martes, 27 de octubre de 2020

894. DE LA NUEVA NORMALIDAD 38

 

SALTAR EL LÍMITE

 

Pues sí, estoy muy, pero que muy enfadado con el confinamiento, tan enfadado que, lo sé bien, tengo que limpiar mi mente enseguida, antes de que se me crucen demasiado las neuronas, me estalle el corazón, me dé un soponcio o me mate un patatús. 

Y no es consuelo que me digan lo acogedora que es mi casa; lo que disfruto paseando la Avenida de los Reyes Católicos, alerta desde hace días al temible abrazo de la gitana bella y peligrosa; o lo bien que lo paso tomando un café, sentado al sol de otoño en la Gran Vía de Majadahonda. ¡No!, me digan lo que me digan, que es para mi bien, para que el bicho no me vea, para que el virus no me contagie; que es para que no sufra, que es para que llegue a más viejo, pero la realidad es que estoy ¡confinado!, no puedo salir de los límites de la ciudad, no puedo cruzar esa terrible línea del mapa que, cuando era libre, jamás veía y muy rara vez pisaba.

Mis hijos, mis hermanos, mis nietos y también mis amigos, de pronto, están muy lejos, tan lejos que ni en el mejor avión, puedo llegar a ellos, a verlos, a tocarlos, a estar con ellos. ¡Es el peor mal que puede sufrir un viejo!

Se han encendido las luces de la calle y me asomo a la ventana: ¡no pasa nadie y  todo es silencio! Me escondo en Aristófanes, entro en el foro, veo mandar, vestida de hombre, a Praxágora mientras habla sin parar, ¡qué mujer! moviendo su lámpara porque no puede estarse quieta y, sin darme cuanta, no puedo evitarlo, salgo de la asamblea de mujeres y me encuentro pensando que  hasta en la antigua Grecia las mujeres eran más valientes que yo, se saltaban las  prohibiciones y por la noche, a escondidas, salían de sus casas; ni sus maridos, ni las leyes, ni los guardias podían impedirlo; ¡vamos anda, nosotras confinadas!

Trato de volver con Aristófanes, y no puedo, me muero de envidia de esas mujeres que se saltan las reglas, que cambian el orden y que, por su voluntad, no están confinadas. 

En mi angustia me quedo frío ¡esto se pone mal!  me digo. Pero otro recuerdo viene en mi auxilio: dos mujeres me hablan, mi madre que dice: ¡sé valiente niño! Y mi mujer, que me mira ¡vamos José Luis, haz lo que debes, eso del confinamiento no va contigo!

Es ya noche cerrada y ahora mismo, con el sombrero calado, muy abrigado, y el bastón en la mano, dejaré de escribir y, caminando llegaré hasta el límite, saltaré la raya, saldré del confín, respiraré hondo y, ya tranquilo, volveré a casa.

 


 

domingo, 25 de octubre de 2020

893. DE LA NUEVA NORMALIDAD 37

DEL DISCURSO DEL SEÑOR CASADO EN EL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS 

 

Acaso porque no soy experto en estrategia política y, menos aún, en las muchas tácticas, limpias, sucias o neutras que usan los partidos políticos para obtener de los ciudadanos los votos que necesitan para alcanzar el gobierno de España, antes de comentar el discurso del señor Casado, el pasado día 23 de octubre de 2020, en el Congreso de los Diputados, no he tenido más remedio que dedicar un tiempo a reflexionar sobre la situación en el entorno social para tratar de comprender  lo que visto y he escuchado decir al líder el Partido Popular, en el marco de la moción de censura que, contra el doctor Sánchez, presidente del Gobierno, presentaba el señor Abascal, del partido VOX. 

En primer lugar, España es “un país de izquierdas”, lo avalan, además de los resultados electorales de muchos años, varios estudios sociológicos que, en mi opinión, son serios, imparciales y rigurosos. Tan es así, que personas cualificadas del Partido Popular consideran que “la derecha”, en votos, tiene su tope absoluto en el 45% de los españoles que participan en las Elecciones Generales. 


