martes, 24 de abril de 2007

39. EL GRAN CONTRATO

A veces nos encontramos con oportunidades que nos hacen pensar que el nuevo contrato va a dar todo el dinero que se pueda soñar.

Un amigo, persona muy seria, nos pidió una propuesta para diseñar y poner en marcha una Central de Compras con la misión de adquirir todos los productos y servicios que requiere un país de África que está saliendo de una larga guerra.

Nuestro amigo nos dice que el Sr. A, personalidad muy conocida y resperada internacionalmente y hombres fuerte del Gobierno, pensaba que uno de los mayores males de su país era la corrupción y que para asegurar la eficiencia y la honestidad en el uso de los enormes que se requieren en la reconstrucción de una República mucho mayor que de España y con más habitantes, es imprescindible asignar todas las compras a un organismo autónomo, profesional y honesto.

La Central de Compras debía estar en Madrid por ser Europa. En París se habla francés, Londres tiene demasiados vínculos con Estados Unidos y Bruselas no es aceptable. España es el mejor lugar porque, además, el personaje tiene grandes vínculos aquí.

Estudiamos el tema, enviamos por correo electrónico un borrador de trabajo, muy acertado según nos dijeron, se convocaron, de mes en mes, varias entrevistas secretas que siempre había que posponer. El Diario Oficial aprobó el presupuesto y un día, por fin, se celebró la reunión definitiva.

El Sr. A. dijo que todo estaba muy bien, que el trabajo era extraordinario, que teníamos toda su confianza y la de su Gobierno, pero que el proyecto tenía que cambiar. Ante el asombro de todos explicó:

“Ahora lo importante es que busquen ustedes los productos de esta larga lista, que pacten el precio, su comisión y la mía y pasarme las ofertas. Aprobar las compras es mi trabajo.”

No aceptamos la propuesta. A nosotros, la verdad, no nos gustan estas cosas. No es fácil que algunas partes de África puedan progresar.

1 comentario:

J. F. Fernández dijo...

Lamentablemente es una imagen paradigmática de la cultura que las potencias coloniales hemos dejado en el continente del futuro.