martes, 9 de julio de 2024

1121. EN LA ENFERMEDAD, LUCHAR O MORIR I

 

PRIMERA PARTE: DE LA ENFERMEDAD SOCIAL

 

Es un hecho incontrovertible, que los seres humanos, para supervivir han de estar  y cooperar juntos, en grupos organizados que, cuando nacen, se convierten y comportan como seres vivos que obedecen al ciclo vital de la naturaleza, es decir, nunca son estáticos: nacen, crecen, se desarrollan y mueren.

Y, a lo largo de la historia, todos lo sabemos, son casi infinitas las sociedades que, siempre en un tiempo limitado, han  nacido, crecido, muerto y, asombrosamente, al morir, porque con ellas no mueren todas las personas que las integran, han dejado paso al nacimiento de nuevas sociedades que, conservando más o menos de los caracteres de la anterior, con mayor o menor éxito, mantienen el gran bien que es la vida y la evolución.

Así, sin forzar el razonamiento, podemos afirmar que el conjunto de la actual sociedad, la española, en la que estamos integrados los españoles , siendo fruto de la muerte de anteriores sociedades, de las que se conservan rasgos, nació con la Constitución del año 1978, creció sana y se hizo fuerte  hasta el final del siglo XX y, a partir del comienzo del siglo XXI comenzó a infectarse por la sensación de estar padeciendo, unos ciertos y otros imaginados,  mil males, denunciados y propagados intensamente  por un puñado de individuos deseosos de cambiar la sociedad y convertirse en sus amos.

De esta manera, en los últimos años, por la acción, plenamente consciente, decidida y eficaz, de los gobernantes socialistas, el señor Rodríguez y el doctor Sánchez, con el apoyo de sus aliados comunistas y separatistas, la sociedad española ha entrado en múltiples y cada día mayores disfuncionalidades y avanzando hacia un profundo  e irreversible cambio; cambio que implica, en estos momentos, que lo que todavía es “la sociedad española” se esté dividiendo, o ya esté dividida, en “varias sociedades”,  enemigas acaso irreconciliables y enfrentadas entre sí.

Y, en resumen: hoy, año 2024, nos encontramos que el ser vivo que es la sociedad española sufre una enfermedad avanzada que ha alcanzado un cierto grado de irreversibilidad e implica una muy grave alteración en muchos de sus órganos y  en el organismo como conjunto; además, es tan grave la enfermedad que, aunque desaparecieran algunos de los gérmenes más nocivos que la producen, por ejemplo el doctor Sánchez y algunos de sus más próximos colaboradores, no estaría salvada, y la sociedad se mantendría en peligro de muerte.

Por otro lado, como afirman los médicos, y es verdad, cuando un paciente sufre una enfermedad muy grave, aún con los mejores tratamientos, solamente se evita la muerte si ese paciente anhela vivir y lucha intensamente por conseguirlo.

Pero ¿la actual sociedad española quiere evitar la muerte y anhela intensamente seguir  viviendo?

Responder a esta pregunta, y hacerlo con acierto, es responsabilidad deber de cuantos pensamos en el bien futuro de nuestra sociedad y, más tarde cuando tengamos claro si la sociedad española nacida en 1978, tan gravemente enferma, puede curarse y avanzar hacia un futuro mucho mejor o, si ya es imposible mantenerla viva y es un hecho inexorable que va a morir, obrar en consecuencia.

Y, en busca de una respuesta a la pregunta planteada, analizando sin pasión los hechos más significativos de nuestra realidad, luego de esta, en dos entradas sucesivas, presentamos los síntomas, varios posibles diagnósticos, y más tarde, si lo descubrimos, los tratamientos para la enfermedad o, si no existe y fuera fatal, un diseño posible para la sociedad que va a nacer cuando la actual termine de vivir.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

lunes, 8 de julio de 2024

1120. DE LOS NÚMEROS DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO


Leo en Vox Populi un artículo de Manu Torralba que presenta  algunos números sobre la violencia de género que, aunque no me han sorprendido, porque la verdad nos hace libres, es bueno dar a conocer.

