jueves, 25 de junio de 2026
1235. EN RECUERDO DE CRISTINA, MI MUJER
miércoles, 10 de junio de 2026
1234. COSAS DE VIEJO: DE LA VISITA DEL PAPA LEÓN XIV A ESPAÑA
Aunque en temas de religión, como en tantos otros importantes, los números no siempre reflejan la realidad, se puede afirmar que, en el mundo, ¡cambiante y convulso!, actualmente viven aproximadamente 2.400 millones de cristianos, un tercio de la población mundial, que, de ellos, 1.400 millones son católicos y que de estos al menos un tercio, 500 millones son nietos del Imperio y hablan español.
Y, en estos días, el Sumo Pontífice, Su Santidad el Papa León XIV, Representante de Jesucristo en la tierra, cabeza de la Iglesia Católica y, por ello, “jefe” de los católicos del mundo, ha visitado, está visitando España.
La visita del Papa León XIV a España está siendo,
¡estamos en su cuarto día! un acontecimiento de primera magnitud por múltiples
razones y a mí, como español católico, malo, heterodoxo y del todo indigno de mis mayores, pero
profundamente católico, me está obligando a reflexionar sobre algunas emociones
que sumadas a las mil dudas que acompañan mí mente de viejo no dejan de cruzarse
mi pensamiento.
Por ello, y sabiendo que cuanto pienso y escribo
está lejos de ser riguroso, es desarticulado, confuso y, muy probablemente alejado
de la auténtica realidad, he reunido en esta entrada algunas de las emociones
que, al menos en estos momentos, me parecen importantes.
Así, decir que estoy absolutamente orgulloso como
católico por tener un Papa con una visión clara de lo que es, ¡lo que debería
ser!, el contenido de la Fe y la forma de vivir de un miembro, de todos los
miembros, de la Iglesia Católica, y que, además, aun sabiendo que “muchas
cosas” de las que el cree, las proclama, exige y defiende con firmeza, aunque a
nosotros, a los bautizados, y a la mayoría de los hombres nos disgustan y
hacemos de ellas ningún caso en nuestras vidas.
También estoy sumamente orgulloso por la
organización, ¡impecable!, de la visita del Papa, está siendo una muestra del poder de la Iglesia, ¡que no ejerce!, y de la capacidad de los católicos y de la sociedad española en general para hacer cosas grandes y hacerlas muy, muy bien.
Además, me ha llenado de alegría la presencia, en
estos tiempos muchas veces escondida, de la fe católica en la sociedad
española, que no ha dudado en acudir a los actos y salir a las calles para
afirmar la solidez de sus creencias.
Y, esto es especialmente relevante, la
disposición de los católicos españoles a recordar la esencia de generosa
justicia, de caridad sin duda, que implica reconocer como natural de igualdad
de los hombres y la dignidad de todas las personas humanas propia de nuestra
tradición desde hace siglos; y ello a pesar de conocer y reconocer las
dificultades para admitir y aceptar a los diferentes.
Ahora bien, en medio de la nube de alegría que me
embarga, no puedo olvidar la presencia del Mal, la tentación permanente,
impulsada por Satanás y padecida por nosotros, de excluir y, si fuera posible,
exterminar, a quienes no aceptan nuestra manera de ver y entender la vida
Y, consecuencia de lo anterior, lo que más me
inquieta, lo que más me preocupa, es la renuncia, ¡disimulada y muy callada!, de
nuestra sociedad a la premisa fundamental del catolicismo español, esa que
implica, al menos, la aspiración o el sueño amar al enemigo, devolver bien por
mal y estar dispuestos al sacrificio hasta dar la vida sin dudarlo cuando, como
tantas veces en el pasado, ¡los santos y los mártires hispanos son infinitos!, sea
preciso en defensa de la Fe y la Caridad.
Sí, la visita del Papa León XIV ha sido para mí
un aldabonazo que, acaso, es posible que, con la ayuda de la Iglesia y, sin
duda, de Dios, puede hacer mejores a los católicos de todo el mundo, ¡a mí
también!, y, como pedimos en todas nuestras oraciones, a todos los hombres de
buena, ¡y de mala!, voluntad.
