jueves, 20 de mayo de 2021

951. DE LA NUEVA NORMALIDAD 95

 

 

ESPERANZA, ORGULLO, OPORTUNIDAD, SOBERBIA, DESPROPÓSITOS Y DESASTRES (1)

 

ESPERANZA

Varios miles de niños y jóvenes marroquís, con la esperanza de una vida mejor e impulsados por el gobierno de su país, durante los primeros tres días de esta semana, arriesgando sus vidas, han “invadido Ceuta” y ahora, al terminar la semana, mediante la acción de la Policía Nacional, la Guardia Civil y el Ejército, con permiso de las autoridades del país vecino, la mayor parte de ellos, salvo los niños (cerca de dos mil), han sido devueltos a Marruecos.

 

ORGULLO

El comportamiento de policías, guardias civiles, militares y miembros de la Cruz Roja, auxiliando, salvando la vida, acogiendo y luego reenviando a los jóvenes “migrantes” al otro lado de la frontera ha sido ejemplar, han dado cumplidas muestras de profesionalidad, buen hacer e increíble generosidad. Los españoles podemos estar orgullosos de lo que bien que podemos y sabemos hacer las cosas.

 

OPORTUNIDAD

El Reino de Marruecos, en 1975, con buenas razones, pero en contra de  la legalidad internacional entonces vigente, mediante la Marcha Verde (miles de personas desarmadas), aprovechando la oportunidad que suponía la agonía del General Franco y la debilidad del gobierno de España, invadió el Sahara Occidental, los españoles nos retiramos de lo que hasta entonces era una provincia española y Marruecos, de hecho, que no de derecho, asumió la soberanía y la administración del territorio.

 

El Reino de Marruecos, poco a poco, a lo largo de los años, ha conseguido que el Sahara Occidental se convierta, en la práctica, en uno más de sus departamentos, y ello a pesar de no contar con el apoyo de la ONU y de otros países, entre ellos España (teórica potencia administradora), que siguen propugnando la celebración, hoy absolutamente absurdo e inviable, de un referéndum de autodeterminación del territorio. Y, hemos de recordarlo, el reino de Marruecos ha llegado a la situación actual mediante  un gran esfuerzo e increíble tenacidad: tuvo que luchar  y vencer con las armas al Frente Polisario (terroristas izquierdistas enemigos declarados de  España con los que tuvo que enfrentarse nuestro Ejército  años antes de la Marcha Verde),  brazo armado en sus orígenes de la entonces república socialista  pro soviética de Argelia,  enemiga jurada de Marruecos; y, también durante años, llevar a cabo una durísima batalla diplomática para ir ganando aliados para la anexión legal,  soberana y reconocida internacionalmente del Sahara Occidental que, de hecho, es del todo suyo.

Y, en las últimos meses, el Reino de Marruecos, al fin ha conseguido, aprovechando la oportunidad que era el reconocimiento del Estado de Israel, lo que sin duda es la victoria definitiva: los Estados Unidos han aceptado que la antigua provincia española es Marruecos; ahora solo queda el pequeño fleco de una declaración de la ONU, que llegará, y el reconocimiento de otros países que nada ganan manteniendo la idea absolutamente  utópica del referéndum de autodeterminación.

Mientras tanto, desde 1975,  los distintos gobiernos del Reino de España (como antigua potencia administradora), si bien han mantenido formalmente la posición de la ONU, han callado y aceptado de facto, la actuación del Reino de Marruecos en todo lo relacionado con el Sahara Occidental. Ahora bien, el partido comunista, el ala más izquierdista de los socialistas y, en estos últimos años los también comunistas de Unidas Podemos y sus afines, siempre han defendido la causa del Frente Polisario y han hecho cuanto han podido para obstaculizar la meta marroquí de anexionarse legalmente el antiguo territorio español.

Ahora, hace algunos días se ha sabido que el gobierno social comunista español, porque apoyar al Frente Polisario es “un deber”, se le ha ocurrido traer a España, a un hospital de La Rioja, clandestinamente, con nombre falso, para tratarse del Covid 19, al líder de ese grupo terrorista (esta reclamado, además,  por la Audiencia Nacional), enemigo total de Marruecos y obstáculo cierto en el proceso de anexión del Sahara Occidental. Y claro, el Reino de Marruecos se ha enfadado y, los marroquíes, cuando se enfadan, se enfadan y cuando llega la oportunidad la aprovechan. 

¿Oportunidad? Pues claro, la debilidad del doctor Sánchez y de su gobierno hacen de España presa fácil, en cuanto se les aprieta un poco los socialistas  españoles ceden y los comunistas, además de ceder, se alegran.  Sí, es una oportunidad para hacernos ver  que para defendernos no tenemos dientes.

Y mira tú, en Marruecos, aunque hay progreso, también hay una juventud desesperada que ansía salir de la pobreza y emigrar a Europa para hacerse un futuro mejor. España es la puerta de entrada a  y Ceuta es la llave para entrar. Y aquí está la oportunidad: solo ha hecho falta que alguien anunciase  en las redes sociales que “se puede salir de Marruecos”, que “si entras en Ceuta has llegado a Europa”, que “si eres menor tienes casa, comida, escuela y el futuro asegurado”, para que, con los ojos vendados de la gendarmería, miles los jóvenes ilusionados se echasen al mar para salvar, a riesgo de sus vidas, unos metros de horror y llegar a Ceuta. 

Sí, la invasión de Ceuta por los jóvenes marroquíes es fruto de una   oportunidad con doble cara: la que ofrece la debilidad del gobierno de España y la del ansia de progreso de una juventud marroquí sin esperanza.

