jueves, 6 de marzo de 2025

1133. COSAS DE VIEJO: AMIGOS DE HISPANOAMÉRICA


El pasado martes, 4 de marzo de 2025, de la mano de don Francisco Masso, ¡muchas gracias Paco!, tuve  la fortuna de participar en una reunión, impulsada por la gran señora que es doña Cristina Grueso, la segunda  del grupo de amigos, varios de ellos escritores, que han decidido contribuir, haciendo algo, al conocimiento de la realidad de lo que fue el Imperio y, sobre todo, a impulsar desde lo que fuimos y lo que ahora somos los españoles de todas las Españas,  hacia un futuro común.

Y, debo decirlo, los participantes, los temas tratados y el desarrollo de la reunión me han impresionado. No es frecuente ver reunidas tantas personas capaces y bien formadas aportando  sus  conocimientos y opiniones, no siempre coincidentes, y decididas a poner, dejando aparte diferencias, sus capacidades y su trabajo al servicio de una meta compartida y apasionante.

El grupo, aunque tiene nombre, Amigos de Hispanoamérica, todavía carece de estructura y, cuando la tenga, será, no puede ser de otra manera, muy liviana: un blog, una página Web, y alguna coordinación.

Las actividades previstas inicialmente, además de las necesarias para la operatividad del grupo, estarán dedicadas principalmente al análisis y difusión de los procesos de evangelización y el papel de la mujer en las Españas durante la vida del Imperio

Los miembros del grupo, en pocas semanas, ya superan los treinta y, se esperan próximas incorporaciones, especialmente de amigos americanos.

Y, finalmente, para terminar esta entrada, porque nada sucede por casualidad, todo es consecuencia del impulso, consciente o no, de personas que lo hacen nacer, y porque  los tiempos de cambio que estamos viviendo en el mundo suponen una inmensa oportunidad para construir un futuro mejor para nuestros hijos y nuestros nietos, quiero expresar mi profundísimo agradecimiento a los impulsores de Amigos de Hispanoamérica y mi alegría al poder participar, pese a mi edad y mala salud,  en el desarrollo de este precioso proyecto.

 

 

Nota: para quienes tengan interés o, al menos, simple curiosidad sobre temas relacionados con aspectos básicos, muchos olvidados, de lo que fue el Imperio, incluyo a continuación la referencia de algunos libros de indudable valor y calidad.

  • Imperiofobia y leyenda negra: Roma, Rusia, Estados Unidos y el Imperio español. Elvira Roca Barea. Editorial Siruela. 2024
  • Hernán Cortés: Encuentro y conquista. Juan Miguel Zunzunegui. Editorial Grijalbo. 2020
  • La disputa del pasado: España, México y la leyenda negra, Emilio Lamo de Espinosa. Editorial Turner. 2021
  • Madre patria: Desmontando la leyenda negra desde Bartolomé de las Casas hasta el separatismo catalán. Marcelo Gullo Omodeo. Editorial Espasa.2021. 
  • Eso no estaba en mi libro de Historia del Imperio español. Pedro F. Barbadillo  Editorial Almuzara. 2020


martes, 4 de marzo de 2025

1132. COSAS DE VIEJO: DE LA CONTINUIDAD DE LA VIDA


Voy a tener otra nieta, es un inmenso regalo del Cielo y estoy lleno de alegría. La niña, es una niña, todavía no tiene nombre, es pequeñita  y preciosa, ya la siento en mi alma y  sueño para ella lo mejor de la vida.

Pero, ¡qué cosas!, enseguida, cada día, todos los días, ¡cuando tienes lo mejor, el miedo, como el lobo de Caperucita, viene a enseñarte  la patita!: ¿no pasará nada?, ¿crecerá bien la niña?, ¿estará bien mi hijita?

Sí, me digo, la continuidad de la vida, porque es  lo  mejor del mundo, está llena de peligros. Para no morir en las angustias, tengo que cerrar la mente y pensar solo en el bien que es ¡inmenso milagro!, la  continuidad de la vida.

