jueves 15 de marzo de 2012

445. DE LA REFORMA LABORAL, DE LA HUELGA GENERAL DEL 29 DE MARZO DE 2012 Y DE LAS HUELGAS QUE LA SEGUIRÁN


La Reforma Laboral que aprobada por el Gobierno se encuentra actualmente en el Congreso de los Diputados ha generado una tremenda repulsa de los sindicatos y, muy posiblemente, de una parte importante de la sociedad española.

En mi opinión, la resistencia de los sindicatos y de muchísimos ciudadanos al cambio que supone la Reforma es lógica y absolutamente  normal. Rompe con la filosofía, socialista y fascista, que ha sostenido la concepción, el sentido del trabajo y las relaciones laborales en España durante los últimos setenta años.

Para comprender el rechazo de la Reforma Laboral debemos tener en cuanta, al menos, lo siguiente:

1.     La convicción social de que el trabajo es un mal, fruto del pecado original, añadida a la idea de que el empresario es por naturaleza un explotador que se enriquece con el esfuerzo de los trabajadores y de que estos necesitan ser amparados por las leyes y los sindicatos, se ha instalado en el pensamiento colectivo español como una verdad inmutable y un valor irrenunciable.

2.      La idea socialista y fascista, extendida en un  segmento  muy amplio de la sociedad, de que lo público es bueno y honesto y lo privado es egoísta y deshonesto Fruto de esta idea es la creencia de que  el empresario privado es  “malo” y el empresario público es “bueno”.

En consecuencia con esa idea,  la presencia y proliferación de las empresas públicas en la España de Franco, la demanda de nacionalización de la banca y de las grandes empresas durante la transición, la compra por el Estado de empresas arruinadas en los años setenta y ochenta del siglo pasado o la proliferación de empresas  creadas y gestionadas por las administraciones públicas ya en este siglo, ha sido  bien vista por una gran  parte de la sociedad, al igual que ha sido mal aceptada la privatización de grandes empresas (que se han convertido en realmente grandes una vez fueron privatizadas) y que  ahora valora negativamente el cierre de empresas públicas absolutamente inviables.

3.  En la sociedad civil española, tradicionalmente poco organizada, los sindicatos son entidades muy consolidadas que aunque cuentan con muy poca afiliación, de alguna manera representan a muchísimos trabajadores y garantizan el modelo de protección social asumido por los españoles desde lo más profundo de unas  sólidas  convicciones fascistas o socialistas

Más aún, los  actuales sindicatos españoles, han asumido y lo han hecho con eficiencia, las labores más importantes que en su tiempo cumplieron  los sindicatos verticales del franquismo, que siendo absolutamente impropias en una sociedad libre y abierta, dan  “tranquilidad”, aseguran los derechos básicos de los trabajadores y garantizan “el orden”, en la vida  laboral (salario mínimo, contratos de trabajo, regulación del despido, convenios colectivos, seguridad  social, etc.)

Por tanto, e independientemente de su reducido número de afiliados y del hecho de estar financiados con fondos públicos, los sindicatos son una fuerza social realmente poderosa que posiblemente representa de una  otra manera, el sentir de millones de españoles, especialmente de quienes tienen empleo y  han gozado en el pasado de una protección social impensable en sociedades  libres, democráticas y competitivas.

Pero, ¿Cuáles son los aspectos de la Reforma Laboral que rompen con la filosofía anterior y que tanto repugnan a los sindicatos y que asustan  a millones de ciudadanos?

La mayor parte de los cambios que aporta la Reforma Laboral, unos con satisfacción, otros con esfuerzo  y  algunos más con gran dolor, ente  la gravedad de la crisis,  pienso que podrían ser  asumidos por los sindicatos y estoy convencido de que en tan solo  dos, de los muchos que aporta la Reforma Laboral, se encuentran  las causas profundas de la irritación de los sindicatos y del malestar social.