Dios nos ha regalado la visita del Papa y Él nos
ha recordado la bondad y la necesidad de obedecer a Jesucristo, ahora solo nos
queda hacer un poco de caso a lo que nos han dicho y recuperar con ello una
parte esencial, nuestro catolicismo, del alma hispana.
viernes, 5 de junio de 2026
1233. COSAS DE VIEJO: DE GOTERAS, COMIENZOS Y FINALES
Para resistir los efectos de las
goteras que, cada vez con mayor frecuencia, se están convirtiendo en
desagradable compañía, porque no he encontrado mejor solución, me escondo
durante horas en la obscuridad de mi habitación, quieto, muy encogido, bajo las
sábanas de mí cama.
Sin embargo, aunque intento poner
la mente en blanco, ¡el cerebro es como es!, un run run incontrolable de ideas
e imágenes, casi siempre incompletas, me impide descansar del todo y
concentrarme, sin pensar en nada, en olvidar las goteras.
Y, esta noche, de pronto, me he
dado cuenta de mí, cada día más intensa, costumbre de imaginar principios de
historias, descartarlos por falta de interés o escasa garra y, más tarde,
buscar en las bibliotecas de la memoria comienzos que valgan la pena, que dejo
abandonados cuando, casi siempre enseguida, tornan en vulgaridad.
Claro que, a veces, también
encuentro principios sorprendentes, de esos que prenden el pensamiento, se
desparraman en tu cuerpo y llenan tu alma. Incluso, cuando pasa, no lo puedo
remediar, comparo con no poca satisfacción los comienzos de algunos de mis
propios libros, y al pensar en ellos, encuentro un sentido profundo a la
necesidad de imaginar.
Y, luego, cuando esto sucede,
pienso en los finales, los hay magníficos y lo son porque de alguna manera son,
sobre todo, nuevos principios que se dejan abiertos a la imaginación del
lector; y, también, ¡qué pena!, otros que defraudan porque solo son formas
pobres de terminar una historia sin que sean realmente el comienzo de algo más.
Y el centro, el desarrollo, lo que
une el comienzo el final, ¡me asombra!, cuando es bueno, es una sucesión de
comienzos valiosos que podrían ser historias completas de imaginación e
imposible realidad.
Sí, cuando la salud se pierde y
las goteras se hacen compañía real, todo lo importante para un ser humano, ¡los
demás!, pasa a ser secundario, ¡qué horror!, y, me parece, que en esos momentos
es mejor dar por bueno lo que aún nos queda y disfrutar de lo poco, de los
buenos comienzos y finales en que
podemos pensar.
martes, 26 de mayo de 2026
1232. COSAS DE VIEJO: DE LA SABIDURÍA POPULAR
Mi mujer, Cristina, tenía un habito que no me gustaba nada y que, no se si por fortuna, nunca en los muchos años de matrimonio, pese a intentarlo miles de veces, no conseguí modificar: en lugar de analizar los problemas o valorar a las personas a partir de hechos y usando la racionalidad, apoyaba sus convicciones o sostenía sus puntos de vista en axiomas más propios de eso que llamamos la sabiduría popular que en criterios acordes con una buena educación y una razonable formación académica.
Así, por ejemplo, no dudaba en
aplicar el piensa mal y acertarás; te están vendiendo la burra, no te
enteras de nada, eres más tonto que Picio; al Santo se le adora por la peana; si la
envidia fuera tiña, ¡cuántos tiñosos habría! y la que usaba para
terminar cuando ya no tenía otra: líbrame, Señor de los tontos, que de los
listos ya me ocupo yo.
Y ahora, a la vejez, al ver lo que
está pasando en el mundo, y especialmente cuando aparecen ante mis ojos las andanzas
de personajes que, como el señor Rodríguez Zapatero que tanto mal han hecho a nuestra sociedad, por
primera vez en la vida estoy lleno de dudas: quizá Cristina tenía razón, puede
ser que la experiencia y la memoria colectiva del pueblo llano haya creado un
pozo de saber que, porque no viene envuelto en formas académicas, nosotros,
los que sabemos, ¡ignorantes de la realidad!, despreciamos.
Porque, ahora, tarde, lo
reconozco: es evidente, lo hemos visto a
posteriori, el Señor Rodríguez era, es, tonto, tonto del todo, pero en lugar de
pedir al Señor que nos cuidara de él, lo hemos tratado como si no lo fuera, y así
nos va.
