miércoles, 27 de enero de 2021

923. DE LA NUEVA NORMALIDAD 67

 

VISITANDO A LA BELLA GITANA

 

Dedicado a mi amigo Antonio Urivelarrea

 

Luego de tanta obscuridad, la luminosidad de un precioso sol de invierno me arrastra fuera de casa y, haciendo oídos sordos a las amenazas del bicho, sin pensarlo, ludópata del riesgo, encamino mis pasos por la Avenida de Los Reyes Católicos, al encuentro de la bella gitana, es su esquina de la Calle Guadarrama.

Siento encogidas las entrañas y el calor de la emoción me llena el alma: ¡ya estoy cerca de mi bella gitana! La veo de lejos, aprieto el paso, me acosa el ansia. Sin detenerme, inquieto, busco en el bolsillo, no sé si los tengo, los  euros que, para ella, para la bella gitana, como siempre, serán mi dádiva.

Hoy su cabello, largo, brillante, entre azul oscuro y muy negro, lo lleva suelto; en su rostro, duro, de belleza extraña, sus ojos, pequeños, carbones vivos, al llegar a ella, me hacen pausa. Y, sin decir nada, tiende su mano, pequeña y arrugada, abierta, me asombro, parece de vieja, agarra los euros, sonríe torcido y, en rumano, canta:

 

O, bătrânul meu guturos!

O, bătrânul meu guturos! 

 

Astăzi văzându-mă că mă întristează,

vii la mine să te vindeci

de otrava care a băut

strânge interiorul.

 

O, bătrânul meu guturos!

O, bătrânul meu guturos!

Mai bine fii precaut

și să te joci să fii un ticălos,

te accept guta

sau hibernează ca un urs.

 

O, bătrânul meu guturos!

O, bătrânul meu guturos!

 

Astăzi văzându-mă că mă întristează,

pentru că puterea mea nu ajunge

să iasă din vene

ceea ce visezi și respingi

 

O, bătrânul meu guturos!

O, bătrânul meu guturos!

 

Que traducido al español significa:

 

¡Ay mi viejo goteroso!

¡Ay mi viejo goteroso!

 

Hoy verte me apena,

vienes a mi para sanarte

del veneno que bebido

 atenaza tus entrañas.  

 

¡Ay mi viejo goteroso!

¡Ay mi viejo goteroso!

 

Más te valiera ser cauteloso,

y jugar a ser mocoso,

aceptarte goteroso

o hibernar como un oso. 

 

¡Ay mi viejo goteroso!

¡Ay mi viejo goteroso! 

Hoy verte me apena,

porque mi poder no llega

para sacar de tus venas

lo que sueñas y rechazas

 

¡Ay mi viejo goteroso!

¡Ay mi viejo goteroso!

 

Sentado en un banco, lejos ya de la esquina de la Calle Guadarrama, sin entender nada, pienso: no he comido con nadie, drogas no he tomado, no siento nada en las venas, no tengo el estómago estrujado, diga lo que diga la bella gitana, es imposible que me haya envenenado.

Y sí, una ocasión perdida, hoy la bella gitana estaba de guasa. ¡Qué pena, me he quedado sin cien euros y no tengo, para presumir con mis amigos, nada de nada!

Más tarde, resignado y tranquilo, camino de vuelta a casa, respiro el aire limpio y con la luz del sol en la cara, me siento feliz disfrutando el frío de la mañana.

 

 


martes, 26 de enero de 2021

922. DE LA NUEVA NORMALIDAD 66

 

VIVIMOS EN UN PAÍS DE LOCOS DIRIGIDO POR NECIOS

 

Todos los días, todos sin excepción, varias veces al día, cuando leo los periódicos o escucho la radio, me llevo un berrinche y, enseguida, para evitar que me mate un soponcio, me digo que vivimos en un país de locos  gobernado por necios y, durante un rato, lo olvido.

Pero, ¡qué horror!, hoy no puedo dejar de pensa5r en ello, hasta ese extremo me abruma contemplar y sufrir el manto de igualitarismo, que como nieve negra, creado desde el gobierno, está cuajando sobre nuestra la sociedad.

Me refiero, más allá de las noticias sobre si hay o no vacunas, lo muy malas y avariciosas que son los laboratorios, las tonterías que dice el despeinado, cochino y, acaso maloliente, Don Simón, las soflamas del converso a Don Dinero o las trapacerías del doctor, al griterío que han montado con eso de quién se vacuna o no.  

No me digan que es de cuerdos hacer listas para organizar la vacunación sin pensar más allá de la demagogia y la sin razón.

Cierto, hay que vacunar a los viejos, tienen peligro de extinción; hay que vacunar a los médicos, también tienen peligro de extinción…pero ¿será ignorancia, buena o muy mala intención, la forma en que han establecido la prelación?

Dicen desde el gobierno  que, “porque todos somos iguales”,  el Rey, la Reina y sus hijas no son más importantes que yo, Y que el doctor, su mujer y la ministra de Igualdad, aunque sea mujer, tampoco es más importante que yo. Y que el JEMAD, el Cardenal Primado, el Gran Imán o el alcalde de mi pueblo  son, para vacunarse, menos que yo.

Y, porque creo que es obligado luchar para que este nuestro  país, a pesar de los esfuerzos del gobierno para conseguirlo,  no acabe siendo habitado exclusivamente por locos, en medio de mi berrinche y expuesto al soponcio, quiero decir que de entre los 45 millones que somos los  españoles, para vacunarse,  primero debe ser el Rey y quienes le rodean (seguro que no son, entre todos, mil), para dar ejemplo y para evitarnos el peligro de ver enfermar y hasta morir, al Jefe del Estado). Y luego:

  • Aunque no sean de mi agrado, los miembros del Gobierno y quienes les rodean. ¿Es lógico asumir el riesgo de que el Presidente, los ministros y hasta la muy lista Ministra de Igualdad, no puedan cumplir su obligación de servir a los ciudadanos?  Entre todos ellos, aunque muchísimos, no son más de 2 mil.
  • Y los sanitarios todos, no hace falta explicarlo, seguro que en total no llegan a 200 mil
  • Y los militares, todos, desde arriba, empezando por los generales, hasta abajo. ¿podemos permitirnos debilitar más de lo que ya está la capacidad que tenemos para defender España?  En total no pasan de 70 mil
  •  Y los guardias civiles y los policías, y los bomberos y la gente de protección civil.  En total, ¿llegan a 150 mil?
  •  Y los miembros de los gobiernos de las autonomías y los alcaldes; si los tenemos, digo yo, es porque los necesitamos. Seguro que son demasiados, pero en total no creo que lleguen a 15 mil.
  • Y, los ancianos y otros colectivos que, con riesgo de ser infectados, pueden ser relevantes. ¿Serán en total 400 mil?
La suma de todos estos “privilegiados”, porque son servidores públicos, es un número “muy importante”, menos de 800 mil personas, no llega al 2 % de la población. ¿Tiene sentido tanto lío, tanta historia, tanta tontería, con el orden en que hay que poner la vacuna?

Y, por favor, que dejen a esos que llaman  "privados", empresarios, trabajadores, clérigos y resto de los ciudadanos, para que, si pueden y quieren, mientras el Gobierno consigue o no consigue vacunas, porque ahorraríamos peligro de todos y mucho dinero público, se busquen la vida y se pongan la vacuna.

Para terminar, debo decir que escribir estas líneas me ha distraído, he conseguido olvidar el berrinche que, como tantas veces desde que existe, me ha dado, para volvernos a todos locos, nuestro gobierno de necios y, ¡cuánta fortuna!, me ha librado de morir por un soponcio.