viernes, 23 de julio de 2021

961. DESDE LA PANTALLA DE MI ORDENADOR

 

En estos días de verano, para huir del calor y no pensar en los males de la pandemia, me escondo en la oscuridad de mi casa y dedico mi tiempo a leer, soñar y escribir delante de la pantalla del ordenador.

Y, poco a poco, casi sin darme cuenta, en mi mente gastada, con el paso de los días, se ha ido creando un mundo imaginado en el que soñar imposibles, ¡es asombroso!, se hace más próximo y apasionante que la realidad.

Sin embargo, para evitar que vivir ilusiones me arrastre del todo a la locura y transforme mi casa en un palacio, los cuadros de las paredes en puertas a otros sueños, mi gitana en una reina y los ruidos de la calle en ilusorias bacanales, de cuando en cuando, cada dos o tres días, haciendo un gran esfuerzo, salgo de mi mismo, pulso la tecla, es magia, que abre ante mis ojos, en la pantalla del ordenador, lo que, aunque puede que no lo sea, el mundo de lo real.

Y, sí, mis ojos se llenan, una y otra vez, con la figura noble y hermosa de un hombre alto, vestido de azul, con el pelo encanecido, que, desde un púlpito, una calle o el asiento de un avión, hace un gesto, desaparece y  llena mis ojos, ¡es un milagro, vive Dios!, con imágenes antiguas, imágenes perdidas y olvidadas, ¿estaré confundido?, ¿estaré viendo mal?, de Francisco Franco Bahamonde, que desde  el NODO, con su voz inconfundible, fina y  desgastada, me habla, ¡españoles!, de los enemigos de España; y pienso: ¿será posible que el viejo general tuviera razón?, a fin de cuentas, si el hombre de figura noble, alto, vestido de azul, tanto lo conjura, será porque  que Franco, tenía, sí, más  razón que un santo.

Y, a poco, confortado, rezo una oración al Santo Franco, siempre hago lo mismo, me santiguo y pulso de nuevo  la tecla, se cierra la ventana a la realidad y yo vuelvo a esconderme, en la oscuridad de mi casa, en mi mundo imaginado, a leer, soñar y escribir, delante de la pantalla del ordenador. 


 

viernes, 2 de julio de 2021

960. UN REGALO DE LA BELLA GITANA: DESDE EL AGUA, ELLA ME HABLA

 

 

Dedicado a mis compañeros, los dos Fernando, que hoy cumplen muchos, muchos años.

 

 

¡Qué cosas pasan!, Hoy, sin que lo haya pedido, sin esperarlo y sin que me haya cobrado, he recibido un regalo de la bella gitana.

 

Muy temprano, casi en la madrugada, porque no podía dormir y necesitaba salir de casa, salté de la cama, me lavé la cara y sin pensar en nada, me puse el sombrero, tomé el bastón y, muy decidido, enseguida estaba en la calle, disfrutando el paseo en una deliciosa mañana.

 

Y, allí, en la esquina, en la esquina de la calle Guadarrama, estaba ella, la bella gitana. Me lleve la mano al bolsillo, estaba vacío; le daré el reloj, me toqué la muñeca, no lo llevaba; ¿aceptará, son de oro, mis gafas?, pero no, por eso de la mascarilla, las había olvidado en casa; ¿los audífonos?, no puedo, mis hijas me matan. ¡Qué mala suerte, hoy la bella gitana se enfadará conmigo; la bella gitana se quedará sus secretos y me dirá nada!

 

Con pesar desvíe la mirada de su rostro, ¡es tan bella la bella gitana!, y me di la vuelta para volver a casa.

 

¿A dónde vas sin hablarme? ¿A dónde vas sin escucharme?  ¿A dónde vas sin pagarme viejo goteroso?

 

¡Nada tengo para darte bella gitana! Lo mereces todo bella gitana, pero, nada tengo para darte, nada de nada, porque soy viejo, lo olvidé en casa.

 

Pues hoy yo tengo algo para que, con mi recuerdo, viejo goteroso, te lleves a casa, me dijo, y, si más, puso en mis manos una cinta azul y blanca, cuando llegues a casa, la metes en agua, y ahora vete, viejo goteroso, ya me cansas.  

 

Al llegar a casa, lleno un vaso con agua, lo pongo sobre la mesa, esa que está junto a la ventana, me siento, y muy nervioso, meto la cinta en el agua.