Claro que, con mis muchos años es
muy difícil cambiar y sabiendo que soy un ingenuo, más tonto que Picio, no lo
puedo evitar, es mejor pensar bien que acertar, eso sí, teniendo al lado a una
Cristina que no te deje, ni ante ti mismo, quedar, por bobo, entre mal y fatal.
miércoles, 20 de mayo de 2026
1231. COSAS DE VIEJO: DEL TIEMPO DE DESCUENTO
Cuando tienes años es
normal tener goteras y sufrir achaques que, cada vez con más frecuencia, te
hacen unas veces guardar cama y otras, ¡son peores!, pasar algunos días en el
hospital.
Y, cómo a todo te
acostumbras, poco a poco, aceptas que tu cuerpo se ha gastado y, aunque ignoras
la fecha, estás llegando al final.
Y no, no puedo decir,
como lo hacía mi padre en su vejez, que tenía un alma joven, como de cuarenta,
encerrada en un cuerpo de ochenta; mi alma es vieja, está gastada y tiene, al
igual que mi cuerpo, más de ochenta.
No soy de mirar el
pasado, ¡solo es pasado!, no me producen alegría mis aciertos olvidados ni
tristeza los muchos errores cometidos, al final, cuando lo ves todo reunido, te
das cuenta de que la vida es una mezcla de hechos que te han llevado, sin
saberlo, inexorablemente, por donde el destino decidía, independientemente de
lo que tu pudieras pretender.
Y, ahora, ya en tiempo de
descuento, ¡qué tarde!, viene el mayor descubrimiento: la libertad, el mayor
bien de la vida, ¡ese que tanto has cuidado!, es, ha sido, una ilusión; lo que
has hecho, cada paso que has dado estaba escrito sin remisión.
Y, ahora, peor aún, en este
tiempo de descuento, también me asalta otra, la más terrible de las dudas:
todo, todo lo hecho ha tenido efecto, ¡nunca sabré cual ni cuánto!, pero lo no
hecho, lo que dejé de hacer, eso que quedó abandonado, de haberlo hecho, ¿hubiera
cambiado algo?, y ese algo, ¿hubiera sido peor, lo mismo, o, es imposible
saberlo, mejor?
miércoles, 29 de abril de 2026
1230. COSAS DE VIEJO: DEL DESASOSIEGO
jueves, 23 de abril de 2026
1229. COSAS DE VIEJO: DE LLORAR Y LLORAR A MARES
En los
últimos años hemos visto como la reconciliación entre los españoles alcanzada con
la Constitución de 1978, como fruto de la herencia del presidente socialista Rodríguez
Zapatero y del trabajo intenso del doctor Sánchez en el gobierno del Reino de
España, está siendo sustituida, cada vez más deprisa, por los viejos demonios
del enfrentamiento civil.
Y, hoy,
sin desearlo, he tropezado con dos vídeos que reflejando con exactitud el
ambiente que estamos viviendo me han llenado de dolor y hecho llorar.
El primero,
las imágenes del diputado Rufián, líder izquierdista catalán, acompañado de
otras dos personas, al parecer una vasca y otra gallega, pronunciando una declaración
en contra del Rey y a favor de la ruptura de España.
El
segundo, un video documental sobre la II República, dirigido
por Carlos Saura, en el que, en contra de la propaganda del gobierno actual,
explica con rigor la realidad de aquellos años aciagos previos a la terrible
Guerra Civil.
Y,
todavía llorando, llorando a mares, sin desearlo en absoluto, resistiéndome a
ello, al igual que mis padres y mis abuelos, me veo en la obligación, ¡qué
desgracia!, de afrontar la realidad y disponerme, antes de que nos destruyan, a
defendernos primero y después, si fuera necesario, ir a por ellos hasta el
final.
Nota: El vídeo del diputado Rufián, que tiene el logotipo de El Mundo, técnicamente no se puede reproducir en esta entrada, y el enlace que conduce al documental sobre la II República, “Lo que nos ocultaron” es: https://youtu.be/uo_QU43pOWQ?si=1dhqqJ_eFXX_xXeq