  1. El más importante y  “el  más peligroso”  para  los sindicatos y para los empleados que trabajan o puedan trabajar en el futuro en pequeñas y medianas empresas,  es la posibilidad de que se produzcan acuerdos entre empleadores y empleados al margen de los convenios colectivos firmados entre asociaciones empresariales y los grandes sindicatos..
 Ello implica una enorme pérdida de poder para las organizaciones empresariales y para los sindicatos, que van a contemplar como espectadores la firma de  acuerdos que  van de gustar nada  a quienes  han  decidido por el conjunto de los empresarios y el conjunto de los trabajadores,  por concesión  legal,  durante setenta años.  

Como consecuencia del cambio, es muy probable que los empresarios puedan contratar y de hecho lo hagan en el futuro, a trabajadores con salarios cuyo límite inferior sea el salario mínimo legalmente establecido y más bajo que el que tendrían que pagar si estuvieran obligados a aceptar los convenios colectivos. Esto, además, generará una reducción a corto plazo  de los costes laborales en muchas empresas.

Además,  un segmento  muy importante de la población,  a medio y largo plazo, verá reducidas sus retribuciones y se distanciarán las   condiciones de trabajo entre unas y otras empresas y entre unos y otros trabajadores.

De alguna manera lo que presenta la reforma laboral es extender la práctica  que tienen las grandes empresas en el trato  a sus excluidos de convenio, con la salvedad de no tener el límite inferior que marcan los convenios colectivos.

  1. La reducción de la indemnización por despido improcedente, que pasa (respetando los derechos adquiridos) de 45  a 33 días por año trabajado y, lo que es mas relevante, reduce las cuantías máximas de 42 a 24 mensualidades.
Esta medida, desde mi punto de vista, si no se hubiera modificado el modelo de la negociación colectiva, aunque es mucho más relevante para los trabajadores, podría haber sido aceptada por los sindicatos por cuanto no hubiera tocado  el  poder real de los sindicatos en la sociedad.

Sin embargo, los sindicatos han elegido este tema como el más relevante para justificar la protesta social y como la razón más importante para convocar  la huelga general prevista para el día 29 de marzo, por cuanto “abaratar el despido” supone atentar contra lo que la población considera uno, acaso el mayor, de los derechos de los trabajadores  por cuenta ajena.

Es evidente que a partir de ahora la cuantía de las indemnizaciones a percibir por los trabajadores en las empresas será un freno menor a la movilidad laboral. Es mucho más sencillo aceptar una oportunidad de trabajo en una empresa en la que ofrecen al empleado un 20% más de retribución si pierde el derecho a una indemnización de 33 días con un máximo de 24 mensualidades que si pierde 45 días con un máximo de 42 mensualidades.

Por ello,  las empresas van a tener que buscar formulas para retener a sus  empleados más  capaces y productivos porque el freno de la posible indemnización  puede ser mucho menor que lo que se pueda conseguir en el cambio de empresa.

Indudablemente, los empleados menos eficientes  cobrarán mucho menos que los más productivos en todas las empresas.

Como es lógico, en la sociedad, para una inmensa mayoría de personas que no se encuentran o no creen encontrarse entre los candidatos a obtener mejoras y sí a percibir “lo que dice la ley”, la Reforma  Laboral es un gran mal.

Y, en consecuencia con lo anterior, la bajada de los días de indemnización y de su límite superior va a justificar para muchas personas la huelga general del día 29 de marzo y de las huelgas que se puedan convocar posteriormente.

Pero, ¿Cuántas huelgas generales se van a producir en España a partir del 29 de marzo?

Pienso que depende  de la evolución de la economía, pero que lo normal, es que entre marzo de 2012 y mayo de 2013, haya al  menos tres y que entre los  meses  que van desde septiembre hasta  abril vivamos tiempos  de gran tensión social.