Y sueño, sé que la niña, mi nieta, en el vientre de su madre, me siente, sonríe y, sin hablar, me habla, sabe que su vida comienza y la mía se acaba, pero, me dice: abuelo, yo también te quiero.  Y lo sé, cuando ella sea mayor y del abuelo y sus angustias recuerde nada, porque en el amor no cuenta la distancia, ni nieta llevará en la suya un trocito de mi alma.

jueves, 27 de febrero de 2025

1131. COSAS DE VIEJO: DEL HONOR Y EL AGRADECIMIENTO

 

Siempre he pensado que el honor, esa cualidad moral que lleva al cumplimiento de los propios deberes respecto del prójimo y de uno mismo, es uno de los grandes bienes que conforman y caracterizan la esencia del ser hispano.

Por ello, cuando al contemplar las obras y escuchar las palabras de algunos de nuestros dirigentes veo con claridad que, para ellos, el honor se ha convertido en una entelequia,  siento primero un profundo dolor y, más tarde, luego de pensarlo, asumo su falta de integridad un regalo de la Providencia para nuestra sociedad: los grandes bienes, los tesoros del alma, pierden valor en la rutina, son más apreciados cuando están en peligro y crecen cuando son atacados.

Y, porque el agradecimiento, la gratitud, es una de  las facetas del honor, ¡es de bien nacidos ser agradecidos!, en estos días siento también en el alma otra muy dura desazón: la indiferencia, más allá de mansas palabras, de nuestros gobernantes, de los políticos de todos los colores, de los medios de comunicación y de gran parte de la sociedad española ante la tragedia que es la orden de expulsión de los Estados Unidos de Norteamérica de  una multitud de hispanoamericanos.

Hasta ahora, y desde que comenzó esta gran desgracia, salvo a Joaquín, uno de mis hermanos, no he escuchado a nadie decir que en España deberíamos estar ya recibiendo a miles, a cientos de miles, a los que haga falta quizá, de hermanos de los países que, durante siglos, cuando lo hemos necesitado, han acogido a millones de españoles.

Y, porque creo que lo que está sucediendo es incumplir nuestra obligación de españoles, con estas palabras, imploro y exijo a quienes nos dirigen que, con hechos, hagan frente a la tragedia de nuestros hermanos hispanos con agradecimiento y honor.

 

Nota: Ni el gobierno, ni ningún partido político español, hasta ahora, han impulsado un plan urgente, coordinado, si se puede, con otros países americanos y europeos, para dar solución a la tragedia de los millones de hispanos que, si Dios no lo remedia, van a ser expulsados de los Estados Unidos de Norteamérica.

domingo, 23 de febrero de 2025

1130. COSAS DE VIEJO: DE MIS MUCHAS INSEGURIDADES

 

Cada día que pasa, porque mi cuerpo está cansado y mi alma desgastada, puedo hacer menos y pensar más y, esto es lo peor, estoy casi saturado por mis muchas inseguridades.

Cuándo era joven estaba lleno de seguridad, estaba en lo cierto y mis creencias, aunque solo fueran mías, eran la verdad. Además, en mi pensamiento, atribuía cualquier discrepancia, sobre todo, a la ignorancia y, luego, mezclada con ella el resentimiento o a la mala fe.

La Iglesia, no importaba la historia, era Santa; el Credo era dogma, Lutero un bandido y los papas, incluidos los malos, sucesores de Pedro; la familia, pasase lo que pasase, era sagrada, el divorcio impensable y  el amor conyugal real hasta la muerte; la política era para los políticos; el comunismo algo de Satanás; el estudio y el trabajo bien hecho un deber fuera de toda duda; y yo, como todos los míos, obligado a mandar y conservar siempre el honor.

Y, los judíos eran usureros, habían matado a Dios y, como pueblo, tenían lo que merecían; eso sí, al final de los tiempos se convertirían; los españoles, ¡los mejores!, habíamos conquistado y evangelizado América; los ingleses, ¡Enrique VIII!, los enemigos; los franceses, ¡oh los franceses!, ¡cobardes ellos!, los alemanes estupendos; los moros traicioneros; los gitanos un horror; los rusos comunistas y, con sus amigos socialistas, peor que malos;  las suecas guapísimas; los americanos del norte, como niños  pero, traicioneros, ricos y bien armados nos robaron Cuba y Filipinas; y  los chinos, estaban lejísimos, desconocidos.

Pero, luego,  en el camino de la vida, poco a poco, sin darme cuenta, fui descubriendo que la Iglesia era menos santa, Cristo era judío y el Credo solo un credo; Lutero tenía bastante razón; la familia da disgustos, puede ser un desastre y el divorcio una solución; América la hicieron los americanos; hay protestantes, y católicos, buenos y malos; el comunismo es una religión y tanto fanáticos como buenas gentes las hay en todas partes; los judíos con  sus cosas, son dignos de admiración; y las suecas son mujeres suecas.

