martes, 21 de enero de 2014

521. COSTES DE LA NO CALIDAD

En nuestra sociedad damos por supuesto que todos los productos y servicios que adquirimos o podemos adquirir en el mercado son  “de calidad” y, curiosamente, la mayor parte de las personas entiende erróneamente  que son  “buenos” y lo cierto es que  tanto los productos como los servicios suelen responder a las expectativas de los clientes y, cuando estos  los compran y los usan,  suelen  quedar satisfechos  y, en consecuencia, para ellos  son buenos.

Hoy he tenido una experiencia  que, por lo aleccionadora que es para explicar el coste de la no calidad, entendiendo ésta como “no ajustada a las especificaciones”,   no puedo perder  la oportunidad de contarla.

El día 4 de enero compré, en la sección de parafarmacia de El Corte Inglés de Pozuelo, dos pares de gafas para leer de cerca. Las gafas eran graciosas, venían dentro de  bonitos  estuches  y  sus colores muy adecuados para mi mujer que, cuando abrió el día de Reyes los  pequeños  paquetes  y se  puso  los lentes se vio muy guapa con ellas y yo quedé  del todo feliz con la compra.

Sin embargo, al ir a guardar uno de los pares en su estuche, descubrió que una de las patillas estaba mal terminada y hacía que en lugar de “buenas”, las gafas  parecieran recogidas  del rincón de los desechos. Como es natural, el tema no tenía ninguna importancia, cuando fuéramos a El Corte Inglés las cambiaríamos por otras.

Pues bien, esta mañana hemos ido a hacer el cambio. De entrada nos han pedido el vale de la compra y como no lo teníamos hemos acudido al departamento de  Atención al Cliente donde un señor muy amable nos ha dado un papel con los datos de la compra. Al llegar nuevamente a  la parafarmacia una señorita,  no muy amable y con un interesante  tatuaje en el brazo izquierdo, nos ha pedido la caja de las gafas. Al saber que no  teníamos la caja la señorita ha torcido el gesto y ha comenzado a decirnos que no podía hacer nada. Como el lógico  me ha parecido muy  correcta la posición de la señorita  y he estado a punto de darme y  la vuelta para marcharme,  no sé  si  despacho del director del establecimiento o a la estafeta de correos, para  enviar las gafas ,  como regalo,  al departamento de calidad,  al responsable de compras  o a algún directivo de El Corte Inglés.

Sin embargo, otra señorita,  mucho más amable que la anterior, se ha hecho cargo de la situación y luego de trámites que han durado muchos minutos nos ha entregado otras gafas  similares  y, con ello, entre contentos y disgustados, mi mujer y yo nos hemos marchado a casa.

Ahora veamos donde están los costes de la no calidad:
·     Mi mujer y yo hemos tenido en las manos un producto defectuoso comprado en El Corte Inglés, hemos ido a cambiarlo, hemos subido dos pisos a por el vale de compra, nos hemos sentido incómodos con la resistencia  de una  señorita vendedora, hemos tenido que esperar y cuando al final nos han entregado las gafas en lugar de gran  satisfacción nos hemos marchado incómodos y con  mala imagen de una de las señoritas y, por supuesto, de los jefes que la supervisan. Y, por cierto, es seguro que aunque el servicio que nos han prestado seguro que ha sido  muy bueno lo  hemos percibido como  malo y, hasta es posible que no  volvamos a  esa parafarmacia.
·       El señor de Atención al Cliente  ha entrado en el ordenador, ha buscado nutra  cuenta, ha localizado el dato, ha hecho uso de la impresora y nos ha entregado el vale de compra. Al final,  minutos de la persona, entrada en la red, gasto de impresora y de papel que es, todo ello, dinero pedido.
·   La señorita poco amable, seguro, se ha incomodado y ha sembrado una semilla de descontento en unos  clientes  que, por cierto, nunca volverán  a ser sus clientes  y ha conseguido un resultado: Tiempo y acaso dinero pedido.
·     La señorita amable que ha entrado otra vez en el ordenador, ha buscado otras gafas,  ha pedido alguna autorización,  ha empleado tiempo propio y del ordenador,  ha hecho de tripas corazón y solo ha conseguido, aunque ella no lo sepa, evitar que “alguien de arriba” hubiera dado la lata para enterarse de las razones por las que un cliente insatisfecho ha regalado unas gafas defectuosas al El Corte Inglés, en resumen: tiempo y dinero perdido.
·       Alguien, cuando la vendedora de la empresa fabricante de los lentes, regrese para recoger un nuevo pedido,  tendrá que entregarle las gafas defectuosas, explicar el tema y hacer papeles. Tiempo y dinero malgastado.
·    La vendedora tendrá que contar la historia en su empresa o, al menos hacer papeles.  Tiempo y dinero tirado al vacío.
·       En la empresa fabricante algo tendrán que hacer con las gafas defectuosas y escribir algún papel para hacer el  abono a El Corte Inglés y un apunte en la contabilidad. Además, vete tú a saber, puede haber algún incidente entre los departamentos de producción, calidad y ventas: Tiempo, incomodidades  y dinero gastado sin sentido.

