miércoles, 26 de enero de 2011

368. LÍOS DE HOMBRES Y MUJERES





Llamo líos de hombres y mujeres a lo que todo el mundo entiende como líos de mujeres y de hombres, es decir, a los enredos entre hombres y mujeres que hacen lo que todos sabemos muy bien que no se debe hacer.

Aunque mi mujer y mis hijas dicen que no me entero de nada y, muy probablemente, tienen razón, de tiempo en tiempo, como casi todo el mundo, me encuentro con líos de hombres y mujeres o de mujeres y hombres, que al menos me incomodan y casi siempre me producen mucho  disgusto.

Es evidente que, aunque yo no me entere, debe haber muchos líos entre hombres y mujeres porque los líos con consecuencias, que supongo serán los menos, son muchísimos: A tenor de las estadísticas, más del siete por ciento de los hijos de las mujeres españolas no son del padre que cree ser su padre.
Por otro lado,  como tengo bastante habilidad para darme cuenta de lo que sucede entre las personas que me rodean, suelo darme cuanta de cuándo se está gestando el lío y siempre reacciono de la misma manera:  Me siento incómodo, no me entero y con el deseo de haberme equivocado, borro el tema de mi pensamiento y si tengo suerte no vuelvo a recordarlo nunca.

Sin embargo,  afortunadamente pocas veces, no puedo evitar  enterarme de que hay un lío y que, para mal, resulta ser siempre  un mal lío: Una engaña al marido, el otro a la mujer, los dos incumplen sus compromisos y hacen daño  a sus hijos. A mí eso no me gusta absolutamente nada. Cuando  veo un lío  no puedo evitar romper,  la relación con quienes están en el lío.

Los líos entre mujeres y hombres, en unos casos pueden ser pasión incontrolada, en otros amor enloquecido y en casi todos una gran falta de sentido común. No se puede  participar  en juegos de alto riesgo que abrasan a quien tiene los líos, destrozan  familias y producen dolor a los hijos. En mi opinión los líos son una gran desgracia.

De todos modos, en algunas ocasiones, los líos entre hombres y mujeres son tan solo gotas de esperanza que colman vasos de llenos de tristezas desamor y soledades. Son arreglos temporales que, si cuajan en el tiempo, pueden salvar a la mujer y al hombre de viejas desgracias. Cuando vislumbro que es esto lo que pasa, luego de dar gracias al Cielo, por supuesto no me entero y lo guardo en el olvodo.

Toda esta entrada viene a cuento de que no he podido evitar enterarme del comienzo de un lío que no me ha gustado nada, absolutamente nada.

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