Por ello, he analizado algunos datos y comparto algunas de mis conclusiones:   

  • “Las derechas” españolas puede decirse que alcanzan, sociológicamente, un total máximo del 40%, distribuido de la siguiente forma: 5% la derecha “nacionalista”, 15% la derecha “dura”, 20% la derecha “moderada”, que corresponderían, en términos de partidos, al PNV y las siglas catalanas herederas de CIU, VOX y PP.
  • El “Centro”, sociológicamente entre liberal y socialdemócrata, con un monto máximo del 10%, dividido por la mitad, entre votantes “de centro  derecha” en CS y votantes de “centro izquierda” que carecen de siglas propias y se enmarcan en el ala derecha del PSOE.
  • “Las izquierdas” españolas, que, también sociológicamente, incluyen al 50% de la población; 30% el socialismo “moderado” (excluimos el 5% de “centro izquierda”) y el 15% de “comunistas”, incluidos en PODEMOS y sus varios apéndices; más otro 5%, de izquierda “nacionalista”, donde, entre una nube de siglas, se encuentran la ER y el BNG.

Así, con estos números, olvidando por un momento la incidencia, por otra parte importantísima, del método D'Hondt, la suma de “las izquierdas”, incluyendo el “centro izquierda” y, sin incluir las nacionalistas llega al 50%, suficiente para gobernar. Y, si  la suma de “las derechas”, incluyendo el “centro derecha”, alcanza un total del 40%, es evidente que para llegar al 50% necesita el 5% del “centro izquierda” y  un poco de apoyo de los  “nacionalistas”, es decir, lo tiene muy difícil; solo si un gobierno “de todas las izquierdas” lo hace muy, muy mal, y en las siguientes elecciones los votantes de “centro izquierda” pasan a votar en  la derecha (centro derecha o derecha), otro buen número de votantes de izquierdas se abstiene y las derechas consiguen un poquito de ayuda nacionalista, el bloque de derechas podría gobernar.

En segundo lugar, debemos recordar que el doctor Sánchez, junto a su gobierno, además de ser un desastre en la gestión de los asuntos públicos, es de natural trapacero y mentiroso, y está arruinando la economía y el prestigio de España. Esto, lógicamente, si se mantiene igual de mal, puede llevar a que dentro de tres años, se den las condiciones para que, si las derechas van unidas, consiguen los votos de los centros, derecha e izquierda, y un poco de apoyo nacionalista, puede hacer que el actual gobierno social comunista deje paso a otro de derechas o, acaso a una Gran Coalición de moderados de derechas y moderados de izquierdas, PP y PSOE.

En tercer lugar, y creo que es importante, más o menos 11 millones, el 30%, de los españoles, con derecho a voto, suelen quedarse en su casa o, solo unos pocos, votan blanco o su voto es nulo. Es decir, 30 de cada 100 ciudadanos no encuentran en las elecciones el suficiente aliciente que requiere votar por unos u otros candidatos. Y, me hago una pregunta, ¿los políticos están interesados en conseguir los votos de la gente que se abstiene? Y si estuvieran interesados, ¿por qué no consiguen sacar de la abstención a sus potenciales votantes?, en cualquier caso, no dice mucho de la eficiencia de los políticos en su faceta de “vendedores” de sus ideas, proyectos o personas.

