguirá habiendo  una minoría de muy piadosos  islamistas, como la hubo de cristianos y judíos, que precisamente por ser buenos  y obedecer la Ley de Dios  interpretada por sus  lideres religiosas, darán  sus vidas para matar a otros.

Cada día estoy más convencido de que el  mejor medio que tenemos los cristianos, los judíos y los musulmanes, para acabar con el terrorismo islámista  y hacer desaparecer la muerte indiscriminada de nuestro  mundo es obligar  a nuestros pastores, sacerdotes, obispos, arzobispos, rabinos, imanes, santos  y  santones de nuestras religiones para  que recen mucho, ayunen, usen cilicios, lloren el público y en privado, estudien, imaginen, descubran y se apliquen para convencer a los líderes religiosos, a los piadosos imanes del fanatismo radical, de que no existe el Paraíso o que si existiera estaría  cerrado  a quienes lleguen a sus puertas después de haber matado mediante  atentado terrorista.

Si los imanes de todo el mundo, por un milagro divino, decidieran que matar es un horrible pecado el terrorismo habría terminado.

O, también, si por otro y aún más grande milagro divino, los hombres  dejásemos de ser ambiciosos y nos conformásemos con vivir una sola  y razonablemente feliz vida, el terrorismo suicida muy pronto sería olvidado.