martes 14 de julio de 2009

271. A FAVOR DE LA DEMOCRACIA EN HONDURAS



Estoy completamente a favor de la Democracia en Honduras, de la democracia en América y de la democracia en todo el mundo.

Por ello, me siento extremadamente satisfecho de que el Congreso, de acuerdo con lo previsto en la Constitución hondureña, con el voto casi unánime de sus miembros (todos los congresistas, de todos los partidos políticos, excepto cuatro), con anuencia del Poder Judicial, destituyó al Presidente Zelaya y nombró en su lugar al Presidente del Congreso Nacional de Honduras, D. Roberto Micheletti Baín, para que terminase los pocos meses de mandato que restaban a su antecesor.

Además, pienso que la expulsión del país del Sr. Zelaya, ejecutada por las Fuerzas Armadas, cumpliendo la orden del Gobierno Legítimo de Honduras, fue extremadamente acertada, así se pudo evitar que sus partidarios, dirigidos expertos, nicaragüenses, hondureños y venezolanos, y financiados con petróleo venezolano, sumiesen el país en el caos que ansíaban los populistas bolivarianos. Una medida realmente muy acertada.

Entiendo, por otro lado, que la Administración Demócrata de los Estados Unidos ha actuado en esta ocasión con extremada inteligencia. La Casa Blanca ha sido capaz, sin enfrentamientos, conseguir que sea el Presidente Arias quien actuase de mediador entre el depuesto y el nuevo presidente hondureños, dando con ello reconocimiento internacional al nuevo mandatario y alejando, al mismo tiempo, de cualquier influencia en la solución del problema a los caudillos del ALBA. Mediación que, cada día mas, favorece la consolidación de la nueva democracia hondureña.

Además, la positiva evolución de los acontecimientos en Honduras, confirma no solo el incumplimiento de las Leyes y la traición a su Patria, del anterior presidente, sino también el muy escaso apoyo popular que tiene la dictadura populista en Honduras.

Estoy convencido de que en pocas semanas, el Presidente Micheletti podrá, además de gobernar con acierto, deshaciendo los entuertos de su predecesor, organizar nuevas elecciones, como está previsto en la Constitución, y que de ellas no va a salir un nuevo miembro del pavoroso club de los caudillos bolivarianos, por lo que las relaciones internacionales de Tegucigalpa con el resto del mundo, con el apoyo de los Estados Unidos y la Unión Europea, vuelvan a ser las que cualquier demócrata espera y desea.

Felicidades púes al Congreso de Honduras, al Poder Judicial, a sus FFAA y al Presidente Micheletti por haber sabido sacar de su puesto, antes de que hubiera sido demasiado tarde, al amigo de Chávez, Morales y Ortega, de la derrotada en las últimas elecciones argentinas Sra. Fernández.
Es magnífico ver que, por primera vez en mucho tiempo, la Democracia ha vencido a la Dictadura.


lunes 6 de julio de 2009

270. HISTORIA DE MATÍAS (2)

CAPÍTULO 1: EN RECUERDO DE MARÍA


D. Lorenzo Paúl de Casares, ensimismado en sus pensamientos, atravesó la Plaza de la Libertad para acceder, con calma, al Museo de Arte Contemporáneo Antonio Manuel Campoy.

Apenas cruzar la entrada se aproximó a él Paco, el conserje de turno, para después de darle los buenos días, decirle que habían subido a su despacho un gran paquete que venía a su atención personal.

D. Lorenzo, con un gesto amable, le dio las gracias y siguió su camino hasta el despacho que ocupaba desde hacía ya siete años, cuando llegó, cargado de ilusiones, como Director, al Museo de Almería.

Sentado ya en su mesa, al alzar la vista reparó en el gran paquete, por su aspecto un cuadro que, con un sobre adherido a una de las esquinas, descansaba sobre una silla en una esquina del despacho. Lo miró sin curiosidad alguna y haciendo un esfuerzo para limpiar su mente, comenzó a preparar el trabajo de la jornada.