Las  razones que me hacen pensar esto son tres:

  1. El incremento del desempleo durante los meses de primavera y otoño de esta año, unido a la subida de las tasas y de  impuestos indirectos a que obliga la situación del endeudamiento de las administraciones públicas y el previsiblemente escaso crecimiento de la economía, que van  a seguir produciendo e incrementando el malestar social.
  1. La percepción social de que las duras medidas del gobierno y el sacrificio de la población no consiguen reactivar la economía, que va a generar rechazo al modelo de gobierno y deseos de que este cambie de política o sustituido por otro gobierno  “más social”.
  1. La resistencia de los sindicatos a la pérdida de su poder tradicional y el esfuerzo  de los partidos de izquierda para evitar por todos los medios el paso del modelo socialdemócrata de nuestra sociedad a uno más liberal que ellos consideran superado y que van a estimular,  tanto como puedan,  la tensión social para cambiar la política del gobierno o provocar elecciones anticipadas que pueda ganar un frente popular.
Y, ¿Al final qué?

Pienso que si el Gobierno del Partido Popular  es capaz, con una fuerte y muy buena comunicación, continuando  su política actual, consigue mantener el apoyo de una parte importante de la sociedad,  resiste los ataques en los medios de comunicación, de izquierdas y de derechas, y controla razonablemente la tensión social, incluidas las huelgas generales; a partir del segundo trimestre de 2013 comenzaremos a ver luz, lo pasaremos entre mal  y regular hasta 2016 y, lo que es mejor, luego con cambios como el que supone la Reforma Laboral, estaremos durante mucho tiempo, en la senda del progreso y en una sociedad mucho mejor.

lunes 5 de marzo de 2012

444. CIRUGÍA EN TURKANA, KENIA



Mi buen amigo, el Dr. Jorge Parise Methol ha tenido la amabilidad  de invitarme a comer lentejas en la comida solidaria que cada primer lunes de mes organiza generosamente, para recaudar fondos destinados a proyectos de apoyo a quienes menos tienen, el Restaurante Capone de Torrelodones

Hoy he tenido la oportunidad de conocer de primera mano, en la voz  y con sus  imágenes, lo que hace  un grupo de  cirujanos españoles, hombres y mujeres que viaja cada año  para operar a quien lo necesita, en  un pequeño hospital de la ciudad de Lodwar, en la Región de Turkana, al Norte de Kenia,

Como para mí es imposible transmitir cómo son las gentes de Turkana, describir el hospital y hablar con propiedad de la labor que realizan desde 2003 estos cirujanos, que  dedican la mitad de sus vacaciones a operar a quien lo necesita en unas tierras en la que todo es necesidad, prefiero dejar aquí  la dirección de la Web que explica, dentro de lo que se puede explicar,  el Proyecto Cirugía en Turkana, es:

Y, si alguien puede, siempre algo se puede, aportar unos euros para apoyar la acción de estos médicos, puede hacer un ingreso en la cuenta corriente  de la Fundación Emalaikae cuyo número es:  0182 – 2012 – 95 - 0201535139

Muchas gracias a ti Jorge y muchas gracias a todos los que de una manera u otra aportaís vuestro esfuerzo  para que el mundo que habitamos sea un poco mejor.

jueves 1 de marzo de 2012

443. ES MALO PERSARLO Y ACASO PEOR ESCRIBIRLO, PERO ME ASUSTA QUE ESTEMOS EN EL CAMINO DE REPETIR ERRORES VIEJOS Y CASI OLVIDADOS



En las elecciones generales del 19 de noviembre de 1933, la derecha española obtuvo una importante mayoría que le permitió acceder al gobierno y, con ello, promover las reformas que, para reducir el tremendo desempleo y salir de la crisis económica,  se hacían imprescindibles.
El Partido Socialista, con el apoyo de su sindicato, la UGT y el resto de los  partidos y sindicatos de izquierdas, con inclusión de los movimientos antisistema, ante las medidas del gobierno, tensionaron las calles hasta convertir el ambiente en absolutamente irrespirable.

