jueves, 25 de junio de 2026

1235. EN RECUERDO DE CRISTINA, MI MUJER



El día 28 de junio de 1974, en la iglesia del Carmen de Torrelodones, Cristina y yo nos casamos.

Y, por su voluntad, ese día se convirtió en el más importante del año para nuestra familia.

Cuarenta y tres años después, el 28 de junio de 2017, Cristina murió.

Y hoy, pasados nueve años, ¡el tiempo cura!, cuando el dolor es más recuerdo que presencia, la herida es una cicatriz que duele pero no sangra y puedo gozar la felicidad de haber pasado la vida juntos y habernos querido, buscando la forma de expresar los sentimientos que me embargan, he encontrado un poemario que escribí para ella en la soledad del año de la pandemia.

Y, aquí están algunos de los versos que, creo, reflejan el dolor y la alegría que se unen en eso que es el amor perdido. 



miércoles, 10 de junio de 2026

1234. COSAS DE VIEJO: DE LA VISITA DEL PAPA LEÓN XIV A ESPAÑA

Aunque en temas de religión, como en tantos otros importantes, los números no siempre reflejan la realidad, se puede afirmar que, en el mundo, ¡cambiante y convulso!, actualmente viven aproximadamente 2.400 millones de cristianos, un tercio de la población mundial, que, de ellos, 1.400 millones son católicos y que de estos al menos un tercio, 500 millones son nietos del Imperio y hablan español.

Y, en estos días, el Sumo Pontífice, Su Santidad el Papa León XIV, Representante de Jesucristo en la tierra, cabeza de la Iglesia Católica y, por ello, “jefe” de los católicos del mundo, ha visitado, está visitando España.

La visita del Papa León XIV a España está siendo, ¡estamos en su cuarto día! un acontecimiento de primera magnitud por múltiples razones y a mí, como español católico, malo, heterodoxo y  del todo indigno de mis mayores, pero profundamente católico, me está obligando a reflexionar sobre algunas emociones que sumadas a las mil dudas que acompañan mí mente de viejo no dejan de cruzarse mi pensamiento.

Por ello, y sabiendo que cuanto pienso y escribo está lejos de ser riguroso, es desarticulado, confuso y, muy probablemente alejado de la auténtica realidad, he reunido en esta entrada algunas de las emociones que, al menos en estos momentos, me parecen importantes.

Así, decir que estoy absolutamente orgulloso como católico por tener un Papa con una visión clara de lo que es, ¡lo que debería ser!, el contenido de la Fe y la forma de vivir de un miembro, de todos los miembros, de la Iglesia Católica, y que, además, aun sabiendo que “muchas cosas” de las que el cree, las proclama, exige y defiende con firmeza, aunque a nosotros, a los bautizados, y a la mayoría de los hombres nos disgustan y hacemos de ellas ningún caso en nuestras vidas.

También estoy sumamente orgulloso por la organización, ¡impecable!, de la visita del Papa, está siendo una muestra del poder de la Iglesia, ¡que no ejerce!, y  de la capacidad de los católicos y de la sociedad española en general para hacer cosas grandes y hacerlas muy, muy bien.

Además, me ha llenado de alegría la presencia, en estos tiempos muchas veces escondida, de la fe católica en la sociedad española, que no ha dudado en acudir a los actos y salir a las calles para afirmar la solidez de sus creencias.

Y, esto es especialmente relevante, la disposición de los católicos españoles a recordar la esencia de generosa justicia, de caridad sin duda, que implica reconocer como natural de igualdad de los hombres y la dignidad de todas las personas humanas propia de nuestra tradición desde hace siglos; y ello a pesar de conocer y reconocer las dificultades para admitir y aceptar a los diferentes.

