domingo, 4 de diciembre de 2011

432. ADEMÁS DE INDECENTE, ES PERDER EL TIEMPO HACER LEÑA DEL ÁRBOL CAIDO



Ahora que el  Partido Socialista Obrero Español  ha perdido las elecciones generales y el Señor  Rodríguez Zapatero se  prepara para  abandonar el Palacio de la Moncloa, estamos asistiendo en España al más indecente de los espectáculos: El linchamiento moral del hombre que ha gobernado España durante los últimos ocho años.

En las calles, en los medios de comunicación, en las redes sociales, en las conversaciones de amigos, en los bares, en los autobuses, en Internet,  en todas partes  se escuchan las más agrias palabras  y los mayores insultos contra el hombre que los españoles elegimos en el año 2004 y  volvimos a elegir en 2008 para ser Presidente  del Consejo de Ministros.

El Señor  Rodríguez Zapatero esta siendo objeto de todos los insultos que caben en nuestro idioma: Desde inepto hasta malvado, desde estúpido  hasta  bandido, desde idiota hasta vendido, desde cobarde hasta maldito, desde tonto hasta enloquecido, desde maniobrero hasta malnacido, desde traidor hasta perdido,   y su persona  es objeto permanente  de todas las palabras malsonantes, desde la  primera hasta la  última, que hacen rico nuestro idioma y que, con frecuencia, ennegrecen nuestras lenguas.

Creo, y lo he escrito muchas veces, que el Señor Rodríguez Zapatero ha sido un muy mal presidente, que su gobierno ha hecho mucho mal a España y  a los españoles y que la herencia que deja es el peor de los  desastres.

Sin embargo, me parece  no solo inútil sino  absolutamente  innecesario el  que los españoles gastemos   tiempo y esfuerzos en insultar al  hombre  que elegimos y reelegimos entre todos, al hombre  que aplaudimos y halagamos casi todos   y al  que, para mal nuestro, permitimos hacer cuanto quiso hacer  durante demasiados años.

Pienso que lo sensato ahora es  olvidarnos de hacer leña del árbol caído y ponernos todos a trabajar para salir del embrollo en que estamos metidos sin gastar ni un minuto en  cosa distinta  de cambiar, para bien, las cosas.

Tiempo habrá, cuando haya pasado un tiempo y  la situación mejore,  para reflexionar sobre lo que ha sido este hombre, el por qué y el cómo  accedió al poder, las razones que nos hicieron reelegirle y los motivos por  los qué, sabiendo que no era apto, le mantuvimos en el gobierno.

Mientras tanto, dejemos tranquilo el recuerdo del árbol caído.

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