Me podrán decir que la culpa de todo la tenemos mi  mujer y yo por no haber guardado el vale de compra y la caja de las gafas y, lo que es peor, porque somos “unos clientes  desagradables  y prepotentes” que s  además de no respetar las normas queremos  cambiar unas gafas porque tienen una patilla defectuosa. Y, seguro que quien eso nos diga y aunque añada cosas  peores, tendrá razón.

Sin embargo, mi mujer y yo somos, desde hace cuarenta años clientes del El Corte Inglés, nos gustan sus tiendas, nos gusta su atención al cliente, nos sentimos orgullosos de sus éxitos,  creemos que somos buenos clientes y que  El Corte Inglés  nos respeta y aprecia.

No, ni mi mujer ni yo, ni las señoritas que nos han atendido somos los causantes de todo lo anterior. La culpa de todo la tiene el error  de producción, el error del control de calidad o los errores que se hayan podido producir  en otros departamentos  del fabricante de los lentes.

Claro que, cuando se produce y sale al mercado algo sin la calidad correcta,  se genera la posibilidad de que quien ha cometido el error  haya abierto la  puerta a un sin fin de problemas que pueden costar, además de dinero, a muchas personas  muchísimos disgustos.

sábado, 4 de enero de 2014

520. 2014: UN NUEVO AÑO LLENO DE ILUSIÓN Y PLENO DE ALEGRÍAS

El año 2013, para mí, para muchos españoles y para miles de millones de ciudadanos del mundo, sin duda alguna  ha sido un año duro y muy difícil. Pero, también sin duda alguna, ha sido para mí, un año lleno de alegrías, de amor y de esperanzas.

Ahora, cuando tengo ante los ojos el muy difícil año 2014 que anuncian sin pausa,  los pregoneros del pesimismo, por  momentos siento miedo: Nuestra salud está en peligro y es cierto; nuestra economía repunta despacio, lo se bien y me preocupa; hay desempleo y nuestra gente vive peor que antes, quien no lo vea está ciego; hay, lo se con total certeza, tristeza y desamor, el  miedo nos acompaña,  las seguridades del pasado se han perdido y las nubes más  negras anuncian nuevas tormentas.

Pero,  también  sin duda alguna, estamos ante el  muy ilusionante, maravilloso y llenos de alegrías,   año 2014: Podemos tener  salud y  aunque esta no sea la mejor, disfrutaremos  la  alegría de vivir; los problemas económicos, luchando y trabajando duro siempre se resuelven, el amor siempre renace y la alegría hace ver en la  más fuerte  tormenta el  arco iris más  hermoso.

Sí, es cierto que en 2014 seguirán existiendo enfermedades, dolor y muerte; habrá desempleo, desigualdades y mucha  emigración; no se terminarán los políticos corruptos ni las crisis económicas; el centro del mundo estará más lejos de Europa y más cerca de China; se irán consolidando y veremos mejor los inmensos cambios que están haciendo nuevo el viejo mundo en que nacimos.

Pero, también es cierto que en 2014 habrá muchas salud y vida en el mundo;  seguirán reduciéndose  las desigualdades, habrá más empleo y menos pobres en el mundo;  iremos aceptando la normalidad de los ingentes cambios y lo más importantes, lo más importantes de todo, es que seguirá  habiendo amor, seguirán naciendo niños y los hombres y mujeres del  mundo lucharán día a día, todos los días, para hacer realidad las ilusiones y los sueños que  dan, desde que la tenemos, sentido a la Vida.

Sí, el año 2014 se presenta como un nuevo año  lleno  de  ilusión  y  pleno de alegrías. 


sábado, 21 de diciembre de 2013

519. EN NAVIDAD DE 2013, PARA 2014 Y PARA LOS AÑOS QUE VENGAN DESPUÉS,


Emilio Rodríguez es el autor el la  ilustración que sostiene nuestra petición al Niño Dios

martes, 17 de diciembre de 2013

518. ¿DESIDIA, IGNORANCIA, PREPOTENCIA DE LOS MUNÍCIPES DE MAJADAHONDA, NADA DE ESO O ALGO PEOR?