Evidentemente, pese a sus esfuerzos, como la tensión en las calles no había sido suficiente  para recuperar el gobierno, el Partido Socialista organizó y puso en marcha, en la primera semana de octubre, a diez meses de haber perdido las elecciones del año anterior, su  Revolución, que aunque solo triunfó en Asturias y fue sofocada por el Ejército, fue  el comienzo de la Guerra Civil.

En las elecciones generales del 20 de noviembre de 2011, la derecha española ha obtenido una amplia mayoría que le ha permitido acceder al gobierno y, con ello, promover las reformas que, para reducir el  tremendo desempleo y salir de la crisis económica, se hacen imprescindibles.

El Partido Socialista, con el apoyo de su sindicato, UGT y del resto de los  partidos y sindicatos de izquierdas, con inclusión de los movimientos antisistema, mientras se prepara una huelga general para hacer fracasar las medidas del gobierno,  está  haciendo subir  la tensión en las calles para que el ambiente se convierta en  absolutamente irrespirable y  la izquierda pueda en solo dos años,  volver al gobierno.

Evidentemente, es poco probable que en el mes de octubre el Partido Socialista haya recuperado el gobierno de España. Y, me pregunto con algún  temor: ¿Será el Partido Socialista Obrero Español capaz de pensar e intentar repetir el error que cometió  en 1934?

Pienso que para evitar las  barbaridades de 1934, los dirigentes del Partido Socialista  deben ser extremadamente prudentes, muy cautos, comunicar muy bien y  colaborar cuanto puedan con los dirigentes sensatos, que los hay,  del Partido Popular que, a su vez, también deberían ser extremadamente prudentes, muy cautos, comunicar muy bien y colaborar cuanto puedan con los dirigentes  sensatos, que los hay, del Partido Socialista.

Y esto, por la cuenta que nos tiene a todos, incluyendo a quienes desean tensar el ambiente en las calles.

viernes 24 de febrero de 2012

442. UNA GRAN ALEGRÍA: YA ESTAMOS EN EL CAMINO DE LA RECUPERACIÓN ECONÓMICA.




Hoy el Gobierno de España aprobará las medidas necesarias para que las administraciones públicas paguen, en pocas semanas, a sus proveedores todas las deudas que tienen con estos.

La morosidad de las administraciones públicas ha sido, en los últimos años, una de las causas más importantes de  la ruina y desaparición de cientos de miles autónomos y  de pequeñas y medianas empresas y, una de las razones que más ha contribuido a la destrucción del empleo en España.

La deuda total parece que está entre 30 y 40 mil millones de euros, de los que corresponden al menos 15 mil a  deudas con profesionales es autónomos. 

La desesperación y la impotencia de los  cientos de miles de personas que han padecido y aún padecen, la morosidad de las administraciones públicas es, sin duda alguna, el comienzo real de la salida de la crisis y el soporte sobre el que se puede comenzar a crear nuevamente empleo en España.

Evidentemente, aunque la mayor parte de los daños que ha hecho la morosidad pública no pueden ser reparados, la medida va a tener dos efectos importantísimos en la economía española: Por una parte va a haber dinero para que los autónomos y las empresas no solo  paguen sus deudas vencidas  a sus propios proveedores y haya nuevamente algo de liquidez  en el mercado, y, por otra importantísima, la confianza en la sociedad sobre el hecho lógico,  de que puedan  hacerse negocios con la seguridad de que  quienes venden pueden pagar. 

Creo que la medida del gobierno es un acierto inmenso que, complementado con los efectos a medio plazo de la Reforma Laboral y la que aún falta del Sistema Financiero, nos va a llevar muy pronto a sentir los efectos de la recuperación.

Ahora solo falta la implementación de la medida que estoy seguro, se hará correctamente.