Había mucho que hacer, por la tarde se inauguraba, con la presencia del Presidente de la Junta, la Ministra de Cultura, la Consejera, el Alcalde y varios cientos de invitados, la Exposición que con el apoyo de la Fundación Miró, había reunido casi un centenar de cuadros, muchos de ellos de colecciones privadas, del genial pintor catalán.

Reuniones, todas seguidas, interrumpidas por llamadas de personas con las que era imposible negarse a explicar las más absurdas nimiedades.

Finalmente, cerca de las dos de la tarde, tras un último paseo por las salas mirando cada detalle, casi sin poder mirar la belleza acumulada, en el que comprobó el gran trabajo de su equipo y de dar las últimas instrucciones para el acto de la tarde, D. Lorenzo regresó al
despacho.

Ahora sí, al posar su vista en el gran paquete, se acercó y luego de mirarlo, recogió el grueso sobre de buen papel que, sin más texto que su nombre en el centro, estaba prendido con una pequeña grapa en la esquina superior izquierda del paquete.

Abrió el sobre y desplegado un gran pliego de papel guarro, leyó las dos líneas que atravesaban el centro de la página: “Para el Museo o para usted, D. Lorenzo, a su criterio, en recuerdo de María” y luego, en el lugar de la firma, con los trazos simples e inconfundibles de Miró, apenas un levísimo boceto, el rostro de una joven mujer.

La limpieza de la escritura, las letras sueltas, soñadoras, las emes y las haches, la paleta que culmina la Pe mayúscula, las comillas y, sobre todo la M que en la palabra museo sigue el trazo de la firma de Miró, impactaron a D. Lorenzo que, en estos momentos ya solo tenía ojos para el retrato, no más de dos centímetros, de inmensa belleza, que bien podría haber pintado Miró.

Tras el impacto de la carta, rápidamente, con mucho cuidado ahora y con la ayuda urgente de un abrecartas de plata, quitó el papel exterior primero luego la protección de plástico y finalmente el papel de seda que cubría el lienzo, sujeto en un sencillo bastidor.

Un Miró, es un Miró. El cuadro, 80 x 60, es reino de la memoria y del subconsciente, es una mezcla imposible de fantasía e imaginación, Los brillantes colores del lienzo sumen a D. Lorenzo en una visión onírica mientras las imágenes distorsionadas de animales jugando, formas orgánicas retorcidas o extrañas figuras, sobre fondos neutros y planos pintados con gamas de azules y rojos, llenan el alma de D. Lorenzo.

No, no es Il Carnavale de Artecchino, no es Le Chassar, ni Terre Labouree, ni es Le Pont, ni es tampoco Mujer soñando en su Evasión. Es un cuadro desconocido, es una obra perdida, es un regalo del cielo que el destino le ha deparado.

Y, algo muy extraño, en el lugar de la firma el retrato, ahora de casi cuatro centímetros, el mismo retrato de mujer, con más y más sutiles detalles, de la carta que acompañaba el cuadro y una fecha: 2005.

Por una vez en si vida D. Lorenzo está desconcertado, sin saber qué hacer y, lo que es peor, sin poder pensar. “Para el Museo o para usted, D. Lorenzo, a su criterio, en recuerdo de María”. Es un regalo sin precio, es una tentación imposible, es lo mejor que nunca me ha ocurrido. Es un Miró o no es un Miró, y es mío. ¿Es mío?

D. Lorenzo toma el teléfono y pide a la conserjería con urgencia que suban inmediatamente un caballete y una tela blanca para cubrir un lienzo de 80 x 60.
Colocado el cuadro sobre el caballete, oculto ya la vista de cualquiera por la tela blanca, D. Lorenzo, haciendo un enorme esfuerzo buscó en un cajón la llave y saliendo de su despacho, cerró la puerta por vez primera desde que ocupó el cargo.
Cerca ya de las tres de la tarde, Cristina al ver el rostro de su marido al entrar en casa se sobresalta: “¿Qué te pasa Lorenzo?, ¿Estás malo?, ¿Qué pasa?”. “Nada”. “No me pasa nada”.
“Algo te pasa”, ¿Ha ocurrido algo con la Exposición?, ¿No va a venir la Ministra?’ ¿Qué pasa? “Nada, la exposición está preparada”, “Esta tarde es nuestra tarde Cristina, el sueño de muchos años nos llegará esta tarde?