Sres. Responsables de Atención al Ciudadano
Ayuntamiento de Majadahonda

Señores:

El parque de la Laguna y el bulevar de la Avenida del Arzobispo, terminadas las obras   siguen, luego de muchos  días, cercados  por las vallas, algunas  de las cuales  se han deteriorado en estos días  tanto  que,  en cualquier momento,  pueden ser causa  de un accidente  serio  que, si se produce, además de un buen disgusto para todos,  puede suponer una desagradable  reclamación al Sr. Alcalde por daños causados a la integridad de los viandantes, o, Dios no lo quiera, que él, o algún  otro munícipe, tenga que sentarse en el  banquillo de los acusados para responder por haber causado, con las vallas, lesiones  graves, a un niño, a un viejo o simplemente, a un viandante.

Hecha la anterior observación,  nos preguntamos y preguntamos  a quién tenga en el Ayuntamiento la responsabilidad de contestar  las preguntas que formulan los ciudadanos a través de su Web: ¿Pueden decirme ustedes si la razón por la que el Parque de la Laguna y el bulevar de la Avenida del Arzobispo se mantienen cerrados por desidia, ignorancia, prepotencia de los munícipes, nada de eso  o  por algo peor?

Mi pregunta, aunque a ustedes, que son personas capaces, bien formadas y adecuadamente retribuidas, les parezca extraña, no es baladí: He escuchado en la calle tantas posibles razones por las que se  explica la no retirada de las vallas y la apertura del parque y el bulevar que, para mí,  es  casi  vital desentrañarlas.

Resumo algunas: El alcalde está tan ocupado que no tiene tiempo para inaugurar la obra; el técnico  municipal que tiene que recibirla  está  de vacaciones; los concejales son políticos, cobran, no se preocupan  y  van a lo suyo; lo que pasa es que los que han hecho la obra quieren cobrarla  y no la entregan porque el Ayuntamiento se niega a pagar; el Ayuntamiento se ha gastado la pasta  y  no quiere recibir la obra porque quiere meterla en lo presupuestos del próximo año; el césped, para que crezca bien, ha de estar rodeado de  amplias vallas durante muchas semanas; los concejales de Majadahonda no se ponen de acuerdo en el nuevo nombre que  van a dar a la plaza y eso es imprescindible para quitar las vallas; el Sr. Alcalde está pendiente de la agenda del  Sr. Presidente de la Comunidad  para fijar la fecha del acto; etc.

Es evidente que las muchas cosas  que dice la gente, porque no pueden ser todas ciertas, son  falsas e infundadas. Pienso,  además,  que  son fruto lamentable  de la mala imagen, absolutamente inmerecida,  que tienen  los políticos españoles y la  aún menos   merecida  que tienen los ediles  de Majadahonda, de  siempre   modelos de honestidad y  amigos del  buen  hacer.

Así, debo añadir  que estoy convencido de que el retraso en la apertura del parque y del bulevar no es de ninguna manera  por la  desidia o ignorancia de los funcionarios municipales. También estoy seguro de que no es por la  prepotencia de los munícipes. Estoy seguro de que no es por nada de eso y también estoy convencido de que tampoco es por algo peor, que no imagino,  del  ser, sentir o actuar  de nuestros munícipes.

Sin embargo, repito una vez más, como no se cuál es la verdadera razón por  la que  nuestro Ayuntamiento no elimina  las vallas del Parque de la Laguna y el bulevar de la Avenida, ruego a ustedes, que si saben, pueden y quieren,  me lo digan algo al respecto y, si gustan, lo hagan  a  la dirección de  este correo electrónico.

Reciban ustedes un atento y muy  respetuoso saludo
José Luis Mingo
Majadahonda


Nota:
Para su conocimiento les informo que en el día de hoy publico este texto en mi blog, http://joseluismingo.blogspot.com, bajo el título: ¿DESIDIA, IGNORANCIA, PREPOTENCIA DE LOS MUNÍCIPES DE MAJADAHONDA, NADA DE ESO  O ALGO PEOR?

domingo, 15 de diciembre de 2013

517. UN POEMITA ENCONTRADO POR AHÍ


RECORRIDO

He sentido correr los días,
sujetos mis pies al calor de la tierra
y a su frío.
He rozado con la frente  y con las manos
muchos aires  de  fuerza  nueva,
rota y renacida.
He gozado   colores   de  vida,
llenando mis oídos  con  susurros
apagados  y  revenidos.
He tocado con mi piel  gritos
acabados  que  avisan   nada
y  he aceptado que  son miedos.
Corta y  muy larga mi  esperanza, se hace seca
como   hoja caída y,  en el suelo,
está ella, hermosa, silente, despierta y  dormida.

viernes, 13 de diciembre de 2013

516. DE LAS COSAS DE MAJADAHONDA: ¿DESIDIA, IGNORANCIA, PREPOTENCIA DE LOS MUNÍCIPES, NADA DE ESO O ALGO PEOR?

En Majadahonda, la ciudad en la que vivo, hay un parque, el de La Laguna, que continúa, bajando por  el bulevar  de  una Avenida, la del Arzobispo, que se prolonga a través de varios estupendos parques, hasta el  gran espacio de monte bajo que, hoy por hoy  sirve de solaz a los majariegos que gustan de los placeres y rigores del campo.