Y, ahora, en la vejez, ¡qué cosas! todo lo anterior, lo que creía de joven y lo que descubrí ya mayor, se ha mezclado en mi cabeza en un inmenso cúmulo de inseguridades; al pensarlo, me doy cuenta de que en el bien y en el mal, todo fluye, ¡Heráclito sigue vivo!, existen tantos matices que no puedo estar seguro, ¡lo intento!, de nada de todo lo anterior.

viernes, 21 de febrero de 2025

1129. COSAS DE VIEJO: DE CAERNOS DEL GUINDO


En estos días, ante el desconcierto que han causado en los europeos, en los españoles y, también, aunque algo menos, en los hispanos de América, las palabras y, más aún, las acciones del señor Trump, el actual presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, he dado profundas gracias a Dios o al destino, por haberme regalado la inmensa fortuna de sentir, pensar y vivir en español, esta lengua maravillosa que a lo largo de los siglos ha sabido incorporar, en expresiones claras,  las muy diversas experiencias vitales de los millones de personas que la hemos tenido o la tenemos como nuestra.

Y sí, en español, con una sola frase podemos explicar lo que nos ha pasado, lo que nos está pasando: nos hemos caído del guindo.

Hasta hace unos días, y desde hace bastantes años, la mayor parte de los europeos, los españoles de España y menos los de las otras Españas, creíamos que los norteamericanos eran nuestros amigos, sus amigos nuestros amigos y sus enemigos nuestros enemigos. Vamos, que eran casi nuestros hermanos; ¡tontos de nosotros!, sin darnos cuenta, nos habían subido al guindo.

En la segunda mitad del Siglo XX, a base de buenas palabras y algunos caramelos, los anglos, ¡los norteamericanos son anglos!, nos hicieron olvidar su tradicional latrocinio, por ejemplo, todavía, ¡han pasado 250 años!, no han pagado a los mexicanos los más de 1650 millones de dólares en pesos de plata que, por orden de Carlos III, salieron de las arcas de Nueva España para financiar su independencia; arrebataron a México todo el norte de su territorio y a Colombia lo que es hoy Panamá; mataron, quitaron sus tierras y encerraron en reservas  a los apaches, y a todos los indios que por siglos antes  fueron hispanos, hundieron barcos españoles y quitaron Cuba, Puerto Rico, Filipinas y las islas del Pacífico a España; corrompieron, derribaron gobiernos, cultivaron dictadores y saquearon minas y haciendas en toda América,  y lo hicieron afirmando que  América era para ellos, para los únicos americanos.

Y, ahora, cuando, llevamos casi un siglo subidos al guindo, de repente, encabezados por su presidente, se preparan para hacernos, ya lo están haciendo, lo que siempre nos han hecho, nos encontramos en el suelo, sorprendidos, magullados y doloridos, pero al menos, ¡espero!, aprendidos y, agradecidos porque, al fin, luego de muchos años, nos hemos caído del guindo.

martes, 18 de febrero de 2025

1128. COSAS DE VIEJO: DE MIS CAMBIOS DE OPINIÓN


Para empezar: mi buen amigo, Santiago, persona capaz, mente clara, ingeniero, y siempre coherente en sus planteamientos, me reprocha, con buenas palabras, mis cambios de opinión; y  otro buen amigo, Fernando, también ingeniero y capaz, con ideas firmes, muy racional, del todo controlador, me atribuye, una desmedida afición a meterme en charcos en cuanto los hay.

Y bueno, como yo también soy capaz, racional y muy coherente, cuando escucho a Santiago o a Fernando, me digo: estos hombres, aunque son muy listos, están equivocados, ¡no lo ven!, yo no piso charcos ni cambio de opinión salvo que exista una buena y justificada razón.

Sin embargo, para enturbiar mi pensamiento, de pronto recuerdo, lo que aprendí de Haidt en La mente de los justos: conocemos a través de la intuición, de la emoción, y luego, solo luego, “adornamos” lo conocido usando la razón.

Así que, si eso es verdad, ¡que lo es!,  Santiago y Fernando, también yo, personas capaces y racionales, lo creamos o no, vivimos bajo un gran paraguas con varillas de emoción y tela de colores pintados con razón. 

