viernes, 7 de abril de 2023

1037. DEL DÍA 7 DE ABRIL DE 1975

  

Al igual que hoy, aunque no Viernes Santo, el lunes 7 de abril de 1975 fue, lo recuerdo bien, un día precioso, lleno de luz y el primero, para mí, de las grandes emociones: nació mi hijo mayor, Luis Flores.

Mi mujer, Cristina, luego de un buen embarazo, al anochecer del viernes anterior, supo que el niño estaba a punto de nacer y, siguiendo al pie de la letra las instrucciones de su médico, fuimos al Nuevo Parque, entonces una clínica de moda, donde, porque el parto estaba próximo, quedó internada.

Y, aunque por una parte nos quedamos tranquilos, por otra fue el comienzo de otra, aunque pequeña, durante horas, gran preocupación: al salir de casa, Lobo, nuestro enorme pastor alemán, se había metido en el coche detrás de Cristina y, empeñado en ir con nosotros, no hubo forma de sacarlo. Así, ya de noche, di un paseo al perro, este bebió de un cuenco con agua, que no recuerdo de donde salió, y lo dejé, bastante tranquilo, sentado en el coche como un señor.

Cristina, aunque inquieta y algo temerosa, alguien como mala idea le había dicho que el parto, sobre todo, era dolor;  a lo largo de la noche me hizo levantarme de la cama dos o tres veces para que fuera a comprobar como estaba el perro y si seguía tranquilo, ladrando lo justo, en su lugar.

 Al fin llegó la mañana, vino la enfermera del doctor, y porque su jefe estaba cazando, detuvo el parto, no sé cómo lo hizo, dijo que todo iba bien, que tuviéramos calma, ¡era una bruja!, y mintiendo, nos tranquilizó.  

Dejé a Cristina sola, ¡qué horror!, llevé a Lobo a casa, lo dejé disfrutando del jardín, y en menos de una hora estaba de vuelta, con ella, en la habitación.

Pero claro, en mi ausencia porque algo tenía que hacer, había hablado con su madre y esta, a media mañana, con mi mujer como una rosa, había tomado como suya la habitación y mandaba, como siempre, con autoridad y sin pudor.

Y, ¡cómo eran las cosas entonces!, luego de la suegra, durante dos días completos, sábado y domingo, ¡yo era un pardillo!, la habitación, el pasillo y las dos salitas del fondo estaban tan concurridas con visitas como si en lugar de esperar un parto estuviéramos en un fiestón.

Llegó, ¡al fin!, la mañana del lunes, apareció la bruja, y, como si nosotros tuviéramos la culpa, dijo muy seria: ¡el niño se ha enredado en el cordón!...

Fueron dos horas de angustia, llegó el doctor, bajaron a Cristina, aterrada, a dar a luz; a poco, ¡gracias a Dios!, el niño, nuestro primer hijo, Luis,  nació.

La habitación se llenó de flores, no imaginaba que cupieran tantas; se reanudó la romería, todo el mundo quería ver al niño; un niño que pequeño, peludo y feo, a su madre y a mí nos parecía precioso.

Y luego el nombre; mi padre quería que se llamase como él, José Luis; a Cristina no le gustaba, la verdad es ella hubiera querido llamarlo Valero, como mi suegro; así que, por contemporizar, ella también, entonces, todavía era pardilla, optó por Luis; Luis Flores,  puntualizó mi padre diciendo que ese era el nombre completo de su padre, mi abuelo.

No recuerdo mucho de los días que siguieron al nacimiento de Luis, pero en mi memoria quedó grabado para siempre el 7 de abril de 1975 como el primero de los muy pocos realmente emocionantes en mí ya larga vida.

