miércoles, 28 de enero de 2009

225. ENSEÑAR A LOS NIÑOS A SALUDAR DANDO LA MANO


Hace unos días tuve ocasión de saludar, dando la mano, a un grupo de niños y niñas de entre 8 y 10 años y, por primera vez en mi vida, fui consciente de que en los niños aparecen las mismas formas de dar la mano que en los adultos.


Algunos dan la mano con decisión y firmeza colocando la palma en frente de la de quien están saludando, otros tienden a situar la palma debajo de la del adulto y en ocasiones sitúan su palma sobre la del interlocutor. Acaso en la misma proporción que en los adultos, aparece, al darla, una mano esquiva que apenas aproxima la punta de los dedos a la palma de la otra persona y hasta hay quienes con la mano húmeda parecen escurrirse del contacto ajeno.

La forma de dar la mano es reflejo de la personalidad y es muestra de la actitud que la persona tiene con quienes se relaciona. Las actitudes de superioridad, igualdad e inferioridad, la generosidad, la duda o la desconfianza, se reflejan en la forma de dar la mano.

Probablemente, no estoy seguro, la forma de dar la manos los niños puede evolucionar con los años según las experiencias que vaya teniendo en la vida, pero, me parece que si detectamos, por la forma de dar la mano, que otras personas van a percibir actitudes negativas, bueno será enseñar a los niños y explicándoles el por qué, cómo deben dar la mano.

Es posible que con el paso de los años no sea esta una de las enseñanzas menos relevantes en la educación del niño o de la niña.