domingo, 18 de febrero de 2018

764. DEL ACOSO, LOS ABUSOS SEXUALES Y ESAS COSAS (1)



Parece que, en estos tiempos, el acoso, los abusos sexuales y esas cosas, son una terrible epidemia que está extendida por todo el mundo, que las medidas adoptadas por los estados son insuficientes, que las sanciones jurídicas y sociales son demasiado leves y que nadie está libre de sospecha.

La Iglesia Católica que, durante muchos años, considerando el acoso, los abusos sexuales y esas cosas como pecados contra la Ley de Dios y no delitos contra la Ley de los Hombres, protegió a los pecadores, olvidó a las víctimas y ocultó los hechos. Como es natural, cuando la realidad salió a la luz se produjo una fortísima condena social, a la Iglesia, a sus Obispos, a sus pastores y a todas sus organizaciones, además muchas personas de alejaron, quizá para siempre, de la Institución que, por otra parte, sigue estando bajo permanente sospecha.

Aunque menos conocida en España, la situación es similar en otras confesiones cristianas, luteranas, anglicanas, metodistas, presbiterianas, evangelistas, pentecostales, etc. todas son acusadas, con razón, de tener o  haber tenido  en su seno no ya pecadores y simples pervertidos, sino delincuentes sexuales, que han sido protegidos por sus pastores, que además,  han olvidado a las víctimas de unos  pecados que eran también delitos.

Además, en las fuerzas armadas de los países desarrollados, desde Estados Unidos hasta España, desde el Reno Unido hasta Italia, donde en los Códigos de Leyes Militares el acoso, los abusos sociales y esas cosas están tipificados como delitos graves, no es infrecuente tener, desde los medios de comunicación noticias sobre el comportamiento delictivo de militares. En el caso de soldados, de otros países, (cristianos, musulmanes y de otras religiones), a veces en misiones de paz de las Naciones Unidas, los abusos de todo tipo son pan de cada día. Y, curiosamente, la imagen pública y el prestigio social de las fuerzas armadas no ha sufrido tanto como el de las Iglesias Cristianas…

Y, en estos días, casi simultáneamente, tenemos noticias del acoso, abusos sexuales y esas cosas, en el mundo del cine y, ¡qué horror!, en Oxfam y, según parece en alguna otra de las grandes ONGs.

En el caso de las actrices en el mundo del cine, las denunciantes, han destrozado para siempre la carrera profesional de varios “mitos” de la industria y, según he leído en alguna parte, tienen en vilo a muchos otros personajes que temen, ser denunciados, con razón o sin ella, por cualquier actriz.

En el caso de Oxfam  y quizá de otras ONGs de referencia, me ha parecido sorprendente que hayan   tenido la osadía de justificar sus actuaciones explicando que “han despedido” a sus colaboradores, (y a alguno de ellos  recontratarlo en otro país), que han cometido acoso o  abusado sexualmente de personas, y han “mejorado” sus protocolos de actuación hacia el futuro, pero, para proteger su propia imagen o evitar daños a sus colaboradores, no los han denunciado a las autoridades correspondientes, es decir, más o menos como hizo la Iglesia Católica, Estos comportamientos, a mi  me hacen pensar que detrás de  Oxfam y de alguna otra de las grandes  ONGs  prevalece el  espíritu comercial y  e importa menos  el de desinteresada  humanidad,  y que si hacen “el bien” es más para captar y mover dinero que por otra cosa.

Un último caso: el comportamiento de las empresas, grandes y pequeñas, que cuando descubren situaciones de acoso, abusos sexuales y esas cosas, procuran primero no enterarse; luego, si no tienen más remedio, hacer algo; y casi siempre, evitar denunciarlo… ¡un horror!

Bien, hasta aquí los comportamientos de las organizaciones y la importancia de perseguir el delito, ambos temas de extremada relevancia, ahora deberíamos reflexionar sobre otros aspectos del tema: el papel de los denunciantes, mujeres, hombres y organizaciones, y el efecto de sus denuncias en las personas que, con razón o sin ella, son o pueden ser denunciadas. (Es bueno recordar las denuncias falsas que, por malos tratos, han hecho no pocas mujeres a sus parejas para obtener ventajas en procesos de divorcio).

Pero profundizar algo más sobre este último tema requiere una segunda entrada que incluiremos en este blog.

1 comentario:

Santi del Hierro dijo...

Me parece muy acertado, las reflexiones que has hecho sobre el tema que no por viejo esta olvidado, como se ve últimamente con los casos que tu citas y otros muchos que no sabemos. El tema es complicado de atajar y mas de discernir la realidad, pero bueno es, que no se olvide y oculte para intentar, por lo menos, concienciar de la gravedad del asunto aa todos los niveles.