miércoles, 29 de abril de 2026

1230. COSAS DE VIEJO: DEL DESASOSIEGO

Sé bien que el conocimiento nos llega a través de la intuición, esa facultad humana de saber, de comprender, las cosas instantáneamente porque sí, sin necesidad de razonamiento. 

Y, acaso por ello, la suma de los acontecimientos, ¡tremendos!, que el mundo, de la mano del presidente norteamericano está viviendo, sin datos ni tiempo para la reflexión, me está sumiendo, me ha sumido en un estado de intranquilidad, desazón, ansiedad, inquietud, comezón y, al final en un profundo desasosiego. 

Sin embargo, porque, como fruto de mi educación, no lo puedo remediar, trato por todos los medios de encajar, limpio de esa alteración del ánimo intensa y pasajera que es la emoción, lo que me ha hecho saber la intuición en un marco de racionalidad. 

Y, ya, al iniciar conscientemente mi propia reflexión, del inmenso cúmulo de información sobre la realidad actual, desconozco por qué, ¿es la intuición?, aparece el atentado fallido de hace pocos días contra el presidente norteamericano y, para mi sorpresa, se enlaza con lo que, en mi juventud aprendí del sabio y valiente Padre Mariana de la Compañía de Jesús. 

A continuación, me pregunto: ¿es el presidente Trump un tirano en el ejercicio de su función? ¿es un rey legítimo que ha degenerado en tirano, que oprime al pueblo, confisca bienes y desprecia la religión? 

La respuesta a estas preguntas atenúa mi desasosiego: no, aunque a veces lo puede parecer, al menos por el momento, el presidente Trump no cae en la categoría de Tirano en el ejercicio, y por ello no puede ser parte del proceso correctivo que, hace siglos, diseñó con detalle el Padre Mariana: la amonestación pública para que corrija su conducta primero; luego, si persiste, la nación, a través de sus representantes, puede deponerlo; y, tercero, como último recurso, si no hay otra vía de justicia, un individuo particular puede asesinarlo, preferiblemente sin usar veneno, para que el tirano muera consciente de su castigo. 

Sin embargo, poco más tarde, mi desasosiego crece hasta el horror: hoy, ahora mismo, hay en nuestro mundo no pocos mandatarios cuyas conductas no solo se ajustan con precisión a las descritas por el gran jesuita, sino que han llegado o van a llegar muy pronto a generar en algún buen y sacrificado ciudadano, el deber de matar al tirano. 

¡Que terrible es vivir en constante desasosiego siendo viejo!

1 comentario:

Anónimo dijo...

No eres el único. Todo esto nos está alterando: lo de dentro, lo de fuera.