lunes, 8 de noviembre de 2010

352. TRABAJO FIJO Y TRABAJO FIJO DISCONTINUO




Cuando a una persona que trabaja en una empresa con un contrato temporal esta le ofrece un “contrato fijo” normalmente siente una gran satisfacción y lo celebra. Esta persona sabe que tiene trabajo asegurado de forma indefinida y, si las cosas son normales, tendrá la tranquilidad que supone el disponer de una cantidad de dinero fija al final de cada mes.

Lo más importante del “trabajo fijo” es la estabilidad en el empleo, la continuidad y la seguridad, todo lo contrario a la inseguridad y a la incertidumbre que acompaña el trabajo temporal por cuenta ajena e incluso el trabajo autónomo o por cuenta propia.

Dentro de lo que es el trabajo fijo, en España existe una modalidad extremadamente interesante que es el trabajo “fijo discontinuo”, que se materializa en un contrato por el que el empleador se compromete con el empleado a que este, durante unos meses al año, todos los años, tenga un trabajo fijo y que cuando pase n estos meses el empleado salga de la empresa para estar por completo fuera de ella hasta que, al siguiente año, vuelvan a ser necesario su trabajo en la empresa.

Poseer un contrato “fijo discontinuo”, aunque peor que un “trabajo fijo” a secas, es bueno para el empleado por cuanto asegura que todos los años, mientras la actividad de la empresa sea normal y el empleado cumpla con su trabajo, este va a tener la seguridad de estar trabajando y generando derecho a prestación de desempleo para el tiempo en que haya de estar sin trabajar en la empresa.

Evidentemente, para una empresa en la que la carga de trabajo se concentra en una época del año, como es el caso de la hostelería en la Costa del Sol durante los meses de abril a octubre o, en el mismo sector, entre noviembre y marzo en zonas de nieve, es una magnífica solución tener empleados fijos discontinuos, pueden tener buenos empleados, los mismos cada año, durante los meses que los necesitan y no tener que pagar salarios ni seguros sociales durante los meses cuando baja o no hay negocio.

Como es lógico, para las personas que no pueden consiguen, porque no quieren o porque no pueden, conseguir un trabajo fijo pero sí un trabajo fijo discontinuo y no quieren o no pueden estar sin trabajar durante los meses de inactividad de su empresa, la mejor solución sería tener otro trabajo “fijo discontinuo” en otra empresa que tenga un ciclo de actividad diferente. Es decir, trabajar durante una parte del año en un hotel la costa y otra parte del año en otro hotel en la montaña.

Claro que esto es más que complejo, se hace difícil compaginar el trabajo con la vida familiar y no es sencillo cambiar cada pocos meses de entorno social. Incluso, dado que, además, en las empresas que operan cada año solo unos meses la actividad, mientras la tienen, es muy intensa y el trabajo es muy duro, tanto que mientras este existe los empleados se puede decir que “viven para trabajar”. Por ello, la realidad es que la mayor parte de las personas que tienen contratos “fijos discontinuos” trabajan durante unos meses y dejan de hacerlo el resto del año. Por otra parte aunque mientras trabajan el sueldo suele ser bastante bueno es claramente insuficiente para vivir todo el año. Mala cosa ¿Verdad?

Por otro lado, curiosamente, la mayor parte de las personas que han tenido la fortuna de acceder a un trabajo fijo, al menos mientras son jóvenes , suelen tener muy claro que aún siendo “fijas” o “fijas discontinuas”, si se les presenta la oportunidad de cambiar a otro trabajo donde las condiciones sean más favorables, no dudarán en dejar el trabajo “fijo” o “fijo discontinuo”, para marcharse a otros en los que también esperan “estar fijos” o al menos “fijos discontinuos”. Es decir, que el compromiso de estabilidad en el empleo es solo para una parte, para el empleador y no para el “empleado fijo” o fijo discontinuo”.

Cuando pienso en los problemas humanos y en los problemas de gestión de personas que inexorablemente aparecen cuando las empresas no pueden mantener una plantilla estable todo el año y los empleados pasan meses en el paro, siento espanto.

Por ello, creo que sería extremadamente importante que las empresas serias, esas a las que les importa la calidad, el servicio al cliente y que tienen clara la importancia del factor humano y en las que la naturaleza de su negocio exige la discontinuidad, hicieran un esfuerzo imaginativo en pro de la estabilidad y la tranquilidad de las personas que integran sus plantillas.

No se si será posible, pero yo empezaría por llegar a acuerdos, primero informales y luego formales, con otras empresas, en la misma región o en otras regiones, para ofrecer, entre todas, a los buenos empleados, a esos que en cuanto tengan oportunidad van a encontrar “otra cosa mejor”, estabilidad y trabajo continuado durante todo el año y todos los años.

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