Ahora bien, en medio de la nube de alegría que me embarga, no puedo olvidar la presencia del Mal, la tentación permanente, impulsada por Satanás y padecida por nosotros, de excluir y, si fuera posible, exterminar, a quienes no aceptan nuestra manera de ver y entender la vida

Y, consecuencia de lo anterior, lo que más me inquieta, lo que más me preocupa, es la renuncia, ¡disimulada y muy callada!, de nuestra sociedad a la premisa fundamental del catolicismo español, esa que implica, al menos, la aspiración o el sueño amar al enemigo, devolver bien por mal y estar dispuestos al sacrificio hasta dar la vida sin dudarlo cuando, como tantas veces en el pasado, ¡los santos y los mártires hispanos son infinitos!, sea preciso en defensa de la Fe y la Caridad.

Sí, la visita del Papa León XIV ha sido para mí un aldabonazo que, acaso, es posible que, con la ayuda de la Iglesia y, sin duda, de Dios, puede hacer mejores a los católicos de todo el mundo, ¡a mí también!, y, como pedimos en todas nuestras oraciones, a todos los hombres de buena, ¡y de mala!, voluntad.

Dios nos ha regalado la visita del Papa y Él nos ha recordado la bondad y la necesidad de obedecer a Jesucristo, ahora solo nos queda hacer un poco de caso a lo que nos han dicho y recuperar con ello una parte esencial, nuestro catolicismo, del alma hispana.  

viernes, 5 de junio de 2026

1233. COSAS DE VIEJO: DE GOTERAS, COMIENZOS Y FINALES


Para resistir los efectos de las goteras que, cada vez con mayor frecuencia, se están convirtiendo en desagradable compañía, porque no he encontrado mejor solución, me escondo durante horas en la obscuridad de mi habitación, quieto, muy encogido, bajo las sábanas de mí cama.

Sin embargo, aunque intento poner la mente en blanco, ¡el cerebro es como es!, un run run incontrolable de ideas e imágenes, casi siempre incompletas, me impide descansar del todo y concentrarme, sin pensar en nada, en olvidar las goteras.

Y, esta noche, de pronto, me he dado cuenta de mí, cada día más intensa, costumbre de imaginar principios de historias, descartarlos por falta de interés o escasa garra y, más tarde, buscar en las bibliotecas de la memoria comienzos que valgan la pena, que dejo abandonados cuando, casi siempre enseguida, tornan en vulgaridad.

Claro que, a veces, también encuentro principios sorprendentes, de esos que prenden el pensamiento, se desparraman en tu cuerpo y llenan tu alma. Incluso, cuando pasa, no lo puedo remediar, comparo con no poca satisfacción los comienzos de algunos de mis propios libros, y al pensar en ellos, encuentro un sentido profundo a la necesidad de imaginar.

Y, luego, cuando esto sucede, pienso en los finales, los hay magníficos y lo son porque de alguna manera son, sobre todo, nuevos principios que se dejan abiertos a la imaginación del lector; y, también, ¡qué pena!, otros que defraudan porque solo son formas pobres de terminar una historia sin que sean realmente el comienzo de algo más.

Y el centro, el desarrollo, lo que une el comienzo el final, ¡me asombra!, cuando es bueno, es una sucesión de comienzos valiosos que podrían ser historias completas de imaginación e imposible realidad.

Sí, cuando la salud se pierde y las goteras se hacen compañía real, todo lo importante para un ser humano, ¡los demás!, pasa a ser secundario, ¡qué horror!, y, me parece, que en esos momentos es mejor dar por bueno lo que aún nos queda y disfrutar de lo poco, de los buenos comienzos y  finales en que podemos pensar.

martes, 26 de mayo de 2026

1232. COSAS DE VIEJO: DE LA SABIDURÍA POPULAR

Mi mujer, Cristina, tenía un habito que no me gustaba nada y que, no se si por fortuna, nunca en los muchos años de matrimonio, pese a intentarlo miles de veces, no conseguí modificar: en lugar de analizar los problemas o valorar a las personas a partir de hechos y usando la racionalidad, apoyaba sus convicciones o sostenía sus puntos de vista en axiomas más propios de eso que llamamos la sabiduría popular que en criterios acordes con una buena educación y una razonable formación académica.