Y, dejando al margen los datos del ministerio del interior, como suele maquillados, centrándonos en los ofrecidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE), diremos que:

  • Entre las 46 condenas por violación impuestas por los tribunales en el año 2022, se impusieron a extranjeros 24, lo que supone que el 11% de la población cometió el 52% de delitos de esta índole y el 89% el 48% restante, 8,77 veces más que el promedio de los españoles. En este caso, 11 violadores eran de América, 5 de África y 4 de Asia.
  • En cuanto a las 508 personas condenadas en España por delitos de agresión sexual, el 34%, 191, eran extranjeros: 98 africanos, 78 americanos y 15 asiáticos, cuando los africanos  en España son, el 2,5% y los americanos  el 7,4% de la población. 
  • En el año 2022, del total de 32.644 víctimas de violencia de género solo 20.511 habían nacido en España, mientras que 12.133 lo habían hecho en el extranjero. Así vemos que la tasa por cada 1000 mujeres para las nacionales es de 1,2, para las extranjeras europeas el 2,8; las americanas el 3,3; y las africanas el 4,7.

Es decir, hay que trabajar mucho para que las mujeres españolas dejen de ser objeto de violencia de género, pero, sobre todo, hay que hacerlo en los entornos, más peligrosos, en que viven las de origen africano, americano y de otros países europeos.

lunes, 1 de julio de 2024

1119. DE TENER QUE ELEGIR

 

El próximo domingo, en Francia, los ciudadanos que no quieran abstenerse van a votar en la segunda vuelta de las elecciones legislativas; y, para hacerlo, en no pocos casos, porque no tendrán  otra opción, habrán de elegir entre un candidato de la extrema derecha y otro de la extrema izquierda.

Evidentemente, el hecho de elegir entre dos candidatos indeseables se ha producido en no pocos lugares en el pasado  y, todo hace pensar que será el pan nuestro de cada día en el próximo futuro de  nuestro mundo occidental.

Vamos, los franceses, los españoles, los europeos en general y, por supuesto los americanos del norte y del sur, parece que estamos condenados a eso que llaman  salir de Guatemala para entrar en Guatepeor.

Evidentemente esto es, hay que admitirlo, eso que, en estos tiempos, tanto decimos apreciar y llamamos democracia.

Y, recordando  las enseñanzas de Aristóteles, me pregunto si no estamos cerca de abandonar, de grado o por la fuerza, la democracia actual y sustituirla por lo que el sabio griego entendía por monarquía, aristocracia o politeia.

 

Nota: la imagen de Aristóteles que ilustra esta entrada está tomada de Wikipedia, en Internet.



viernes, 28 de junio de 2024

1118. DE NUESTRAS BODAS DE ORO (28 de junio de 1974 – 28 de junio de 2024)

 

El día 28 de junio de 1974, en la Iglesia del Carmen de Torrelodones, a las 7 de la tarde, Cristina y yo nos casamos.

Y hoy, al celebrar nuestras bodas de oro, pensando en ella, con lágrimas en los ojos, sabiendo que seguimos juntos, que no se ha ido, le doy  todas las gracias por la vida preciosa, llena de amor, que me regaló y  pasó conmigo.

¡Que pasó conmigo!, que pasamos unidos, hasta que otro 28 de junio, el del año 2017, Cristina, sin dejarme solo, subió al Cielo, pero llena de amor, siguió conmigo.

Han pasado los años, tiempos buenos y malos, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, todos los días de la vida, y yo, cuando soy viejo, y, como hoy, con Cristina en mí corazón, lo pienso, doy todas las gracias a Dios por la vida de amor que, con ella, que me ha concedido.

 


Nota: a continuación, transcribo un microrrelato, Éxito, que, pensando en mi mujer, escribí hace muchos meses para un concurso que no ganó, dice así:

“Aunque no era fácil bien casarse, muy difícil estar casado, e imposible descasarse, tuve éxito; ella lo hizo todo, con amor y con esfuerzo.”

jueves, 27 de junio de 2024

1117. DE LA EMIGRACIÓN Y ESAS COSAS (III)


TERCERA PARTE: LAS SOLUCIONES


Comenzamos reconociendo que en el momento actual no existe ninguna solución que pueda resolver globalmente el problema y aprovechar las oportunidades que tiene la emigración ni en la Unión Europea ni, por supuesto, en España.

Sin embargo, existen algunos aspectos concretos en que, con medidas adecuadas se podría evitar tragedias, se facilitaría la integración de los inmigrantes en la sociedad, mejoraría la imagen de la inmigración y reduciría el actual rechazo entre la población autóctona, mejoraría la situación de los países emisores, paliaría el problema global y generarían oportunidades; son los siguientes:

 

·         Reducir al máximo la inmigración ilegal

 

Si bien la proporción de la inmigración ilegal  llegada a Europa es apenas el 14% del total, y la que llega a través del mar a los países del Sur un porcentaje muy inferior, esta, por los dramas humanos que genera y la imagen de impotencia que transmiten los gobiernos, produce un profundo rechazo en la sociedad.