 

Y, ¡es magia!, la bella gitana, desde el agua, me habla: ¡Ay!, mi viejo goteroso, porque saber, a veces es bueno para el alma, y para que tengas calma, te diré que en nada te ha de preocupar España: esos que por Catalunya hablan, porque son insaciables, al doctor, a ese de las buenas palabras, en un tiempo cortito, menos de dos años, le sacarán primero Gerona, luego Lérida y Tarragona, al final también Barcelona; no será suficiente, y añadirán Valencia, Teruel y Soria, la catedral de Astorga y La Palma; ¡vamos, vamos, que podemos! Y Huelva, y León, Palencia y Soria, ¡ánimo, vamos adelante, al doctor le quedan cosas!, y Asturias, y Bilbao, y Murcia, y Baleares y el resto de las Canarias, ¡no te quejes doctor, que aún en España mandas!, y todo lo que quede de lo que era España, ¡cómo eres de tacaño doctor,  sabemos que quieres seguir siendo presidente de España, danos ya lo que te queda, sácala  de tu cuerpo y entréganos tu alma, la meteremos en la estatua que te haremos en la Plaza de Cataluña esa que cuando el proces termine,  se llamará Plaza de Nuestro Señor, Felipe VI, Rey de España.

 

Asombrado, casi asustado, veo a la bella gitana diluirse en el agua y yo, por goteroso, muy cansado, como todavía es temprano, por si acaso, voy a mi cuarto, veo la cama, me meto en ella, cierro los ojos y, me digo a mí  mismo, ¡hasta mañana!  

 

Nota:

La imagen esta tomada de Internet

 

 

 


 

 

 

martes, 29 de junio de 2021

959. EN EL DÍA DE SAN PEDRO Y SAN PABLO, MI REFLEXIÓN

 

 

En el día de San Pablo, el fundador de la Iglesia, y de San Pedro, la roca en la que se asentó, y porque ya entre ellos hubo diferencias, pienso que es bueno, para los que nos sentimos sus miembros y para la propia institución, abrir la mente y reflexionar sobre algunos aspectos humanos de esa sociedad que, de niños nos enseñaron, erróneamente, era “perfecta”.

 

Y, al hacerlo, tropiezo inmediatamente, con dos asertos, acaso excusas no pedidas: el primero, nuestros maestros, en mi caso jesuitas, nos lo implantaron en el cerebro, es que la Iglesia no es solo el Papa, ni tampoco solo la jerarquía o los clérigos; la Iglesia somos todos los bautizados, y ese todos, vivos y muertos, constituye el “cuerpo místico”, al que dio Vida el Espíritu Santo. El segundo es que, la Iglesia es Santa y Perfecta, pero, siempre hay un pero, está integrada por hombres y los hombres, incluidos papas, obispos y clérigos, además de imperfectos, somos, muchas veces, pecadores en nada santos.

 

Evidentemente, una vez aceptadas ambas premisas, vemos también que, en el devenir de la organización, la Iglesia además de otras cosas, es una organización humana, jerarquizada y del todo autocrática, en la que quien tiene el poder manda, exige y espera, justificadamente, que todos aceptemos lo que, en cualquier caso, le viene en gana.

 

 No, lo que escribo no es una crítica a la Iglesia, ni es una crítica a los obispos ni al papa, es tan solo constatar que la iglesia es, salvo el fondo de su espíritu, del todo humana.

 

Y, para colmo, si lo pensamos bien, recordando las afirmaciones y, también, las dudas, de no pocos teólogos heterodoxos (según la época en que vivieron, unos hoy santos y otros excomulgados), desde siempre hay heterodoxos en las organizaciones humanas, para complicar aún más  la  lógica en el razonamiento, aparece las temáticas del conocimiento, del bien y el mal, de la conciencia implantada por Dios en el corazón de los hombres y, dejando de lado ya las ideas de limbo, purgatorio e infierno, el “misterio” del gran mal que es el pecado.

 

Con  algunas pocas preguntas, si son buenas tendremos  la mitad de las  respuestas, trataré de aclarar mi confusión: ¿es “objetivamente” verdad que se puede distinguir lo que “es bueno” de lo que  “es  malo”?, pies mira, los papas y la jerarquía impulsaran en otro tiempo la guerra santa, condenaran el onanismo, vendieran indulgencias e inventaran la inquisición; obispos vascos fueran partidarios y cómplices de muertes por tiros en la nuca; y  ahora, el actual papa o “el Vaticano”, olvidando  aquello de “la guerra justa”, condena todas las guerras, mira amorosamente la homosexualidad, nombra un Arzobispo que, frente a la mitad de los católicos catalanes, apoya a quienes los oprimen;  o hace callar a los obispos católicos norteamericanos que defienden la vieja práctica de excomulgar a quienes, públicamente defienden el aborto frente al derecho a vivir del no nacido.