Así, por ejemplo, no dudaba en aplicar el piensa mal y acertarás; te están vendiendo la burra, no te enteras de nada, eres más tonto que Picio; al Santo se le adora por la peana; si la envidia fuera tiña, ¡cuántos tiñosos habría! y la que usaba para terminar cuando ya no tenía otra: líbrame, Señor de los tontos, que de los listos ya me ocupo yo.

Y ahora, a la vejez, al ver lo que está pasando en el mundo, y especialmente cuando aparecen ante mis ojos las andanzas de personajes que, como el señor Rodríguez Zapatero  que tanto mal han hecho a nuestra sociedad, por primera vez en la vida estoy lleno de dudas: quizá Cristina tenía razón, puede ser que la experiencia y la memoria colectiva del pueblo llano haya creado un pozo de saber que, porque no viene envuelto en formas académicas, nosotros, los que sabemos, ¡ignorantes de la realidad!, despreciamos.

Porque, ahora, tarde, lo reconozco:  es evidente, lo hemos visto a posteriori, el Señor Rodríguez era, es, tonto, tonto del todo, pero en lugar de pedir al Señor que nos cuidara de él, lo hemos tratado como si no lo fuera, y así nos va.

Claro que, con mis muchos años es muy difícil cambiar y sabiendo que soy un ingenuo, más tonto que Picio, no lo puedo evitar, es mejor pensar bien que acertar, eso sí, teniendo al lado a una Cristina que no te deje, ni ante ti mismo, quedar, por bobo,  entre mal y fatal.

miércoles, 20 de mayo de 2026

1231. COSAS DE VIEJO: DEL TIEMPO DE DESCUENTO


Cuando tienes años es normal tener goteras y sufrir achaques que, cada vez con más frecuencia, te hacen unas veces guardar cama y otras, ¡son peores!, pasar algunos días en el hospital.

Y, cómo a todo te acostumbras, poco a poco, aceptas que tu cuerpo se ha gastado y, aunque ignoras la fecha, estás llegando al final.

Y no, no puedo decir, como lo hacía mi padre en su vejez, que tenía un alma joven, como de cuarenta, encerrada en un cuerpo de ochenta; mi alma es vieja, está gastada y tiene, al igual que mi cuerpo, más de ochenta.

No soy de mirar el pasado, ¡solo es pasado!, no me producen alegría mis aciertos olvidados ni tristeza los muchos errores cometidos, al final, cuando lo ves todo reunido, te das cuenta de que la vida es una mezcla de hechos que te han llevado, sin saberlo, inexorablemente, por donde el destino decidía, independientemente de lo que tu pudieras pretender.

Y, ahora, ya en tiempo de descuento, ¡qué tarde!, viene el mayor descubrimiento: la libertad, el mayor bien de la vida, ¡ese que tanto has cuidado!, es, ha sido, una ilusión; lo que has hecho, cada paso que has dado estaba escrito sin remisión.

Y, ahora, peor aún, en este tiempo de descuento, también me asalta otra, la más terrible de las dudas: todo, todo lo hecho ha tenido efecto, ¡nunca sabré cual ni cuánto!, pero lo no hecho, lo que dejé de hacer, eso que quedó abandonado, de haberlo hecho, ¿hubiera cambiado algo?, y ese algo, ¿hubiera sido peor, lo mismo, o, es imposible saberlo, mejor?

miércoles, 29 de abril de 2026

1230. COSAS DE VIEJO: DEL DESASOSIEGO

Sé bien que el conocimiento nos llega a través de la intuición, esa facultad humana de saber, de comprender, las cosas instantáneamente porque sí, sin necesidad de razonamiento. 