No se si soy muy optimista, pero creo que la decisión tomada por el Gobierno de que las Administraciones Públicas paguen en semanas sus deudas con los proveedores, es la medida más importante  o al menos una de las más importantes que se han  tomado en mucho tiempo en España.
 

viernes 17 de febrero de 2012

441. EL DERECHO A LA EMPLEABILIDAD Y LA OBLIGACIÓN DE IMPULSAR ESE DERECHO



Se entiende por  “empleabilidad”, palabra que por el momento no figura en el Diccionario de la Real  Academia de la Lengua Española, el conjunto de conocimientos y habilidades que otorgan  a una persona la capacidad  cierta de poder  ejercer una actividad profesional remunerada.

La empleabilidad, para aclarar más el concepto, encierra la idea opuesta a cuanto puede significar  la “obsolescencia profesional”.

Aunque la obsolescencia profesional ha existido siempre, su presencia en la sociedad ha comenzado a hacerse sentir, cada vez con mayor intensidad, en los últimos lustros del siglo XX.

En muy pocos años cientos de profesiones han desaparecido y  millones de personas en todo el mundo han visto desaparecer los oficios que además de permitirles trabajar, eran el soporte  de su posición en la sociedad y de su  propia  autoestima.

Millones de personas en el mundo,  con menores o mayores problemas, se han adaptado, han aprendido nuevas profesiones  y han seguido trabajando  con éxito en actividades desconocidas muy pocos años antes. Otros millones de personas en todo el mundo no han conseguido cambiar, han perdido sus viejos oficios, bajado en su capacidad adquisitiva, decrecido en la consideración social, e incluso caído en  el desempleo, la pobreza, la enfermedad y en la más amarga soledad.

Al mismo tiempo, los cambios en el entorno y las enormes transformaciones en la economía y en la organización social han hecho que ninguna empresa o institución, incluidas las administraciones públicas,  pueda, en ninguna parte del mundo, por más que aspire a ello, asegurar a sus empleados un trabajo para toda su vida laboral. Y no lo pueden asegurar, entre otras muchas razones, porque ninguna organización sabe cuál va a ser su propio futuro y ni siquiera puede soñar que vaya a seguir existiendo en un horizonte temporal próximo.

Consecuencia de esta imposibilidad es que las personas que trabajan en las organización, lo perciban o no, están siempre en riesgo de perder sus empleos en las empresas, en las instituciones o en las administraciones públicas. Y, si son sensatas y están informadas sobre la realidad de lo que ocurre en el muerdo,  lo natural es que los empleados, los mandos y los directivos destierren de sus mentes  la idea de fidelidad a la organización y  tengan permanentemente los ojos abiertos para saltar a   organizaciones  que,  en un momento determinado,  puedan ofrecer mejores condiciones o más seguridad.

Evidentemente, la maravillosa capacidad que nos hace ver a los hombres el hecho absolutamente cierto de que es en las  situaciones difíciles donde surgen las oportunidades para progresar, ha hecho nacer la idea de que puede estar naciendo, para las personas, el Derecho a la Empleabilidad, que vendría acompañado, para las organizaciones, de la Obligación de  impulsar el ejercicio del Derecho a la Empleabilidad.

Y, de alguna manera, los Cursos de Formación que se ofrecen desde instancias públicas a las personas desempleadas en Europa, son las semillas sobre las que puede llegar a asentarse el Derecho a la Empleabilidad,  

Sin embargo, el gran impulso al desarrollo real de este derecho solo vendrá de la necesidad que a más corto que largo plazo, van a tener las empresas de retener a sus empleados capaces para que no se marchen a otras empresas que ofrezcan mejores condiciones laborales o más seguridad.

Las empresas que no van a poder  ofrecer grandes salarios, buenas indemnizaciones en caso de rescisión del contrato laboral, ni siquiera la continuidad del trabajo en la empresa a  medio plazo, van a tener en el apoyo directo y explícito de capacidad de sus empleados para ser empleables, dentro de la empresa o fuera de ella, en el medio plazo una de las mejores y más potentes armas, junto a mecanismos personalizados para la motivación, para mantener y hacer crecer la fidelidad de sus empleados, de los que sigan y de los que no sigan años y años en la empresa.