Cristina no insiste más, queda preocupada, algo le pasa a Lorenzo, dentro de un rato, esta noche, me contará todo.

La comida transcurre con tranquilidad. Cristina comenta una anécdota entre graciosa y dramática, que le ha ocurrido por la mañana el hospital: Una familia gitana, le ha reclamado, antes de firmar la autorización para la operación de uno de los hijos, que no le “metieran sangre de mujer”, el chico, al parecer apunta maneras y el clan está dispuesto a todo para evitar lo peor. Cristina se da cuenta de repente que su marido está lejos de la mesa, que no escucha y se asusta porque lo que le preocupa desde que ha llegado puede cerealmente malo. ¿Qué te pasa Lorenzo? “Nada”, “No me pasa nada.”

Y, súbitamente. lo dijo todo. No se qué hacer, me ha llegado un cuadro maravilloso, para el Museo o para mi, puedo elegir, Es un cuadro de Miró, bueno, no es un cuadro de Miró, él siempre ha firmado sus obras y nunca en su vida usó un retrato de mujer para firmar un lienzo y en 2005 hace mucho tiempo que murió.

D. Lorenzo, como siempre, abre a su mujer todos sus pensamientos y ella escucha atenta y tranquila. Cristina, no solo por su profesión de médico sino por sus muchas cualidades innatas sabe muy bien que para entender a las personas hay que empatizar y escuchar. Más de veinte minutos desgranado los hechos, luego las emociones y más tarde, el deseo irrefrenable de poseer el cuadro.

Cristina, tranquila ya cuando ha visto lo que le preocupa a su marido, opta por lo que considera más sensato. “Has dejado el cuadro cerrado en tu despacho, nadie va a saber nada del tema hasta que tu quieras decirlo, esta tarde es la Exposición, mañana ya veremos”

D. Lorenzo, tranquilizado por las palabras de su mujer deja ahora de pensar en el Miró o en el falso Miró, y terminan de comer hablando de la Exposición.

A las cinco de la tarde Cristina, camino del hospital, quiere ver a un enfermo que operó ayer, deja a D. Lorenzo en el Museo prometiéndole que estará con él, vestida de pretender, a la hora de inaugurar la exposición de Miró.

(continuará)

martes 30 de junio de 2009

269. HISTORIA DE MATÍAS (1)

PRELUDIO: UN COMIENZO MIL VECES REPETIDO



Si, la ilusión, de pronto, me llena el cuerpo y el alma. Tantos años llorando, tanto tiempo olvidada la ilusión y parece que en un instante ha vuelto todo lo que fue mío.

Cuando de niño, en la escuela, siempre distraído, llenaba mis cuadernos con dibujos de todo cuanto veía o soñaba, sabía que pintar era la vida.

Luego, como todos, mientras estudiaba, poco a poco, mis lápices perdieron uso y la pintura quedó en el olvido.

Años buenos en la Facultad, muy buenos, estudiar mucho, gastar poco, ahorrar casi todo y tener a María.

María, qué dulce, qué guapa era. Desde niños la quería y me quería, yo era suyo y ella era mía.

El primer trabajo, allá en San Juan, tratando a las vacas, vacunando perros, atendiendo a muchas ovejas y algunos gatos, hizo posible que, en solo dos años, con mis manos y la ayuda de mi padre, de mis hermanos y de algunos amigos hiciéramos, en el lugar del viejo establo, nuestra casa.

Luego vinieron los muebles, las cortinas y el ajuar. Al final, María colocó, en la pared principal el retrato que le había pintado de memoria, mientras estuve haciendo el servicio militar en Almería.

Nos casamos, todo el mundo vino a la fiesta, nunca, ni cuando duermo, que guapa estaba, olvido su cara.