Y, acaso por ello, la suma de los acontecimientos, ¡tremendos!, que el mundo, de la mano del presidente norteamericano está viviendo, sin datos ni tiempo para la reflexión, me está sumiendo, me ha sumido en un estado de intranquilidad, desazón, ansiedad, inquietud, comezón y, al final en un profundo desasosiego. 

Sin embargo, porque, como fruto de mi educación, no lo puedo remediar, trato por todos los medios de encajar, limpio de esa alteración del ánimo intensa y pasajera que es la emoción, lo que me ha hecho saber la intuición en un marco de racionalidad. 

Y, ya, al iniciar conscientemente mi propia reflexión, del inmenso cúmulo de información sobre la realidad actual, desconozco por qué, ¿es la intuición?, aparece el atentado fallido de hace pocos días contra el presidente norteamericano y, para mi sorpresa, se enlaza con lo que, en mi juventud aprendí del sabio y valiente Padre Mariana de la Compañía de Jesús. 

A continuación, me pregunto: ¿es el presidente Trump un tirano en el ejercicio de su función? ¿es un rey legítimo que ha degenerado en tirano, que oprime al pueblo, confisca bienes y desprecia la religión? 

La respuesta a estas preguntas atenúa mi desasosiego: no, aunque a veces lo puede parecer, al menos por el momento, el presidente Trump no cae en la categoría de Tirano en el ejercicio, y por ello no puede ser parte del proceso correctivo que, hace siglos, diseñó con detalle el Padre Mariana: la amonestación pública para que corrija su conducta primero; luego, si persiste, la nación, a través de sus representantes, puede deponerlo; y, tercero, como último recurso, si no hay otra vía de justicia, un individuo particular puede asesinarlo, preferiblemente sin usar veneno, para que el tirano muera consciente de su castigo. 

Sin embargo, poco más tarde, mi desasosiego crece hasta el horror: hoy, ahora mismo, hay en nuestro mundo no pocos mandatarios cuyas conductas no solo se ajustan con precisión a las descritas por el gran jesuita, sino que han llegado o van a llegar muy pronto a generar en algún buen y sacrificado ciudadano, el deber de matar al tirano. 

¡Que terrible es vivir en constante desasosiego siendo viejo!

jueves, 23 de abril de 2026

1229. COSAS DE VIEJO: DE LLORAR Y LLORAR A MARES


En los últimos años hemos visto como la reconciliación entre los españoles alcanzada con la Constitución de 1978, como fruto de la herencia del presidente socialista Rodríguez Zapatero y del trabajo intenso del doctor Sánchez en el gobierno del Reino de España, está siendo sustituida, cada vez más deprisa, por los viejos demonios del enfrentamiento civil.

Y, hoy, sin desearlo, he tropezado con dos vídeos que reflejando con exactitud el ambiente que estamos viviendo me han llenado de dolor y hecho llorar.

El primero, las imágenes del diputado Rufián, líder izquierdista catalán, acompañado de otras dos personas, al parecer una vasca y otra gallega, pronunciando una declaración en contra del Rey y a favor de la ruptura de España.

El segundo, un video documental sobre la II República, dirigido por Carlos Saura, en el que, en contra de la propaganda del gobierno actual, explica con rigor la realidad de aquellos años aciagos previos a la terrible Guerra Civil.

Y, todavía llorando, llorando a mares, sin desearlo en absoluto, resistiéndome a ello, al igual que mis padres y mis abuelos, me veo en la obligación, ¡qué desgracia!, de afrontar la realidad y disponerme, antes de que nos destruyan, a defendernos primero y después, si fuera necesario, ir a por ellos hasta el final.  

Nota: El vídeo del diputado Rufián, que tiene el logotipo de El Mundo, técnicamente no se puede reproducir  en esta entrada, y el enlace que conduce al documental sobre la II República, “Lo que nos ocultaron” es: https://youtu.be/uo_QU43pOWQ?si=1dhqqJ_eFXX_xXeq