Muchas felicidades, muchas felicidades hijo, también de tu madre que, desde el cielo, hoy, 7 de abril de 2023, está disfrutando  lo mucho que ha crecido y que guapo es Luis Flores, su niño.




jueves, 6 de abril de 2023

1036. DEL DÍA DEL AMOR FRATERNO

 

Hoy, Jueves Santo, desde por la mañana, no he dejado de pensar en el mandamiento nuevo, amaos los unos a los otros, que Jesús de Nazaret nos regaló en vida y que celebramos los católicos como el día del amor fraterno, en el aniversario de la Cena de Pascua en la que después de lavar los pies a los discípulos Él celebró la primera Eucaristía.

Y, acaso porque soy viejo, me atrevo a pensar, me repito una y otra vez que si en el amaos los unos a los otros incluimos eso de amar a los enemigos; y mucho me temo que la interpretación de las palabras, sean las que fueran, de Jesús de Nazaret que hicieron los primeros discípulos y luego la Iglesia, aunque voluntariosa y llena de buena fe, es, por decirlo suavemente, una media verdad: Jesús, además de muchas otras cosas, fue un hombre extremadamente inteligente que, conociendo muy bien al ser humano, sabía que amar al enemigo es, desde que el hombre es hombre, un imposible.

Del amor, sabemos que es un sentimiento, quizá un instinto, que nace, sin que sepamos por qué, en lo más profundo de nuestros corazones y en el que nuestra razón, tampoco en el odio, no manda.

Jesús de Nazaret, luego de su muerte Jesucristo Nuestro Señor, sabía que los seres humanos, para crecer y multiplicarse, para supervivir en una tierra llena de belleza y plagada de peligros, necesitaban instintos y luego sentimientos, buenos y malos, primero lujuria, miedo y odio, gula, soberbia, avaricia, ira; luego,  amor, bondad y esas otras cosas.

No, no mandamos en los instintos ni en los sentimientos, a lo más controlamos, y no mucho, las acciones a las que de un modo casi, pero no del todo, natural, tienden a llevarnos los sentimientos. No podemos evitar el amor ni tampoco el odio, ni el deseo de hacer el bien a quien amamos ni el mal a quien odiamos, solamente podemos, y no siempre,  con nuestra voluntad no dejarnos arrastrar a hacer el bien que no debemos y el mal que deseamos.

Por eso, yo creo que el mandamiento nuevo debía ser algo así como, el otro, la otra, aunque no lo veas, es como tú, descúbrelo y si el otro, la otra, también lo descubre, amaos los unos a los otros; y, mientras no lo hayas descubierto, aunque sientas por el otro, siempre es mutuo, desagrado, antipatía, temor, envidia, u odio, compórtate con él o con ella, al menos, con algo de comprensión, respeto y, también, afecto.

 Pero claro, ¿ voy a defender a mis hijos de las bombas del enemigo? ¿puedo dejar que mis hijos se conviertan en esclavos de psicópatas enloquecidos? ¿debo dejarme matar para que unos asesinos disfruten violando a mis mujeres y comiendo mis cosechas? ¿puedo permitir que unos locos destrocen mis valores e implanten la maldad en mi casa?   Y, ya estamos en eso de las guerras justas e injustas,  que, hay que reconocerlo, tienen más de instinto de supervivencia que de obediencia al mandamiento nuevo…

Y, ahora, todavía es Jueves Santo, y porque hoy es el día del amor fraterno, seguiré pensando…


Nota: la imagen que ilustra esta entrada esta tomada de la Federación de Santa María de Guadalupe, en Internet.









viernes, 24 de marzo de 2023

1035. EN TORRELODONES LOS HOMBRES MIRAN LAS TETAS Y LAS MUJERES LAS BRAGUETAS

 

En Torrelodones, antes un pueblo y ahora un suburbio, a treinta kilómetros de Madrid, durante muchos años, quizá porque lo decía mi padre, profundo conocedor del ser humano, ¡era el médico!, todos sus habitantes lo tenían muy claro: los hombres miran las tetas y las mujeres las braguetas. Y,  por consiguiente, también estaba claro lo que eran los hombres que miraban las braguetas, y lo que eran las mujeres, las había, que miraban las tetas.