 

Y, aunque ya se están adoptando múltiples medidas, desde el apoyo a los países que emiten emigrantes hasta la persecución y destrucción de las mafias que la controlan, la expulsión inmediata, y otras varias. Pero  algunas de estas podrían tener un mayor calado y ponerse en marcha algunas otras  complementarias, en el sentido de introducir algunos cambios en la legislación, una más decidida acción judicial y  policial, y el añadido imprescindible de acciones positivas en origen. Con todo ello, el problema y su mala imagen en la sociedad, esto es importantísimo, podría atenuarse.

 

·        La integración en la sociedad de la primera y de la  segunda generación de la inmigración.

 

Aunque la mayor parte de los inmigrantes, de todas las procedencias, y sus hijos se integran en la sociedad europea y española; existe en Europa, muy grande en Francia y  pequeño todavía en España, un problema del mayor calado y el más grave de cara al futuro;  se centra, sobre todo, en minorías con origen en culturas no judeocristianas, principalmente musulmanas, pobres, con muy baja formación, que viven en la marginalidad laboral, se mantienen con ayudas públicas,  residen en guetos y generan, además de desesperanza, delincuencia, actitudes fundamentalistas y, a veces, terrorismo yihadista.

 

Las autoridades nacionales y locales de los lugares en que existen estos guetos trabajan intensamente  e insuficiente éxito, para atenuar el problema, sin embargo, sería posible conseguir mejorías con algunos cambios legislativos y nuevos programas para la integración.

 

En el caso español las llamadas bandas latinas, integradas por jóvenes, ya españoles, inadaptados, de familias hispanoamericanas, aunque todavía no grave, es un problema a controlar y evitar que llegue a más.

 

·     Controlar el coste de la inmigración y asegurar su eficiencia.

 

En este sentido, decir que, aunque el coste económico para los países de llegada es excesivo y debería repartirse de alguna manera entre todos los países de la Unión Europea, sería muy importante eliminar la picaresca en la consecución de ayudas, que, además de ser injusta, generan profundo malestar y rechazo en los niveles menos ricos de la sociedad.

  

·         Proteger y facilitar la inmigración deseable


Europa tiene necesidades claras de mano de obra cualificada y, de hecho, aunque en algunos países existen cuotas anuales, reservadas a inmigrantes con mayor formación, estas se resuelven, sobre todo, por la acción directa de empresas y particulares. Sin embargo, sería útil, para los inmigrantes y para las empresas, establecer e incrementar esos cupos anuales y mejorar los procesos de homologación de los títulos necesarios para el ejercicio profesional.

 

Así, entrando ya en las medidas concretas antes enunciadas, que, en su mayoría, en una mezcla de “palo y zanahoria”, pueden tener incidencia en la solución de los grandes temas citados, tenemos las siguientes:

 

·    Crear, mantener e incrementar los cupos de emigrantes y, en el caso de España, en justa reciprocidad, potenciar los correspondientes de las naciones hispanohablantes, tradicionalmente receptoras de la emigración española. Y, por otro lado, evitar a las personas que quieran viajar o inmigrar, trabas como la exigencia, unilateral, de visados a bolivianos, ecuatorianos, cubanos o dominicanos; o dificultades administrativas en el reconocimiento u homologación de títulos académicos.

 

·  Incrementar las ayudas a los países emisores de emigrantes, y, esto es vital, cuidando en extremo el desvío de estas a destinos indeseados por la corrupción, tan extendida y de muy difícil control.


·   Perseguir a las mafias y a sus miembros, sobre todo las cabezas, no pocas situadas en niveles altos de la sociedad, endureciendo las penas y destruyendo, con la fuerza, sus bases. Y hacerlo con absoluta decisión, eliminando  incluso algunas de las limitaciones legales actuales y aceptando posibles daños colaterales.

 

·  Ajustar las condiciones de asilo y su rápido y estricto cumplimiento. Las reformas aprobadas por el Parlamento Europeo son un avance en este ámbito.

 

·       Expulsar ipso facto y devolver a sus países a los migrantes llegados por mar. Esto tendría un efecto disuasorio espectacular en los países de origen.

 

·         Atacar y destruir a las llamadas “bandas latinas”, ajustando, modificando y endureciendo la legislación, que actualmente protege a sus líderes y, especialmente, a los menores.

 

·  Modificar las leyes para evitar la multirreincidencia de delincuentes, que, habiendo cometido delitos menores, son detenidos repetidas veces, y puestos en libertad por los jueces. A ellos debería aplicarse la prisión preventiva y la expulsión inmediata, sin excusa alguna.