Una observación final: En Alemania el concepto de empleabilidad está ya dentro del pensamiento gerencial de muchos líderes empresariales y desde hace ya bastantes años se trabaja seriamente para asegurar la empleabilidad de los trabajadores de las empresas alemanas ¿Será por algo?.

lunes 13 de febrero de 2012

440. LO MEJOR DE LA REFORMA LABORAL DE FEBRERO DE 2012




Creo que la  Reforma Laboral que ha aprobado el gobierno es  un paso histórico, ha cambiado gran parte de la  normativa  totalitaria  que, implantada por el régimen del General Franco, ha incidido, para mal en las relaciones laborales y, lo que es peor, en las actitudes ante el trabajo, de los españoles.

La legislación franquista, mantenida en su esencia por el Estatuto de los Trabajadores, estaba basada en la convicción social, política y legal, de que el empresario, el empleador, era  un explotador que, si se le dejaba  libre,  se enriquecería abusivamente  con el esfuerzo de los trabajadores y estos eran personas débiles que, como no podían defenderse por sí mismos de los malvados empresarios, necesitaban  la protección de las leyes y, cuando estas no eran  suficientes, de los sindicatos.

El pensamiento dominante  en la sociedad española, fruto de los largos años de vigencia de la legislación laboral socialista  ha sido y es todavía, que los empresarios, hasta “los mejores” son malos y los trabajadores, hasta  “los peores”, son buenos. Evidentemente, este pensamiento ha generado que una parte muy importante de los españoles, para no depender de “empresarios explotadores”, hayan optado por entrar, como funcionarios, en las administraciones públicas, más generosas y menos exigentes, que las empresas privadas. Y, por otra parte, ha provocado que los españoles hayan preferido durante muchos años  acceder a cualquier profesión excepto  a la socialmente “mal vista” y denostada  de ser empresario. Los españoles  somos buenas gentes que no queremos explotar a los trabajadores.

Ante las terribles consecuencias que la vigencia de las leyes laborales franquistas, por supuesto consideradas  por los sindicatos “conquistas sociales”, ha tenido en el crecimiento del desempleo y el obstáculo que suponían  para  la creación de empleo el gobierno español ha realizado el milagro de aprobar la Reforma Laboral.

Los cambios que ha traído la Reforma Laboral son muchos y pienso que muy positivos: Liberalizan el  mercado del trabajo y las relaciones laborales, atenúan el papel de los sindicatos, facilitan la contratación de  trabajadores y permiten ajustar los costes de personal. Sean pues bienvenidos estos  cambios que, poco a poco, podrán ser aún mayores y mejorar una normativa laboral que hará mejor, para todos, la capacidad competitiva de los españoles y de sus empresas.

Sin embargo y, con dolor, debo decir que lo mejor de la reforma no lo veremos en el corto plazo. La creación de empleo tardará en llegar, hace falta todavía que fluya el crédito y se reactive la economía y ello requiere no menos de cinco trimestres de esfuerzo y grandes sacrificios.

Además, está dentro de lo  muy  probable que muchos pequeños y algunos medianos  empresarios  españoles, que han estado sometidos a una presión legal muy dura, no sepan administrar correctamente las oportunidades que ofrece la nueva normativa laboral y hagan  mal uso de la libertad que van a tener a partir de ahora, en detrimento de las relaciones laborales y  de la satisfacción de sus empleados. Esto será  muy malo para ellos mismos y para toda la sociedad ya  que muchas personas añorarán  la legislación franquista y se reafirmará  en la  convicción de que la palabra empresario es sinónimo de explotador.

