Así,
con estos números, olvidando por un momento la incidencia, por otra parte importantísima,
del método
D'Hondt, la suma de “las izquierdas”, incluyendo el “centro izquierda” y, sin
incluir las nacionalistas llega al 50%, suficiente para gobernar. Y, si la suma de “las derechas”, incluyendo el “centro
derecha”, alcanza un total del 40%, es evidente que para llegar al 50% necesita
el 5% del “centro izquierda” y un poco
de apoyo de los “nacionalistas”, es
decir, lo tiene muy difícil; solo si un gobierno “de todas las izquierdas” lo
hace muy, muy mal, y en las siguientes elecciones los votantes de “centro
izquierda” pasan a votar en la derecha (centro
derecha o derecha), otro buen número de votantes de izquierdas se abstiene y las
derechas consiguen un poquito de ayuda nacionalista, el bloque de derechas podría
gobernar.
En segundo lugar, debemos
recordar que el doctor Sánchez, junto a su gobierno, además de ser un desastre
en la gestión de los asuntos públicos, es de natural trapacero y mentiroso, y está
arruinando la economía y el prestigio de España. Esto, lógicamente, si se
mantiene igual de mal, puede llevar a que dentro de tres años, se den las
condiciones para que, si las derechas van unidas, consiguen los votos de los
centros, derecha e izquierda, y un poco de apoyo nacionalista, puede hacer que
el actual gobierno social comunista deje paso a otro de derechas o, acaso a una
Gran Coalición de moderados de derechas y moderados de izquierdas, PP y PSOE.
En tercer
lugar, y creo que es importante, más o menos 11 millones, el 30%, de los
españoles, con derecho a voto, suelen quedarse en su casa o, solo unos pocos,
votan blanco o su voto es nulo. Es decir, 30 de cada 100 ciudadanos no
encuentran en las elecciones el suficiente aliciente que requiere votar por unos
u otros candidatos. Y, me hago una pregunta, ¿los políticos están interesados
en conseguir los votos de la gente que se abstiene? Y si estuvieran interesados,
¿por qué no consiguen sacar de la abstención a sus potenciales votantes?, en cualquier
caso, no dice mucho de la eficiencia de los políticos en su faceta de “vendedores”
de sus ideas, proyectos o personas.
En
cuarto lugar, decir que, en los dos últimos años, VOX, un partido de derechas,
hasta ahora no fascista, nacido del Partido Popular, con un discurso europeísta
y, aunque radical, dentro de los parámetros de la Constitución, ha atraído la
simpatía de muchos ciudadanos de la derecha y ha arrancado un buen puñado de
votos al Partido Popular, al que acusa de ser “la derechita cobarde”, que no defiende
a España ni a los españoles de las tropelías e infamias de los nacionalistas y del
gobierno social comunista del doctor Sánchez, que está tratando de convertir nuestro país en
una república populista y bananera, tipo nueva Venezuela. Y, además,
sociológicamente, los votantes de VOX viven y conviven en sus hogares con votantes
y simpatizantes del Partido Popular y que, hasta el día del discurso del señor
Casado, tanto unos como otros, se han considerado hermanos. Ah, lo olvidaba,
para el señor Abascal, la moción de censura era una muy buena ocasión para
captar votantes del PP descontentos con la línea “débil” del señor Casado.
Para
terminar esta larga introducción, añadir que, ya en el curso de la moción de
censura, el señor Abascal, líder de VOX, pronunció un discurso en el que además
de críticas lógicas y bien merecidas al doctor Sánchez y a su gobierno, lanzó un claro y
contundente alegato nacionalista y antieuropeo más próximo a los populistas
radicales del centro y del Este de Europa que a los moderados demócrata cristianos,
liberales y conservadores que, junto a
los socialdemócratas, han gobernado con éxito, desde el final de la segunda
guerra mundial, y han hecho la Europa que hoy tenemos.
Pues
bien, ahora, luego de las anteriores reflexiones, pasemos al discurso del señor
Casado en la moción de censura de VOX al doctor Sánchez en el Congreso de los Diputados.
Para
comenzar: hay que reconocer y aplaudir al señor Casado por su oratoria; ha
pronunciado un magnífico discurso que, por su forma, es el mejor que se ha escuchado
en el Congreso de los Diputados en los últimos años y que merece, por ello, entrar
en el pequeño grupo de los grandes oradores parlamentarios.
Y,
enseguida, entiendo que es imprescindible resaltar la absoluta crueldad con que
ha tratado al señor Abascal, y, debo decirlo, he llegado a sentir dolor y casi vergüenza
ajena, al escuchar las acusaciones, con palabras, durísimas, que ha usado para reprochar
al líder de VOX hechos de su pasado personal
y comportamientos políticos del presente,
suyos y de su partido. No lo tengo claro, pero me resisto a creer que la
crueldad del señor Casado fuera necesaria para explicar su posición política y
sus diferencias con VOX. Diré más, creo que tanta crueldad ha hecho que muchos votantes,
tanto de VOX como del PP se hayan sentido agredidos y que es posible que, al
menos ahora, hayan decidido alejarse lo más posible del señor Casado y de su
partido,
En
cuanto al fondo del discurso, sobre la existencia y la utilidad de VOX como
instrumento de la izquierda para impedir, por estar dividida, el acceso de la
derecha al gobierno de la nación, creo que tiene el señor Casado tiene más
razón que un santo; al igual que la tiene al reprochar al señor Abascal su
posición antieuropea y las compañías de VOX en el Parlamento Europeo.
Y,
lo más importante sin duda de este discurso, es que el señor Casado ha
posicionado a su partido para hacer posible, a más o menos tiempo, formar con
el PSOE un gobierno de Gran Coalición, para lo que contaría con apoyo activo de
gran parte de los líderes europeos, incluidos socialdemócratas, preocupados todos
por la presencia de comunistas en el gobierno de España.
Ah,
mientras tanto, por si no se consigue la Gran Coalición, el señor Casado
tratará, con sus barones territoriales, aún no sé cómo, parar la sangría de sus
votantes hacia VOX y arrancar al señor Abascal tantos cuantos pueda de los
suyos. Y, evidentemente, cuidándolo todo para que el señor Abascal no le haga
salir, porque tampoco a él le interesa, de los gobiernos regionales de Andalucía,
Murcia y Madrid o de los ayuntamientos en los que como en el mismo Madrid o en
mi ciudad, Majadahonda, gobierna el PP con el apoyo del denostado y cruelmente
tratado fundador y presidente de VOX.
Y, para
terminar, me quedo en una inmensa duda: con su discurso, ¿ha iniciado, poniéndose
por una vez rojo y dejar de ser mil veces amarillo, el señor Casado y el Partido Popular un camino
que lleva al éxito y a la presidencia del gobierno de España o ha dado un gran
paso hacia la irrelevancia política y a la desaparición del PP?
Nota
Sobre
la profundidad del “pensamiento de izquierdas” en la sociedad española vale la
pena leer con detalle el artículo Sí, España sigue siendo
diferente, publicado el pasado
16 de octubre de 2020 por Juan
Francisco San Andrés en http://juansanandres.com/blog/