 

·       Contra la filosofía actualmente vigente, endurecer la vida en las cárceles para que las penas de prisión sean temidas por los delincuentes y sus entornos familiares.

 

·  Teniendo muy presente que la inmensa mayoría de los creyentes musulmanes, en todo el mundo y en Europa también, rechazan con firmeza la radicalidad, es a ellos a quienes más preocupa y perjudica, es preciso vigilar, perseguir, juzgar, expulsar si cabe, la actuación de imanes radicales en mezquitas y lugares de reunión de musulmanes, estimulando la presencia pública de imanes moderados.

 

·    Retomar la presencia policial en los guetos habitados por emigrantes de primera y segunda generación.


·   Controlar y castigar costumbres ancestrales, relacionadas con los derechos de niños y mujeres, el maltrato, la ablación genital y los matrimonios forzados son ejemplo de graves delitos, que se mantienen en familias de inmigrantes con bajo nivel cultural y  origen en África y Asia.

 

·    Sería un muy duro  y eficiente cambio, reducir las ayudas públicas a las familias de los adultos y de los  jóvenes, incluso menores, que toman parte en disturbios callejeros, hacen destrozos o cometen delitos graves.

 

·   Y, en cualquier caso, limitar progresivamente las ayudas a individuos y familias para estimular la incorporación al trabajo; hacer imposible la vida sin trabajar nunca o casi nunca. Nunca las ayudas públicas o privadas deberían tener efecto llamada.

 

·    Estimular la existencia de fuertes medios de comunicación de carácter moderado e integracionista, dirigidos a colectivos de la inmigración.


·  Dar publicidad y premiar, incluso económicamente, los éxitos en la escuela o la incorporación al trabajo de jóvenes procedentes de grupos marginales y de los guetos.

 

·  Y, este punto entendemos que es, acaso, el de mayor importancia: impulsar desde los gobiernos, la sociedad civil y el mundo de la emigración, un proceso continuado en el tiempo para incidir positivamente en las actitudes de los emigrantes y de la sociedad en general.

 

Evidentemente, el despliegue de estas medidas u otras similares, teniendo un altísimo coste económico, no tendrían resultados tangibles en el corto plazo y, tanto los gobernantes como los líderes religiosos y  de la sociedad civil, y los medios de comunicación, habrían de  ser en extremo tenaces, vencer contratiempos para  resistir grandes presiones de extremistas de todos los colores, especialmente si, como está dentro de lo probable, la economía europea deja de ser boyante o, peor todavía, se deteriora.

Y, para bien o para mal, los europeos, los españoles, hemos de aceptar como un hecho irreversible, que sociedad del siglo XX ha muerto, que la actual del siglo XXI no es definitiva y sigue cambiando a gran velocidad, y que la que verán nuestros nietos será también diferente, habrá cambiado o perdido creencias, valores y costumbres que hasta ahora consideramos inmutables y serán realidad otras originarias de otras culturas.

Además, independientemente de nuestro agrado o desagrado, como siempre desde que el mundo es mundo, los cambios que se están produciendo van a continuar y, como siempre, inevitablemente, no a gusto de todos y con la presencia de múltiples viejos y nuevos problemas y también de oportunidades.

Finalmente, para terminar nuestro análisis de la emigración y esas cosas,  recalcar que, dependiendo de la forma en que ahora y en el futuro próximo afrontemos los europeos, los españoles también, el tema de la emigración, este dará origen a múltiples problemas y tragedias de todo tipo, o será fuente de nuevas oportunidades para todos, en un mundo mejor.

 

Notas:

·     No se tratan en estas entradas los casos de la inmigración asiática, porque tiene características propias y, en principio, no es socialmente conflictiva en la Unión Europea.

·  Tampoco se trata el caso de la emigración en Estados Unidos, por cuanto esta sigue abierta a extranjeros muy cualificados, españoles también; su   situación, aunque tiene características y problemas propios, es  en parte similar a la europea y,  en estos momentos, es poco relevantes para el lector español,

·        La imagen del Parlamento Europeo en la aprobación de las nuevas normas sobre emigración y asilo, que ilustra esta entrada, está tomada de evtv, en Internet.






