Luego de
muchos días ocupado en achicar agua de las goteras que me ha dejado una intensa
tormenta de verano, he conseguido abrir una pequeña ventana, asomarme y mirar
fuera.
Enseguida,
en el centro de un tremendo barullo, me han sorprendido las imágenes,
¡terribles!, de unos miles de personas, mirando, desde las ventanas de sus
casas, muy asustadas a otros miles, ¡muchos!, desarrapadas, vagando por las
calles de Ceuta.
Luego la
radio, cientos de voces, ¡desesperadas!, explicando la mezcla de alegría que es
estar ya en España, ¡aquí hay trabajo, hospitales, colegios, libertad y
dinero!, y la angustia que produce el temor a ser devueltas a Marruecos, a la
desesperanza. Y, otras voces, también cientos, también desesperadas, clamando su
temor, ¡fundado!, de ser expulsadas de su ciudad, para que Ceuta deje de ser
España, ¡su Patria!
Y, me digo:
¡qué horror, pobres todos, a dónde vamos a llegar!, y me llena la más dolorosa
conclusión: estamos perdidos, es un enredo sin solución, por la pena entra la
tiña, pero si escapamos ahora de sentir pena, la tiña que nos acecha el alma será
aún peor.
1 comentario:
Gracias José Luis por tu comentario estamos en callejones sin salida
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