 

Y, pobre de mí, porque de niño y de joven me enseñaron  mis maestros jesuitas que solo la verdad es  verdad, que el relativismo es un “gran pecado, para mi desconsuelo,  me golpea otra pregunta: ¿está mi pecado, o más bien el de la jerarquía, o el de los clérigos,  en  desconocer la verdad o, en el que conociéndola, usen a conveniencia el poder humano de la Iglesia para “el provecho” de quien en cada momento lo ostenta. Y, lo ignoro, no tengo respuesta y, esto es lo peor, creo que ni el Papa, ni los clérigos, ni nadie la tiene, salvo quizá, los santos que están en el cielo (y si ya no existe el infierno, a este descreído le asaltan las dudas sobre la realidad del cielo).

 

Y, después de tantas idas y venidas, inútiles seguro, ¿qué?: pues que sí, que a pesar de todo a mí me gusta, me encanta, ser miembro de la Iglesia, y me alegra en el alma que después de los siglos, a pesar de todo y acaso sin merecerlo,  siga existiendo la Iglesia, es una organización, en nada importa si divina o humana, que hace, al mundo y, sobre todo a millones de personas concretas,  mucho más bien que mal;  custodia bien la belleza del pasado, tiene una liturgia preciosa y, hasta es posible que en conjunto sea el maravilloso monumento a Dios que, sin hacer caso a Pedro,   soñó ese  pragmático ciudadano de Roma, ese el  griego culto, ese ese devoto  judío, ese gran Santo, que fue San Pablo, el fundador de inmenso que es la Iglesia.   

 

Nota

La fotografía de la Plaza de San Pedro,  siempre me ha sorprendido que no se llame de San Pablo, está tomada de Internet

 


 

viernes, 25 de junio de 2021

958. DE MIS UCRONÍAS

 

DE MIS UCRONÍAS

 

 

Aunque en España y todo el primer mundo, gracias a las vacunas, la pandemia producida por el virus COVID 19, parece que está contenida y la vida comienza a volver a la normalidad, en una gran parte de Asia, América y casi toda África, por ahora sigue haciendo estragos y, muy probablemente, el mal del coronavirus se convertirá en endémico.

 

Sin embargo, porque los españoles no estamos libres de graves problemas y hemos de pasar tiempos muy difíciles que llevarán a nuestros hijos y a nuestros nietos a vivir en una sociedad muy diferente a la que hoy conocemos, debemos soñar y luego, acaso, reflexionar sobre los posibles futuros abiertos ante nosotros, elegir alguno de ellos y, si así lo decidimos, luchar para conseguirlo.

 

Por ello, y porque dentro de los grandes problemas de la geopolítica el siglo XXI, el  primero y el que más nos afecta a los españoles es el drama que supone el desafío secesionista de Cataluña, su extensión a otras zonas de la península, la felonía de la jerarquía de la Iglesia Católica y la locura del actual gobierno social comunista, dispuesto a eternizarse en lo que quede del Reino de España o a morir, literalmente, en el intento; porque es vital para el futuro, nuestra imaginación y nuestra reflexión, pienso, podría centrarse en este tema.

 

Y, porque ante un papel en blanco, con la mente libre de prejuicios, existen múltiples, acaso infinitas, formas de imaginar, de soñar el futuro y más todavía, para hacerlo realidad, dejando de lado la ideología y los intereses de los políticos y el ruido de confusión que tanto inciden en las emociones de los hombres y las mujeres, sujetos pasivos de los aciertos o desmanes de los poderosos, se abre ante nosotros, entre muchos, un camino alternativo para nuestra creatividad e imaginación: ponernos en el mañana, inventar y escribir ucronías.

 

¿Mis ucronías?: Podría imaginar, con su historia y con su sociedad cada una de ellas, preciosas o terribles ucronías en mundos en los que “todo sigue igual”, en una “Europa de Regiones”, en la “Hispania ibérica”, en la “Europa rota en mil fragmentos”, en el “Nuevo y Gran Imperio”, en la del “Estado 54”, en la de los múltiples idiomas y en la del Quecha Total; en la del Papa Omella o en la Ciudad sin Dios; son tantas…; y en todas ellas hombres y mujeres en amor y desamor, niños en las calles o en las escuelas, jóvenes ilusionados o perdidos, viejos influyentes o la eutanasia a los 70; con la vida fácil para todos o matando para comer; se me ocurren también tantas…

 

¿Desvarío?: Quizá; acaso imaginar ucronías desde el mañana sea, o ni eso, un medio para evitar caminos que conviertan a alguna de ellas, en Historia real. Sin ir más lejos, retrocediendo algo en el tiempo, ¿seríamos cómo somos si los abuelos de nuestros abuelos hubieran pensado un poco antes de hacer lo que hicieron?