 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


martes, 25 de junio de 2024

1116. DE LA INMIGRACIÓN Y ESAS COSAS II

 


SEGUNDA PARTE: DE LA SITUACIÓN ACTUAL


A partir de los datos, muy incompletos, que se encuentran mediante búsquedas en Internet, podríamos afirmar que:

 

  • En 2023, el total de habitantes en la Unión Europea era de 448,4 millones. Y de ellos, el 14%, 63,6 millones eran extranjeros.
  • En 2023, el total de habitantes en España era de 48,6 millones. Y, de ellos, el 13,4%, 6,5 millones eran extranjeros; existiendo entre los extranjeros 880 mil marroquíes y 900 mil hispanoamericanos.
  • En 2023 el número de total inmigrantes llegados a la Unión Europea estaba de cerca de los 3,8 millones, no llegando al 10% los ilegales.

 Y de la mucha información que existe en los medios, contrastada con las vivencias y la experiencia de quien esto escribe, se pueden dar por ciertos los siguientes datos:

 

  • Actualmente, en la Unión Europea y también en el Reino Unido, millones de inmigrantes e hijos de estos, en su mayoría desempeñando trabajos poco cualificados y mal pagados, están perfectamente integrados en la sociedad, con frecuencia ocupan puestos acordes con sus capacidades y, a veces, muy  significativos en el mundo económico y  de la política.
  • En España, concretamente se puede afirmar que  los inmigrantes  procedentes de países hispanohablantes, y de otros de cultura judeocristiana, se integran pronto en la sociedad española y sus hijos son ya, en todos los sentidos, plenamente españoles.
  • Los inmigrantes de cultura islámica, en su mayoría, aunque  con mayor dificultad que los anteriores, también se integran en la sociedad europea y española, pero, entre ellos, como consecuencia de la intervención activa y la inversión de grandes cantidades de dinero por parte de los gobernantes de los países religiosamente más rigurosos, Arabia Saudita, e Irán, unida a la fuerza de grupos radicales que tratan de extender interpretaciones   fundamentalistas de su religión, ha aparecido un número indeterminado y ahora creciente, de fanáticos que miran con simpatía  la violencia, la usan, y cometen atentados, para conseguir sus objetivos.
  • La adaptación de los inmigrantes en la sociedad requiere de estos grandes esfuerzos, tenacidad personal y apoyo, ya familiar, ya de instituciones públicas o privadas, para incorporarse a la vida  social y laboral. Y, hay que recordarlo, en la inmigración de personas cualificadas, en algunos países, España es uno de ellos, los gobiernos imponen trabas, exclusivamente administrativas, al reconocimiento del valor jurídico de sus títulos académicos, que, sumándose a las de conseguir permisos de residencia y trabajo, dificultan y, en ciertos casos, llegan a frustrar su integración en la sociedad.
  • Tanto en la Unión Europea como en España, existe un número indeterminado y creciente, de inmigrantes y de ciudadanos nacidos de padres extranjeros, especialmente entre los de origen en países musulmán que, se consideran marginados y han renunciado a integrarse como miembros “normales” en la sociedad y se consideran parte de la nación de sus progenitores.
  • Todos los países de la Unión Europea, también en España, dedican gran cantidad de recursos económicos y sociales para apoyar a personas inmigrantes, incluidas las llegados ilegalmente, y sus familias; más a más, no pocos de ellos pueden vivir sin trabajar mediante el uso de ayudas públicas y privadas.
  • Un buen número de ciudadanos de la Unión Europea, sobre todo los de las clases más bajas de la sociedad europea, contemplan a los inmigrantes en sus lugares de residencia como un gran mal, y ello por cuanto perciben que aquellos no responden a su cultura, les arrebatan empleos y ayudas sociales, bajan el nivel salarial de sus trabajos, generan violencia y tratan de imponer, a todos, las costumbres de sus países de origen.
  • Los ataques del terrorismo yihadista en Europa, en gran parte cometidos por individuos de origen musulmán e incluso nacidos  en la  Unión Europea, aunque son menos que los que todos los días se producen en los países islámicos, están provocando, además de una intensa animadversión ciudadana frente a todo lo islámico, una gran inseguridad en las personas de origen musulmán y un retroceso en sus procesos de integración en la sociedad en que están asentadas, hasta no hace mucho tiempo, en paz y con tranquilidad.
  • Existen unos intensos flujos de miles y miles de migrantes con origen en los muy convulsos países, asolados por la guerra, la persecución política, la inseguridad de la vida o la pobreza, del Oriente Medio, el Magreb o el África Subsahariana, llegan, cuando no mueren en el mar, en embarcaciones sumamente precarias a las costas griegas, italianas  y españolas.  Concretamente, entre el 1 de enero de 2023 y el 15 de mayo de 2024, arribaron islas Canarias  56.410 inmigrantes ilegales y, es bien conocido que otros varios miles murieron en el mar por naufragios de las precarias embarcaciones en las que viajaban.
  • Y, es también bien sabido que la organización de estos flujos migratorios está en manos de mafias que cobran cantidades de entre 1000 y 6000 euros por persona para viajar, sin garantía de llegada, desde los puertos o playas de salida en Marruecos, Mauritania o el África  subsahariana,  hasta España.  Esto ocurre de la misma manera en los flujos procedentes de las costas sur del Mediterráneo y Oriente Medio hasta las playas griegas e italianas.
  • Los gobiernos de la Unión Europea están obligados a invertir grandes sumas de dinero a evitar la salida de emigrantes de sus países de origen, a la protección de los inmigrantes ilegales recién llegados y, sobre todo a la de los que ya viven en sus territorios.
  • Además de lo anterior, hay que recordar que en la Unión Europea no existe una política común sobre inmigración y la presencia de esa multitud de inmigrantes ilegales es un grave problema, sin solución por ahora, no solo para Italia, Grecia o España, también para Alemania, sino para toda la Unión.
  • Desde el punto de vista de los países emisores de emigrantes, tanto legales como ilegales, los pagos de estos o de sus familias a las mafias, los hacen para tener una vida mejor, suponen una doble y terrible pérdida: de la capacidad para generar riqueza por las personas de mayor fuerza e iniciativa, y  de dinero que podría ser invertido para generar empleo y bienestar en sus propios países. No obstante, las remesas que los emigrantes instalados en Europa envían a sus familias son muy importantes para estas y para los gobiernos de esos países; de alguna manera, apoyar la emigración es o puede ser  una inversión, aunque envenenada, rentable para las familias y para los estados.