Sin embargo, porque la vida nos da grandes sorpresas, la indiscutible verdad que hasta hace cuatro días encerraba el dicho de mi padre ha perdido toda su vigencia, nadie en el tribunal  que evalúa los exámenes para entrar en la policía local del municipio, en el Ayuntamiento de Torrelodones, en la Comunidad de Madrid ni, hasta ahora,  en el Ministerio de Igualdad, sabe qué  hacer: una persona, con apariencia de ser hombre, de esas que antes miraban las tetas, ha mostrado un acta notarial en la que se dice que aunque tiene abultada la bragueta es mujer y tiene derecho a hacer las pruebas que le corresponden por ser mujer.

Ante este hecho, estoy imaginando, en su tumba en el cementerio, a mi padre que, espantado, está diciendo a mi madre: - ¡María, esta gente está loca!, y ella, siempre educada,  contestando: - no digas eso José Luis, es que son tontas, tontas de capirote, es que, ¡pobres!, no saben distinguir entre t... y b..!

Pero, debo reconocer la auténtica verdad,  aunque mi buen padre y mi buena madre pudieran tener razón, dentro de un tiempo, cuando un juez, salvando algún trámite administrativo, aunque la actual Ley sea derogada, en España las leyes las interpretan los jueces, sentencie que el candidato a ser policía municipal de Torrelodones es mujer, resultará que sí, que es mujer.

Y, por supuesto, con su sentencia, el juez, o la juez, en Torrelodones, habrá convertido en inútil la regla que siempre, desde que el mundo es mundo, hasta ahora, porque los hombres miraban  las tetas y las mujeres las braguetas, permitía saber quién era hombre y quien era mujer.

Nota: la imagen del Palacio de Canto el Pico, en Torrelodones, está tomada de El Español, en Internet.



martes, 21 de marzo de 2023

1034. DE LA MOCIÓN DE CENSURA


Hoy, en el Congreso de los diputados, impulsaba por VOX, un partido de derechas, ha tenido lugar el primer día de una moción de censura contra gobierno social comunista que gobierna España. Y, para asombro de muchos, el candidato para sustituir al socialista doctor Sánchez, es, ha sido, el doctor, este sí es un auténtico doctor, don Ramón Tamames, a sus casi 90 años.

Por ello y, quizá, porque tengo poco que hacer y conservo algo de curiosidad, he dedicado bastantes horas a ver y escuchar con atención los discursos que se han pronunciado en el Congreso.

Y para mis amigos que no lo han visto, resumo aquí mis conclusiones, por supuesto son propias de un viejo, 79 años, que es, seguro, bastante ingenuo, son cuatro:

Primera, el doctor Tamames ha impartido una clase magistral en la que, en cincuenta minutos,  ha explicado con claridad y rigor las razones por las que entiende que el gobierno social comunista del doctor Sánchez es un desastre.

Segunda, el doctor Sánchez, durante una hora y cincuenta minutos, con un estupendo pico de oro, todo palabrería vana, ha gozado, cual Narciso en el estanque, de los grandes éxitos de su gobierno.

Tercera, la casi totalidad de los diputado de la izquierda social comunista, poseen una profunda ignorancia, están llenos de resentimiento y carecen de educación.

Cuarta, si esta gente, luego de las elecciones de diciembre,  consigue volver a tener en sus manos el gobierno de España, es que la mayoría de los españoles estamos, en el sentido literal de la palabra, locos.

 

Nota: la imagen del doctor Sánchez está tomada de Onda Cero, en Internet.



jueves, 16 de marzo de 2023

1033. UN BUEN GOLPE DE REALIDAD

 

Hoy, cuando luego de escuchar las serenas reflexiones de un muy buen amigo  sobre el trágico  día a día que se está viviendo en Nicaragua, la pérdida de su trabajo, la semiclandestinidad en que vive, el riesgo cierto de ser encarcelado o muerto y la inevitable proximidad de su exilio,  tuve que responder a su pregunta, ¿cómo estáis en España?,  comencé hablando, con algunos ejemplos, de las absurdas leyes que está aprobando nuestro gobierno social comunista; pero, de pronto, me sentí lleno de vergüenza y cambié de tema, a hablar de los amigos,  la familia  y el desearnos, los dos, mejores mañanas; era  injusto hacer perder el tiempo a mi amigo contándole  lo que aquí están haciendo el socialista doctor Sánchez y las jóvenes licenciadas comunistas, realmente al lado de lo que él está viviendo solo son pequeñas “travesuras”, niñerías sin importancia.