Luego, de viaje de bodas, en un tren maldito, camino de Andalucía, la vida cambió el destino.

Estaba con ella. Luego el hospital, mis padres, los suyos, mis hermanos, ella no estaba. Meses y meses en una cama, luego lo supe, estaba solo, había perdido el alma.

Durante los meses siguientes, mientras mejoraba el cuerpo, la casa, el pueblo las gentes que conocía, se fueron haciendo imposible compañía. Cuando pude valerme, dije adiós a mi familia y, otra vez en el tren, inicié el viaje sin destino.

Al llegar a Almería bajé del tren en el mismo andén del que había salido, cuatro años antes de vuelta a casa y a María.

Fue sencillo, en El Ejido había trabajo y, si querías trabajar, nadie preguntaba nada. Días y días, jornadas largas, pensando siempre en María. Noches de pesadilla en las que nunca estaba María. Meses y meses de silencio, cambiando cada poco de invernadero.

Ajeno a las gentes, ·”Mudo Llorón”, algunos me decían, los meses se hicieron años hasta hoy, hasta este día en el que, con ella en la mente, no he despertado llorando.

Luego del tiempo de luto, sabiendo el por qué, he nacido nuevamente a la vida.

(Continuará)

jueves 25 de junio de 2009

268. ESTAR A DIETA



Llevo días pensando en escribir sobre la situación, probablemente irreversible del régimen fundamentalista islámico de Irán. Debería escribir sobre ello, pero no puedo.



Me urge comentar las oportunidades que la producción de litio abre, si no las matan sus gobernantes, para Bolivia. Sin embargo, no me siento con fuerzas para profundizar en el tema.


Me interesa el síntoma que para la economía del mundo es la aparición de máquinas automáticas para la venta de oro en láminas en algunos aeropuertos. Me encanta, debería escribir sobre ello, pero no puedo.


Circulan por mi cabeza ideas, más o menos viables, para buscar trabajos concretos, en cualquier parte, para personas y empresas que lo necesitan. Y hablo, la red es mágica, con amigos de todas partes, para explorar mis ocurrencias. Comentar los progresos acaso sería bueno, pero no me animo a ello.


Empleo mucho tiempo en avanzar en el diseño de modelos para el diagnóstico se situaciones en las empresas y optimizar los tiempos y la eficiencia en consultoría para incrementar la eficiencia de la gestión, que es en este momento de crisis una de mis mayores preocupaciones. Pero, como opublicar es parte del trabajo ya llegará el tiempo de ello.


Recomiendo todos los días leer, releer La rebelión de Atlas y empezar a pensar seriamente en las ideas de Ayn Rand. Está todo escrito, no es preciso añadir nada.


No pienso ni escribo ya, es aburrido e inútil, en las barbaries sin sentido del gobierno de España, que elegido por nosotros, nos arrastra, al gusto de Su Excelencia, a toda prisa, al fondo de un inmenso precipicio..


Sin embargo, hay algo que en estos tiempos difíciles ocupa, casi cada instante, mi pensamiento: El peso, el estar a dieta, en bajar gramo a gramo, mucho peso.


Sí, estar a dieta, pasada la etapa de obesidad, poco a poco bajar todo o casi todo el exceso de peso, es la máxima constante de mi pensamiento.


Estar a dieta, comer cinco veces al día pero casi no comiendo. Comprobar que sí me puedo poner viejas camisas o me falta un poco o dejar de lado el caramelo...



Mirar y remirar por la calle a flacos y gordos, recordar que hubo un tiempo en que comer no me engordaba, Pensar en tanto esfuerzo para comer menos, cuando tantas gentes comen nada…no me consuela tampoco nada.