Por otro lado, para añadir  problemas a los muchos enunciados anteriormente, en relación con la inmigración, es imprescindible  tener en cuenta que:

  • Europa está perdiendo población nativa, los europeos estamos envejeciendo, no tenemos hijos, necesitamos mano de obra para mantener la economía y cubrir las necesidades de millones de ancianos a los que “alguien”, habrán de ser inmigrantes, tendrá que mantener.
  • Los inmigrantes que llegan a Europa, no pocos bien formados, en su mayoría carecen de preparación para incorporarse a trabajos cualificados y hay que formarlos, pero una significativa proporción de ellos, especialmente los procedentes de culturas no judeocristianas, se resiste a aceptar los modos de vida europeo  y tienden a conservar hábitos propios de sus culturas que hacen casi imposible su integración efectiva  en sus nuevos lugares de residencia.
  • El Consejo y el  Parlamento Europeo han  aprobado, un Pacto de la UE sobre Migración y Asilo el 14 de mayo de 2024, cuyas medidas se espera sean efectivas en junio de 2026. El Pacto establece una serie de normas que servirán para gestionar las llegadas de manera ordenada; crear procedimientos eficientes y normalizados; y asegurar un reparto equitativo de la carga entre los Estados miembros.
  • No obstante, son muchas las organizaciones no gubernamentales y partidos de izquierdas a consideran un retroceso grave en el asilo que, en opinión de Amnistía Internacional, “provocará un mayor sufrimiento y pondrá a más personas en peligro de sufrir violaciones de derechos humanos en cada paso de su trayecto”. Y, por el contrario, no son pocos los partidos de derechas que consideran insuficientes, por blandas, las reformas previstas.
  • En algunos países europeos y, en España, sobre todo, en amplios sectores de la sociedad, existe la percepción, justificada o no, de que el actual gobierno social comunista, además perseguir a la religión católica, favorece intensamente la musulmana; y, se le acusa, además, de estar consiguiendo votos  mediante la masiva concesión de facilidades para conseguir la nacionalidad española a todo tipo de inmigrantes y ayudas excesivas a los ya instalados en España,  

Y, para incrementar las múltiples visiones y controversias sobre la inmigración, especialmente la que se refiere a personas de cultura no judeocristiana, se están extendiendo, impulsada por líderes, gobernantes incluso, anglosajones y del norte europeo, rusos también, cada día con mayor fuerza varias ideas, que de seguir avanzando pueden llegar a producir tremendos dramas humanos y costes económicos muy, muy importantes. Son las siguientes: 

  • La primera, muy celebrada en los medios de derechas nacionalistas, se puede resumir diciendo: “aquí solamente pueden instarse y vivir  personas que respeten y se integren en nuestra cultura, judeocristiana, y quienes quieran mantener la suya propia deben marcharse a sus propios países o quedarse en ellos.
  • La segunda: es inadmisible que en Europa se permitan, en aras al derecho de  libertad religiosa, el incremento del número de mezquitas y la protección de los creyentes, mientras en los países de religión islámica el cristianismo no está protegido e incluso es perseguido.
  • La tercera: es también inadmisible que los gobernantes de países fundamentalistas en lo religioso, Arabia Saudí e Irán, por ejemplo, aporten grandes sumas de dinero para potenciar la presencia del islam radical en Europa.
  • La cuarta: debería estar prohibido, para los musulmanes vivir en Europa; todos ellos como, a comienzos del siglo XVII, los moriscos en España, deberían ser expulsados.  