 

Notas:

  • La fotografía está toma de 20 Minutos  
  • La segunda parte de esta entrada, SOBERBIA, DESPROPÓSITOS Y DESASTRES     se publicará mañana, día 22 de mayo de 2021

 

 



miércoles, 19 de mayo de 2021

950. DE LA NUEVA NORMALIDAD 94

 

 

DIMENSIÓN Y ALARIDO


He leído, en una nube de dolor y alegría, Dimensión y Alarido, la última obra  de Emilio Rodríguez González (1938-2020) el poeta, el amigo, que durante muchos años, con sus palabras y sus versos, ha iluminado los rincones más escondidos y más obscuros de mis pensamientos.

El libro, una edición no venal, al cuidado de Javier Olite Áriz, de San Esteban Editorial – EDIVESA, contiene, adornados con una sentida presentación del mismo Javier, un inspirado Comentario de Valentín Tascón y un erudito Cierre de Mercedes Marcos Sánchez y Antonio Sánchez Zamarreño, los treinta y seis hermosísimos poemas, plenos de vida, que, cómo el mejor de los regalos, el poeta ha legado a quienes le hemos admirado y querido, a sus amigos.


Ahora,  agradecido, elijo y comparto dos poemas del libro, hermosísimos lazos de vida que sujetan dolores de alma:

 

 

DE LA AUSENCIA

 

Hay un amigo aupado

sobre la ruina

de los trenes.

Su gesto de pañuelo

agonizante

me pone azul

la tarde,

me incendia

la mirada.

 

MUTACIÓN

 

Y tú estabas allí

cuando la tarde

apagaba su grito

en las pupilas.

La ausencia se perfila

como un hueco

que va llenando

el ámbito del pecho.

 

Y sí, volveré a leer, muy despacio, una y otra vez, saboreando cada verso  los poemarios de Emilio Rodríguez González, sobre todo los cuatro últimos, y para mí los más queridos del poeta:  Rimero de silencios, Lugar de manantiales, Penúltimo cansancio, y este Dimensión y Alarido.

Dios bendiga a su siervo, al gran poeta que fue Fray Emilio, mi amigo. 

 



martes, 18 de mayo de 2021

949. DE LA NUEVA NORMALIDAD 93


LA  SITUACIÓN SOLO ES SUSCEPTIBLE DE EMPEORAR

 

La suerte llama a la suerte, la fortuna llama a la  fortuna, la  riqueza llama a la riqueza, la desgracia llama a la desgracia, y la pobreza llama a la pobreza, son frases que, porque las he escuchado muchas veces y  reflejan, a medias, una  verdad, me han obligado a pensar mucho, hasta que he descubierto que, realmente,  son una gran mentira: ni para lo bueno ni para lo malo existe el azar, la suerte no llama a la suerte ni la desgracia llama a la desgracia, es la conducta, consciente o no consciente,  de la personas lo que las  hace conseguir aquello que anhelan, “que tengan suerte”, o que no lo consigan, y “que no tengan suerte”.

Para conseguir un deseo, todos lo sabemos, hay que pensarlo bien y hacer algo, pero solo si acertamos en el “algo” logramos el resultado. Es decir, hay que conocer muy bien la situación, fijar la meta, articular los medios necesarios (también los humanos) y actuar con ellos de la forma adecuada. Y, si una vez conseguido el éxito, repetimos correctamente el proceso, volvemos a conseguir otro éxito; y ciertamente, si no reflexionamos sobre el por qué, podríamos decir que el éxito, ha llamado al éxito, o la suerte ha llamado a la suerte.

Claro que, cuando el éxito acompaña a un hombre, es muy normal, muy humano, que caiga en el gran pecado, ese que todo lo destruye,  de la soberbia y, el hombre que lo ha podido todo, el que era capaz de asegurar el proceso del éxito, porque él lo sabe todo, ya no escucha y tiene el primer fracaso; luego, si sigue siendo soberbio, ¿pobre?, sigue de fracaso en fracaso.

Y todo ello, es evidente, porque si fallamos en el proceso y en lugar a analizar bien la situación, elegir los medios necesarios (también los humanos) y usarlos de forma adecuada, no lo hacemos, no conseguimos el ansiado resultado; y, si, soberbios,  nos empeñamos en hacer las cosas mal, inexorablemente, hasta nosotros mismos, para consolarnos, tendremos que decir: ¡pues sí, qué mala suerte tenemos, nuestra  desgracia llama a más desgracia!

Hoy, cuando veo, con tristeza y amargura, que miles de jóvenes marroquíes, manipulados por los dirigentes de su país,  han entrado, de mala manera, en Ceuta, sin duda como represalia y presión al gobierno de España, se agudiza y me llena de horror la  sensación, terrible, que tuve cuando vi la forma en que el doctor Sánchez asumió su derrota en las elecciones del pasado día 4 de este mes, y su posterior empeño en “seguir haciendo lo mismo” para mantenerse en el poder hasta que lleguen las elecciones de dentro de dos años (¿serán dos años?): estamos ante un gran soberbio, un hombre que hizo las cosas bien (al menos para llegar a presidente del gobierno) y que, poco a poco, haciendo las cosas mal, ha caído en el maldito proceso de, en la desgracia, llamar, a gritos a más desgracias.

 Y, para nuestro mal, si un milagro no lo remedia, mientras el doctor Sánchez, en su soberbia, se mantenga siendo presidente del gobierno de España, su situación, y la de todos nosotros, solo es susceptible de empeorar.

 

Nota

La terrible imagen de la llegada de jóvenes a la Ciudad Autónoma está tomada de El Faro de Céuta