jueves, 1 de octubre de 2009

288. CORRUPCIÓN SOCIALMENTE ACEPTADA



En España, de todos es sabido, durante las navidades, miles de personas reciben obsequios que van mucho más allá de las pequeñas atenciones, cestas repletas de viandas muy caras, lujosos jamones y hasta enormes bandejas de plata.

En España, de todos es sabido, una parte de la lujuria cara se paga como atención obsequiada.

Es España, de todos es sabido, hay costes comerciales que vuelven locos y no por su cuantía, a quien tiene que contabilizalos.

Es España, no cabe la menor duda, hay corrupción que está socialmente aceptada.

Evidentemente toda corrupción es mala. Es un coste añadido que hace bajar la capacidad competitiva y, de cuando en cuando, además, objeto de escándalo social y causa que ocupa tiempo y disgustos en los juzgados.

Por ello, de cuando en cuando, me pregunto por qué sigue existiendo este mal de España, cuando sería muchísimo mejor y más sencillo para casi todos que las cosas fueran, además de claras, más baratas.

Inmeditamente, siempre tengo, como todos, la respuesta también muy clara: Que no hubiera corrupción sería muy bueno sí, pero no para todos en España.

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