En cuarto lugar, decir que, en los dos últimos años, VOX, un partido de derechas, hasta ahora no fascista, nacido del Partido Popular, con un discurso europeísta y, aunque radical, dentro de los parámetros de la Constitución, ha atraído la simpatía de muchos ciudadanos de la derecha y ha arrancado un buen puñado de votos al Partido Popular, al que acusa de ser “la derechita cobarde”, que no defiende a España ni a los españoles de las tropelías e infamias de los nacionalistas y del gobierno social comunista del doctor Sánchez,  que está tratando de convertir nuestro país en una república populista y bananera, tipo nueva Venezuela. Y, además, sociológicamente, los votantes de VOX viven y conviven en sus hogares con votantes y simpatizantes del Partido Popular y que, hasta el día del discurso del señor Casado, tanto unos como otros, se han considerado hermanos. Ah, lo olvidaba, para el señor Abascal, la moción de censura era una muy buena ocasión para captar votantes del PP descontentos con la línea “débil” del señor Casado.

Para terminar esta larga introducción, añadir que, ya en el curso de la moción de censura, el señor Abascal, líder de VOX, pronunció un discurso en el que además de críticas lógicas y bien merecidas al doctor  Sánchez y a su gobierno, lanzó un claro y contundente alegato nacionalista y antieuropeo más próximo a los populistas radicales del centro y del Este de Europa que a los moderados demócrata cristianos, liberales  y conservadores que, junto a los socialdemócratas, han gobernado con éxito, desde el final de la segunda guerra mundial, y han hecho la Europa que hoy tenemos.

Pues bien, ahora, luego de las anteriores reflexiones, pasemos al discurso del señor Casado en la moción de censura de VOX al doctor Sánchez en el Congreso de los Diputados.

Para comenzar: hay que reconocer y aplaudir al señor Casado por su oratoria; ha pronunciado un magnífico discurso que, por su forma, es el mejor que se ha escuchado en el Congreso de los Diputados en los últimos años y que merece, por ello, entrar en el pequeño grupo de los grandes oradores parlamentarios.

Y, enseguida, entiendo que es imprescindible resaltar la absoluta crueldad con que ha tratado al señor Abascal, y, debo decirlo, he llegado a sentir dolor y casi vergüenza ajena, al escuchar las acusaciones, con palabras, durísimas, que ha usado para reprochar al líder de VOX  hechos de su pasado personal  y comportamientos políticos del presente, suyos y de su partido. No lo tengo claro, pero me resisto a creer que la crueldad del señor Casado fuera necesaria para explicar su posición política y sus diferencias con VOX. Diré más, creo que tanta crueldad ha hecho que muchos votantes, tanto de VOX como del PP se hayan sentido agredidos y que es posible que, al menos ahora, hayan decidido alejarse lo más posible del señor Casado y de su partido,

En cuanto al fondo del discurso, sobre la existencia y la utilidad de VOX como instrumento de la izquierda para impedir, por estar dividida, el acceso de la derecha al gobierno de la nación, creo que tiene el señor Casado tiene más razón que un santo; al igual que la tiene al reprochar al señor Abascal su posición antieuropea y las compañías de VOX en el Parlamento Europeo.

Y, lo más importante sin duda de este discurso, es que el señor Casado ha posicionado a su partido para hacer posible, a más o menos tiempo, formar con el PSOE un gobierno de Gran Coalición, para lo que contaría con apoyo activo de gran parte de los líderes europeos, incluidos socialdemócratas, preocupados todos por la presencia de comunistas en el gobierno de España.

Ah, mientras tanto, por si no se consigue la Gran Coalición, el señor Casado tratará, con sus barones territoriales, aún no sé cómo, parar la sangría de sus votantes hacia VOX y arrancar al señor Abascal tantos cuantos pueda de los suyos. Y, evidentemente, cuidándolo todo para que el señor Abascal no le haga salir, porque tampoco a él le interesa, de los gobiernos regionales de Andalucía, Murcia y Madrid o de los ayuntamientos en los que como en el mismo Madrid o en mi ciudad, Majadahonda, gobierna el PP con el apoyo del denostado y cruelmente tratado fundador y presidente de VOX.

Y, para terminar, me quedo en una inmensa duda: con su discurso, ¿ha iniciado, poniéndose por una vez rojo y dejar de ser mil veces amarillo,  el señor Casado y el Partido Popular un camino que lleva al éxito y a la presidencia del gobierno de España o ha dado un gran paso hacia la irrelevancia política y a la desaparición del PP?