 Concluida esta presentación, no exhaustiva, sobre la situación actúa y la problemática l de la  emigración en Europa, surge ante nosotros una pregunta inevitable: qué podemos y queremos  hacer los europeos y los españoles ante este problema, tan grave ya, y peligroso hacia el futuro?

Pero esto queda para una tercera y última entrada, “Las soluciones”, sobre “La emigración y esas cosas”

Nota: la imagen que ilustra esta entrada esta tomada del Heraldo de Aragón, en Internet..



 

 

 

 

 

 

 

 

 

domingo, 23 de junio de 2024

1115. DE LA EMIGRACIÓN Y ESAS COSAS I

 


En los últimos meses, con motivo de las Elecciones al Parlamento Europeo, los medios de comunicación han situado la emigración como un tema importante para nuestra sociedad; y,  en el mismo tiempo, he tenido la inmensa fortuna  de ser cuidado, con eficiencia y gran humanidad por un grupo de mujeres, casi todas inmigrantes, a las que debo agradecimiento.

Ambos hechos me han obligado a tomar conciencia y reflexionar  sobre lo que es hoy la emigración y, ahora, a compartir algunas de las ideas que considero más relevantes de entre las muchísimas que tiene este poliédrico tema, vital para el futuro de nuestra sociedad.

El contenido “De  emigración y esas cosas”, se presenta en tres entradas consecutivas; esta, la primera, está dedicada a sintetizar los antecedentes; la segunda, a la situación actual; y,  la tercera, a las soluciones.

Y, sin más preámbulo entramos en los antecedentes.


PRIMERA PARTE: DE LOS ANTECEDENTES

El tema de la emigración, de las migraciones se dice ahora, quizá por su importancia política, tiene un tratamiento muy limitado  en los medios de comunicación de los países receptores  y casi siempre se reduce a noticias puntuales, relacionadas  con la inmigración ilegal, con tragedias en el mar, acciones controvertidas de las autoridades, problemas derivados de la integración, especialmente en el caso de los recién llegados, o delitos cometidos por extranjeros. Además, quizá de manera interesada, se evita, casi por completo, entrar en el coste, en dinero, dolor, trabajo y esfuerzo, que supone migrar y sobrevivir en tierra extraña, y en los múltiples dramas que acompañan a la emigración.

Sin embargo, la emigración no es un fenómeno nuevo; los movimientos migratorios han sido constantes e intensos desde que nuestros antepasados salieron de África, empujados por la necesidad  o, no lo creo, por  el simple deseo de cambiar de clima, para poblar el mundo.

Y, sin alejarnos demasiado del presente, recordemos que la actual América está poblada por  inmensas riadas de inmigrantes, sobre todo europeos, escapados del hambre, de persecuciones religiosas o políticas y, muchas veces, por el deseo de progreso o realización personal de quienes migran.

Así, multitud de españoles, ingleses, irlandeses, alemanes, italianos, y también africanos y asiáticos, de grado o por la fuerza, a lo largo de siglos y hasta el presente, han recorrido muchos miles de kilómetros para buscar y encontrar oportunidades en lugares en que vivir, progresar y, aún sin querer, hacer más prósperos a los países en que se han asentado.

Y, hasta hace muy poco tiempo, menos de cincuenta años, los europeos han, hemos, considerado normal salir de nuestros países y emigrar, mientras, por el contrario, para los americanos lo normal era recibir  y asimilar a  los emigrantes.

Más aún, actualmente, al igual que ha sucedido desde hace siglos, los países  más poderosos y pujantes atraen a los mejores talentos:  científicos, arquitectos, artistas y empresarios de todo el mundo, dejan sus países para instalarse, temporal o definitivamente, en lugares punteros de Estados Unidos o Europa. Y, del mismo modo, muchos profesionales cualificados y jóvenes muy bien formados también se mueven y migran hacia donde tienen mayores posibilidades, enriqueciendo a los que ya son ricos y dejando atrás a las sociedades en que han nacido. Evidentemente, los gobernantes de las naciones perjudicadas tratan, con poco éxito en general, de limitar este tipo de emigración, que, por el contrario, es  estimulado activamente  por los de las naciones beneficiadas.