Con todo, la mejor de esta Reforma Laboral es que  en unos años, creo que muy pocos, en cuanto comience a reactivarse la economía y a decrecer el desempleo, va a quedar poco espacio para los “malos empresarios”, lo difícil no será  despedir  a los empleados sobrantes, ni será sencillo   “explotar” a quienes  tienen pánico a quedarse sin trabajo, lo difícil  y muy costoso será buscar y encontrar formulas para contratar y retener a los empleados capaces que necesita  todo empresario para ganar dinero, competir y mantenerse en el mercado.

Sea pues bienvenida la Reforma Laboral que nos ha traído  este  buen Gobierno de España.

jueves 2 de febrero de 2012

439. DE CÓMO VAN LAS COSAS



José Luís, ¿Cómo van las cosas?

Es la pregunta más repetida de entre las que me  formulan mis amigos, sobre todo los que están lejos, en las últimas semanas.

La pregunta normalmente no tiene el propósito de inquirir sobre mi vida personal o familiar, más bien se refiere al contexto político, económico y social español y, en este sentido, escribo ahora lo que pienso del ¿cómo van las cosas?, en este momento.

Os diré.

En el tema político estamos mucho mejor  desde  que, al final del año pasado,  el Sr. Rajoy se hizo cargo del Gobierno de España.

Parece que la situación ha cambiado sustancialmente, tenemos un Primer Ministro serio y unos Ministros bien preparados  que, en principio,  pueden hacer frente al enorme reto de arreglar los tremendos destrozos que nos han  dejado los ocho años  del Sr. Rodríguez Zapatero.

Debo decir además que  la gestión del Gobierno,  aunque  es muy corta y ha cometido algunos errores de comunicación, parece acertada y no está defraudando a los ciudadanos.

Por otro lado, el Partido Socialista en estos momentos se prepara para celebrar, dentro de pocos días, un Congreso en el que tratará de poner fin al drama interno en el que le ha sumido su anterior Secretario General. Espero que el partido de Felipe González vuelva a ser pronto un referente digno del pensamiento y de  las expectativas de una parte muy importante de la sociedad española.

En el tema económico, lo primero decir que estamos en recesión, que Europa está muy mal y que es dificilísimo  que la situación  mejore  significativamente en los próximos dos o tres años.

Además,  en las últimas semanas los indicadores de confianza  han mejorado, y esto es bueno.

También decir que el gobierno ha tomado algunas medidas muy importantes para la reducción del gasto público,  ha hecho una subida fuerte  de los impuestos directos y se prepara para resolver la crisis del sistema financiero (las cajas de ahorros siguen siendo un problema) que permita el flujo del crédito a las pequeñas empresas y a los particulares,  hacer una gran reforma de la Legislación Laboral y, esto es vital, apoyar a los emprendedores y a las pequeñas empresas.

En general las medidas parecen acertadas, sin embargo,  discrepo profundamente sobre la utilidad de la subida de los  impuestos directos (típicamente socialdemócrata) que no creo resulte positiva para el impulso de la economía.

En cuanto al desempleo, creo que este año seguirá subiendo, en gran medida por la reducción de efectivos ocupados, directa o indirectamente,  en las administraciones públicas y en empresas que debilitadas por la larga crisis no podrán resistir hasta que la economía mejore. 

Un efecto colateral del desdempleo es la emigarción masiva de jóvenes y no tan  jóvenes profesionales, que por su importancia, comentaremos en otro momento.

En el entorno social vivimos un momento de aparente calma que deseo de corazón se mantenga. Sin embargo, los recortes en los gastos sociales, el desempleo y la desesperanza de muchas familias y de millones de personas, pueden generar en los próximos meses estallidos serios provocados por la tensión social.

En resumen, y  respondiendo al ¿cómo van las cosas?, decir que vamos mejor que hace unos meses, que las perspectivas son buenas,   pero que hace falta bastante tiempo, no pocos sacrificios y  mucho trabajo para que podamos decir que vamos bien.