Y, ahora la explicación: mi mente, la de todos, está llena de emociones, unas apenas sentidas, otras intensas, a veces entre ellas encontradas, y todas adornadas de razón, por ello, cuando las emociones son fuertes, sin darme cuenta, ¡y razonando!, me meto en charcos y cambio de opinión. Sí, es verdad, mis amigos Santiago y Fernando tienen razón.

Y, ¡menos mal!, me digo, en estos tiempos que corren, aún de espectador, a mis años, con el alma desgastada, todavía  entra en ella, ¡cuánta fortuna!, la emoción, piso charcos y, ¡gracias a Dios!,  cambio de opinión.

Lo pienso de nuevo y me alegra el alma: ser viejo no quita la emoción.

Nota: lo que ahora mismo están haciendo los presidentes Trump y Putin, anglos y rusos, ante la mirada, inquieta quizá, de los chinos, atónita de los europeos, e impotente de los hispanos, están generando en mí tal cúmulo de emociones, muchas de ellas encontradas, que me impiden conocer la auténtica realidad, que ¡seguro!, es peor de lo que hoy puedo imaginar.


lunes, 10 de febrero de 2025

1127. COSAS DE VIEJO: DEL MUNDO EN EL SIGLO XV


Esta mañana, sin despertarme del todo, escuchando las noticias en la radio, quizá porque estoy bastante sordo, de pronto me he sentido en el centro de una  gran olla de grillos, abrumado por el ruido y sin entender nada.

Qué Trump, que los aranceles, que el Canal de Panamá, que Bruselas, que los Patriot, que la señora mexicana, que el doctor Sánchez, que su hermano, que los chinos, que los rusos, que los judíos, que el precio de las casas, que los jueces, que unos piratas, que Gaza, que el Papa, qué la Meloni, qué, qué qué…

Sí, me he sentido impotente, tapándome los oídos, tratando de tranquilizarme y poder pensar. Luego, acaso por memoria genética o, quizá, es posible, por leído, me he sentido transportado a otro inmenso gallinero, al que vivieron nuestros abuelos hacia el año 1470.

Que el Imperio Otomano, Polonia,  Suecia, los aztecas y  el Imperio Inca estaban, como el Imperio Mali, Gran Zimbaue y el Reino de Benín   en apogeo y expansión; el Imperio Timúrida trataba de contener su declive; en la próspera China se comenzaban a extender posiciones proteccionistas para frenar el, hasta entonces, intenso comercio con el exterior; ¡ah, el Renacimiento!; en Japón la política estaba marcada por la lucha entre los señores feudales; en India había de todo, desde prosperidad en Karnataka, Telengana, o Gujarat, hasta todo tipo de conflictos en  Rajput; Venecia era una gran potencia, Inglaterra padecía la Guerra de las Dos Rosas; el Papa hacía de las suyas; por supuesto, en todas partes la gente del campo pasaba las de Caín; los gremios hacían política; había piratas en todos los mares ; los  judíos, ricos y pobres, eran perseguidos por doquier; y. en Castilla, en sempiterna  guerra civil, doña Isabel pretendiente al trono, llevaba un año casada con su casi primo don Fernando de Aragón

Y, me dirán, ¿por qué sacas ahora lo que pasaba en el mundo hace 500 años?

Pues mira, porque, luego de taparme los oídos para escapar a la olla de grillos, y pensar un poco, me he dado cuenta de que en el inmenso gallinero que era aquel mundo, ¡en profundo cambio!, estaba emergiendo, ¿era del destino?, no en la poderosa China, ni en el  gran Imperio Otomano, el Reino de Benín o el Incario, y sí en la turbulenta Castilla, una pareja, ¡tanto monta, monta tanto!, dos personas extraordinarias, Isabel y Fernando que cambiaron el mundo.

Y, para tranquilizarme, en la olla de grillos que es hoy nuestro mundo, ¡en profundo cambio!, hay, oculto todavía, un ganador; pero es  imposible saber dónde está y quien es;  por ello, he llegado a la conclusión de que es mejor estar tranquilo, esperar y ver, no vale la pena tratar de entender, y menos aún  apostar por algo nadie puede acertar. 

Nota: en la redacción de esta entrada he usado Copilot, el chat de IA