jueves, 17 de marzo de 2011

374. EL DRAMA DE JAPON Y SU EJEMPLO PARA EUROPA



Pasan los días y Japón sigue sufriendo las terribles consecuencias del terremoto más importante de su historia y del espantoso maremoto que ha acumulando aun más dolor a la terrible tragedia que sufren los japoneses.

Pasan los días y las familias, mientras siguen enterrando a sus muertos y buscando a sus desaparecidos, tratan de seguir viviendo.

Miles de casas y de edificios públicos, kilómetros y kilómetros de carreteras y caminos destrozados; larguísimas líneas de conducciones eléctricas inservibles, líneas de costa asoladas, automóviles, camiones, barcos de todo tipo, perdidos para siempre; desaparecidos millones de árboles y miles de hectáreas de tierras de labor; un sin fin de talleres, fábricas y almacenes perdidos y la amenaza de una catástrofe nuclear que, Dios lo quiera, aún puede producirse.

Una catástrofe que, en palabras del Emperador del Japón “no tiene precedentes” de la que costará a los japoneses inconmensurables esfuerzos reponerse.

Y, en medio de esta épica tragedia, los japoneses, el pueblo japonés y su gobierno, mantienen la calma, trabajan durísimo, se tragan sus temores y son el ejemplo para el mundo de serenidad, valor y buen hacer.

Mientras tanto, en Europa, donde no tenemos terremotos, mientras nos alarmamos y sufrimos ante la remota posibilidad de que pueda afectarnos la catástrofe de Extremo Oriente, somos incapaces de apoyar a los ciudadanos que el Libia luchan por su libertad e incluso organizamos manifestaciones contra Japón para que este país, sin petróleo, abandone la energía nuclear.

Realmente Europa es un continente viejo que, como todos los viejos, tan solo quiere conservar lo que tiene y se muere aterida de miedo, sin hacer nada, ante el horror de perder lo que nos dejaron los abuelos. ¡Que pena!

Acaso, cuando nos paremos un momento y pensemos, el ejemplo de Japón nos ayude a recordar que no siempre hemos sido viejos y podemos volver a ser, como los japoneses, gentes valientes que, venciendo el miedo, se enfrentan al peligro y con serenidad hacen lo que hay que hacer.












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