viernes, 8 de enero de 2016

715. EL FANATISMO PUEDE QUEMAR LA PAZ Y LA LIBERTAD

Con amargura, veo a mí alrededor la cristiano fobia fundamentalista con que actúa el segmento más radical  del  populismo español, renacen  en mi memoria  pensamientos olvidados y  mi alma se llena de espanto; el fanatismo  que al principio es  la llama  de una cerilla, en muy poco tiempo, si se alimenta el fuego, se convierte  en una gran hoguera  en la que se quema todo lo que es paz y  libertad.

Cuando leí, hace bastantes años, creo que en 1970,  A qué Llamamos España, quizá por tardía, una de las más hermosas  obras de  Don Pedro Laín Entralgo, acepté por su lógica,  que los españoles  podíamos  ser clasificados en cuatro grupos, los dos más numerosos  fanatizados y muy alejados entre sí, eran los ultra católicos  por un lado y  los ultra progresistas por el otro;  en el centro, otros dos grupos, mucho más reducidos,  capaces de interponerse entre los extremistas, dialogar  y   llegar a acuerdos positivos y útiles para todos, los católicos  liberales y los  liberales  progresistas.

Pasados los años, tras el gran éxito de la Transición, como tantos españoles orgulloso por el  desarrollo económico y social de España y por haber contribuido  a hacer de nuestra patria una gran nación, una de las más ricas, educadas  e influyentes del mundo, poco a poco llegué a pensar que aunque estuviera vigente la clasificación de Don Pedro, ahora, para bien de todos, los fanáticos ultra católicos y los fanáticos ultra progresistas era apenas un residuo del pasado y  que los liberales, católicos y progresistas, éramos la inmensa mayoría de los españoles; tan es así que las diferencias entre los partidos que nos han gobernado durante cuarenta años, PSOE y PP, en mi opinión, por lógica,  eran  irrelevantes.

Pues bien, ahora, cuando veo en  los líderes de los partidos  populistas,  nacidos  de la crisis y fortalecidos por la gestión que se ha hecho de esta,  comportamientos  claramente cristiano fóbicos,  me entran los escalofríos; porque  el fanatismo inevitablemente genera fanatismo, el crecimiento  y la intensidad el fanatismo ultra católico  pueden acelerarse y ello  puede ser espantoso, sobre todo, porque cuando la sociedad se fanatiza los que están en el centro tienden a comprender, los católicos liberales (aunque no sean católicos) y los liberales progresistas (que pueden ser católicos), a los ultra católicos por un lado y a los ultra progresistas por el otro y, lamentablemente, eso puede hacer  muy difícil y hasta imposible,  el dialogo y los acuerdos  necesarios  para que  la sociedad se mantenga en paz y en  libertad.


Hoy, pasadas las Navidades,  llamadas por los ultra progresistas,  fiestas del Solsticio de Invierno, y habiendo regresado a Oriente los Reyes Magos, o Las Magas, como  dicen los fanáticos  que detestan a reyes y a magos, me he puesto de nuevo a pensar e incluso a rezar, para que quienes aspiran a gobernarnos (en España desde el 20 de diciembre   tenemos un  gobierno en funciones), sean gentes de bien, liberales católicos o progresistas liberales, que dialogando y llegando a acuerdos,  eviten que  los ultra católicos y ultra progresistas de nuestro tiempo, como lo hicieron en el pasado, nos arrebaten por mucho tiempo la paz y la libertad, esos bienes maravillosos que, como la salud, solo apreciamos cuando están en peligro o han desaparecido.

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