Claro que, vocación tienen, si nos descuidamos, quizá  las “travesuras” de ahora, si el doctor y sus licenciadas gobiernan el tiempo suficiente, pueden convertirse en tragedias que dejen en nada las que vive mi amigo en Nicaragua.

Nota: La imagen que ilustra esta entrada está tomada de nicaraguainvestiga.com




miércoles, 15 de marzo de 2023

1032. ORACIÓN A SANTA IONA

 


Santa Iona, patrona de las ratas

y santa de la nueva religión,

te ruego, con fervor,

que del Señor de las ratas,

porque me has prohibido matarlas,

consigas un gran favor,

que se marchen, prestas,

de mi humilde casa a tu progre comedor.

 

No es que me gusten las ratas,

es que les tengo gran horror,

el caminar de sus patas,

la dulzura de su olor,

y sus miradas, progres y afiladas,

me arrastran, soy malo y partidista,

a dar fuerte con la escoba,

a ellas y a las santas animalistas.

 

Santa Iona, patrona de las ratas

y santa de la nueva religión, 

¡haz el milagro, por favor!

consigue que el Señor de las ratas,

saque las que hay en mi humilde casa

y se las lleve a estar contigo,

amorosas, dulces y santas,

en tu amplio, rico y progre comedor

 

Amén




viernes, 17 de febrero de 2023

1031. EN EL CONVENTO DE SAN ESTEBAN


 

La vida, cuando menos lo esperas, te hace grandes regalos, y, en estos días he recibido uno que, por inmenso e inesperado, para hacerlo aún más mío, debo compartir, y lo hago en esta entrada en el blog.

El pasado martes, sobre las siete y cuarto de la tarde, en Salamanca,  luego de caminar unos minutos desde el hotel en que me alojaba, al llegar a la Plaza del Concilio de Trento, ¡qué nombre para una plaza!, me sentí abrumado: tenía ante mis ojos la fachada plateresca de una gran iglesia, y  olvidado de todo, esforzando la vista,  dediqué unos minutos, hasta que el rápido anochecer del mes de febrero lo hizo imposible, a observar y gozar su belleza.  

Y entonces, recordando el propósito de mi visita, la presentación de Detrás de las palabras,  la obra que contiene la poesía completa de Emilio Rodríguez OP, me pregunté: y, ¿dónde estará el Convento de San Esteban?

No estaba lejos, a unos pasos, a mi derecha, tenía la entrada al convento.

Y, aunque el vestíbulo que encontré al cruzar el portalón era digno de mucha atención, porque inmediatamente tropecé con otras personas, algunas conocidas, que acudían al acto de la presentación del libro, dejé de pensar en el edificio y me concentré en hablar con otros asistentes sobre la obra del poeta y, sobre todo, a compartir con ellos preciosos recuerdos del que fue nuestro amigo. 

No explicaré aquí lo que fue el acto de la presentación del libro, al final de esta entrada hay un enlace a You Tube, y allí está incluido un vídeo que contiene completo el desarrollo el acto.

Sin embargo, cuando más tarde, terminado el acto, fue magnífico, caminando despacio de vuelta al hotel, no hacía frio, quizá porque me habían impresionado los retratos de los padres dominicos que cuelgan en la gran y  austera sala que es hoy el Aula Magna de la Facultad de Teología, comencé a lucubrar, pensando en el Padre Vitoria, en su visión, increíble en su época, de la libertad y luego, en lo que recuerdo del Padre Mariana y de Suárez, los dos jesuitas; y todo ello para darme cuenta de que no se nada de la Escuela de Salamanca, y de los dominicos que la hicieron, salvo algunos nombres, menos que nada. Afortunadamente, cuando llegué al hotel lo tenía bastante claro: ¡tengo que conocer mejor a Francisco de Vitoria, leer a Domingo de Soto, a Melchor Cano y a Pedro Sotomayor, después, dentro de unos meses, Dios dirá.

