jueves, 24 de enero de 2008

131. VIDA

Cuanto más reflexiono sobre el ser humano más me aproximo a la convicción de que somos un modelo en pruebas que solo estará listo y completo cuando se dé por obsoleto y le sustituya otro, nuevo y más perfecto, lo que quizá es imposible mientras la vida sea esta vida.

Por una parte, para vivir es imprescindible matar y, por otra, la muerte es el mayor mal conocido y no evitable.

Buscamos con ansia casi infinita vivir en la seguridad, cuando es evidente que la supervivencia está en cambiar constantemente dentro de un entorno que no deja de cambiar.

Soñamos la libertad sabiendo que para tener algo y mantener la seguridad es imprescindible dejar en el camino jirones de la misma libertad.


En mi homocentrismo cultural, me costo bastantes años asumir la realidad obvia de la muerte necesaria para mantener la vida. Aceptar que el hombre es, antes que nada un ser vivo y que ningún ser vivo puede mantener la vida si no se alimenta de vida. Supervivir, en toda caso, es matar..

La vida de los seres que hoy vivimos, es resultado de la capacidad de cada miembro de la especie y de todas las especias para, en situaciones de permanente riesgo y enorme incertidumbre, supervivir mediante la destrucción de las vidas.

Acaso la mayor sabiduría de la especie humana se encuentre en las enseñanzas de Buda que abren la puerta a la esperanza de conseguir, al final, luego de ser cada vez más buenos, llegar a la vida que encierra la No Vida del Nirvana.

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