Sí, hoy por hoy, casi me da vergüenza, y espero que no será por mucho tiempo, el hecho deestar a dieta, aunque me adelgace el cuerpo, me llena casi todo el cerebro y empiez a invadir mi alma.


sábado 20 de junio de 2009

267. ESTOY MUY BIEN, NO NECESITO AYUDA, QUIERO COCERME, HASTA LA MUERTE, EN MI PROPIA SALSA.


Hace pocos días, en una reunión de amigos en la que, unos más y otros menos, todos tenían problemas, se debatía sobre la conveniencia, incluso la necesidad, de mostrar siempre el rostro alegre, aparentar satisfacción, gran seguridad y destilar toda la confianza posible en uno mismo.


Escuché en silencio mucho rato, los argumentos de mis amigos, todos sólidos, propios de gentes cultas, bien formadas y con saber de la vida: Las personas, muchas, cuando te va bien te rodean, te llaman, te escuchan e incluso te apoyan casi en cualquier cosa, cuando te va mal, con frecuencia no solo evitan devolver tus las llamadas de teléfono, responder a tus correos sino incluso hablar contigo un momento si te los encuentras en cualquier parte. Consecuentemente, la experiencia aconseja decir y aparentar que estas bien y, por supuesto, ni siquiera insinuar que estas mal.


Sin embargo, cuando el nivel de amargura, subiendo desde el estómago, me llegó a los labios, no puede por menos de expresar, hablando bien alto, mi pensamiento:


“Sí, está muy bien decir que estoy muy bien y que no necesito ayuda porque quiero cocerme, hasta la muerte, en mi propia salsa.


Amigos míos, no estoy de acuerdo, ni vosotros tampoco, con lo que estamos diciendo, en mi opinión sí hay que decir, cuando es así, que estoy mal, que necesito apoyo, que preciso ayuda. Sí, amigos míos, cuando uno está mal y requiere ayuda hay que decirlo, hay que pedir, si no pides es imposible que alguien pueda, aunque quiera, ayudarte”


Se hizo un largo silencio, luego alguien dijo que lo que José Luis decía era cierto, que aunque sea muy difícil, si no lo dices es imposible que alguien te ayude.


Luego otras voces ratificaron la misma posición, se recordaron experiencias positivas, se matizaron situaciones, se cuestionaron circunstancias, se matizaron las posibilidades, en fin, mis amigos aceptaron con alegría que, en muchas ocasiones de esas, nada gratas, que te ofrece, acaso para que vivas, el devenir de la vida, es muy importante, vital creo, decir que no estas bien, explicar por qué y pedir ayuda.


En estos tiempos difíciles en los que, el miedo, las preocupaciones, el desamor y la amargura añaden su peso al camino de la economía, es importante saber que tienes familia, que tienes amigos y que, entre ellos alguno, si lo mereces, lo pides y ellos pueden, te prestarán, porque sí, su ayuda.


Estoy absolutamente seguro que quien siempre dice que está bien hace realidad el título de esta entrada: ESTOY MUY BIEN, NO NECESITO AYUDA, QUIERO COCERME, HASTA LA MUERTE, EN MI PROPIA SALSA.


viernes 19 de junio de 2009

266. LA BARBARIE INDIGENISTA Y LA CAÍDA DE ROMA



En Bolivia, la nueva Constitución, que ha distribuido el territorio de la República en dos partes, una más grande que pequeña, ha quedado para el uso, disfrute y gobernación exclusiva de “los indígenas”, y la otra para todos los bolivianos, indígenas incluidos, en la que la gobernación corresponde al Gobierno de un presidente “indígena” que gobierna a favor de quienes le votan, normalmente en detrimento de los ciudadanos que no se llamen Quispe, Mamani o Cusicanqui o que llamándose así, usan el español para comunicarse y arrastran orgullosos la herencia mestiza de la tierra boliviana.

En Paraguay ya hay zonas exclusivas para los pobladores “indígenas”, en las que aunque los “blancos” pueden entrar, tienen prohibido dormir en ellas.

En Perú, el líder indigenista, escondido ahora bajo la pollera de un Presidente con
amplia experiencia en meter lo que no debe debajo de otras faldas, que ha dirigido los desórdenes sociales y las barbaries que han costado la pérdida irreparable de vidas humanas, no oculta su meta, bolivariana, de expulsar a “los blancos” de las tierras que fueron, aunque alejadas, “de siempre suyas”.