Es una sensación extraña la que tienes cuando tendido en la cama, por la noche, te das cuenta que el espacio que ocupa tu cuerpo, seguro, lo han ocupado antes muchos otros hombres. El hotel, me dicen, fue antes convento, ¿de frailes?, ¿de monjas?, ¿almas en paz o torturadas?, ¿amantes de Dios o refugiados de otra vida? ¿fanáticos, estudiosos, santos? Miro el cielo, la luna de invierno ilumina la noche de Salamanca; y, en el confortable calor de la habitación, con un escalofrío,  pienso en el frío que, seguro, por mucho tiempo otros hombres o mujeres, han pasado en ella.

Más tarde, a lo largo de la noche, en el despreocupado duermevela que es mi sueño de viejo, una y otra vez he visto moverse, entre el techo y las paredes, como tenues fantasmas,  las sombras de las almas, unas brillantes y otras apagadas, que han llenado mi memoria de inquietantes,  recuerdos que no eran míos.

Y, cuando la luz del amanecer me ha despertado, con sensación de fuerza y hambriento de saber, todavía en la cama, durante un largo rato he leído,  “navegando” en Internet, cosas, casi ninguna sólida, ¡todavía no se buscar!, de y sobre los dominicos de los siglos XV y XVI.

Más tarde, porque el tiempo pasa muy deprisa, he tenido que correr;  a media mañana estaba en el  Convento de San Esteban; hoy la diferencia con ayer, quiero, ansío,  aprender algo del ingente alabar, bendecir y predicar, el lema dominico, acumulado  aquí, durante siglos, por los sabios miembros  de la Orden de Predicadores.

Y, ¿qué decir de lo vivido en este convento de la mano generosa de Fray Bernardo,  en esta luminosa mañana de miércoles? Y, porque es cierto que solo desde la emoción se puede abrir la mente al conocimiento, obvio describir aquí la belleza de los claustros, el de los Reyes, el de Colón y el de los Aljibes, el valor inmenso de los libros guardados, hablar del lujo exuberante de la Sacristía, ensalzar la escalera de Soto o loar, en la iglesia, gótica y renacentista,  sus altísimos techos, el retablo mayor de Churriguera, el más pequeño de su hermano Joaquín, o el enorme fresco de Palomino.

Así, contagiado el corazón con tanta belleza, en algún momento de la visita, quizá pisando las losas anónimas que cubren los restos enterrados de los grandes juristas, teólogos y predicadores dominicos de este convento, en una nube de emoción, hecha de hábitos blancos, han vuelto o han llegado, para seguir conmigo, las grandes preguntas, tan olvidadas, que me atenazan el alma como ser humano: el sentido de la vida, el azar, el destino, la Providencia, el amor, la transcendencia…

Y sí, pasadas las horas, escribiendo estas líneas, en casa, lejos de San Esteban, siento que mi amigo Emilio Rodríguez, con la presentación de  Detrás de las palabras,  desde el Cielo, me ha hecho un último y gran regalo:  en el recorrido, hasta el final,  del Convento de San Esteban, explicándomelo todo, Fray Bernardo, el sabio dominico, ¡le estoy del todo agradecido!, ha reabierto en mi mente el ansia de atenuar mi ignorancia aprendiendo del saber acumulado de la Escuela de Salamanca y de la Orden de Predicadores. ¡muchas gracias Fray Bernardo!

 

Nota: para terminar esta entrada, y antes de las fotografías, tomadas de Internet, del Convento de San Esteban, se incluye un enlace al vídeo, en You Tube, de la presentación, el día 14 de febrero de 2023,  en Salamanca, de Detrás de las Palabras, la poesía completa de Emilio Rodríguez OP.