 

Nota

Sobre la profundidad del “pensamiento de izquierdas” en la sociedad española vale la pena leer con detalle el artículo Sí, España sigue siendo diferente, publicado el pasado 16 de octubre de 2020 por Juan Francisco San Andrés en http://juansanandres.com/blog/

 

 


 

 

sábado, 17 de octubre de 2020

892. DE LA NUEVA NORMALIDAD 36

 

UN BUEN SUSTO Y ALGO DE MIEDO

 

Lo he dudado, pero  aunque peque de tonto, no me resisto a contar, la situación, del todo nueva para mí, que viví ayer, viernes 16 de octubre de 2020. Creo que en los malos tiempos que vivimos es bueno regalar a mis muchos amigos la oportunidad de, antes de empatizar conmigo, reírse un poco.

A la una de la tarde, en una mañana soleada y preciosa, en la espléndida y bastante concurrida Avenida de los Reyes Católicos de Majadahonda, en la acera de los impares, a pocos metros de la Calle Guadarrama, paseando muy tranquilo, volvía hacia casa desde el puente que limita la ciudad con la contigua de Las Rozas, cuando, en menos tiempo del que tardo en recordarlo, sucedió todo.

Una mujer de estatura mediana, pelo negro, no puedo decir si corto o largo, vestida con poca elegancia, venía de frente, se detuvo a mi altura y me preguntó dónde estaba el ayuntamiento, yo respondí que debía volver sobre sus pasos porque el ayuntamiento estaba exactamente, aunque no lejos, en dirección contraria.

Y entonces, no se cómo lo hizo, me echo los brazos al cuello, entonces me di cuenta que ella llevaba puesta una zamarra acolchada, se apretó con fuerza a mi cuerpo, ¡qué susto! y me dijo, mientras yo trataba de zafarme del abrazo, creo que lo repitió dos veces, ¡eres muy guapo!, ¡estoy …, vamos a echar un…!

Al escuchar a la mujer, en pleno intento de quitármela de encima, pensé ¡esta mujer está loca!, pero, en ese momento lo vi claro, ¡esta es, como la que me robó , hace un par de años el reloj de mi nieto, una gitana rumana y ahora, si no me escapo enseguida, me quitará la cartera, me dejará sin teléfono y vendrá en su ayuda, como entonces, su novio rumano.

¡Suéltame mujer! ¡no ves que soy viejo!, repetí varias veces, y   nada, que no se soltaba…¡tenía fuerza la mujer rumana! ¡menos mal que tengo la cartera y el teléfono en los bolsillos de detrás y mientras me abraza no me los puede quitar, pero me puedo equivocar, son fuertes y  listas estas  las gitanas rumanas…!

No sé si tardó mucho o poco, a mi me pareció un año, pero, porque ella atendió a mi súplica o por mi esfuerzo, de pronto me vi suelto.

Y, para consolarla, porque me había llamado guapo, no pude por menos de decirle: ¡qué no mujer, no te preocupes, que yo soy viejo, que te has equivocado, que eso de echar …no es de viejos! ¡anda mujer, búscate un buen hombre que no sea viejo!

Sofocado e inquieto, apenas recuperado el aliento y la vi quieta, retomé mi camino y caminando deprisa, ¡qué susto!, me alejé de ella. 

Más tarde, estuve pensando en el negocio de esta mujer: si atacando a  viejos roba carteras, estupendo, y si algún idiota la lleva a su casa, como luego me dijeron mis hijas, ellas me abrieron los ojos cuando les relaté el hecho, ¡pues bueno!

 

Nota

He buscado en Internet alguna fotografía para ilustrar esta entrada, y he encontrado la de una hermosa rumana cuyas facciones son, aunque menos bellas, parecidas a las de mi gitana.