En Colombia, para cuando llegue el final del terrorismo ya se preparan las cosas para ganar zonas, productoras de droga, por supuesto, indio – gestionadas.

En el sur de México están vivos los rescoldos de la aventura de Chiapas. En Guatemala late con fuerza la misma amenaza y para que pase lo mismo en Honduras solo falta que regresen a sus pueblos gentes que ya están entrenadas.

He consultado a expertos, he pensado bastante y he llegado, además de a la conclusión obvia de que siendo todo, en parte, producto de la incidencia venezolana, en el totum revolutum que hay detrás de estas cosas, tenemos al menos los intereses del negocio de las drogas, la añoranza comunista, la ilusión de curas salvadores de cuerpos y almas, el ansia de milicos que quieren, a más de hacerse ricos con el tráfico de armas, ocupar sillones en gobiernos, acumular fundos extensos o tener las embajadas. Y quién sabe si hay también que añadir entre los causantes de los dramas que llegan, a gentes no malas que por vivir en el primer mundo, pretenden aventuras de frontera en tierras exóticas y lejanas.

Sin embargo, hay una idea que cada vez más con mayor fuerza se repite en mi pensamiento: Acaso lo que estamos viendo no es otra cosa que una muestra de la fuerza de los bárbaros preparándose para recoger el botín en su asalto a un Imperio decadente, sin valores, sin ideas, sin fuerzas y tan incapaz de defenderse, como en su momento lo estaba Roma.

miércoles 17 de junio de 2009

265. MI AGRADECIMIENTO AL EXCELENTÍSIMO SEÑOR D. JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO


Muchas gracias D. José Luis Rodríguez Zapatero, muchas gracias D. José Luis. Es usted persona buena y benéfica que se preocupa por mí y no solo por mi sino por todos los miembros de mi familia, más aún, se preocupa con generosidad por la salud y el bienestar de todos los españoles, sin exclusión alguna.


Muchas gracias D. José Luis Rodríguez Zapatero, ya ve que le nombro por el apellido de su padre y de su madre, los dos son españoles y honorables, porque no solo se preocupa por mi salud, la de mi familia y la de todos los españoles, sino que ha decidido protegernos de la terrible lacra de los accidentes de tráfico. Muchas gracias por haberme subido 600€, 100.000Pts, al año el tabaco para que no fume o fume menos. Muchas gracias por haberme subido el precio de la gasolina, muchas gracias por dedicar su tiempo y su esfuerzo a pensar en nuevos impuestos. Muchas gracias.


Muchas gracias por evitarme pensar en gastar unos euros en comprar pintura y pagar a un pintor para que adecente el salón de mi casa, para que no piense en malgastar el dinero añadiendo una lámpara a la cocina, adquirido una nueva televisión, malgastado la plata en cenas con mi mujer en cualquier tasca o enviando unos euros a cualquier ONG de esas que remedian el mal por el mundo. Muchas gracias D. José Luis.

Muchas gracias por preocuparse de mí, de mi familia y de todos los españoles para que estemos preparados y ansiosos, cuando el Señor de los Ateos tenga a bien crear empleo, para trabajar y hacer de España un país mejor que Francia, Italia, o que la tierra de Obama, un país que alcance la gloria bolivariana. Muchas gracias D. José Luis Rodríguez Zapatero.

D. José Luis, antes de ahora no le apreciaba, no había percibido su hombría de bien, su sensatez, su bondad, su amor a los españoles y la clarividencia de sus acciones, pero ahora que he comprobado la realidad, y desde ya , por creerme bien nacido, le estaré siempre, siempre, agradecido.


Muchas gracias D. José Luis. Cada noche, todas las noches, ante su retrato, quemando incienso, imploraré al Señor de los Ateos para que le de, con buena salud una larga vida y que al final de ella, le otorgue también un lugar de honor en su Cielo y un puesto en la Historia de nuestra tierra.