Por otro lado, es muy, muy importante recordar que América es parte y está integradas en  lo que se denomina “cultura occidental judeocristiana” y, por ello, la integración de emigrantes europeos, miembros de la misma cultura, en la primera o segunda generación, estaba asegurada.  

Hoy, desde hace pocos años, porque el mundo ha cambiado, los flujos de las migraciones también han cambiado, los europeos, en lugar de emigrar, algunos muy cualificados todavía lo hacen, reciben oleadas de inmigrantes; y  los hispanoamericanos, contra lo que sucedía en el pasado, están emigrando; y, por otro lado, han aparecido nuevos y muy intensos flujos,  procedentes de Oriente Medio y de toda África, que añaden inmigrantes a los que ya instalados en Europa.

Volviendo ahora al comienzo de esta entrada, dejando al margen el caso, es similar, de los Estados Unidos con Hispanoamérica, nos centráremos en  los países y los ciudadanos de la actual Unión Europea. Europa, poco antes emisora de cantidades ingentes de emigrantes, durante  el último tercio del siglo XX, desde actitudes de  indiferencia, superioridad y, acaso, ninguna humanidad, aceptaron  y estimularon la inmigración masiva de millones de personas, y lo hicieron, sobre todo  para cubrir las necesidades de mano de obra que requería el pujante progreso de  sus economías y, en cifras no significativas, por humanidad y solidaridad  con las personas afectadas por la persecución política o conflictos bélicos.

Y ahora, ya en los años 20 el siglo XXI, Europa, toda Europa, y una gran parte de sus ciudadanos se encuentran ante un gran problema: la integración en la sociedad de los inmigrantes de primera y segunda generación, especialmente, los ajenos a la cultura judeocristiana, musulmanes en su inmensa mayoría.

El caso de los inmigrantes de origen musulmán es especialmente grave: con frecuencia residen juntos, en barrios marginales, auténticos guetos,  en los que rigen sus propias leyes y generan en su seno condiciones para que exista una gran cantidad de jóvenes inadaptados a la sociedad del país que cometen delitos contra las personas y los bienes de los ciudadanos “normales”.

Y, al mismo tiempo, las autoridades dedican  cantidades ingentes de dinero, dentro de la filosofía del estado el bienestar, a los inmigrantes, que “son pobres”

Además, tenemos un problema añadido:  la llegada, cada día, de miles y miles de nuevos inmigrantes que llegan ilegalmente, y, aunque muchos son enviados y retenidos  en “campos de concentración”  fuera de los límites de la Unión Europea, en su mayoría se añaden a los guetos y no pocos pululan, viviendo como pueden, siempre temiendo la expulsión, por los campos y ciudades de toda Europa.

Además, para clarificar lo anterior, es muy importante resaltar que, en los últimos años, en el mundo musulmán y entre los musulmanes que viven en Europa o llegan a ella, se ha desarrollado un poderoso fundamentalismo islámico que aspira a imponer, consiguiendo ser mayoría en la población, o por la fuerza de las armas, los atentados son la muestra, la Ley Islámica y terminar con la cultura judeocristiana.

Como es evidente, hoy en todos los países de Europa existe un clamor en contra del fundamentalismo islámico y también contra la inmigración en general, crece con fuerza  la xenofobia, y hace más dura la vida, ya difícil, de la población inmigrante.

Consecuencia del clamor social, la emigración se ha convertido en el problema político que más enfrenta a los partidos políticos y a los gobernantes de los distintos estados de la Unión Europea, y, sobre todo, en un problema social para el que, hoy por hoy, no existe solución, tiende a ser cada vez mayor y puede convertirse en una inmensa tragedia.

Y, por todo lo anterior, porque es obligado para todos cuantos amamos Europa y nuestra cultura judeocristiana, contribuir con nuestro pensamiento a la reflexión sobre el tema crucial que es la emigración en general y su futuro en Europa, como antes anunciamos, en sucesivas entradas presentaremos nuestras ideas sobre los aspectos de la situación actual que consideramos deberían ser tenidos en cuenta en el tratamiento y en la búsqueda de soluciones del problema y de la oportunidad, ¡también es un extraordinaria oportunidad!, de la emigración.

Nota: la imagen que ilustra esta entrada está tomada de ABC en Internet.