Pues bien, los políticos municipales han tenido a bien, en estos tiempos de crisis,  mejorar el parque y  el bulevar  que, sin duda alguna,  merecían la corta  inversión de treinta y  tantos millones de pesetas  (lo siento, pero no recuerdo la cifra exacta).

Así, a lo largo de un par de meses, trabajando bien y a la vista de los vecinos y viandantes, operarios diligentes han levantado  suelos, movido tierra, enterrado  conducciones, construido alcorques, colocado bancos de madera, aparatos para disfrute de viejos y niños, puesto farolas, renovado adoquines y losetas, también han plantado césped y han colocado una valla de alambre alrededor de los más de mil  metros que circundan el parque y el bulevar.

Visto desde fuera, al pasar alrededor del parque por una acera estrecha, al lado de los hierros sueltos de la valla que pugnan por dañar los ojos de los niños y las piernas de los adultos, la obra, desde hace ocho días parece terminada y cuando, según dice algún vecino, quienes la hicieron  entregaron en su plazo,  la obra al ayuntamiento.

Claro que las buenas obras, a veces, son una cruz para quienes las impulsan, para quienes las  hacen, para quienes las padecen, para quienes de ellas se benefician y, especialmente, para quienes las pagan.

Así, como las vallas que cierran el parque y el bulevar obligan a los viandantes a subir y bajar la Avenida y rodear el parque por aceras  incómodas, estrechas y empinadas, los vecinos comienzan, algunos a murmurar y otros a protestar: Hace dos o tres días apareció, colgada de la valla, una pancarta, muy bien hecha por cierto, en la que se acusa  los  políticos municipales de malgastar el dinero y se insinúa que son corruptos; evidentemente, la pancarta, ya desaparecida, ha dado y sigue dando,  origen a mil cábalas sobre las razones por las que el bulevar y el parque se mantienen cerrados a pesar de   que parece  que  están ya  terminados.


Y claro, cada vez que veo la obra terminada, tan bonita,  con sus luces encendidas, y las vallas bien puestas,   mientras  con mi perra,  bajamos  y subimos  sorteando obstáculos  por la  acera, pienso y con un conato de mal humor me pregunto si nuestros munícipes no  quitan de una vez las vallas  ¿será por desidia, ignorancia, prepotencia, nada de eso  o algo peor?

jueves, 5 de diciembre de 2013

515. DE LO QUE HAY QUE CONOCER: EL TALLER DE PELETERÍA DOMINGO

En la calle Benito Prieto, en el barrio de Opañel, en pleno Carabanchel, en su Taller de Peletería, trabaja Domingo.

Maestro peletero, sonriente, calmado, prudente y, sin duda alguna, sabio, Domingo conoce todo sobre las pieles y  domina  todas sus hechuras, las  de  ahora y las de hace doscientos años.


Pieles de  ayer y de hoy, lujosos visones, zorros, armiños, martas y astracanes, abrigados  corderos y  hasta  modestos conejos,  se han convertido en el pasado y se convierten cada día,  de las manos de Domingo,  en  estilosos  y elegantes abrigos, chaquetones, estolas o capellinas que, no se cómo lo hace, coinciden  siempre con la piel,  la forma y la caída de la prenda  que a cada mujer mejor le sienta.

Conversar con Domingo es tomar conciencia de lo que es el saber profesional, disfrutar de sus palabras y absorber cuanto dice sobre cada una de las mil  pieles, de los infinitos forros, de su guarda y cuidado y, lo mejor de todo, sentir el amor de este hombre a una profesión que, según dicen, se acaba.
 

Y, algo más que,  cuando visitas a Domingo,  te alegra el alma: En un marco,  al lado de la puerta  abierta,  que separa  la tienda del taller, un metro por encima del  pequeño mostrador, luce un texto  que al leerlo  refleja con absoluta precisión  cómo es, cómo siente y  cómo se comporta el extraordinario profesional y la encantadora persona que es Domingo.
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